30/4/83

El Gobierno argentino prohíbe a 50 familiares de caídos en la guerra viajar a las Malvinas (30-4-1983)

La Junta Militar argentina prohibió ayer la salida del puerto de Buenos Aires del buque mercante Lago Lacar, con 52 tripulantes, 50 familiares de soldados muertos en las Malvinas y 6 periodistas (cuatro argentinos y dos de las televisiones estadounidense y británica -NBC y BBC-) con dirección al archipiélago.La Junta anunció que el lunes, 17 de mayo, enviará una unidad naval de superficie y un avión con representación de las tres armas hacia la zona donde fue hundido el buque argentinoGeneral Belgrano durante la guerra con el fin de tributar un homenaje floral a las víctimas. El Estado fletará también el Lago Lacar, en el que viajarán los familiares de los argentinos muertos en el conflicto hacia el lugar donde se hundió el General Belgrano sin penetrar en la zona de exclusión marítima.

El Lago Lacar, propiedad de una empresa estatal y que sirve de escuela a los alumnos de la Marina Mercante argentina, había sido fletado por 38.000 dólares por el Centro de Voluntarios por la Patria, que preside Osvaldo Destefanis, técnico electrónico de 40 años, empresario y considerado como ultraderechista.

El capellán voluntario de la nave es el padre Zaffaroli, confesor del canciller argentino Aguirre Lanari, que hace dos semanas casó a la hija de éste con asistencia del presidente de la República. La suma del flete se atribuye a donaciones anónimas.

El Lago Lacar debía poner rumbo a Puerto Darwin, donde los británicos dieron sepultura a 221 soldados argentinos. El capitán de la nave había declarado que, de ser interceptado por navíos británicos en el límite de las 150 millas de exclusión que rodean el archipiélago, viraría de regreso a Buenos Aires tras oficiarse una misa en alta mar y arrojar una ofrenda floral a las aguas.

Era prácticamente segura la interceptación del buque por las fragatas de la Royal Navy destacadas en las Malvinas, ante el incumplimiento por parte de Destefanis de las dos condiciones británicas para autorizar el viaje: navío de matrícula neutral con pabellón de la Cruz Roja Internacional y ausencia de periodistas a bordo. La Cruz Roja se retiró de la mediación ante sus dudas razonables sobre los auténticos propósitos de esta singladura.

La Junta Militar de Buenos Aires da oficialmente por muertos a los desaparecidos en su declaración sobre la 'guerra sucia' (30-4-1983)

La Junta Militar argentina dio a conocer ayer lo que será su "última" declaración sobre los desaparecidos y la guerra sucia. Tras reconocer que, en un marco "casi apocalíptico" de la lucha contra la guerrilla, pudieron cometerse errores que quedan sujetos al juicio de Dios y a la comprensión de los hombres, dio por muertos a todos aquellos ciudadanos desaparecidos (incluidos los niños) que no estén exiliados o no figuren en las actuales listas de detenidos. El rechazo político y social ha sido unánime e indignado.

Fue a las diez de la noche del jueves (tres de la madrugada del viernes en Madrid), con las calles de Buenos Aires vacías, cuando los canales de la televisión comenzaron a emitir en cadena la "definitiva" acta institucional de la Junta Militar sobre la guerra antisubversiva y la suerte de los desaparecidos. Durante 45 minutos, una voz masculina leyó el documento militar sobre un vídeo-montaje con imágenes relativas al terrorismo urbano y la guerrilla en la provincia de Tucumán, fundidas con planos subliminales de trabajadores agrícolas e industriales trabajando bajo la paz de las armas.Como en una broma macabra o, cuando menos, en un alarde de imprevisión, el documento fue leído el mismo día en que las madres cumplían sus seis años de patética presencia en la plaza de Mayo. Acompañadas de algún sacerdote y algún fraile y de miembros de otras asociaciones humanitarias, marcharon a primera hora de la tarde portando grandes reproducciones fotográficas de sus parientes desaparecidos, hacia su cita de todos los jueves con la plaza.

Los aparatosos motoristas de la policía federal intentaron dificultar su marcha, y cuando fueron increpados de palabra y a paraguazos, recibieron orden por radio de retirarse. Posteriormente, en la plaza hizo acto de presencia, a pie y de paisano, el general Sassiain, jefe de la policía de Buenos Aires, quien tuvo que refugiarse en su auto, insultado y apedreado con la gravilla de los jardines. Bajo una lluvia inmisericorde que anegaba la ciudad, las madres permanecieron más de una hora ante la Casa Rosada reclamando a gritos a sus hijos.

La reacción más dura ha sido la de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos: "La Junta Militar", afirman sus responsables, "en un vano y soberbio intento de poner punto final al grave problema de la violación de los derechos humanos, ha producido un informe en el que desprecia la vida al no dar respuesta sobre el destino de miles de detenidos-desaparecidos entre los que se encuentran cientos de niños. La Junta Militar falta a la verdad porque pretende que en el país hubo una guerra sucia, mientras existen innumerables pruebas que nos permiten afirmar que el 82% de los desaparecidos fueron secuestrados de sus hogares, en la vía pública o en sus lugares de trabajo y ante testigos".

Dirigentes del Centro de Estudios Legales y Sociales imputan a la Junta "cobarde ocultamiento de sus crímenes" y "ausencia de hombría para afrontar la verdad". Las madres preguntan: "Secuestrar, ¿es un acto de servicio?; torturar, asesinar, mentir, ¿son actos de servicio?". Las abuelas de la plaza de Mayo sentencian: "Si se acogen al juicio de Dios es que están pensando en el infierno".

Con mayor moderación verbal, pero idéntica energía, destacados representantes del peronismo, radicales, intransigentes y desarrollistas rechazan el documento por insatisfactorio y reconocen todos que éste no puede ser el punto final del drama argentino, y que el juicio de Dios deberá ser completado, aquí en la Tierra, por el juicio de la justicia democrática argentina.

Los puntos del documento

Los puntos principales de la larga exculpación militar son los siguientes:

1. "Las Fuerzas Armadas asumen la cuota de responsabilidad histórica que les compete frente a la nación en el planeamiento y ejecución de las acciones".
2. "La República Argentina, a partir de mediados de la década del sesenta, comenzó a sufrir la agresión del terrorismo, que intentaba hacer efectivo un proyecto político destinado a subvertir los valores morales y éticos de la inmensa mayoría de los argentinos".
3. "La infiltración en el aparato del Estado abrió el camino para que a partir del 25 de mayo de 1973, con la asunción del Gobierno constitucional, los grupos terroristas abandonaran la clandestinidad e iniciaran el ataque al poder".
4. "Miembros activos de las organizaciones terroristas ocuparon posiciones relevantes en el Gabinete nacional y en los Gobiernos provinciales, en el Congreso y en el poder judicial. Ni las organizaciones religiosas estuvieron a cubierto de esta infiltración".
5. "El año 1976 marca la máxima escalada de la violencia. Los secuestros llegaron a 600 y los asesinatos a 646, con un promedio de dos víctimas diarias del terrorismo".
6. "Entre 1969 y 1979 se registraron 21.642 hechos terroristas. Esta cifra guarda relación con la magnitud de la estructura subversiva, que llegó a contar en su apogeo con 25.000 subversivos, de los cuales 15.000 fueron combatientes".
7. "En ese crucial momento histórico, las Fuerzas Armadas fueron convocadas por el Gobierno constitucional para enfrentar a la subversión por medio de un decreto que ordenaba 'ejecutar las operaciones militares necesarias para neutralizar y / o aniquilar a los elementos subversivos que actúan en la provincia de Tucumán' y 'ejecutar las operaciones militares y de seguridad necesarias a efectos de aniquilar a los elementos subversivos en todo el territorio del país'".
8. "En este marco, casi apocalíptico, se cometieron errores que, como sucede en todo conflicto bélico, pudieron traspasar a veces los límites del respeto a los derechos humanos fundamentales y que quedan sujetos al juicio de Dios en cada conciencia y a la comprensión de los hombres".
9. "Debe quedar definitivamente claro que quienes figuran en nóminas de desaparecidos y que no se encuentran exiliados o en la clandestinidad, a los efectos jurídicos y administrativos, se consideran muertos, aun cuando no pueda precisarse hasta el momento la causa y oportunidad del eventual deceso ni la ubicación de sus sepulturas".

29/4/83

María Estela Martínez de Perón (29-4-1983)

María Estela Martínez de Perón -Isabelita para la masa peronista- regresará, presumibiemente antes de fin de año, a Argentina, después de ser recibida por el Papa. Jefa espiritual del justicialismo, es una de las claves de la transición democrática en este país. Su silencio desde su exilio madrileño es la cara de la esfinge que políticos, militares y sindicalistas tratan de desentrañar.

Juan, Domingo Perón, erguido, juvenil, luciendo aquella sonrisa gardeliana abarrotada de dientes, en uniforme del Ejército de Tierra, reina otra vez en las paredes de las calles de Buenos Aires. Millares de pasquines con su imagen nos recuerdan aquí nuevamente al macho, como se le llegó a tildar. A su izquierda, la imagen de Eva Duarte, y a su derecha, la de Isabelita. La socarronería porteña ya ha bautizado el horroroso cartel electoral: "Don Flor y sus dos mujeres", en un retruécano de la obra del brasileño Jorge Amado (Doña Flor y sus dos maridos) que se representa con éxito en la calle de Corrientes.Este país, tan aficionado al psicoanálisis, aún nos debe a todos un estudio, sin duda apasionante, sobre la ambivalente relación de Perón con las mujeres: "Siempre encumbrándolas y encumbrándose sobre ellas, dependiente y distante, a un tiempo Pigmalión y Galatea, siempre manipulador y siempre manipulado. En 78 años casó tres veces; la segunda, con un mito nacional -Evita-, fascinante producto del rencor social; la tercera y última, con la primera presidenta de una nación americana. Extraidas las dos de modestísimos escalones del elenco artístico argentino y zarandeadas ambas desde la moralina victoriana de las clases bien del gran Buenos Aires que se autocontempla satisfecho en los estrenos del teatro Colón, donde Nureyev, ahora mismo, recibe ovaciones más apasionadas y críticas más eruditas que en París.

Temor a la provocación

No se atrevió Perón a postular a Eva como vicepresidenta, ya en las postrimerías de la vida de ésta, por temor a que se considerara una provocación. A Isabelita la admitió en su fórmula presidencial con el cinismo del siguiente comentario: "O sea, que queréis que gobierne solo". Pero en el escepticismo de el macho, que sabía que regresaba a su país antes para morir que para dirigirlo, había también otras cosas. Primero, un punto de senilidad, que le hacía sensible al halago desmesurado y a lo que aquí se llamó la fórmula presidencial Perón-Perón (él y su mujer) y que le hacía tolerar sin sonrojo que a la pregunta de "¿Qué hora es?", el entonces presidente Cámpora le respondiera: "La que usted diga, mi general"; y en segundo lugar, muchos puntos de lucidez en quien sabía su sucesión imposible. Si hubiera aceptado a "fulano de tal" como vicepresidente en 1973, hoy "fulano de tal" estaría en ciernes de ser el próximo presidente constitucional argentino. Pero aceptando a su última mujer como vicepresidente, Perón dejó el camino abierto para que el justicialismo buscara libremente entre sus bases un nuevo jefe del movimiento.

Un sentimiento prepolítico

Sin embargo, como el peronismo es a la postre un sentimiento prepolítico teñido de emociones y de su estado deshuesado de ideología sistemática, Isabelita, bien en una cárcel militar, bien en su piso madrileño, bien en la casa marbellí del doctor Flórez Tascón, es una referencia inevitable de la política argentina. Puede que no sea tanto su poder como para señalar con el dedo al candidato peronista, pero con una sola palabra puede mandar a las tinieblas exteriores a cualquiera de los que se disputan la herencia de Perón.Desde que en 1956, siendo una humilde bailarina, conociera al general en la ciudad de Panamá, ha aprendido muchas cosas. Como ella acostumbraba a decir: "No me he pasado veinte años en Europa con Perón sólo visitando tiendas". Sus 633 días de presidenta argentina dieron de ella la imagen de una mujer elevada a responsabilidades por encima de sus méritos; pero la realidad es que Perán dejó al morir una situación de guerra civil que también a él, pese a su carisma, le hubiera pasado cruelmente por encima.

Isabelita, pese a sus carencias, no es una mujer desprovista precisamente de carácter, ambiciones y -a lo que se advierte- sentido de la prudencia y capacidad para enmendar los yerros. Ha sabido guardar silencio y lo está usando como un arma; se ha despegado de validos peligrosos como López Rega o de tonterías sociales como Pilar Franco; se ha cubierto durante años de una piedad religiosa (acaso sincera), y será recibida por el Papa antes de su regreso a la Argentina.

Con la terquedad de las mujeres pequeñas y de facciones engañosamente delicadas, ha tejido en los años de su desgracia lo que pocos grandes hombres han conseguido: una segunda oportunidad política. Esta mujer volverá a la República Argentina y, todavía, influirá en su incierto destino.

27/4/83

Alfonsín denuncia un pacto entre el sindicalismo peronista y sectores militares (27-4-1983)

Horas antes de abandonar Buenos Aires con destino a Madrid (donde participa en el Encuentro en la democracia sobre América Latina), Raúl Alfonsín, precandidato del partido radical a la presidencia de la nación, denunció el pacto secreto entre un sector de las fuerzas armadas y el sindicalismo peronista."Por lo que a mí me ha llegado", afirmó Alfonsín, "son acuerdos que se producen entre los generales Nicolaides, Nelson y Trimarco y algunos hombres del sindicalismo. Esto constituye un pacto que nada tiene que ver con la democracia que todos necesitamos". Fernando de la Rúa, el otro precandidato radical, reprobó también el pacto, criticando toda oligarquía, "uniformada o no".

Los dos candidatos radicales, duramente enfrentados, coinciden así en el rechazo de este matrimonio, que perpetuaría la influencia de la actual cúpula militar y de las 62 organizaciones peronistas lideradas por el metalúrgico Lorenzo de Miguel. Pese a los continuos desmentidos de los sindicalistas, pocos dudan aquí de esta pinza a punto de cerrarse entre los militares, que quieren seguir tutelando la democracia en ciernes, y los sindicatos peronistas, de feroz anticomunismo. La CGT Azopardo (la primera en colaborar con la Junta y ahora en un segundo plano ante los militares) ha amenazado con un paro de 48 horas si sigue el cuchicheo entre Lorenzo de Miguel y los uniformados.

El próximo jueves, la radio y la televisión conectarán en cadena, y una voz en off sobre imágenes del terrorismo dará a conocer el documento de la Junta Militar sobre su guerra antisubversiva.

Por otra parte, continúan los preparativos del Lago Lacar, que zarpará el sábado rumbo a las Malvinas con familiares de fallecidos argentinos. Y la flota de mar, con el portaviones 25 de mayo a la cabeza, ha abandonado el puerto de Belgrano y navega frente a la costa atlántica con rumbo sur; se ha retrasado el licenciamiento de una quinta y se ha adelantado el reclutamiento de otra, remitiéndose las tropas al sur patagónico. Aquí se estima que, al igual que Galtieri hace un año con las Malvinas, Pinochet (enfrentado con la Iglesia, con una multipartidaria activa, terrorismo urbano diario y amenazas de huelga general) necesita ahora una guerra por el canal de Beagle. Lo que faltaba.

25/4/83

Tibio pronunciamiento de la Iglesia católica argentina sobre los 'desaparecidos' (25-4-1983)

El episcopado argentino, ante la presión social, ha publicado una declaración urgiendo la reconciliación entre los argentinos, en la que se equipara las víctimas del terrorismo a las de la represión. La Junta Militar ha asegurado que antes de final de mes publicará su informe sobre desaparecidos y lucha antisubversiva.

Uno de los obispos que el sábado abandonaba la 46ª asamblea plenaria del episcopado argentino (reunidos durante una semana en las afueras de Buenos Aires) no pudo ser más explícito ante el acoso de los periodistas: "Señores, no nos podemos despeinar todos los días". Las presiones sobre estos doctos varones han sido múltiples, en un intento de forzarlos a definir la voz de la Iglesia católica sobre los graves problemas del país. Y han hecho lo que han podido con arreglo a los acreditados cánones de la diplomacia vaticana. Y los argentinos todavía no saben si deben estar contentos o indignados con sus pastores evangélicos ante el ratoncito alumbrado por este parto de los montes.

Reunido el pleno de los obispos para redactar un documento sobre moralidad, éste fue finalmente aprobado, pero no tendremos posibilidad de conocerlo antes de 30 días. Es lícita la suposición de que la Iglesia argentina no quiere pronunciarse sobre ninguna moralidad antes de conocer el documento de la Junta Militar sobre la guerra antisubversiva y los desaparecidos.

Pero bajo la presión de las organizaciones humanitarias y, al menos, la expectación de la opinión pública, se ha visto obligada a emitir una declaración. En 13 puntos que continuamente remiten a los misterios del Nuevo Testamento los obispos argentinos declaran que "...la reconciliación con Dios obtenida para los hombres por Jesucristo, debe ser asumida a través de la historia por cada uno de nosotros. Ello implica el reconocimiento de los propios yerros en toda su gravedad, la detractación de los mismos, el propósito firme de no cometerlos más, la reparación del mal causado y la adopción de una conducta totalmente nueva".

Apelando a los principios de la verdad, la justicia y el amor, continúan los obispos: "Sólo aceptando estos valores nuestro pueblo podrá encarar situaciones tan graves tomo el doloroso problema de losdesaparecidos y de las víctimas de la subversión, que también desgarra a, los hogares y afecta a la convivencia de los argentinos (...). No es el resarcimiento de las injusticias y de los sufrimientos mutuamente inferidos y provocados, sino solamente la voluntad de reconciliación y la común búsqueda de nuevos caminos para una amistosa convivencia, lo que debe construir y garantizar a las naciones un futuro mejor".

Se extienden después los obispos, con mayor amplitud, sobre la necesaria solidaridad con las víctimas de las inundaciones que sufre el noreste argentino, y hacen admoniciones a los políticos para que definan sus imprecisos programas (se interpreta que sobre temas como el divorcio, el aborto, la familia, etcétera); a los sindicatos, para que "no desvirtúen" el derecho de huelga; a los periodistas, para que favorezcan la comprensión entre los hombres, y a los actuales gobernantes, para que reduzcan los gastos de armamento, dada la "angustiosa situación económica".

Ni una palabra sobre la tortura

Ni una palabra sobre la tortura, sobre la corrupción o sobre las garantías de los elementales derechos del hombre. El dolor por losdesaparecidos se equipara con el dolor por las víctimas del terrorismo sin entrar en consideraciones sobre la violencia de Estado.

Las Madres de la Plaza de Mayo han insertado anuncios en los periódicos denunciando la hipocresía de la jerarquía argentina y su silencio durante la represión.

Observadores eciesiales estiman que en esta conferencia episcopal ha quedado en minoría el segmento más progresista de la Iglesia, aunque se admite que el margen de maniobra de los obispos es muy escaso y que por lo menos la Iglesia argentina ya ha desaconsejado tres borradores militares sobre desaparecidos por impresentables jurídica, moral y hasta lógicamente.

La Junta Militar ha prometido para antes de final de mes publicar su versión sobre este drama, cuyas líneas generales se conocen: represión legal encargada por el Gobierno peronista de María EstelaIsabelita Martínez de Perán, que los desaparecidos están muertos y que sólo la justicia militar podrá entender de este tema.

Multipartidaria del Cono Sur

Si así van a ser las cosas, si los obispos argentinos no se deciden a despeinarse ni los militares siquiera a confesar dónde están los cuerpos de los desaparecidos y cuál fue su última suerte (como paso previo a una amnistía para todos), pueden estar echándose las bases de la descomposición social argentina.
Por lo demás, el paisaje no es alentador: la tímida apertura informativa está descubriendo dramáticas estadísticas sobre mortalidad infantil por desnutrición en Tucumán, Buenos Aires, Chaco y Santiago del Estero, y semana a semana, implacablemente, el tarifazo (el reajuste de los precios de bienes y servicios) dinamiza el presupuesto de los argentinos, curados ya de tentaciones monetaristas y militaristas. 

Todo el armazón castrense en el Cono Sur parece desmoronarse a cámara lenta: la dictadura uruguaya ha tenido que autorizar una marcha obrera de protesta para el Primero de Mayo; el 11 del mismo mes los obreros del cobre chilenos intentarán arrastrar a una huelga general a otros sectores productivos; Raúl Alfonsín, presumible cabeza ganadora de la segunda fuerza política argentina, los radicales (faltan las elecciones internas de cada partido), ha propuesto en Santiago de Chile la creación de una multipartidaria de todo el Cono Sur con sede en Buenos Aires para coordinar el desmantelamiento de las dictaduras militares en este extremo del mundo.

22/4/83

El general Cristino Nicolaides asegura que el Ejército argentino no volverá a derrocar por las armas a un Gobierno constitucional (22-4-1983)

Primero fue el almirante Franco, jefe de la Armada; ahora acaba de hacerlo el teniente general Cristino Nicolaides, jefe de las tropas de Tierra. En la ciudad de Tandil, durante una gira de inspección, ha declarado enfáticamente que "el Ejército nunca jamás volverá a derrocar a un Gobierno constítucional". Sólo falta ya el representante del Aire en la Junta para completar este triunviro de desdén hacia la intervención militar en los asuntos civiles.Sin embargo, no es exactamente un convencimiento de las bondades de la democracia lo que subyace en estas declaraciones de los miembros de la Junta, sino el reflejo de las desgarraduras internas y la animadversión popular en que han caído los militares. Los mejores de entre ellos no quieren otra cosa que aislarse por unos años en los cuarteles para reconstruirse y restaurar su imagen.

Pero éste es también el temor de los líderes políticos: que ahora los militares se desembaracen de una situación social y económica caótica que han creado y no saben resolver, y vuelvan frescos por sus viejos fueros en cuanto la democracia parlamentaria comience a desgastarse. Lo que acaba de declarar pesinústa y cínicamente Jorge Luis Borges en Nueva York: "Ganarán los peronistas y habrá otro golpe militar".

De ahí que los partidos vayan sugiriendo la necesidad de reformas en la institución militar. Cambiar su enseñanza y sus costumbres para que nunca más el militar argentino crea, como hasta ahora, que el colofón de su carrera es la presidencia de la nación o, en su defecto, de una multinacional.

Raúl Alfonsín, líder radical y precandidato presidencial, ha solicitado cambios profundos en la organización de las Fuerzas Armadas y el abandono de la teoría de la frontera ideológica (que tan importante como la frontera geográfica es el frente interior), y el sector más moderado del peronismo ha pedido que se suprima el cargo de comandante en jefe y que el escalafón militar acabe en el jefe de Estado Mayor de cada arma.

Dado que para los militares argentinos la no ingerencia en el poder civil consiste fundamentalmente en que los civiles no se ocupen de los asuntos militares, la prueba de fuego de la cercana democracia argentina consistirá en ver si el futuro presidente se atreve o no a designar una nueva cúpula militar. Y la actual Junta pretende seguir dirigiendo el Ejército después de la entrega del poder.

La ley electoral

Nicolaides acaba de advertir a los políticos que "deben reflexionar bien" antes de propiciar reestructuraciones en las Fuerzas Armadas. Pero la mejor arma de la Junta es la ley electoral que está elaborando el ministro del Interior, general Reston, y la posibilidad de propiciar reformas constitucionales. El presidente Reynaldo Bignone insiste en que sólo a petición de los partidos se modificaría la Constitución y que la ley electoral se está consultando con las fuerzas políticas.Es verdad, pero los militares ya han sugerido los siguientes cambios: Ballotage (segunda vuelta en las elecciones) y elección directa del alcalde de Buenos Aires. No han necesitado más; la discordia devora a los líderes partidarios. El ballotage es una de las pocas esperanzas que tienen los radicales de triunfar sobre el peronismo, y la posibilidad para los restantes partidos (siempre a gran distancia de los dos grandes) de tener alguna influencia en el proceso electoral.

Los más prudentes, empero, estiman que una segunda vuelta de las elecciones partirá en dos al país entre peronistas y antiperonistas. El caso es que los militares mantienen un diálogo interesado con los partidos a base de amenazas que darán como primer resultado aún una mayor debilidad de la clase política argentina.

20/4/83

Largas colas en Buenos Aires para escuchar la música de Serrat (20-4-1983)

Bajo la lluvia del otoño porteño, cientos de bonaerenses rodean toda la manzana en la que se levanta el Gran Rex, de Corrientes, donde Joan Manuel Serrat cantará del 2 al 4 de junio, a beneficio de la Cruz Roja argentina, y bajo el patrocinio del Ministerio español de Cultura.Abiertas las taquillas el lunes (con cerca de dos meses de anticipación), los admiradores de Serrat comenzaron a hacer fila en la madrugada del domingo, provistos de termos de café y bocadillos. En la mañana tuvieron que acudir varios patrulleros de la Policía Federal ante el tumulto originado por el anuncio de que no estaban a la venta las primeras veinte filas de la platea, retiradas por Les Luthiers (empresarios del espectáculo) para atenciones a invitados.

El público entendió que se destinaban a la reventa. El aluvión de personas obligó a la elección de "delegados de fila", para evitar más incidentes.

En su gira rioplatense, Serrat debía también actuar en Montevideo. El coronel Washington Varela, jefe de la policía de la capital, ha prohibido al cantante español la entrada en Uruguay, "por su actividad política en ese concierto internacional que orquesta sistemática campaña de difamaciones sobre nuestro país y que integran todos aquellos que quisieran ver franjas rojas en nuestra bandera".