25/10/82

Meditación sobre el 'caballo' (25-10-1982)



La carrera electoral hace coincidir en ocasiones a los candidatos, aunque se advierte una mínima coordinación inter partidos para que, al menos en una misma ciudad, no se produzcan -como en Oviedo- dos mítines a la misma hora. El otro día, por tierras de Soria, la comitiva de automóviles de Adolfo Suárez adelantaba a la caravana de autobuses de Felipe. Acaso por falta de reflejos informativos los periodistas no invitamos a Adolfo Suárez -aprovechando la ausencia del candidato socialista, en el Levante inundado- a que subiera al autocar del candidato ganador.Y esta es otra cuestión que reta a este hombre: que se den las elecciones por ganadas. Como si a sus ojos ello pudiera restar sinceridad al esfuerzo que está haciendo. Siempre insiste en que hasta la madrugada del día 29 piensa mantener ese "si" condicional ("si ganamos las elecciones") en todos sus pronunciamientos públicos. Y se niega a especulaciones de cualquier tipo sobre la composición de su futuro Gobierno. "Y al bueno de Boyer ya le estáis haciendo ministro los periodistas", comenta divertido. A este respecto el hermetismo y la discreción del PSOE es notable, casi escribiría que exquisita, en un gesto de respeto hacia el ciudadano que todavía no se ha puesto en la cola de las urnas.

-¿Y qué va a hacer usted al día siguiente de las elecciones?, le inquiere una periodista.

-Pues si ganamos y aún me queda voz, lo que me gustaría hacer es darle las gracias a los ciudadanos de este país, por haberme votado.

Pero su corrección verbal no obsta para que todos sepamos de sus trabajos sobre el diseño del Gobierno. Le preocupa sobremanera la ausencia de aparato de poder en la presidencia del Gobierno. "Tiene menos medios", dice, "que una delegación de Deportes de una pequeña capital de provincias". Y se irrita por la descoordinación que está viendo ahora mismo en este Gobierno de cara a la ayuda de los afectados por las inundaciones. "¿Qué tiene a mano ahora mismo el presidente del Gobierno en La Moncloa?: un edecán que le pasa un papel cada vez que le llaman. Nada más. Y así no se puede gobernar este país".

Es obvio que se apresta -"si ganamos"- a potenciar todo el aparato operativo de la presidencia, hasta el punto de lograr esa "línea caliente" de comunicación casi directa entre los ciudadanos y su Gobierno. Algo extremadamente dificil de conseguir, y de hecho utópico. Aunque cuando se lo comentas a Felipe González éste se te puede trastocar en un trasunto de Santo Tomás Moro (y comienza a defenderte el derecho a la utopía), te recuerda que las libertades democráticas bajo el franquismo también eran otra utopía y que, aún así, fueron alcanzadas".

Empresas que pedirán socorro

Tiene en su mano y perfectamente estudiado el dossier de las empresas que van a pedir socorro -paradójicamente-, en cuanto este caballo pise como propietario eventual el Palacio de La Moncloa. Al margen del embalse de precios propiciado por el Gobierno actual, para que se derrame sobre los primeros meses de Administración socialista -una de las cosas que denuncia públicamente el candidato- se nos avecina una nueva riada de tanta empresa descapitalizada. "El chantaje de 'si no me dan dinero, cierro o quiebro y así se pierden tantos puestos de trabajo de un Gobierno socialista', no se puede permitir".

Felipe te contesta bajo reserva cómo personalidades cualificadas de la involución, ya antes del 28, le están pidiendo ayuda. para las empresas que representan. Por eso se indigna públicamente cuando esos mismos caballeros andan por ahí contando en otros mítines sobre los peligros y maldades de la intervención del Estado en la economía. Está claro que piara lecciones de civismo la que nos está dando esta campaña. El descaro es tan tremendo que ya el candidato socialista hasta se ríe. "Pero si les vamos a ayudar", te afirma, "pero, eso sí, les vamos a exigir eficacia y trabajo a los gestores de estas empresas que van a caer sobre nosotros. Y si no, no habrá un duro".

No teme una Administración trabajando contra el socialismo porque -piensa- va a ofrecer trabajo e ilusión a cambio de absentismo y abulia. Y estima que las funcionarias y funcionarios de este país entenderán esa oferta cualitativa que, para empezar, puede mejorar sus propias existencias.

Y está sorprendentemente tranquilo con los militares. Convencido de la efectividad de su oferta: "Creo que lo que quieren los militares es un Gobierno que gobierne, que mande y sea efectivo, y eso es lo que querernos los socialistas". Este hombre quiere un Ejército que en definitiva funcione, que tenga capacidad de ser operativo y eficaz para algo más que para salir en los periódicos todos los días. Recién despertado de la lectura del libro de Michael Albert, profesor de la Escuela, Politécnica de Londres, sobre la reforma militar de Azaña (Cánovas del Castillo: "De todo se podrá culpar a España, excepto de haber tenido más reformas militares que cualquier otro ejército de la Tierra"), casi te da miedo la confianza del "caballo" en la sensatez de la mayoría de la familia militar.

Albert te viene a confirmar que en este país las izquierdas o los burgueses refórmistas mejoran al Ejército en contra de sus propios intereses ideológicos. Casi viene a asegurar que, de no mediar la denostada reforma azaflista del Ejército, Franco ni cruza el Estrecho ni gana la guerra. Bueno, pues el "caballo" te dice: que quiere un Ejército que funcione y que él no va a hacer lo que hizo Franco, eso de darle la llave del tanque a uno y la de la gasolina a otro.

Y te reafirma: "Contra mi partido no va a triunfar ningún golpe, porque vamos a trabajar, porque nuestros enemigos van a entender que somos honrados, y porque yo a los militares siempre les voy a decir la verdad", -alusión subliminal a Suárez, el hombre más odiado por los militares españoles, por cuanto se engañó a sí mismo y les engañó, diciéndoles en aquella reunión de tenientes generales cómo iba a ser la reforma política española en la que no se legalizaría al partido comunista.

Otros temas envenenados guarda en su cartera el "caballo" (no es sólo un símil competidor; este hombre aguanta lo que le echen aunque no esté a mano José Luis Moneo, ese hombre cordial que a todos nos ampara) y no hay forma de sacarle de su mensaje churchilliano, trabajado consangre, sudor y lágrimas como un camino de perfección.

Casi le suplicas que te reproduzca políticamente uno de los más famosos diálogos de la cinematografia, el de Johnny Guitar, el de "miénteme y dime que todo va a ser mejor". "Yo no sé hacer eso. Este país está mal y yo no puedo ofrecer ni frivolidades ni mentiras. Yo a este país siempre le diré la verdad".

Nota bene. Los desastres de las urgencias en la transmisión por telefonía pueden originar todas las lagunas y defectos del mundo. Esto está asumido. Pero no merecen los lectores que en mi crónica de ayer se pueda leer que "...aquí nadie ve al "caballo" dispuesto a hacer ninguna revolución". Doy fe de que el "caballo", por supuesto, no se va a tomar la molestia de asaltar el Palacio de Invierno y, además, no lo hay. Estas son las tonterías eruditas de citar a estas alturas a Marx por "directo- directo", para que Rosón confirme aquella abstrusa profecía de Marx de que España sería la segunda dictadura del proletariado del mundo.

Lo que yo quería decir ayer, y las urgencias de la Telefónica y de mi propia preimpresión me trastocaron, es que este "caballo" está buscando otro tipo de revolución. Es un hombre al que le desagradan notablemente los tiros y que tiene un notable interés por las revoluciones individuales.

24/10/82

Habitación 706 (24-10-1982)



"¿Pero tú te crees que yo tengo algún síndrome de Allende?" Y es cierto que no lo tiene, y vuelves a recapacitaren el don de la credibilidad con que los hados han deparado al caballo socialista. Es creído por las multitudes que le aclaman en los mítines y por las personas individuales que le interrogan en su autobús. Acaso su misterio sea el de la esfinge: que como carece de él resulta inexplicable. Pero tienes que acabar por creerle aun cuando sólo sea acarreando los materiales más pobres de la psicología periodística: este es un hombre que siempre dice lo mismo. Tanto cuando le escuchas en sus mítines como en las ruedas de Prensa y, según los allegados, no varía gran cosa en las ejecutivas del partido.Cuando parpadean los intermitentes del bus electoral de cabeza, se para la comitiva en una autopista, suben al bus de la prensa Felipe, Julio Feo y un par de escoltas, la marabunta informativa afila las mandíbulas, propones que el contacto sea off the record y se te acepta. Se retiran las jirafas de los micrófonos de la tele, se cierran los magnetófonos y se guardan los blocks de bolsillo. Bueno, pues Felipe sólo aporta diferencialmente variaciones de vocabulario. Sigue diciendo lo mismo. Y esto no es un reproche. Lo escribo con admiración intelectual y moral hacia uno de los pocos políticos españoles que siempre dicen aquello que están pensando. Este hombre podrá ocultar información, pero es caracteriológicamente incapaz de mentir. Y por eso a todos los que le seguimos puede parecernos monótono a fuer de ser sincero.

Bronca con la Prensa

Llega a Soria con retraso y a un cine donde no cabe la gente, por problemas administrativos que han impedido que el partido socialista encontrara un aforo mayor. El líder viene roto y casi con el barro en la ropa. Bronca tremebunda a la prensa que, a su juicio, no supo entender su viaje al Levante anegado y que, colateralmente, magnificó los rumores golpistas. Luego, en el autobús, admite que no se debe aparcar a su comitiva periodística dejándola tirada en Calahorra, sin más explicaciones. "Entiendo muy bien que es un derecho ciudadano el de que la prensa informe de todos los pasos de un candidato electoral. Pero, ante las noticias de las inundaciones de Valencia, he querido ir allí para estar con la gente que sufre sin cobrar a cambio entrevistas con la prensa. Allí he marchado por solidaridad humana, no para hacer campaña de nada. No existe otra razón por la que yo haya interrumpido mi gira electoral".

Pese al encabronamiento mutuo entre el candidato y la prensa, sabes que todo lo que te cuenta es cierto. Ramón Rubial arrojó sobre Julio Feo, manager de esta campaña, una de las mayores broncas de su vida, cuando supo que el caballo socialista cambiaba el esfuerzo de Euskadi por el dolor del sureste. Se subió a las avionetas prohibidas (mueve a reflexión la lista de líderes políticos accidentados y muertos en los últimos meses a bordo de aparatos privados) y, conduciendo personalmente un auto alquilado, por entre el barro ha llegado -sin periodistas- hasta el alcalde de un pueblecito murciano ("de nosotros nadie escribe, pero ahí tengo dos cadáveres en el depósito y la ruina en el poblado"). Regresan agotados del periplo de las aguas y te devuelven los discursos en campo abierto de Azaña prestados por una edición mexicana de Juan Marichal. Felipe los lleva en la maleta en edición rústica del año 1936. ("Pero es otra cosa, otra época; sólo cabe rescatar su tono ético".)

"No ocurre nada preocupante"

Después, en el piso séptimo de un hotel, en su habitación obligadamente desordenada, y molestando al alcalde de Zaragoza y otros compañeros partidarios, Felipe, fresco pese a su última paliza, almuerza parcamente una sopa, un filete, y se vuelve a irritar:

-Ya está bien de obsesiones golpistas. Tengo los contactos imprescindibles con el aparato del Estado como para saber que no está ocurriendo nada auténticamente preocupante. Y, por lo demás, hace meses, años, que he pedido dar dos conferencias en el CESEDEN (Centro Superior de Estudios de la Defensa Nacional) y aún estoy esperando a que me autoricen para contarles a los militares españoles un par de cosas. Primero, que qué es esa historia de la disolución de la unidad de España con un Gobierno PSOE. Todas esas siglas que han surgido por el centro y la derecha no van a sacar un diputado por las nacionalidades históricas. Pero somos nosotros los socialistas quienes podemos garantizar un proyecto de Estado. Y ya me contarán, en segundo lugar, cuántos tenientes y capitanes son accionistas privilegiados de la empresa privada. No creo que sea precisamente el Ejército quien no entienda la política social de mi partido.

El Gobierno desapareció

-Pero las elecciones, la campaña, ¿no le parecen inanes, ante un voto ya decidido de antemano?

-Lo que ha ocurrido es que el Gobierno desapareció. Ahora está, todavía, colocando gente en alguna diputación en algún cargo más o menos importante, pero ha desaparecido como referente de campaña y hay un trasvase de votos hacia la derecha y otro hacia la izquierda que ya estaba claro antes. Lo que se ha ido clarificando en esta campaña ha sido ese trasvase de votos hacia la derecha. Al final se ha conseguido en un esfuerzo conjunto la polarización del voto de las derechas en torno a Alianza Popular, a más de que a eso hay que sumar los elementos que dentro del Gobierno ya han estado trabajando por eso. Por ejemplo, el caso de Robles Piquer, cuya fidelidad al Gobierno, digan lo que digan, no me puedo creer y cuya fidelidad a la operación Fraga me parece que es total.

-Bueno, peor ha sido lo de Oscar Alzaga, ¿no?

-Pues me puede doler más lo de Oscar, porque yo sé, que pese, a todo es un demócrata. Pero el otro, para qué nos vamos a engañar, es simplemente el cuñado de su propio jefe.

-¿No ha incidido el PSOE en la disolución acelerada de la derecha racional española?

-No. Porque en la disolución de las Cámaras hecha por Calvo Sotelo de prematura no hay nada. Ellos pensaban llevarlo a diciembre o a enero. Recuerdo una frase de Abril Martorell, entrando yo en la moncloa ("esto podernos llevárnoslo a junio") e insistían en que necesitaban siete meses para recomponer el partido. Yo le dije a Calvo Sotelo y a Landelino, en el mes de julio, que yo no había perdido la confianza en la UCD pero que empezaba a pensar que esa confianza la habían perdido ellos. Y me parece que no me equivoque en nada porque ya no sé si Calvo Sotelo quiere que gane la Unión del Centro Democrático.

-¿Pero a usted no le parece extraño que aquí se cumpla por primera vez un precedente histórico como es el de que un Gobierno de derechas no ya pierda tinas elecciones, sino que se haga el haraquiri políticamente, y prácticamente se disuelva como partido?

"Hubo una oferta por escrito a UCD"

-El Gobierno estaba en estado de disolución. Y Calvo Sotelo, cuando tomó la decisión de disolver las Cámaras, yo pienso que se encontraba en el más absoluto nihilismo. Y esto lo digo con todo respeto. Yo creo que cerró el paso a una posibilidad de centro alternativo que podía ser representado por Adolfo Suárez. Después de las elecciones de Andalucía yo le ad vertí a Calvo Sotelo lo que podía ocurrir y le dije muy claramente que al PSOE y al país no le iba a sorprender el hecho de tinas elecciones anticipadas. El sabía que desde el mes de junio el comité federal del PSOE ya estaba elaborando las listas electorales. Y aún más, yo le ofrecí a primeros de marzo un acuerdo político entre el Gobierno y la oposición para completar decisiones económicas y administrativas para que pudiéramos entre todos llevar las elecciones con tranquilidad hasta 1983. Y completar tranquilamente la legislatura. Bueno, pues lo único que le interesó fue ese supuesto triunfo político de meternos en la OTAN.

-¿Pero esa oferta de colaboración llegó a algo más?

22/10/82

Caras largas (22-101982)



Felipe González voló ayer a Valencia para estar junto a un pueblo nuevamente anegado, pero también para rebañar unos minutos en Madrid, a lai¡da o al regreso, junto a Alfonso Guerra y su cuartel general electoral. Junto con Julio Feo, el director de esta campaña, voló desde Vitoria ante el cierre de Sondica por la niebla. Cuando a primera hora de la mañana te arrastras desde la cama al ascensor del hotel bilbaíno de Felipe para intentar llenar tu cestita con noticias, la primera te la facilita un policía nacional en el mismo ascensor, que apartando su metralleta te da la novedad de que el líder se ha marchado.Hasta las cuatro de la madrugada estuvo el candidato en sus habitaciones, con amigos y colaboradores, discutiendo en un ambiente amargo la actual situación que a todos nos amilana. Tras el mitin de Vitoria un responsable de campaña se acercó a Felipe:

-El golpe está dado. Vamos a llevarte con discreción a un sitio seguro.

Felipe, entre irritado e indignado, contestó fulminante:

-Vamos a nuestro hotel de Bilbao.

Jornada de perros, malas noticias, rumores' desaforados, noticias ciertas y graves, otras tonterías sobre atentados a Felipe, saturación de líneas telefónicas y el coro telonero de la octava asamblea de ETA apoyando el cambio con un rosario de bombas por Euskadi. Felipe habló telefónicamente con Carlos Garaikoetxea y a las dos de la madrugada estaba buscando a Mario Onaindía. Habla con el Rey a diario. Carmen Romero se queda preocupantemente en Madrid y José Luis Moneo -casi el médico particular del partido- vende bondadosamente la idea de que es que uno de los niños padece de anginas. Te comentan en un periódico local que el responsable de la inteligencia militar aquí destinado acostumbra, en un esfuerzo de profesionalidad, a telefonear a los diarios; para inquirir información. Una amiga importante prefiere no pernoctar en su domicilio el próximo día 28. Un experto en asuntos militares hace cuentas sobre un velador: "Me salen dos mil golpistas en el Ejército español; una minoría".

-¡Oye (voz anónima) vete a deprimir a otra parte! El 28 hay una cita con las urnas y ya de antemano las están llenando de temor, de abstención o de reservas ante'e1 triunfo socialista. Golpe habrá, por supuesto. La primera hipótesis de trabajo de los socialistas españoles analiza un cuartelazo en el primer año de Gobierno. Un compañero llama a tu puerta con el último sondeo: barrida socialista...

Onaindía te afirma en la cafetería del hotel que ETA Militar está buscando alguna buena excusa para apearse de la lucha armada y que el Rey -junto al Ayuntamiento de la ciudad- es una de las figuras institucionales más respetadas por el pueblo vasco. Miguel Boyer, el anfitrión de aquella cena histórica con este Fraga jupiterino, se olvida la cartera en la habitación de Felipe y pulula por el hotel. Las últimas noticias te afirman que el candidato socialista ha suspendido su intervención en Bilbao y en Logroño por dificultades aéreas. Pocos compañeros de este bus electoral dan por bueno que Felipe deje de comparecer ante sus citas sólo por problemas de vuelos e inundaciones, por graves que éstas sean. Quien puede decírtelo te lo afirma: "El Rey se siente solo". ¡En la tierra en que un ex dirigente de ETA Militar te habla con elogio del monarca, la panda del golpe sigue cobrando la nómina del Estado y teniéndonos a todos en vilo! Ya se sabe que el seguro de paro sólo es para los obreros.

21/10/82

El salario del miedo (21-10-1982)



Un destacado beneficiario de nuestra derecha pura y dura circula por el centro de Madrid, por los aledaños del Centro Colón, donde entre otras personas de respeto habita el general Sabino Fernández Campo, secretario de la Casa Real. Pasea por la acera cuando se destapa una alcantarilla y emerge por ella un hombre con buzo de obrero. El beneficiario reconoce la cara de un teniente coronel del Ejército destinado en la Inteligencia del Estado. "¡Pero fulano, qué haces aquí y de esta guisa!". Y el aludido, naufragando entre la amistad y la sorpresa, se confiesa: "Pues chico, que vengo de pincharle el teléfono a Laína".Quien contaba la anécdota (rigurosamente verídica) con nombres y apellidos argumentaba además que este Gobierno no tenía intervenidos más de doscientos teléfonos. Ignacio Aguirre, secretario de Estado para la Información cabeceaba dudoso -le pagan por eso- de la cifra y del cuento. Pero ahí está fotografiado nítidamente todo el clima moral de la dirección política de este país.

El candidato socialista ha parado por un día su caravana en Madrid y ha volado después a Euskadi, en un infame vuelo de "Aviaco" que demuestra la veracidad de la teoría de Kuuta Jukosky sobre la sustentación de superficies planas en corrientes aéreas y la estupidez de las concesiones monopolísticas. No quiero ser abstruso: Kuuta Jukosky demostró que los aviones vuelan, pero yo me quedé ayer en tierra pese a llegar media hora antes de la demostración de la sustentación sobre fluidos. Toda una tarde en coche hasta San Sebastián para escuchar al líder socialista hacer una oferta de paz en esta ciudad machacada por el terror. No ha cogido el autobús y por tierras vascas su seguridad le ha metido en el auto blindado de Johny Falcone y El galleta, sus chóferes de seguridad. La Policía Nacional protege su hotel en Bil.bao, donde te cruzas con Mario Onaindía, Pilar Miró, Eduardo Sotillos, o con cenas explicativas de Euskadiko Ezkerra, a más de la ironía del líder que flota tras la habitual conferencia de Prensa: "No quiero ser cruel ni recordarle al señor Rosón mi polémica con él en el Congreso a cuenta de las negociaciones de Txiki Benegas con la ETA". Y se muestra de acuerdo con la intención de última hora de este Gobierno de mirar a los ojos al terror y facilitar a un sector de ETA el siempre difícil paso de apearse del tigre de la lucha armada.

Se queja de toda la suciedad subyacente en es la campaña aparentemente tan átona, de corrección de formas en la superficie y trufamiento de rumores: golpes de Estado por fascículos, terrorismo incierto, alarma popular, indución a los niños de que perderán su colegio con un triunfo socialista, o a los rentistas modestos de que el PSOE recorre España en un autobús con la intención de nacionalizarles la maceta del balcón. Felipe se ríe de todo esto, en público, pero se le advierte dolorido por toda la guerra sucia que está alfombrando su autobús electoral. Con los militares resulta exquisito, pero no puede evitar un punto de impaciencia al tratar lo obvio. Así, si Aramburu Topete, director general- de la Guardia Civil, confía en la sensatez de los socialistas, el líder expresa a su vez su confianza en la sensatez de Aramburu Topete. No oculta el hecho de que está harto de declaraciones militares de sumisión constitucional. Cuando le hablas del tema -el golpe contra una Administración socialista- se llena de hastío, en ese reconocimiento inconsciente que todos nos hacemos: "¿Cómo se puede hacer política bajo este chantaje?".

-Pero, Felipe -le aduces- la gente sale acongojada de los cines en que han visto Missing. Tiene razón Carrillo cuando sugiere que hay qué pasar esta película por televisión.

El caballo socialista, un punto harto de películas de miedo, intenta romper lo que estima un círculo infernal de iniciados: que una clase periodística, política, intelectual, con acceso a zonas privilegiadas de información -por más que muchas veces sea información podrida- está obsesionada con una asonada que no preocupa a los ciudadanos comunes. El caso es que al llegar a Bilbao te preguntan por el sentido de las últimas audiencias de la Zarzuela y que en los corrillos de enterados se discuten las posibilidades de que Tejero obtenga un acta de diputado por Madrid. Si así fuera, la votación de indignidad sugerida por Felipe de nada serviría, por cuanto el mandato popular, "el acta", prima sobre la decisión de la Cámara. Y ahí el "número". Ayer me comentaba un cualificado periodista: "Aquí hay un voto de locura que quiere ver a Tejero en el Parlamento". Y un candidato al Congreso: "Yo no me siento con él" . Y un jurista: "Pues te vas a sentar, porque si sale, pese a los estudios jurídicos que- está haciendo el Gobierno, hay que sacarlo de la cárcel para constituir la Cámara". Alguien, utópico pero sensato, sugiere encerrar a los magistrados de la Sala Segunda del Supremo, en concilio, hasta que dictaminen -cuanto antes- los recursos judiciales que pesan sobre Tejero y sus amigos. Manías, discusiones y problemas típicos y tópicos de Madrid. Cuando escapas de esa neurosis y traspasas las alambradas que "Aviaco" pone entre el futuro triunfo socialista y la libre información, acabas recordando que la red de alta tensión la nacionalizó en Francia el general De Gaulle cuando sacó a las tropas alemanas de París, y que ya está bien de tanto cuento y de tantas amenazas. Porque de quien gane estas elecciones se espera, entre otras cosas, no ver a los oficiales de nuestro Ejército salir de las alcantarillas disfrazados de pocero.