10/10/83

Los peronistas argentinos temen su primer revés electoral, frente al Partido Radical, en los últimos 38 años (10-10-1983)

La campaña electoral argentina se desarrolla con una normalidad que sorprende agradablemente a los conocedores de la violenta política del país. Hecha la excepción de algunos apaleamientos de radicales a manos de la juventud peronista, la mayor agresividad es verbal entre los dos viejos antagonistas que vuelven a polarizar las segundas elecciones argentinas en veinte años y las primeras en diez. Cinco millones de ciudadanos ejercerán por vez primera el sufragio -que en Argentina es una obligación- y por primera vez en 38 años los peronistas temen un revés electoral.

La campaña peronista comenzó mal, dado el tiempo perdido en desentrañar las intenciones de Isabel Perón y en las reyertas internas por el control partidario de la provincia de Buenos Aires, y su mensaje carece de estímulos y no vende esperanzas. La campaña peronista abusa de la imagen del caudillo muerto (no se hace la más mínima referencia a la viuda y presidenta del partido) y centra su oferta electoral en la consigna Volvemos, como si la historia argentina de los últimos diez años fuera una película peronista interrumpida hace siete por los militares y dispuesta ahora para continuar proyectándose.Son muy importantes las diferencias entre Ítalo Lúder y el vicepresidente del partido y jefe político del sindicalismo, Lorenzo Miguel sobre la conducción de la campaña, y entre Miguel y Erminio Iglesias, también sindicalista, aspirante a la gobernación de Buenos Aires. Tan es así que en la presentación el sábado de las candidaturas peronistas en La Plata (capital bonaerense), Lúder alegó problemas de salud para suspender una conferencia de prensa y Erminio Iglesias, sencillamente, no hizo acto de presencia en su propia circunscripción. Iglesias aspiraba a que Lúder cerrara la campaña el 28 en La Plata junto a él; Lúder, profesoral, abatible, brillante pero casi leptosomático, una especie de Calvo Sotelo peronista, siempre atildado, no desea aparecer significativamente junto al patibulario Iglesias, colmado de cicatrices ganadas en tiroteos callejeros, inteligente pero semianalfabeto y con una fortuna personal arrimada a los garitos de juego y casas de lenocinio de la provincia que probablemente gobernará.

Reservadamente, los responsables de la campaña peronista no ocultan su preocupación. Lúder inició su campaña en los desiertos peronistas de Santiago del Estero, reuniendo a menos de cinco mil personas, el mismo día que el candidato radical, Raúl Alfonsín, recorría multitudinariamente las provincias inundadas desde hace seis meses en la mesopotamia argentina.

Alfonsín, en una campaña personal agotadora que le ha hecho recorrer ya la totalidad del país, ofrece todo lo contrario del inmovilista Volvemos: ofrece mensaje de cambio, de esperanza, de recuperación de los valores éticos y morales perdidos, sorprendentemente paralelo al que hace ahora exactamente un año le valió el triunfo electoral en España a Felipe González.

Las encuestas de opinión, aunque manipuladas hasta el descrédito, coinciden en que esta vez no habrá peronazo y que la diferencia de votos entre justicialistas y radicales serán tan escasa que no permite predecir nítidamente el triunfo de unos u otros. Esto implica de por sí una derrota moral para un partido que ya presenta a Lúder como futuro presidente y a su señora como la primera dama.

La maquinaria electoral peronista no presentará a Lúder en doce provincias y concentra sus esperanzas en la disciplina del voto partidario que se supone sigue siendo mayoritario y en la inercia del movimiento. Pero esta elección se dilucida entre el voto indeciso y los cinco millones de votos jóvenes, nuevos e incógnitos. El aparato radical confía en atraerlos con su plataforma de cambio moral.

El peligro ha sido detectado por los peronistas que han desatado una campaña sucia contra la figura de Raúl Alfonsín denunciándolo como aliado del proceso militar que se extingue, como cipayo de las empresas multinacionales y candidato del departamento de Estado, en un intento de excitar el sensible nacionalismo del país. El caso es que los pocos observadores imparciales estiman que, cuando menos, ésta es la ocasión en que los radicales se encuentran más próximos a la posibilidad de derrotar electoralmente al peronismo, ya sin líder mágico que sacar al balcón y con muchos seguidores todavía emocionalmente partidarios, pero lúcidamente cansados de repeticiones históricas. Como dicen los propios peronistas de Buenos Aires, ni siquiera Perón soportó un tercer peronismo: prefirió morirse en el segundo.


9/10/83

La deuda argentina suscita una guerra de comunicados dentro de las fuerzas armadas (9-10-1983)

La prohibición de "innovar" sobre la renegociación de la deuda externa argentina dictada por el juez Pinto Kramer fue levantada por la Cámara Federal de Comodoro Ribadavia, que a instancias del Gobierno sustrajo la causa al magistrado patagónico. El sumario abierto contra el presidente del Banco Central y negociador de la deuda, Julio González del Solar, ha sido remitido al juzgado de Buenos Aires. El asunto ha provocado una guerra de comunicados entre las tres armas militares, con denuncias sobre presuntos sectores involucionistas y golpistas.

El juez Kramer, que acaba de definir al presidente del Banco Central como "ladrón de gallinas", afronta a su vez un posible procesamiento ante las denuncias presentadas por presunto abuso de autoridad con daño a la nación. González del Solar seguirá ostentando la presidencia del banco emisor, por cuanto se estima que su procesamiento sólo le obligaría a una dimisión moral, pero no compulsiva, al presumirse su inocencia.El ministro de Economía, doctor Whebe, ya en el país, ha dado por zanjado el engorroso incidente, acusando a los "sables golpistas" de la maniobra y repartiendo seguridades de que Argentina afrontará sus compromisos financieros internacionales. No obstante, el pánico ha continuado, y los bancos uruguayos -donde existe plena libertad cambiaria- están registrando inusuales entradas de dólares hasta por 50 millones diarios. Tanto elferry que une Buenos Aires con Colonia, en la otra orilla del Plata, como el puente aéreo Buenos Aires-Montevideo están saturados. Las cajas de seguridad bancarias han sido asaltadas.

Situaciones de miseria

Respecto a liberación de divisas para el pago de importaciones, sólo se ha autorizado con carácter general el renglón de medicamentos. Todas las demás importaciones serán o no autorizadas previo estudio individualizado. En un último intento de evitar nuevas huelgas generales antes de los comicios, el Ministerio de Trabajo ha incorporado al salario los 800 pesos de anticipo lineal de emergencia acordados por el Gobierno y las centrales sindicales para aliviar situaciones de miseria, y las pensiones de los jubilados han sido aumentadas en un 20%.

Por lo demás continúa la guerra de comunicados entre las tres armas. Al emitido por el Ejército de Tierra denunciando durísimamente a sectores involucionistas y golpistas (directamente dirigido contra los miembros de la Fuerza Aérea que movilizaron al juez Kramer; la provincia patagónica de Santa Cruz la administra la aviación, y Kramer es yerno de un brigadier del Aire) replica ahora la Fuerza Aérea calificando de ridículos a quienes advierten intenciones en su arma de aplazar las elecciones. La aviación concreta su pensamiento en el sentido de que la deuda externa debiera renegociarse con la participación de las autoridades que resulten electas en los próximos comicios, y no con la exclusiva participación del actual y agónico Gobierno.

El ex presidente Arturo Frondizi, líder del Movimiento de Integración y Desarrollo (una escisión más conservadora de los radicales), ha denunciado que en los últimos días se había gestado en el país un golpe de Estado destinado a interrumpir el proceso electoral.

La marejada castrense continúa con el arresto por 60 días del general Menéndez, ex gobernador de Malvinas, obligado a pasar al retiro tras su derrota, por causa de una entrevista-libro sobre su papel en el conflicto que acaba de publicarse en Buenos Aires. Menéndez vierte demoledores conceptos y testimonios sobre la incompetencia, aventurerismo político internacional y desdén por el sufrimiento de sus tropas de sus pares y jefes durante aquella batalla.


Psicosis de 'viernes negro' neoyorquino en Buenos Aires (9-10-1983)

El último jueves, algunos paseantes en la city porteña no podían evitar miradas furtivas hacia los pisos altos, en previsión de que algún financiero se arrojara a la calle tras la lectura matinal en La Nación o Ámbito Financiero de las disposiciones del Banco Central argentino sobre cambio de divisas. San Martín, Cangallo, Bartolomé Mitre, Reconquista, Sarmiento, las calles que, entrecruzadas, dibujan la cuadrícula del corazón financiero de Buenos Aires, eran un pequeño remedo de Wall Strect durante su viernes negro del año 1929.

La city porteña es una agrupación de manzanas con sólidos edificios neoclásicos, que albergan uno de los muestrarios más completos de la banca internacional, toda una galaxia de casas de cambio; agencias de viajes, en las que se especula con el billetaje internacional, y oficinas de fortuna que habitan usureros y mercachifles de dinero.Hace 50 años, en estas mismas calles los precios internacionales de la tonelada de carne o de grano hacían sonreír a los argentinos, que acumulaban sus fortunas en pesos, sin molestarse en conocer las cotizaciones del dólar estadounidense o de las monedas europeas. Hace tres años, los másavivados burócratas de la city dejaron de trabajar para la correcta estabilidad de sus bancos y fundaron sus propias financieras, deslumbrados por las innumerables posibilidades inmediatas del monetarismo. Surgieron bancos, como el de Intercambio Regional, presididos por hombres de 28 años, ahora prófugos de la justicia, pero que entonces ofrecían intereses del 180% mensual a sus depositantes. Elegantes jóvenes, guapos, intrépidos, los chicagoboys porteños llegaron a levantar uno de los más exclusivos clubes de Buenos Aires -el San Juan-, a 10.000 dólares la cuota de ingreso y con sus acciones cotizándose en la Bolsa.

Se disipa el encanto

Los rigurosos modales de la vida financiera hace seis meses ya se habían degradado hasta el extremo de ver a cambistas o a gerentes cruzar la calle en mangas de camisa, con fajos de dólares en las manos para cerrar por minutos una operación ventajosa en la oficina de la acera de enfrente. Debería ser un axioma -y acaso lo sea- que cuando en el mundo del dinero las prisas sustituyen a la lentitud y la metodología expeditiva se adelanta a la circunspección es que se aproxima una catástrofe.Hace cuatro días aquellos síntomas brotaron como ganglios en la city. El presidente del Banco Central argentino disponía desde Nueva York la suspensión de venta de divisas y era detenido a su regreso, en el aeródromo internacional de Ezeiza, por la policía federal, que lo trasladaba posteriormente al extremo sur de la Patagonia en el avión de respetoTango 2, ofrecido como consuelo por el presidente Bignone. Un juede mierda, según criterio del doctor Julio González del Solar, había dictado su procesamiento y prisión preventiva por presunta dejación de los intereses nacionales en la negociación que el alto funcionario estaba cerrando en Nueva York con más de 300 bancos extranjeros para refinanciar la deuda de Aerolíneas Argentinas, negociación piloto para el resto de las empresas estatales del país.

El juez Pinto Kramer, con excremento o sin él, "pateó el tablero", como se dice por aquí. De 39 años, casado, con dos hijos, ex jugador de rugby (fue suspendido federativamente por tres años por descerebrar de un rodillazo en la cabeza a un contrincante). Apodado el Loco, porta habitualmente armas, y hace dos años mató a dos delincuentes hambrientos que tuvieron la mala suerte de intentar atracar la tienda en la que el juez estaba adquiriendo una corbata. Nombrado juez por Isabel Perón, y confirmado por el proceso militar de reorganización nacional, es amigo del ala derecha de la fuerza aérea, ultranacionalista, y ahora, de alguna forma y pese a todo, el hombre que ha hecho despertar a los argentinos de su sueño financiero.

Miedo a regresar

Cuando González del Solar volaba hacia los hielos del río Gallegos, el doctor Whebe -el ministro de Economía- se negaba a regresar de Nueva York, en el temor de ser también detenido, y las prohibiciones cambiarias entraban en vigor.La locura había tocado fondo, al fin, entre la histeria de los ahorristas y depositarios, que hacían colas de varias manzanas en la city a las puertas de sus bancos, en un intento patético por recuperar sus queridos billetes verdes, estrechos y alargados con la imagen puritana de George Washington; podía advertirse el renacimiento de la cordura. Hace algunos meses también se detectó este repunte del sentido común cuando un grupo de viajeros argentinos reconoció en el aeropuerto de Ezeiza los oídos absurdamente separados en la cabeza de ave del ex ministro de Economía José Alfredo Martínez de Hoz, y le corrieron por los vestíbulos de la terminal obligándole a refugiarse en una oficina policial.

Martínez de Hoz, profesor de economía en la Escuela Militar, fanático del monetarismo de Milton Friedman, jefe de filas de los chicagoboys argentinos, autor del plan económico de los militares que derrocaron a Isabel Perón, empedernido cazador en Suráfrica y coleccionista de trofeos cinegéticos, enamoró a su país sobrevalorando el peso tras elrodrigazo de Celestino Rodríguez -ministro de Isabel Perón-, que a lo largo de junio de 1975 lo devaluó en un 347%.

Malos recuerdos

Pero para el común de los argentinos, Martínez de Hoz y su monetarismo -entre 1978 y 1981- son el símbolo del mago enloquecido capaz de cualquier despropósito. Hizo su trabajo a la perfección con el dólar barato; respecto al peso, los argentinos llegaron a ser conocidos como los mejores comerciantes del mundo, como los d-m-2. Los electrodomésticos, los relojes, los vídeos, los automóviles raramente se adquirían por unidad en las tiendas más costosas de Europa o Estados Unidos. El personal de tierra de la Braniff, Pan Am, Aerolíneas en Buenos Aires descargaba retretes americanos de los vuelos procedentes de Miami. La clase media asalariada, devenida en d-m-2 gracias al monetarismo de Martínez de Hoz, se encontró ganando entre 2.000 y 4.000 dólares al cambio artificial, y se marchó de vacaciones a Europa para esquiar en Gstaad, desdeñando la maravilla de Bariloche, en la cordillera andina. Se importaron masivamente los autos japoneses, y la línea blanca (la tradicionalmente excelente producción argentina de artículos para el hogar) quebró cuando los argentinos optaron por cambiar de televisor o de equipos de sonido. "Este fin de semana nos vamos a Nueva York". René Favaloro, uno de los mejores cirujanos cardiovasculares del mundo, diseñó una válvula aórtica sin soldaduras, de fabricación argentina, masivamente adoptada por la cirugía estadounidense y que ahora no puede adquirir el país para sus enfermos en Buenos Aires. Durante la plata dulce, en los años del dólar barato, Estados Unidos vendió a bajo precio en Suramérica las obsoletas válvulas con soldaduras, mientrasfabricaba para el consumo interno las de diseño argentino.Tras apenas tres años de plata dulce,durante la que los argentinos viajaron por el mundo con las maletas repletas de dólares, haciendo oídos sordos a los rumores desagradables ("Ha desaparecido fulano", "No se sabe nada de tal familia"), la realidad económica se impuso con toda la violencia y crueldad que Fontanorrosa (famoso humorista de Clarín) retrataba en uno de sus dibujos: dos argentinos haraposos se disputaban los restos comestibles de un cubo de basura, y uno interrogaba al otro: "Yo a usted le conozco de algo". "Sí", respondía su interlocutor; "nos vimos el año pasado durante nuestras vacaciones en Suiza".

El mago del monetarismo se vio obligado a devaluar antes de abandonar su ministerio, aunque cumplida ya su misión histórica de ofrecer un paraíso de consumo a quienes los militares estaban privando de los más elementales derechos. La misma historia brutalmente repetida en Chile y, con menor énfasis, en Uruguay.

El mercado paralelo del dólar -prohibido y penado- sigue constituyendo el aspecto más sólido y moral de la economía argentina. Honestamente, los diarios dan puntualmente información de las fluctuaciones diarias deldólar paralelo.

La bicicleta financiera fue la herencia del monetarismo de Martínez de Hoz. El dinero, como la bicicleta, caía en el caso de detener su movimiento. Era preciso ponerlo a trabajar, extrayéndole hasta sus últimas posibilidades mediante tarjetas de crédito, imposiciones a plazo fijo, adquisición de bonos, especulación bursátil, compra y reventa de billetes aéreos internacionales; cualquier cosa que diera réditos.

Todo se derrumbó a cámara lenta desde la década de los años treinta, y frenéticamente bajo el segundo peronismo y el último proceso militar. Un juez patagónico paraliza una negociación económica internacional, y un presidente de un Banco Central le tilda de juez de mierda. El alto funcionario es detenido, interrogado y liberado, y el juez le reputa deladrón dgallinas. El ministro de Economía pregunta desde Nueva York si lo detendrán a su regreso al país, y el administrador general de Aduanas permanece preso por supuesto contrabando de gambas. Con los años, Cambalache ha demostrado ser algo más que un sentido tango. Discépolo era un vidente que supone pronosticar acertadamente que "los inmorales nos han igualado" y que "el que no llora no mama, y el que no afana es un gil". Al menos así lo fue hasta el hartazgo en la República Argentina.

7/10/83

Argentina congela los depósitos en moneda extranjera con vencimiento hasta el 4 de diciembre (7-10-1983)

En una medida sin procedentes en el país, el Gobierno argentino consideró el miércoles como indisponibles todos los depósitos en moneda extranjera con fecha de vencimiento hasta el 4 de diciembre. Los vencimientos quedan prorrogados por 60 días aunque los depósitos devengarán un interés adecuado. Las únicas excepciones atañen a funcionarios internacionales y diplomáticos extranjeros.

Se estima que el Gobierno hará uso de estas divisas para afrontar sus más urgentes pagos internacionales en importaciones estratégicas e intereses de la deuda exterior. Un alto cargo del Palacio de Hacienda descartó que el Gobierno se dispusiera a intervenir las cajas de seguridad de los bancos, donde yace buena parte del mercado negro de dólares estadounidenses. No obstante, durante los dos últimos días se produjeron escenas de pánico financiero en la city de Buenos Aires, con largas colas de depositantes en busca de información o del vaciamiento de sus cajas fuertes.El dólar paralelo -única referencia solvente de la economía argentina- es ahora técnicamente invalorable y, por lo que se sabe, tiende a la baja. A su vez han quedado dinamitados los precios de los artículos importados acaparados por los propios vendedores u ofrecidos con alzas disparatadas. La fuga de la moneda norteamericana hacia los domicilios particulares y hacia el exterior por las incontrolables fronteras con Bolivia y Paraguay, puede calificarse de "estampida de dólares".

Colapso económico

La Unión Industrial argentina continúa advirtiendo sobre la posible paralización de aquí a 20 o a 30 días de algunos sectores productivos si no se liberan divisas para pagar importaciones. Dichos sectores serían los petroquímico, siderúrgico, papelero y los que precisan de equipos electrónicos para la fabricación de bienes de hogar; los abastecimientos en mayor peligro son los de productos químicos orgánicos, drogas madres para la medicina, arrabio y acero, pasta celulósica, caucho y resinas.El Palacio de Hacienda replica que numerosas industrias han estado acaparando importaciones hasta por siete u ocho meses de utilización en sus plantas. Los empresarios lo desmienten aduciendo el elevado coste financiero padecido en los últimos meses y que les impidió acumular stocks.

Al menos ayer regresó al país desde Nueva York el ministro de Economía, Jorge Wehbe, mientras ya se encuentra en Buenos Aires el presidente del Banco Central, liberado por el juez Kramer tras 10 horas de interrogatorio). No obstante, el presidente del banco emisor, y principal renegociador de la deuda externa, se encuentra técnicamente inhabilitado para ejercer su cargo, dado su procesamiento, y tendrá que ser sustituído o indultado por el presidente de la República.

Resulta positivo en el marco del pánico financiero y económico en que está sumido el país, el que la causa incoada por el juez Pinto Kramer le haya sido sustraída, pasando a una cámara federal de apelaciones.

Por lo menos en 48 horas, el Gobierno tendrá libertad jurídica para continuar renegociando su deuda exterior, aunque se estima fundadamente que los acreedores internacionales prefieran esperar hasta las elecciones y sentarse a la mesa con representantes argentinos electos que no estén en peligro de ser detenidos al regresar a su país.

No se comprará un portaviones

Por otra parte, la Armada argentina desmintió rotundamente que mantenga conversaciones con astilleros españoles para la adquisición de un portaaviones que sustituya al anticuado 25 de mayo. El mentís de la Armada ha sido enérgico y denota su molestia. "No entendemos", afirmó un portavoz naval, "el origen y propósitos de esta información surgida en España".Dada la situación económica del país, la compra de un portaaviones por la Armada argentina haría insoportable su imagen ante la ciudadanía. La sustitución del betusto 25 de mayo por un navío moderno justificaría, además, las aspiraciones de la Armada chilena de poseer su propio portaeronaves adquiriéndolo de segunda mano en el Reino Unido y acelerando la disparatada carrera de armamentos entre los dos vecinos andinos.

El procesamiento del presidente del Banco Central argentino divide al Ejército (7-10-1983)

El presidente del Banco Central argentino, Julio González del Solar, fue puesto el miércoles en libertad tras 10 horas de interrogatorio en el sur del país por el juez federal Pinto Kramer. González del Solar regresó a Buenos Aires en el avión presidencial Tango 02 y estudia con el presidente su delicada situación legal, ya que, como procesado, no puede ostentar la presidencia del Banco Central a menos que reciba un indulto del poder ejecutivo.A primera hora de la tarde de ayer se esperaba la llegada a la capital del ministro de Hacienda, Jorge Whebe, quien al parecer recibió seguridades en Nueva York de no ser detenido a su arribo al aeropuerto de Ezeiza. Finalmente, el Gobierno, pese a la precariedad de su influencia, logró arrebatarle el caso al juez Kramen la Cámara Federal de Apelación de Comodoro Rivadavia aceptó el recurso gubernametal por incompetencia del juez patagónico, quien a su vez podría ser procesado, y en 48 horas levantará provisionalmente la congelación judicial de las negociaciones sobre la refinanciación de la deuda exterior de Aerolíneas Argentinas. El juez Kramer, apodado desde su juventud el Loco, no ha hecho otra cosa que entrar como caballo en cacharrería en el complicado problema de la deuda externa, instigado por un sector ultranacionalista de la fuerza aérea.

Los argentinos entienden ahora que en 1976 se instauraran en el país tres repúblicas bien diferenciadas: la del Ejército de Tierra, la naval y la aérea, incapaces de colaborar entre sí ni durante la guerra de las Malvinas. A escasas fechas de las elecciones, la pelea interarmas está a punto de ser reflotada hasta las primeras, páginas de los periódicos.

Tras la reunión mensual del teniente general Nicolaides, jefe del Ejército y responsable de las elecciones, con sus generales de brigada y división, el Ejército de Tierra reunió a los periodistas para formular una declaración inusualmente dura, en la que se califica de indispensable la asunción por el país de esos compromisos internacionales y se denuncia. "la acción irresponsable de ciertos sectores y personas que, con el pretexto de la renegociación de nuestra deuda externa, han generado un clima de angustia y escepticismo que conspira gravemente contra la normalización constitucional del país".


6/10/83

El comité de bancos acreedores estudia paralizar la renegociación de la deuda argentina (6-10-1983)

El comité de 12 bancos que lidera el consorcio de 300 entidades bancarias acreedoras de Argentina se reunió el martes en la sede del Citibank, en Nueva York, para estudiar la paralización de las negociaciones sobre la deuda. El comité decidió dejar en suspenso indefinidamente el ultimátum hasta el 17 de octubre para que el país acepte las condiciones impuestas para la refinanciación de la deuda externa de Aerolíneas Argentinas, modelo para el restode las empresas estatales. Queda también demorada la entrega del primer tramo del préstamo de 1.500 millones de dólares a cinco años, así como los otros créditos condicionados al stand-by del Fondo Monetario Internacional, cuya cuota prevista para el fin del mes pasado no había sido hecha efectiva. La banca acreedora deja así en suspenso unos 800 millones de dólares, y el Fondo Monetario Internacional, otros 300, correspondientes a las entregas del mes de septiembre.

En cualquier caso, se estima en Buenos Aires que la suspensión del ultimátum del 17 de octubre significa que los acreedores han entendido que Argentina tiene voluntad de afrontar sus compromisos internacionales y que sólo el caos del último trecho de la dictadura militar justifica la demora en los pagos. El actual Gobierno argentino está intentando mover sus escasos resortes e influencias para que la causa incoada por el juez patagónico Pinto Kramer sobre la deuda externa y el presidente del Banco Central pase a la Corte Suprema o, al menos, a otro juzgado federal detentado por un magistrado menos ultramontano.Por lo demás, los dirigentes de los partidos políticos son unánimes en reconocer que Argentina debe pagar sus deudas, por más que difieran en la forma de hacerlo.

La demora argentina se encuentra altamente politizada, pero el estado de opinión ultranacionalista y rencoroso con el Fondo Monetario Internacional es aún minoritario. Aunque bien es cierto que los argentinos recuerdan los impagos favorablemente negociados de México y Brasil y estiman mayoritariamente que la renegociación de sus deudas por parte de un Gobierno carente de autoridad ha perjudicado sus intereses.

Situación kafkiana

Las fuerzas políticas democráticas mantienen la tesis razonable de que primero debe clarificarse el monto total de la deuda externa, que no conoce con exactitud ni el actual Gobierno de facto; y después, negociar pagos a corto, medio y largo plazo que ni arruinen al país ni aumenten situaciones de desesperación social. Estiman que yugular la economía argentina o empobrecer aún más la nación hasta hacer propicio un clima revolucionario, a quien menos puede interesar es a los acreedores de la república. La situación kafkiana originada por la detención del presidente del Banco Central y los comprensibles retrasos del ministro de Economía en abandonar su hotel de Nueva York (teme ser detenido también) están impidiendo a las autoridades monetarias concretar y detallar sus primeras e incompletas medidas sobre restricción en la venta de divisas para pagos exteriores. La confusión en la city de Buenos Aires es total, y el dólar estadounidense opera en el mercado negro sin precio razonable, alcanzando las escasas operaciones un cambio de 28 pesos argentinos por dólar americano, cuando el cambio oficial los compra a 13 pesos.

Se ignoran las formas reguladas de interés para depósitos y préstamos que habrán de regir en octubre, y los depositantes de plazos fijos en dólares, tenedores de bonos externos o títulos oficiales nominados en dólares, viven angustiados ante la posibilidad de que sus utilidades les sean pagadas en pesos al cambio oficial; fortuna y pequeños capitales de ahorristas pueden verse catastróficamente devaluados hasta en un 60%. Hay gente que está pensando en el suicidio.

Voz de alarma en el caucho

No obstante, dada la gran dependencia exterior argentina en materias primas para manufacturas y su lejanía de muchos centros estratégicos de producción obligará a un rápido y amplio cuadro de autorizaciones para la compra de divisas. La industria del caucho, por ejemplo, ya ha dado la voz de alarma sobre el inminente desabastecimiento del país si no se conciertan ya los próximos embarques de látex de Extremo Oriente, que tardan entre 45 y 70 días en llegar a puertos argentinos.

El general Bignone pide calma y sensatez a los argentinos para garantizar las elecciones (6-10-1983)

A primera hora de la noche del martes la radiotelevisión nacional emitió el exordio del presidente argentino, general de división retirado Reynaldo Bignone, a su Gobierno, reunido con carácter extraordinario. Bignone, siempre profesoral (durante muchos años impartió clases en la escuela militar), tiene esta costumbre de sermonear a los ministros antes de que delibere el gabinete. Y la clase fue retransmitida a la nación, recluida en las casas sorbiendo mate dada la huelga masiva y general.

En un parlamento reiterativo y confuso, el presidente Bignone intentó -no demasiado fructuosamente- transmitir la sensación de la existencia de un Gobierno en ejercicio, mientras hablaba flanqueado por sus sombríos ministros, derrochando caudales de energía verbal. El grueso del mensaje presidencial consiste en la reafirmación de que las elecciones se celebrarán en la fecha prevista, que el actual Gobierno ha podido cometer errores y que él los asume, que no se le puede pedir a este gabinete decisiones estructurales que comprometan al inmimente Gobierno constitucional, que hay que tener calma, prudencia y paciencia, y que Argentina tiene voluntad de cumplir con sus obligaciones internacionales.Un mensaje lleno de cordura, pero emitido desde la más completa ausencia de autoridad institucional, moral y hasta práctica.

La huelga general del martes, la quinta desde 1979, en que comenzaron las movilizaciones contra la dictadura militar, instalada en 1976, fue seguida masivamente tanto en Buenos Aires como en las provincias, sin que se produjera un solo incidente.

A escasas cuatro semanas, no ya de un cambio de Gobierno, sino de un cambio de régimen, es necesario atribuir las huelgas a la intencionalidad política de los sindicatos. Más que exigirle nada al fantasmal Gobierno del general Bignone, le están pasando un recado a los futuros gobernantes, sean cuales fueren: "No podréis hacer nada sin contar con nosotros".

Mientras Jorge Whebe, ministro de Economía, prolonga su estancia en Nueva York alegando problemas cardiacos (llegará hoy al país si se le da alguna seguridad de no ser detenido), continúa el viaje rocambolesco e interminable de Julio González del Solar, presidente del Banco Central. Tras pasar la noche del lunes custodiado en Buenos Aires, voló en el avión presidencial a Río Gallegos, la penúltima capital austral del país, en la Patagonia en el mismo borde del estrecho de Magallanes, donde le esperaba el juez federal Pinto Kramer, que ordenó su detención y la paralización de las negociaciones de la deuda externa.

A las dos de la madrugada argentina del martes, Kramer terminó su primer interrogatorio a González del Solar, y el alto funcionario fue posteriormente puesto en libertad. Ciertos ribetes de sainete en esta historia deben considerarse para situar en su verdadero contexto una hipotética suspensión argentina de pagos internacionales. El juez Kramer, íntimamente ligado al proceso militar, sería el equivalente argentino en ideología y hasta en talante personal al magistrado español Adolfo de Miguel. Con su no innovar acerca de la refinanciación de la deuda externa satisface al ultranacionalismo militar, que hasta ahora no cayó en la cuenta de que los gobiernos argentinos, civiles o militares (y en mayor número los últimos), han pactado siempre estas refinanciaciones con dejación de la soberanía jurídica sobre el Estado de Nueva York y con la garantía de la nación. Finalmente, que González del Solar (que en modo alguno está libre de toda sospecha y que goza de una bien ganada fama como leal servidor de los intereses financieros internacionales) reputara a Kramer de "juez de mierda" decidió al magistrado de Río Gallegos a hacer volar al alto funcionario hasta su frío despacho del confin patagánico.