31/10/83

Fuerte retroceso electoral peronista en las elecciones celebradas en Argentina (31-10-1983)

A las diez de la noche, hora argentina, (dos de la madrugada en España), cuatro horas después de que se abrieran las urnas, el recuento arroja significativas ventajas de la Unión Cívica Radical sobre el Movimiento Nacional Justicialista. Las primeras 2.850 mesas escrutadas dan un resultado de 336.000 votos para los radicales y 201.117 para el peronismo.

En provincias de fuerte raigambre peronista como Santa Fé, los radicales de Raúl Alfonsín adelantan a los peronistas en el recuento de los votos, e incluso en la provincia de Buenos Aires, feudo político del peronismo, los radicales proclaman anticipadamente su triunfo.En cualquier caso, está clara la sangría electoral que anoche sufrió el peronismo y ya puede adelantarse que la victoria de unos o de otros será efectiva por un margen muy estrecho y habrá que negociar la fórmula presidencial en la asamblea legislativa. Un velo de depresión se advierte en las dirigencias peronistas que intentan justificar extrañamente su aplastante retroceso electoral aduciendo que la composición social del peronismo motiva que sus papeletas aparezcan tardíamente en los recuentos.

Desde la seis de la tarde, tras el silencio matinal y de las primeras horas vespertinas, Buenos Aires es una fiesta, una algarabía de canciones, de bocinas y de bombos. Los ciudadanos, se dirigían anoche hacia la Plaza de la República donde radicales; y peronistas comparten su alegría por la recuperación de la democracia, desdeñando los recientes enfrentamientos partidarios. Frente a la casa radical aguantan a pié firme una muchedumbre enfervorizada, segura de su triunfo, que recibe entusiasticamente a los líderes radicales que van llegando al edificio. Frente a la sede porteña del peronismo el gentío es inferior y decaído. A la hora de transmitir esta crónica no había llegado a su cuartel general ninguna figura justicialista de primera fila y la calle porteña es más radical que peronista.

Las inmensas distancias de este país, la deficiente. red telefónica y la inundación de seis provincias del norte retrasan la cuenta de los votos y aún no permiten dar por segura la tendencia radical que se distingue.

Los argentinos acudieron masivamente a las urnas en una jornada caracterizada por el orden y la normalidad (31-10-1983)

A las nueve de la mañana de ayer, el ministro del Interior, general de origen libanés Jamill Reston (que acaba de pedir su pase a la situación de retiro), instalaba su cuartel general en la sala de situación de la Casa Rosada, para controlar desde allí la normalidad de las elecciones. A las seis de la mañana ya se estaban formando colas ante los colegios electorales, que abrirían sus puertas dos horas después. A las dos de la tarde se estimaba que ya había emitido su voto la mitad del censo electoral. La normalidad y el orden fueron las notas dominantes de la jornada.

Ante el carácter obligatorio del sufragio, el índice de participación deja de ser un factor interpretativo, máxime ante la seriedad con que el pueblo argentino afronta sus obligaciones con las urnas. A primera hora de la tarde de ayer, personas que guardaban cola desde la noche anterior esperaban aún acceder al Registro Nacional de las Personas para retirar sus documentos de identidad y marchar desde allí a su colegio electoral.A las colas de hombres y de mujeres formadas ante los colegios había que sumar las filas de ciudadanos que aguardaban ante las comisarías la expedición de certificados policiales que les permitieran justificar ante la Junta Electoral Central, en un plazo de 60 días, su no comparecencia ante las urnas por hallarse a más de 500 kilómetros de su lugar de empadrona miento.

Ciudad semidesierta

Buenos Aires quedó convertido en una ciudad semidesierta, con sus ciudadanos mágicamente agrupados como virutillas de metal frente a los imanes de cada colegio electoral, comisarías y registros públicos. A su vez, la población masculina quedó separada de la femenina: en Argentina, hombres y mujeres votan por separado, en mesas electorales diferentes y presididas por ciudadanos del sexo correspondiente. Sencillamente, hay dos padrones, masculino y femenino.

La calma era ayer completa en todo el país, en un domingo soleado desde la frontera boliviana a la Patagonia. No obstante, el comando electoral recomendó periódica mente que los festejos de la madrugada por el triunfo partidario evitaran enfrentamientos o desmanes que empañaran la jornada La precaución, a todas luces exagerada, llegó al extremo de que se atrancaron las puertas principales de la Casa Rosada con grandes barras de hierro para evitar duran te la noche un hipotético forzamiento de la casa del Gobierno por alguna multitud excesivamente impaciente.

Los titulares de los periódicos porteños fueron expresivos: "El pueblo cierra el proceso" (La Época), "Termina la pesadilla" (Crónica),"¡Llegamos!" (Clarín), "Victoria del pueblo" (La Voz), mientras el imperturbable y conservador diario La Nación titulaba "Se elegirá hoy en todo el país a las autoridades constitucionales".

Programas especiales

Desde las nueve de la mañana los canales de la televisión saltaron al aire con informativos especiales y continuados sobre los comicios. Desde al menos dos horas antes, las emisoras de radio ya estaban recabando y transmitiendo información al interior del país. Y anoche muy pocos habrán dormido en la República Argentina esperando los primeros resultados indicativos.

Excepción hecha del Gran Buenos Aires, Córdoba y Rosario, la mayoría de las mesas electorales contabilizan pocos votos de fácil y rápido recuento. Sin embargo, se esperaban retrasos en el cómputo por las incidencias técnicas, de picaresca partidaria y hasta de sabotaje electoral de un partido contra otro, que se estaban produciendo en la mañana de ayer, particularmente en la provincia bonaerense.

En numerosos colegios se acábaron en pocas horas las papeletas de determinado partido, hurtadas masivamente del cuarto oscuro (un cuartito iluminado, protegido por cristales esmerilados) por militantes contrarios. En otros colegios se detectó la sustitución de las papeletas correctas de un partido por otras con errores semánticos de impresión que posibilitarían la impugnación del voto formulado con ella. En todos los casos detectados, el sujeto paciente del sabotaje fue la Unión Cívica Radical. Ante las anomalías, muchas presidentas y presidentes de mesa decidieron prolongar la votación más allá de las seis de la tarde, recuperando las horas perdidas en normalizar una completa oferta electoral dentro del cuarto oscuro.

El voto de los candidatos

A primeras horas de la mañana cumplieron con su obligación de votar las primeras autoridades del país y los candidatos presidenciales (Alfonsín, en su pueblo bonaerense de Chascomus), sin que su llegada a los colegios despertara grandes repulsas o grandes entusiasmos. Parecería que un agotamiento emocional hubiera teñido el día de ayer de una esperanzada melancolía, que se podía olfatear por las calles semidesiertas de esta ciudad. Es el acertado titular a cinco columnas de Clarín: "¡Llegamos!".

30/10/83

Ítalo Lúder, aspecto de presidente (30-10-1983)

Los ciudadanos argentinos acuden hoy a las urnas en unas elecciones que, además de permitir la elección de sus máximos representantes políticos, supondrán la vuelta a un régimen democrático de libertades, tras una dictadura militar que ha llenado de luto al país y le ha sumido en la ruina económica y social. Los candidatos a la presidencia por el peronismo y el radicalismo cerraron el pasado viernes sus campañas con sendos actos masivos, al final de los cuales, tanto Italo Lúder (en Buenos Aires, ante millón y medio de personas), como Raúl Alfonsín (en Rosario, ante medio millón), prometieron que hoy por la noche podrán hablar como presidentes.

Ítalo Argentino Lúder, un abogado de origen suizo-alemán, de 64 años, casado, con hijos y nietos, natural de la provincia de Santa Fe, es un candidato presidencial para el peronismo típico de las contradicciones y convulsiones actuales de este movimiento.Pálido y atildado, con crédito profesoral como sociólogo penitenciario en la facultad de Derecho, moderado, exquisito con su léxico, incluso en la intimidad, desapasionado, todo lo contrario de un autoritario, dotado de una proclividad casi biológica al pacto, parece cualquier cosa menos un caudillo peronista.

De origen radical, terminó en el peronismo tras la quiebra económica de su familia y desarrolló una carrera tranquila, de acuerdo con su carácter, que le llevó a alcanzar una senaduría en el segundo peronismo y, posteriormente, la presidencia del Senado. En calidad de tal, sustituyó a Isabel Perón como presidente provisional de la nación, a cuenta de una enfermedad nerviosa de la señora durante su magistratura.

Nunca detenido, fue uno de los abogados que asistieron a Isabelita en su cautiverio y, subsiguientemente, para la recuperación de sus bienes encautados y el disfrute de la herencia de Perón. No obstante, es público su desentendimiento con Isabelita.

Dentro del Movimiento Nacional Justicialista siempre se mantuvo ajeno a las reyertas irtestinas, dando una imagen -presumiblemente natural- de moderación y elevación por encima de los rencores partidarios. Durante el período inacabado de reconstrucción del peronisino tras el golpe militar de 1976 acentuó su aislamiento activo (muy contrario al de Isabelita en Madrid), no comprometiéndose con nadie, dejándose querer y atendiendo a todos.

Basó su campaña interna en la imagen que podía aportar a un movimiento con créditos de violencia y psicopatía social. Casi leptosomático, incapaz de levantar la voz ni en los mítines, tiene aspecto de presidente e inspira, visual y auditivamente, tranquilidad. Norninado candidato junto a otro suizo -el caudillo y notario chaqueño Deolindo Felipe Bittel- gracias al apoyo de las 62 organizaciones de la CGT que dirige Lorenzo Miguel, quedó, de alguna manera, atado a las emergentes sindicalistas.

Miguel obtuvo a cambio la primera vicepresidencia del partido -la ejecutiva, la que, en ausencia de la presidente Isabel, reúne todos los hílos partidarios- y en el esquema de poderes internos (el partido, para los sindicatos, y el Gobierno, para los peronistas eruditos con corbata). Sólo falló la candidatura de Antonio Casiero, ex ministro de Economía, para la gobernación de Buenos Aires. Herminio Iglesias, un cuadrillero molturado de cicatrices, apenas alfabeto, arrebató la candidatura de Casiero mediando presión física y se ha erigido en el nuevo caudillo peronista.

Se confía en las capacidades de Lúder como futuro presidente si tuviera las manos libres; pero inspira profundo temor su sometimiento -por carácter y pactos previos- al entorno sindical, que lo mantiene secuestrado.

Raúl Alfonsín, modernizacion y cambio (30-10-1983)

Raúl Alfonsín, de 57 años, abogado de Chascomun, un poblachón rural próximo a Buenos Aires, casado, con hijos y nietos, ha hecho toda su carrera política en el radicalismo, en el que se destacó como joven y prematuro disidente de la inclinación radical a pactar con el peronismo. Fue así uno de los más duros reveladores de la corriente radical que encabezó Arturo Frondizi, para alcanzar el poder en 1958 con el apoyo justicialista.De imagen paternal, dotado de una resistencia física y psicológica de hormigón armado, inspirador de confianza, le distingue una rara mezcla de apacibilidad personal e inusitada energía para el mitin y la convocatoria. Orador casi arrebatado, parece tanto un dirigente peronista como Lúder lo parece radical.

Desde hace unos años propició en el seno del apagado radicalismo una corriente denominada Renovación y Cambio, que pretendía no sólo la recuperación partidaria sino una convocatoria nacional que extrajera a la Argentina de su subdesarrollo político y de su crisis moral.

Triunfó con claridad en las elecciones internas de la Unión Cívica Radical, ofreciendo así en esta campañauná imagen de unidad y de partido bien estructurado, que no tuvieron o pudieron conseguir los peronistas. Desde el miércoles pasado, en que concentró en Buenos Aires la mayor multitud que jamás los radicales contemplaron en alguno de sus mítines, es, sin lugar a dudas, un nuevo caudillo en esta nación tan reclamadora de ellos.

Ha desarrollado una campaña. sin concesiones y en extremo audaz, en la que ha pedido abiertamente la democratización de los todopoderosos sindicatos y en la que, más que ningún otro, con excepción de óscar Alende (alias el Bisonte, una especie de Lerroux argentino y honesto), dirigente del Partido Intransigente, ha desvelado la intervención militar y ha prometido exigir responsabilidades por la barbarie.

Su entorno político asegura tener los suficientes contactos con las Fuerzas Armadas como para cumplirlo que promete, con garantía de cumplimiento, por más que recientemente circularon por Buenos Aires noticias solventes de que una conspiración militar se proponía asesinarle de alcanzar el triunfo electoral.

Sin fortuna personal -carece hasta de un automóvil-, reúne las mismas virtudes, siempre un poco moralistas, del radicalismo, y de su mensaje electoral se deduce que aspira a sacudir el país como una alfombra mediante la modernización de sus estructuras sociales. Su campaña, de excelente factura y en las antípodas de la espectral campaña peronista, poblada de espíritus, ha intentado romper el peronismo metiendo una cuña entre las masas desposeídas y su dirigencia política demagógica y su conducción sindical mafiosa.

Durante toda la campaña ha recibido la constante acusación -jamás fundada- de ser un servidor de los intereses de las multinacionales estadounidenses y europeas y se ha recordado una frase de Perón: "Éste (por Alfonsin) no toca la guitarra criolla, toca la guitarra eléctrica".

29/10/83

Los peronistas, preocupados por las encuestas que ponen en duda su victoria electoral en Argentina (29-10-1983)

"Un circo abandonado: el dueño se murió, el mago se rajó, la bailarina está en España y los animales andan sueltos". La perversa broma, de presumible origen radical, recorre Buenos Aires junto con otras pequeñas maldades sobre el patibulario Herminio Iglesias ("Exterminio Iglesias") candidato peronista a gobernador bonaerense, a cuya santa madre se atribuye la siguiente e improbable reflexión: "Si hubiera sabido que iba a ser gobernador, le habría mandado al colegió". Ayer quedó cerrada la campaña electoral en Argentina y los peronistas están preocupados ante los resultados de las últimas encuestas privadas que ponen en duda su victoria.

Desde que Herminio Iglesias ilustró a sus partidarios en el mitin de la cancha de Vélez-Sarfield asegurando que "...vamos a ganar, conmigo o sinmigo...", el emergente caudillo peronista, reputado de aspirante a "pequeño Hitler" por sus adversario, es sujeto de toda clase de chanzas, como la que le atribuye gravísimas heridas tras un atentado apócrifo en el que habría recibido de lleno el impacto de varios diccionarios.El candidato peronista a la presidencia, Ítalo Argentino Lúder, ha sido rebautizado por más nombres, como Walt Disney, dado que "hace hablar a las fieras (sus seguidores)", Y toda la chocarronería porteña ha caído sobre el aluvión zoológico que aspira nuevamente a gobernar.

Este es el clima, desde luego que nada dramático, en una ciudad como Buenos Aires No obstante, los bromistas pueden haberse visto chasqueados ante el cierre peronista de su campaña electoral en la capital, en el que los justicialistas han desplegado aparatosamente todo su poder.

Ofendido el peronismo por la disputa que los radicales le hacen de la calle por primera vez en 40 años, ya en la noche del jueves comenzaron a entrar en la ciudad columnas de aufocares para abarrotar el centro urbano en un intento de superar la concurrencia al acto radical del miércoles. Cientos de peronistas del interior pasaron la noche al raso debajo de la lluvia, esperando asistir a su concentración. El ambiente interno en el cuartel electoral peronista es de preocupación ante las últimas encuestas privadas, que ponen en duda la victoria justicialista hasta en su feudo bonaerense. Estos quebrantos del movimiento político hasta ahora hegemónico en Argentina provienen de la incapacidad peronista por aparecer unidos ante los electores, y de una campaña necrófila, errática y, formalmente desastrosa.

Carentes de experiencia, dado que jamás necesitaron de ningún alarde para modificar su voto, los peronistas han terminado en esta ocasión no transmitiendo otro mensaje que el recuerdo en blanco y negro de una pareja -Perón y Evita- que yacen desde hace años en diferentes cementerios porteños.

Hoy habrá sido levantado el estado de sitio, en vigor desde hace siete años, ante la indiferencia popular. La campaña electoral parece haber dejado en un segundo plano el verdadero sentir histórico de estos comicios, que reside en la restitución de la soberanía a la sociedad civil por primera vez en las dictaduras militares del cono sur. Mejor parecen entenderlo los sufridos uruguayos, quienes, en la otra orilla del río de la Plata, se aprestan a festejar las elecciones argentinas en la noche del domingo con manifestaciones que recuerdan a sus propios uniformados que está llegando la hora de la civilización política en el subcontinente

28/10/83

Los radicales reúnen en Buenos Aires cerca de un millón de personas en la mayor concentración de la campaña electoral (28-10-1983)

La Unión Cívica Radical cerró su campaña en Buenos Aires en una de las mayores concentraciones humanas que recuerda esta ciudad, muy superior a la recepción brindada el año pasado a Juan Pablo II en plena batalla por las Malvinas. El miércoles, desde las cuatro de la tarde hasta pasadas las diez de la noche, cerca de un millón de personas paralizaron el centro Portillo, concentrándose en la avenida del Nueve de Julio, alrededor del obelisco de la plaza de la República, para escuchar un encendido discurso moralista y esperanzador del candidato presidencial Raúl Alfonsín.

Trescientos camilleros, 100 enfermeras, otro centenar de médicos, 25 puestos sanitarios, numerosas ambulancias y hasta tres unidades coronarias móviles, atendieron a una masa humana tocada con boinas blancas (distintivo radical) que la propia La Voz (Izquierda Peronista) evalúa en medio millón de personas. El periódico conservador Clarin(que se mantiene equidistante de los partidos en riza) estima en más de 800.000 los asistentes al acto radical, y otros diarios disparan la concurrencia incluso muy por encima del millón de personas.Al margen de la guerra de las cifras, el dato significativo es que el radicalismo -que jamás en su historia, salvo en los sepelios de sus patriarcas, había reunido una muchedumbre- ya le disputa la calle al peronismo de poder a poder.

Ante las masas movilizadas por Raúl Alfonsín, la propaganda peronista ha tenido que poner sordina a su argumento favorito: reputar de grandes burgueses internacionalistas a los radicales.

Obreros, jóvenes, viejos, empleados, parados, señoras cubiertas de pieles y lumpen en alpargatas saltaron hasta la extenuación coreando los pícaros eslóganes de las manifestaciones argentinas. "¡Bulo, bulo, bulo, ahora el peronazo se lo meten en el...!". "¡Borombón, borombón, Herminio Iglesias, sos un ladrón!". "¡Si éste no es el pueblo, el pueblo dónde está!". "¡Ya lo ve, ya lo ve, es para Lorenzo (Miguel), que lo mirá por tevé"!, versiones alfonsinistas de Venceremos y de Guantanamera.Banderas españolas y latinoamericanas acompañaron el bosque de enseñas argentinas y radicales.

Alfonsín, desde un podio en mitad de la avenida pronunció uno de sus más breves discursos, constantemente interrumpido por el entusiasmo de la multitud. "Los justicialistas", dijo, "aseguran que ganarán con el general Perón; si esto es así, yo me pregunto: ¿quién va a gobernar en Argentina?". (La muchedumbre: "¡Perón, Evita, a votar en Chacarita!"; el mayor cementerio porteño.)

El líder radical articuló un discurso de Estado en el que reclamó "la unidad de la nación, la superación de las diferencias y el final de las sectas, de los nenes de papá, de los uniformados, de los adivinos y los matones. Vamos a salir de esto, sepultaremos la decadencia y el reciente pasado nos parecerá una pesadilla. Estos días son una bisagra sobre la que vamos a girar acabando con la desesperación y la corrupción. Es la Argentina de la moralidad la que viene, para nosotros, para nuestros hijos, para todos los hombres que deseen habitar el suelo argentino...".

Un mensaje de esperanza y renovación exactamente contrario al que transmite el peronismo con su obsesivo "volveremos" y su "vote por Perón".

El justicialismo parece no haber entendido la profunda criísis moral y hasta de identidad que sufre la sociedad argentina, que instintivamente no desea volver la vista atrás y que estaba necesitada de un mensaje regeneracionista ante sus más recientes y sangrientas convulsiones.

Tras el acto radical, la unanimidad de las inviables encuestas que dan ventaja a los radicales sobre los peronistas, en dos o tres puntos, el conjunto de ambas campañas y hasta el reciente de la calle puede preverse el triunfo muy ajustado de cualquiera de los dos antagonistas de la política argentina.

Hoy, en el mismo escenario, los peronistas habrán puesto todo su empeño para que en el cierre de su campaña capitalina esta ciudad sea justicialista tal como el miércoles lo fue entusiásticamente radical.

27/10/83

Los peronistas dudan poder lograr la mayoría absoluta en las elecciones del próximo domingo (27-10-1983)

La preocupación del Movimiento Nacional Justicialista por no obtener la mayoría absoluta en las elecciones del domingo es ya explícita. Tanto Ítalo Lúder como Deolindo Bitel, su candidato a la vicepresidencia, aluden en sus mítines a la necesidad de respetar la tradición política argentina de votar siempre y mecánicamente, en el colegio electoral, a la primera minoría en el caso de que ningún partido obtenga la mayoría absoluta.

Por otra parte, el giro de su campaña electoral ha sido de 180 grados, sustituyendo numerosas filmaciones de Perón ante concentraciones dedescamisados por dulces ilustraciones animadas, y emitiendo la marcha peronista en una versión rock menos agresiva que la original. No obstante, existen diferencias en el cuartel electoral justicialista entre quienes desean fortalecer la imagen de Lúder como candidato para todos y los que creen que hay que limitarse a asegurar sus votos tradicionales.El temor suscitado por la irreprochable campaña electoral de los radicales ha perjudicado también al peronismo, que modifica la programación de sus actos en función de los pasos que da Raúl Alfonsín. Ayer éste cerró la campaña en Buenos Aires con un acto masivo en la avenida Nueve de Julio! Los justicialistas cancelaron su cierre bonaerense en la localidad de Avellaneda para concentrarse mañana, dos días después que los radicales, en el mismo lugar, en un nuevo pulso por reunir a más partidarios que sus antagonistas.

Los observadores menos comprometidos partidariamente, estiman que la presunta equiparación electoral entre peronistas y radicales beneficiará a la larga al país. El anterior bipartidismo imperfecto ya demostró históricamente su ineficacia, y se estima que una alternativa poderosa al futuro Gobierno será el mejor freno al aventurerismo militar.

La amenaza sindical

Al mismo tiempo, se tiene la certeza de que muchos simpatizantes peronistas que votarán la fórmula Lúder-Bittel para la presidencia votarán pata diputados y senadores a políticos de otros partidos, dándose por segura una minoría peronista en el Congreso. Ello facilitaría en el futuro inmediato, acortar el mandato presidencial de seis a cuatro años.En el caso más que probable de que peronistas y radicales obtuvieran minorías muy próximas, la discusión entre bastidores para la elección en el colegio electoral sería dramática.

Los peronistas no aceptarán que una coalición radical con otros partidos provinciales y nacionales les arrebate el triunfo y presionarán al máximo con la amenaza de sus movilizaciones sindicales. Pero, pese a las afirmaciones de Lúder y Bittel, se da por seguro que la dirección peronista haría la maniobra contraria pactando con otras fuerzas para obtener el poder si quedan segundos.

Intransigentes, federalistas y desarrollistas, que se repartirán los tercer, cuarto y quinto puestos, se dejan querer y mantienen las dudas sobre a quién otorgarán sus votos electorales.

Fuentes solventes de la política y la diplomacia aseguran, por lo demás, que el compló de un grupo de jefes y oficiales para el asesinato de Raúl Alfonsín existe, y que el embajador canadiense que filtró la noticia a la directiva radical habría sido sólo el recadero de la confidencia por parte de Washington.