3/7/83

Reynaldo Bignone reconoce que las secuelas de la 'guerra sucia' en Argentina son el principal obstáculo para la, democratización (3-7-1983)

Sereno y reposado, como es habitual en él, vestido de civil, el presidente Reynaldo Bignone intentó la noche del viernes insuflar nuevos ánimos y confianza a este vapuleado país. En una intervención radiotelevisada con ocasión de su primer año como presidente de la nación, Bignone no tuvo más remedio, pese a todo, que admitir los obstáculos que se oponen al proceso democratizador. "Los principales inconvenientes y obstáculos que enfrenta la nación para volver a la democracia", dijo, "surgen de las secuelas de la guerra contra la subversión".

Bignone afirmó que en ningún caso se tolerará que sea negado el resultado de aquella lucha, "ni que cualquier aspecto de su trámite sea empleado para alentar nuevamente la violencia". Así, repartiendo mensajes conciliadores dirigidos a los militares duros que temen verse abocados a procesos judiciales por sus excesos durante la represión, Bignone hizo un llamamiento a la fe y a la esperanza, y se ratificó en que, "transcurridos 12 meses, creemos con más fuerza que nunca que la nación necesita la democracia". "Pero los comicios", continuó, "y el debate de las cuestiones del país en los distintos foros que la Constitución establece no son por sí mismos garantías de paz y estabilidad. Son signos imprescindibles y vitales de una democracia, pero requieren estar asentados sobre un compromiso profundo de todo el pueblo, que es de naturaleza esencialmente espiritual".Bignone no es un militar común ni responde en nada al estereotipo del militar latinoamericano. No en balde se le extrajo de su retiro para presidir esta dificilísima transición. Es un hombre mesurado, con autoridad personal, y de talante conciliador. En su discurso del viernes ha intentado calmar los ánimos sin pronunciar por ello ninguna mentira. Su alusión a la crisis espiritual de la nación es algo más que una licencia literaria.

En la mañana de su intervención pública, Bignone, inusualmente, reunió en un almuerzo en la Casa Rosada a los tres miembros de la Junta Militar para analizar la situación del país y el borrador de su discurso. Y mañana, el teniente general Cristino Nicolaides, jefe del Ejército, tiene citados en Campo de Mayo a todos los generales de división del Ejército de Tierra. De esta reunión puede de pender en buena parte la celebra ción de las elecciones de octubre.

La aviación y la marina -particularmente la primera- son conscientes de la necesidad de llegar a las elecciones, pero sectores importantes del Ejército de Tierra (especialmente los mandos jóvenes e intermedios) estarían por interrumpir el camino hacia las urnas e intentar mejorar la situación económica y dejar perfectamente claro cuáles serán en el futuro las responsabilidades por la guerra sucia contra la subversión antes de llamar al país a las urnas.

Es seguro que este Gobierno militar dictará en breve una ley de pacificación por la que quedarán autoamnistiados los responsables de muertes, torturas y desapariciones. Y no es menos probable que el primer congreso democrático se vea obligado a revisar esta autoamnistía. Pero no existe otro camino ahora para salir del atolladero. Y todos desean fervientemente que Nicolaides, hombre clave de la situación militar, no se vea desbordado por su derecha.

Rechazo de la guerra

Para ayer estaba convocada una manifestación, Por la paz y la democracia, que se esperaba multitudinaria, frente al Congreso de Buenos Aires y en las principales ciudades del país. El Movimiento de las Juventudes Políticas, en el que se integran 11 partidos, ha hecho esta convocatoria por el manteniafiento del calendario hacia la democracia y en rechazo de una hipotética guerra con Chile por el contencioso del canal de Beagle.La Multipartidaria, por su parte, apenas salida del estupor de los rumores golpistas de estos días y encizañada por las elecciones internas de cada partido previas a los comicios de octubre, ha decidido al fin reunirse la próxima semana. Todos, políticos, obispos, numerosos generales, los miembros de la Junta Militar, el propio Bignone, intentan convencer al bunker golpista atrincherado en el Ejército de Tierra de que el país no tiene otra salida que las elecciones.

El principal problema reside, como acertadamente admite Bignone, en que Argentina está deviniendo a pasos agigantados en una inmensa corte de justicia. No podía ser de otra forma. Son demasiadas las víctimas y demasiados los familiares que esperan justicia.

2/7/83

Los obispos argentinos reiteran su condena del espíritu golpista (2-7-1983)

El episcopado argentino dio ayer a conocer su documento sobre moralidad, titulado Dios, el hombre y la conciencia, largamente postergado. No obstante, el retraso de su publicación ha servido para presentarlo ahora como un dique contra los rumores de golpismo militar, que vuelven a atronar en Buenos Aires."Condición necesaria para que la acción política de todos se desarrolle con eficacia", afirman los obispos argentinos, "es la estabilidad institucional. Ella ha estado casi ausente de la vida del país en las últimas décadas. Las repetidas interrupciones del orden institucional, tomadas en su conjunto, han causado un deterioro en el es. tilo de la vida política establecido por la Constitución. La experiencia confirma la validez del principio según el cual el pueblo es soberano y su participación efectiva constituye la fuerza. determinante de la vida política y el mejor correctivo de los males cívicos. Por eso volvemos a desaprobar lo que en su momento hemos llamado el espíritu golpista".

Los obispos reprueban enérgicamente los totalitarismos y la filosofía anticristiana de que el fin justifica los medios, deploran la subversión guerrillera y la brutalidad de su represión. El documento se ocupa de otros aspectos de la moral cristiana y condena severamente el divorcio y el aborto, pero su rechazo del golpismo lo convierte en una oportuna barrera contra las tentaciones de un sector de militares duros que pretenden paralizar el proceso electoral. Los obispos de Córdoba y Rosario han sido todavía más explícitos, declarando que "hay una opinión tan general de llegar a un tiempo de paz a través de una vida democrática, que parecería fuera de lugar un golpe de Estado".

Continúa, mientras, la reconstrucción del asesinato de los políticos Cambiaso y Rossi; los forenses han sido terminantes en que, antes de morir, al menos Rossi fue torturado con electricidad.

26/6/83

Pinochet: el loco de La Moneda (26-6-1983)

James Theberge, el elegante Embajador de Estados Unidos en Santiago, llega a confesar su frustración ante amigos chilenos de confianza: "Miente a todos (por Pinochet) y está convencido de que todos le mienten. No confía en nadie ni nadie puede ya confiar en él". James Theberge, de la mano de la Administración Reagan, llegó a Chile para consolidar el régimen pinochetista sustituyendo a un embajador crítico del sistema, pero en poco más de un año ha arrojado la toalla: El pasado miércoles, después de una admonición del secretario de Estado norteamericano, George Bush, sobre la suerte del líder sindical Rodolfo Seguel, las puertas de la embajada estadounidense en Santiago se abrían para dar audiencia a otros dirigentes del Comando Nacional de Trabajadores, en rebeldía contra el régimen.

Sólo resta poner la fecha para la caída de este hombre que ha logrado enfrentarse a un tiempo a la Iglesia, a la burguesía, a la masonería, al proletariado, a la oligarquía financiera, a las clases medias depauperadas, a los pequeños negociantes, como los camioneros, que sembraron la ruina de Allende, a la Armada, que elitistamente le desprecia por su zafiedad, y a la Aviación, que sencillamente estima que puede estar loco.Sólo el Ejército de Tierra, de educación prusiana, férreamente jerarquizado y vigilado y depurado -a más del aparato burocrático estatal- continúa sosteniendo al general Pinochet. Y sólo, por el temor militar al vacío de poder, el miedo al radicalismo marxista, la posibilidad de enjuiciamientos por los crímenes de la represión de 1973 y la ausencia de una alternativa claramente definida por parte de los políticos de la oposición, agrupados en la Multipartidaria (democristianos, radicales, socialistas, socialdemócratas y comunistas).

Pero con el país quebrado -se polemiza sobre la conveniencia de enviar al Banco de Londres parte de las reservas de oro como garantía de nuevos préstamos- y los sindicatos obreros y patronales llamando a la población a la huelga general, pocos estiman que Pinochet pueda cumplir en La Moneda, este 11 de septiembre, el décimo aniversario de su sangriento golpe de Estado contra la Unidad Popular, y menos aún finalizar su mandato en 1990.

Toda la clase política de Santiago habla con unánime cariño y esperanza del sucesor, el próximo presidente interino de la República de Chile, un amable anciano adicto a la boina, casado, con dos hijos y varios nietos, afable, austero y de talante conciliador: Rafael Retamal, presidente del Tribunal Supremo, el único chileno que hoy ostenta un cargo público por elección. Carece de antecedentes políticos, aunque son notorios su conservadurismo y su simpatía hacia la democracia cristiana, cualidades que, junto a su falta de ambiciones personales, su aspecto patriarcal y su condición de reputado jurista, le hacen idóneo para presidir un Gobierno constituyente.

Un diseño democristiano

A grandes rasgos, el diseño político de la Multipartidaria consiste en obtener la renuncia de Pinochet, que la Junta Militar de Gobierno no proponga sustituto (tiene 48 horas para hacerlo) y que el poder recaiga automáticamente en el presidente de la Corte Suprema (Retamal). Éste formaría un Gobierno de reconstrucción nacional, que convocaría elecciones a un Congreso constituyente, sancionaría la nueva Constitución, libremente elegida, y devolvería el país a su normalidad democrática. Un proceso largo, de al menos dos años, en el que las Fuerzas Armadas aparecerían como garante y no como fracasadas o relegadas.

Es un diseño, sin duda, excesivamente democratacristiano -por lo alambicado- y que, en cualquier caso, no contempla la primera premisa: La renuncia de Pinochet. No emergen de entre las Fuerzas Armadas figuras con prestigio interno capaces de dar un golpe de palacio. Y si las hay, se guardan mucho de hacerse notar ante la implacable y desconfiada personalidad del general, que se preocupa ante todo de vigilar a su propio Ejército. La Aviación ya le es desafecta desde que el general Leigh (triunviro del golpe de 1973) se retirara de la Junta Militar con todos los generales del arma, pero permanece disciplinada. La Marina pasará por carros y carretas si Chile adquiere un portaviones, desarrolla su fuerza aeronaval; sabe que no será un Gobierno democrático quien empiece por aumentar los gastos militares. Y Pinochet, sinuoso por naturaleza, sabe explotar las diferencias y alentar las ambiciones de cada fuerza.Por acientífico que parezca, es imprescindible referirse a la caracterología de una sola persona -Pinochet- para entender las dificultades que presenta la restitución de la soberanía al pueblo chileno. Quienes le conocen afirmnan que probablemente prefiera terminar como Allende, asesinado en su despacho, que depuesto por sus iguales. Pero nadie sensato en Chile aspira a continuar ensangrentando las paredes del palacio de la Moneda. Carece de retirada y exilio dignos. Le aísla una - corte de serviles, en la que su familia -mujer, hijas y yernos- desempeñan un papel principal, imbuyéndole de sueños providencialistas, a los que no son ajenos los recuerdos del papel histórico del general Franco.

La corrupción familiar también le tiene atrapado, y su yerno, Julio Ponce Lerou, esposo de su hija Verónica, ingeniero forestal y humilde funcionario público hasta 1973, ha levantado una de las más sólidas fortunas de Chile. Un yernisimo en el Cono Sur. En su análisis político, Pinochet no estima que los desórdenes y problemas del Gobierno allendista se debieran a una interpretación voluntarista de los fenómenos de transformación social, sino, sencillamente, a la perversidad intrínseca del sistema democrático. Es un error y puede ser hasta un elogio reputar de fascista a Pinochet. No llega intelectualmente a tanto. Reverenciador del franquismo, se jacta, empero, de que él jamás cometería el error de Franco designando sucesor al príncipe Juan Carlos.

Además, al contrario que Franco, gusta de involucrarse en política, hablar, figurar, protagonizar, el uso constante de la primera persona, pero sin el hechizo de los demagogos. Jamás mira a los ojos o a una cámara de televisión. Equipos de expertos en imagen se han roto los dientes contra esta personalidad turbia, que siempre parece estar amenazando. Psiquiatras de la CIA viajaron a Santiago para analizar sus memorables intervenciones públicas, siempre cargadas de un inocultable rencor.

Así, son legión los políticos chilenos que manifiestan sus dudas sobre la estabilidad mental del general Pinochet. Tras la primera jornada de protesta del pasado 11 de mayo, el general anunció- que se iba a dirigir al país. Los asombrados chilenos vieron por televisión el día 20 el vídeo, grabado la víspera, de la bronca que Pinochet echó a su Gobierno. Gesticulando airadamente y con primeros planos de los ministros y generales, que le escuchaban circunspectos, Pinochet se quejó chillonamente de que la oposición le acuse de estarse construyendo un palacio, "olvidando que hoy día el presidente no vive en La Moneda y que es necesario que tenga una residencia, no para mí, sino para el futuro".

Plan siniestro

Afirmó ser víctima de "un plan siniestro de los señores rusos", destinado a crear una falsa imagen de su persona para poder derrocarlo, y que sus asesores prepararon un contraplán que hubiera costado entre 10 millones y 20 millones de dólares, pero que él había preferido invertir el dinero en hospitales y escuelas. Terminó convirtiendo al país en un metaférico campo de fútbol, comparando a sus seguidores con los locales, y a sus opositores, como visitantes. ,"Hay una desmoralización. en nuestra gente", afirmó ante los abroncados ministros y el estupefacto país; "se calla y no se atreve a defender al Gobierno. Nuestra gente llenó el estadio en un 95% y gritó mientras le fue bien al equipo local. Ahora parece que les hubieran dado un baño de agua fría, porque se quedan callados, se achican y se aplastan. Eso está pasando aquí, señores. Los pocos vociferan, gritan y salen, mientras los nuestros se quedan callados". Hasta los escasos chilenos que no se estremecen en las cercanías del estadio nacional de Santiago estimaron que su excelencia el jefe del Estado y del supremo Gobierno podía estar perdiendo la cabeza.

Por lo demás, la ruina del país originada por el más feroz monetarismo de los aplicados por la Es cuela de Chicago en el Cono Sur generó por sí misma la movilización social interclasista contra el régimen. Pinochet, en los dos mejores años de su economía monetarista (1979 y 1980, cuando gana su referéndum constitucional), prometió un automóvil para cada tres chilenos, y televisores en color, frigoríficos, pisos, lavadoras, chalés residenciales para todos.

Con el dólar fijo a 35 pesos (la mitad de su valor actual), los chilenos votaron sí en el referéndum constitucional y se dejaron privar de libertades básicas a cambio de vacaciones en Europa o en Miami, autos japoneses y el mejor whisky escocés al precio de una cola. El proletariado, desde las chabolas de los extrarradios, calculaba las posibilidades de invertir a plazo fijo en esa financiera o en aquella inmobiliaria y, apenas alfabetos, devoraban las columnas de las informaciones bursátiles.

Bajo la consigna de que no existe prosperidad sin endeudamiento, el paraíso de la libre importación y la especulación monetaria se derrumbó en 24 meses. Miles de viviendas de lujo con griferías italianas, moquetas francesas, cerraduras fabricadas en Nueva York, permanecen vacías, sin comprador, endeudando aún más a quienes ya se endeudaron edificándolas. Por quebrar, aquí quebró hasta la constructora de Francis Franco Martínez-Bordiú. Se importó leche en polvo del Mercado Común Europeo, se enviaron al matadero vacas lecheras para consumo de carne. e ego a comprar fuera un 95% del aceite que consumen los chilenos, cuando el país produce -oleaginosas- un 80%. Las imposiciones a plazo fijo se pagaron al 30% anual. Cayó la cotización internacional del cobre, pero se pidieron más créditos para sufragar la orgía consumista.

El desempleo de Allende, de un 18%, ascendió al 30%. Y todo el centro peatonal de Santiago es ahora un zoco de puestecillos donde te venden cachorros de perro, peines, tabletas de chocolate, patatas fritas, cintas magnéticas, calcetines, lo más insospechado, regentados por desempleados de 30 años. Los inscritos en los planes de empleo mínimo no pueden acudir a sus tajos en autobús, so pena de desembolsar del 15% al 30% de su sueldo. 160.000 familias de Santiago no reciben agua potable por falta de pago, y 300 poblados del extrarradio carecen de energía eléctrica por el mismo motivo.

Caída del poder adquisitivo

Desde agosto de 1981 la caída del poder adquisitivo de los chilenos se estima en un 35%, y el Gobierno estudia la supresión de los vuelos internacionales de la arruinada Lan Chile, como en un simbólico reconocimiento de la quiebra del país. "Esto ha sido como lo de Rumasa, pero a escala de Estado. Piensen ustedes en lo de Ruiz-Mateos y Hacienda y entenderán lo que ha pasado aquí", comenta un economista conocedor de la política española; "crecimos unos años aritméticamente en fachada, en consumo, en dinero circulante, y nos hemos derrumbado en progresión geométrica".

Así las cosas, hasta la Multipartidaria se vio sorprendida por la respuesta popular a las manifestaciones gremiales. "Hace seis meses era impensable que nadie se atreviera a darle un concierto de cacerolas a Pinochet. Todo ha cambiado muy rápidamente; el pueblo ya no tiene miedo.
Los sindicatos, teledirigidos mayoritariamente por la democracia cristiana, y en segundo lugar por socialistas y comunistas, empiezan a sobrepasar en dinamismo e iniciativas a sus sectores políticos, y la DC chilena observa preocupadamente esta aceleraci6n de los acontecimientos, por cuanto no desea una ruptura democrática traumatizante que pueda abrir la puerta a procesos revolucionarios.

Mientras continúa, incierto, el paro de los propietarios de camiones, convocantes, con otros sindicatos, de una huelga general indefinida, y acaso prematura, ya se ha establecido la cita para la tercera, jornada nacional de protesta: El 12 de julio, un día después del 11 tradicional, para no hacerla coincidir con el aniversario de la nacionalización del cobre por Allende. Sonarán otra vez las cacerolas en Santiago, en las riberas acomodadas del río Mapocho, regato urbano que, sorprendentemente, se desbordó el anterior invierno. "Con Pinocho, hasta se desbordó el Mapocho", se atreven ya a cantar en Santiago con la música de la inolvidada Violeta Parra.

25/6/83

La censura informativa impuesta por Pinochet es clave en el fracaso aparente de la huelga general en Chile (25-6-1983)

"En este país hasta las huelgas generales son clandestinas" comentaba el jueves uno de los dirigentes aún en libertad del Comando Nacional de Trabajadores Chilenos. Retrataba así fielmente el forcejeo de los dirigentes sindicales contra la más absoluta desinformación, que está produciendo situaciones kafkianas y no todas favorables al Gobierno. Los obispos chilenos hicieron pública ayer una declaración en la que recuerdan que los trabajadores tienen derecho a ir a la huelga y condenan la censura impuesta por el Gobierno al afirmar que "la peor de las noticias, sies verdadera es preferible al rumor irresponsable".

Un dirigente del Comando reconoció ante la Prensa extranjera que el aumento de la censura de prensa había sido un rotundo éxito para el general Pinochet, admitiendo así directamente con qué tropieza la convocatoria de huelga. A pesar de ello, la orden de huelga sigue en pie.No obstante, la desproporcionada insistencia de los canales de televisión y las radios y diarios oficiales en que la normalidad en el país es absoluta está haciendo pensar a muchos chilenos que algo anormal y grave está ocurriendo. Al ser tan férrea la censura, el Gobierno del general Pinochet se ha pillado los dedos y ni siquiera puede refutar la huelga general como un fracaso, porque la huelga general no existe.

Aun así, el general de la Fuerza Aérea Boisset, ministro de Transportes, al declarar que la normalidad era absoluta en todo el país en lo referido a su departamento, tuvo que admitir "mermas sin importancia" en la circulación de camiones entre ciudades.

En el sur del país se han producido sensibles paros en las cuencas carboníferas y entre los estibadores de algunos puertos secundarios, pero sigue trabajando el cobre, la industria petroquímica, el comercio y el transporte de viajeros. Sin embargo, el continuo goteo de detenciones de dirigentes sindicales pone en evidencia la preocupación del Gobierno por la extensión de la huelga.

Representantes del comando y de los propietarios de camiones declararon el jueves estar dispuestos a negociar con el Gobierno, bajo una serie de condiciones: fijación de un calendario para el acceso a la democracia, libertad para los sindicalistas detenidos, reconocimiento oficial de la legitimidad de los sindicatos ilegales, replanteamiento de la actual política económica y creación de comisiones paritarias entre los militares y los sindicatos para evaluar la crisis política y económica que sufre el país.

Alguna de estas condiciones resulta notoriamente ingenua y voluntarista, pero el embajador de Estados Unidos en Santiago se reunió el miércoles con cinco de los patrocinadores de la huelga "dentro de la costumbre de la Embajada de mantener contactos informativos con todos los sectores de la sociedad". A nadie se le oculta la trascendencia política de esta audiencia diplomática.

Joan Manuel Serrat

"En virtud que el extranjero señor Joan Manuel Serrat, de nacionalidad española, ha emitido juicios críticos con respecto de la realidad nacional y contrarios al Supremo Gobierno, persistiendo en ello en los últimos días, el Ministerio del Interior, conforme a sus atribuciones legales, ha revisado la decisión anterior de autorizar las presentaciones artísticas en Chile del señor Serrat". Con esta declaración, el régimen militar chileno ha prohibido el ingreso de Joan Manuel Serrat en el país.

Su empresario y el dueño del teatro donde debía actuar han partido a Río de Janeiro para dar explicaciones al cantante español. Hacía diez años que Serrat no cantaba en Chile, y en Santiago tenía previsto reunirse con su esposa para continuar su actual gira suramericana.

Rodolfo Seguel (25-6-1983)

Rodolfo Seguel, casado, con dos hijos de ocho y cinco años, ayudante del cajero de la mina El Teniente, ha alcanzado una notoriedad meteórica por el vigor que ha sabido inyectar a los sindicatos chilenos que se oponen al régimen. De 29 años de edad, hace cinco meses nadie conocía en Chile a este sindicalista de base con sólo dos años de militancia. Karateka, muy frío, con un gran dominio de sus nervios, ejerce un notable poder de convicción personal, a juicio de sus compañeros, que le sirvió para descollar rápidamente en las asambleas obreras como un líder nato.

La Confederación de Trabajadores del Cobre tuvo un papel preponderante en las movilizaciones sociales que ayudaron a desestabilizar el régimen de la Unidad Popular, y en 1973 Pinochet puso por decreto a la organización bajo tutela democristiana. Tras casi ocho años de pupilaje, la DC chilena logró el control absoluto de esta poderosa fuerza sindical, y en las primeras elecciones internas libres de hace dos años, un democristiano, Emilio Torres, accedió a la presidencia de los cupríferos.

El sindicato de Torres abandonó la confederación por discrepancias tácticas (estimaban que la CTC no era suficienteniente enérgica frente al régimen) y aquél hubo de abandonar su cargo tras poco más de un año de gestión. En el pasado febrero, nuevas elecciones dieron la presidencia de la CTC a Rodolfo Seguel, y dada la fuerza de este sector fue elegido igualmente como presidente del Comando Nacional de Trabajadores (CNT), que agrupa a los cupríferos y a otros sindicatos de empleados públicos y privados.

Seguel es democristiano y así lo reconoce, aunque insiste en recordar que él tenía 19 años cuando fueron proscritos los partidos políticos. Pero es un secreto a voces que Seguel fue aupado a la presidencia del comando y de la CTC por la Democracia Cristiana, que utiliza los sindicatos bajo su control como ariete contra el régimen.

Acaso sea en esto en lo único que no miente el Gobierno de Pinochet cuando reprocha a los sindicalistas el desbordarse en reclamos políticos.

Rodolfo Seguel es adventista del séptimo día por haber nacido en una familia evangélica: No es, pues, un católico testimonial. Seguel declara creer en Dios, pero no practicar ninguna religión. Y aunque se identifica con la Democracia Cristiana, pone énfasis en marcar algunas distancias: "Yo soy dirigente sindical. No acepto que nadie me diga que yo obedezco instrucciones de partidos. Yo soy un dirigente sindical y creo que en este país son bien conocidos los que tienen que seguir al pie de la letra las órdenes de los partidos. Yo no tengo por qué obedecer a la Democracia Cristiana absolutamente en nada. Y, además, creo que las bases han sobrepasado a los partidos políticos".

En efecto, este Lech Walesa chileno ("¡Yo soy Rodolfo Seguel!" replica irritado cada vez que escucha la comparación) puede haber sobrepasado al partido que le auspició, y, en cualquier caso, los, dirigentes de la DC chilena no acaban de estar convencidos de que haya llegado el momento de presionar al régimen con algo más que con jornadas mensuales de protesta, como está haciendo Seguel desde la cárcel.

Hace pocas semanas, el general Gustavo Leigh (triunviro en el derrocamiento de Allende y desde hace años fuerte crítico del pinochetismo) conversé formalmente con Rodolfo Seguel y la dirección del comando. "Ahí se desvirtuó lo del manejo comunista, lo del manejo político del mundo obrero. Yo no sé de qué partido será el general Leigh, pero sí sé que no es comunista. Este régimen no hace más que echarle flores al partido comunista. De tanto hablar de ellos, este Gobierno se va a poner rojo. El pueblo chileno no es marxista, aunque, como es lógico, hay marxistas. Más aún cuando después de 1973 mataron a muchos de ellos. Y ésos eran los padres de hijos que van a ser marxistas por el rencor que sienten y que van a transmitir ese mismo rencor a sus hijos, como en una cadena".

Prefiere no pensar en la posibilidad de un atentado contra su vida, pero se cuida, y numerosas noches, como la del pasado día 14, no pernocta en su casa, aunque la policía política chilena terminara por encontrarlo y detenerlo espectacularmente. Ahora duerme en la cárcel pública de Santiago, en una galería con otros dirigentes sindicales y 96 presos comunes por falsificación de cheques o libramientos sin fondos. Apenas se alimenta, pero no por una particular huelga de hambre, sino porque había engordado notablemente en los últimos meses, desde que dejó de frecuentar los gimnasios de artes marciales ("está entero, firme y mandando", afirman quienes le visitan). Admirador de Lutero, King y de Ghandi, será juzgado por infringir la ley de seguridad del Estado o recobrará la libertad por la presión de sus compañeros o junto con la de "la angosta franja de tierra".

24/6/83

La respuesta inicial de la población chilena al llamamiento sindical de huelga general no tuvo la amplitud prevista (24-6-1983)

Desde la noche del miércoles, el centro peatonal de Santiago y las poblaciones obreras de la periferia se encuentran tomados por los pesados furgones de las fuerzas de carabineros. Y ayer, al comienzo de la huegla general indefinida contra el régimen de Pinochet, la capital chilena amaneció con idéntico despliegue policial y con un perceptible descenso de la circulación rodada y de personas. El Gobierno ha prohibido la entrada en el país del cantante español Juan Manuel Serrat, que tenía previsto llegar a Santiago el próximo día 30, por haber formulado declaraciones contra el régimen régimen chileno.

Durante la mañana de ayer circularon los taxis y los autobuses, y los comercios abrieron sus puertas. A las 12.00 horas de la mañana del jueves en Santiago (seis de la tarde hora peninsular española), sólo era detectable el paro de los camioneros en buena parte del país. La única manifestación de la que se tenía noticia era la de estudiantes de Derecho de Santiago, al parecer sin incidentes graves.La minería del cobre se encuentra enredada por el Gobierno, que ha prometido negociar la readmisión de los miles de despedidos por la última y recientísima huelga. Y de las cuencas carboníferas del sur llegan noticias de la detención de otros dirigentes sindicales de este gremio por incitar al paro, pero sin que se sepa hasta ahora si fueron secundados. También en el momento de redactar esta información se mantenían reunidos los sindicatos de autobuseros y taxistas, decidiendo su participación activa en la huelga general indefinida.

Al tiempo, y desde el miércoles, prosiguen las negociaciones entre dirigentes del transporte y un comité especial del Gobierno para suspender la convocatoria de huelga, a cambio de que el régimen libere a los sindicalistas apresados -Seguel incluido- y formule cambios en la actual política económica. Los partidos políticos permanecen despegados y expectantes ante una huelga general que no han inspirado. La fuerza de la huelga reside en su carácter indefinido, con el que los convocantes pretende sortear la hermética censura y el temor a los despidos. No hay que olvidar que la mayoría de los chilenos ignoran que han sido convocados por los sindicatos.

Pero el mayor factor de presión de los huelguistas se centra en el paro de los camioneros. Por razones orográficas, la carretera es el sistema venoso de la economía chilena, insustituible por el cabotaje, el ferrocarril o la carga aérea. Mientras los dueños de los camiones se mantengan firmes en su huelga, ésta tiene alguna posibilidad de entenderse, y el Gobierno habrá de negociar bajo presión.

No en balde en la noche del miércoles el Gobierno dejó en libertad, bajo la ridícula fianza de 800 pesos (menos de 1.500 pesetas), a Adolfo Quinteros, líder de los propietarios de camiones y detenido el día anterior, quien acaba de cifrar en un 70% el paro de los camiones bajo su control.

Dirigentes sindicales en libertad

Los presidentes de los sindicatos de trabajadores públicos y privados, también detenidos, fueron igualmente puestos en libertad bajo pequeñas fianzas. Y anteanoche -se supone que por obra del Movimiento de Izquierda Revolucionaria-, fue volado con explosivos en el centro de Santiago uno de los locales de artesanía que patrocina para usos sociales la esposa del general Pinochet. No se registraron víctimas.

Por otra parte, en la mañana de ayer el embajador de los Estados Unidos en Santiago recibió en audiencia a varios líderes moderados -de entre los que quedan en libertad- del Comando Nacional de Trabajadores.

El general Pinochet suspendió la reunión del Consejo de Mínistros de todos los miércolel, sustituyéndola por una reunión con los ministros de Defensa, Trabajo, secretario general del Gobierno y directores generales de investigaciones, policía política, carabineros y comandantes de la guarnición de Santiago. De entre ellos, un comité reducido quedó encargado de negociar con los camioneros la desconvocatoria de la huelga.

Absolutamente nada ha trascendido a la opinión pública chilena, y mejor es así para el Gobierno, porque le resultaría muy arriesgado acusar de comunistas a los propietarios de camiones que hace diez años paralizaron la administración de Allende. Pero como, acaso con razón, aduce un dirigente camionero: "Con Allende teníamos dinero Y no podíamos comprar nada; con Pinochet están llenas las tiendas, pero no hay plata para adquirir nada. Estamos en las mismas".

En otro orden de cosas, "a cara de perro" no es una metáfora, el acto fue público- recibió el general Pinochet las cartas credenciales del nuevo embajador de España, Miguel Solano Aza. Indicó Pinochet que en las virtudes españolas "nos hemos apoyado cuando, al igual que en su patria, la incomprensión, la injusticia y la arbitrariedad han, golpeado a nuestras puertas. Los pueblos se prueban en los momentos dificiles, y, como España, Chile lo sabe enfrentar con decisión y firme serenidad".

Inteligentemente, nuestro nuevo embajador contestó que "Chile se ha caracterizado a lo largo del tiempo por su amor a la libertad, por su capacidad creadora, por su propensión al diálogo y por su conocimiento de la historia".


23/6/83

Pinochet está dispuesto a decretar el estado de sitio si los chilenos responden hoy a la huelga general (23-6-1983)

El Gobierno chileno ha estudiado las consecuencias políticas y diplomáticas de una eventual declaración del estado de sitio en todo el país, que ya rigió durante seis años entre el 11 de septiembre de 1973 y la misma fecha de 1979, y está dispuesto a adoptar esta medida si en las próximas horasadvierte que la huelga general convocada para hoy se extiende y escapa a su control. La tranquilidad es completa en todo el país, con una población por una parte desinformada y atareada por otra con los temporales que han arrasado algunas provincias; ha sido cerrado el puerto de Valparaíso y sólo en Santiago ya son cuatro los muertos arrastrados por las riadas.

Ni una sola palabra han podido filtrar los medios informativos sobre la convocatoria de huelga para hoy. Los sindicatos convocantes están luchando por sacarla adelante por teléfono, boca a boca o con algunas mínimas octavillas distribuidas en las poblaciones obreras del extrarradio de las ciudades. Las oficinas del ilegal Comando Nacional de Trabajadores (CNT) en Santiago permanecen abiertas, en un constante trajín de abogados, dirigentes sindicales y periodistas extranjeros, pero resultan harto difíciles las asambleas en centros fabriles importantes, y los sindicatos carecen todavía de una infraestructura clandestina de movilización y propaganda.La férrea censura de Prensa, a la que el régimen dio el pasado sábado otra vuelta de tuerca, ha motivado una circunloquial respuesta del colegio de periodistas lamentando que las nuevas normas dictadas por el Ministerio del Interior provoquen un retroceso en el desarrollo que venía experimentando el debate nacional.

Junto a la desinformación debe considerarse el factor de la posible pérdida del empleo, decisivo entre los trabajadores chilenos. Con un 30% de desempleo y con las calles de Santiago convertidas en un zoco de venta ambulante, llenas de parados de treinta años que venden a las nueve de la noche platillos de ensalada de tomate con huevo duro, la amenaza de despido sobre los huelguistas tiene efectos psicológicos importantes.

Heredera de la DINA

La Central Nacional de Investigaciones (CNI), heredera de la ex tinta DINA (policía política), está llevando a cabo una auténtica cacería de dirigentes sindicales, con una metodología extraída de las películas sobre los años treinta en Chicago: nocturnidad, puertas derribadas, exhibición de armas, no identificación de los numerosos agentes de paisano que se llevan al detenido, etcetera.

Otros cinco líderes sindicales han sido apresados en la madrugada del martes en estas circunstancias, entre ellos el presidente de la poderosa Confederación Nacional de Dueños de Camiones, convocante de la huelga de hoy y cuya detención se justifica para "... establecer la efectividad de una declaración pública que se le atribuye y en la que el dirigente habría incitado a cometer delitos contra la ley de seguridad del Estado". Dos dirigentes sindicales de la construcción no estaban en sus domicilios cuando los agentes de la CNI echaron la puerta abajo.

La ministra de Educación, Mónica Madariaga, anunció ayer un paquete de medidas, desde la amonestación a la expulsión de las aulas, contra quienes llamen o participen en la paralización de actividades universitarias.

La amenaza comunista

El Gobierno ha anunciado para enero de 1984 una rebaja de dos puntos en el impuesto único que grava los ingresos de los trabajadores, más otras desgravaciones fiscales por imposiciones a plazo fijo, adquisición de viviendas, educación de los hijos, etcétera. Y ha autorizado aumentos en las tarifas de los transportes de superficie, cuyos propietarios sindicadospatrocinan la huelga de hoy. El bombardeo de los medios de comunicación sobre la amenaza comunista y la ausencia de respeto a los derechos humanos en Polonia resulta ya estomagante. En un país donde está proscrita la venta del más inocente manual histórico de marxismo, los niños preguntan a sus padres qué quién es ese señor calvo y con perilla que sale todos los días por televisión anunciando catástrofes: Lenin. Políticos democristianos se quejan amargamente de toda la propaganda subliminal que el Gobierno de Pinochet le está haciendo, sin pretenderlo, al partido comunista, que por asociación de ideas puede terminar siendo identificado por las nuevas generaciones como la única oposición al régimen.
La mayor arma propagandística del régimen la constituye ahora la lista de 128 exiliados autorizados a regresar al país.

De entre ellos, el más prominente, Andrés Zaldívar, presidente de la Internacional Demócrata Cristiana, ha declarado en Nueva York, donde se encuentra dictando conferencias, que regresará de inmediato a Madrid, recogerá a sus hijas y volverá a Santiago.

Las malas lenguas de la política chilena aseguran que Pinochet autorizó su melta para que se pelee con Gabriel Valdés, actual presidente de la democracia cristiana. Son dos personalidades tan descollantes coimo competitivas por la herencia de Eduardo Frei.

La huelga general de hoy, finalmente, será en buena parte lo que quiera el régimen. Si vuelven a salir a la calle los pistoleros de la CNI, caerá sobre el país el estado de sitio "para evitar mayores desmanes"; si la respuesta a la huelga es pequeña, los sindicatos ilegales habrán quemado apresuradamente una de sus mejores cartas al coste de una represión desproporcionada.

Los políticos pueden acabar teniendo razón al estimar queno ha llegado todavía el momento de una confrontación abierta con el régimen.

El general Pinochet caerá cuando lo pacten los militares con la Multipartidaria. Pero los rotos que gritan "¡Viva Chile, mierda!" por las calles no parece que vayan a tener su hora en la huelga general de hoy.