11/12/83

Buenos Aires, capital de la libertad (11-12-1983)

En una ciudad calificada como la capital del ruido, y en la que los patrulleros de la policía federal disparan sus sirenas para ir a comprarpizza o para saludar el taconeo de una mina (mujer atractiva), los últimos dos días han sido un festín sónico de ulular de sirenas, que, por una vez, han hecho sonreír a los transeúntes. Ochenta y cinco delegaciones internacionales han volado a Buenos Aires para saludar al primer país del Cono Sur liberado de la barbarie militar, y 8.000 policías federales protegen protocolaria y aparatosamente su tranquilidad. Pero Buenos Aires, pese al aullido de las sirenas -o acaso por ellas; hasta en la policía se aprecia el entusiasmo-, era ayer la capital de la libertad.Un destacado político chileno me comentaba que la mitad de los problemas de los dos ancianos entregados obsesiva y rencorosamente a sumar capacidad de destrucción nuclear (Reagan y Andropov) podrían disiparse disparando de consuno algunos megatones sobre la capital del río de la Plata. Desaparecerían buena parte de los estadistas mundiales que mejor o peor, buenos o malos, inteligentes u obcecados buscan alguna suerte de libertad para las personas normales por el pasillo de la amenaza nuclear.

Plaza, en el Libertador, ves a Pierre Mauroy y a Felipe González, y a Adolfo Suárez; al sandinista Daniel Ortega buscando al vicepresidente norteamericano, George Bush, o a un viceministro cubano saludando a toda la corte de la oposición democrática chilena, encabezada por Gabriel Valdés. No ha venido el presidente chileno, general Augusto Pinochet, aunque se atrevió a desearlo (nadie le recibe), ni su superministro Sergio Onore Jarpa, tantos y tan recientes años embajador en esta capital. Goyo Álvarez, el dictador uruguayo, ese hombre que se ve el Napoleón de una república novillera y que hace pagar la cárcel a sus presos políticos, prohibió la salida del país a los líderes democráticos que venían desde Montevideo.

El presidente peruano, Fernando Belaúnde, ha saludado a Raúl Alfonsín como el hombre internacional del año. Gran parte de los mandatarios presentes en Buenos Aires rindieron homenaje a San Martín en la plaza de su nombre.

Allí el socialdemócrata venezolano, Carlos Andrés Pérez afirmó, entre ovaciones: "Ya estoy viendo a Pinochet saliendo del palacio de la Moneda y entregando el Gobierno a una democracia. Y lo mismo digo de Uruguay. Tal vez sólo quede esa momia faraónica que es el régimen de Stroessner en el Paraguay".

Menos Andropov, menos Reagan, menos Pinochet, Stroessner, Álvarez y todos los pesimistas históricos que ahora ostentan el poder, los demás están aquí en esta gran ciudad tan castigada, de tan incierto futuro, pero en la que, al menos ayer, parecía palparse la posibilidad de que alguna vez los hombres puedan vivir un poco más sosegados, con alguna paz, bajo leyes armoniosas y sin ningún frenesí por exterminarse.

El nuevo presidente argentino, Raúl Alfonsín, anuncia la derogación de la ley de autoamnistía de los militares (11-12-1983)

Cientos de miles de personas abarrotaban la plaza de Mayo horas después le que Raúl Alfonsín pronunciase, en campi) abierto, su primer discurso como nuevo presidente de Argentina, en el que prometió asegurar la democracia, el respeta a los derechos humanos y anunció la anulación de la ley de autoamnistía decretada por el militares antes de abandonar el poder.Ha sido un gesto magnífico: ha hecho que el pueblo dé físicamente la espalda, por vez primera, a la Casa Rosada, desde cuyos balcones tanta demagogia se derramó sobre la plaza. Alfonsín se ha dirigido a sus conciudadanos desde la balconada del Cabildo Colonial, (exactamente frente a la Casa Rosada), en el mismo lugar en el que en 1810 los criollos reclamaron su libertad a la Corona de España.

"Vamos a asegurar desde hoy la democracia y el respeto por la dignidad del hombre en la tierra argentina. Vienen tiempos duros y difíciles, pero no tengan ni una sola duda; vamos a arrancar, vamos a salir adelante, vamos a tener el país que nos merecemos, y no porque nos gobiernen unos iluminados, sino por esto, por esta unidad de pueblo...". Toda la plaza de Mayo rugió durante unos minutos: "¡El pueblo, unido, jamás será vencido!". Saltos sincopados, disparos de cohetes. "¡Se siente, se siente, Raúl es presidente!"

Numerosos porteños pasaron la noche en las calles, espesadas de bochorno y de humedad, agitando banderas radicales y argentinas, cantando, tocando pitos.

A las siete de la mañana Raúl Alfonsín abandonó los áticos del hotel Panamericano para trasladarse al Congreso de los Diputados. Toda la noche estuvieron los ingenieros y arquitectos del municipio trabajando sobre sus reglas de cálculo y temiendo que el Congreso tuviera que reunirse en otro palacio: el piso del hemiciclo, semiabandonado durante siete años, se había abombado peligrosamente en algunos centímetros por una negligente utilización de los sistemas de refrigeración.

Desaparecidos y torturas

A las ocho de la mañana, diputados y senadores, público y delegaciones extranjeras se pusieron en pie. Raúl Alfonsín juró su cargo ante la Asamblea, junto a su vicepresidente, Víctor Martínez. Su mensaje a la nación fue valiente y llegó en las expectativas hasta donde debía llegar. Aludió sesgadamente a los desaparecidos y exiliados y hablando de los argentinos que "no están con nosotros", y levantó a las Cámaras reunidas cuando prometió justicia por todos los desmanes cometidos y la inmediata derogación de la Ramada "ley de pacificación nacional", auténtica ley de autoamnistía, autoconcedida por la última Junta Militar.

MaNana, lunes, el Gobierno de Raúl Alfonsín presentará al Congreso (que se queda sin vacaciones de Navidad y verano) un proyecto de ley reformando el Código Penal. Argentina será el primer país del mundo en el que la tortura quedará penalmente equiparada al asesinato cualificado.

Por la puerta de atrás

En un Cadillac descubierto, sin excesiva protección, fuera de la bandada de motoristas de la Policía Federal, vestido de calle y no de frac, según la usanza tradicional argentina, Alfonsín y su vicepresidente tardaron una hora en recorrer el kilómetro que separa el Congreso de la Casa Rosada.
Enel atrio del palacio un edecán se le cuadró y le dio la novedad de la Casa del Gobierno. Saludó al general de división (retirado) Reynaldo Bignone, que vestía de civil, último presidente de esta pesadilla argentina, y le despidió. Bignone abandonó la Casa Rosada por la puerta trasera, mientras cientos de miles de argentinos brincaban en la plaza de Mayo a los sones de "¡Borombom bóm / borombombón / la dictadura / ya se acabó!". Ni un uniforme visible fuera del edecán del presidente y los granaderos de San Martín, que forman la guardia presidencial.

En el salón blanco de la Casa Rosada, con su banda presidencial en el pecho, Alfonsín tomó juramento a su Gobierno, abrazando a sus ministros y besando a sus ministras Finalizada la ceremonia, no pudo cruzar a pie la plaza hasta el Cabildo frontero.

Fue preciso sacarle del palacio en comitiva motorizada hasta el Cabildo. Y allí fue el delirio y la emoción "¡Hoy conmemoramos el día de los Derechos Humanos, y vamos a seguir defendiéndolos, y no sólo en el respeto por la vida de las personas sino en sus derechos a escapar del hambre y la miseria!".

El presidente marchó a continuación al palacio de San Martín -la Cancillería-, donde recibió, ya solemnemente, a los jefes de Estado y presidentes de Gobierno de todo el mundo que han volado hasta Buenos Aires para saludar con su buena voluntad el triunfo de la cordura y la civilización en esta remota parte del mundo.

Muchos argentinos han llorado mansamente ante sus televisores. "¡Termina hoy el estéril tutelaje sobre los habitantes de este país!". Los automovilistas de Buenos Aires circulan agotando sus bocinas con toques rítmicos. "¡No vamos a ser una ideología; aspiramos a ser una ética!".

A las tres de la tarde la gente, ya agotada, se apresta para pasar la noche bailando en las calles. Terminaron siete años de degeneración e infamia militar.

10/12/83

Felipe González e Isabel Perón asisten hoy a la toma de posesión de Raúl Alfonsín como presidente de Argentina (10-12-1983)

Las libertades democráticas se restablecen hoy formalmente en la República Argentina, primer país del Cono Sur que las recupera. El presidente Raúl Alfonsín jura su mandato ante el Congreso de los Diputados y en presencia de las delegaciones extranjeras presentes en Buenos Aires, entre ellas la española, presidida por Felipe González, que a primera hora de esta madrugada a la capital argentina. La ex presidenta María Estela Martínez de Perón asistirá también al acto de investidura.Felipe González salió en la mañana de ayer del aeropuerto de Barajas en un DC-8 de la Fuerza Aérea española. En el mismo avión volaba también el ex presidente del Gobierno, Adolfo Suárez, quien también ha sido invitado a los actos de toma de posesión de Alfonsín. El líder del principal partido de la oposición, Manuel Fraga, había volado por su parte a Buenos Aires el día anterior.El jefe del Gobierno, antes de iniciar su viaje, manifestó que ésta era una buena ocasión para mantener contactos con los líderes latinoamericanos invitados a la ceremonia. En su opinión, las relaciones con Argentina serán a partir de ahora más estrechas que nunca, tanto por razones históricas como por la homogeneidad democrática de los dos regímenes. El avión presidencial efectuó una escala técnica en el aeropuerto de Dakar, donde mantuvo una entrevista con el jefe del Estado senegalés, Abdu Diuf, con el que intercambió puntos de vista sobre la situación actual a6icana

A las 6.30 horas del viernes, Isabel Martínez de Perón, ex presidenta de la República y presidenta del Movimiento Justicialista, regresó a Argentina tras dos años de exilio y ocho de silencio forzado, primero por su prisión y posteriormente por voluntad propia. La Fuerza Aérea cortó el acceso al aeropuerto, desde la noche anterior cinco kilómetros antes de la terminal. Fue recibida oficialmente con toda la prosopopeya debida a una ex presidenta por autoridades del todavía Gobierno de facto y por Antonio Tróccoli, designado ministro del Interior en el Gobierno radical.

Algunos miles de personas de cuantía imposible de precisar al encontrarse desperdigadas por la distancia que separa Ezeiza de Buenos Aires, recibieron a la señora deteniendo en algunas ocasiones su vehículo. La juventud peronista la saludaba con una pancarta en la que podía leerse: "Vuelve la rabia. Bienvenida Isabel".

Desde el aeropuerto, Isabelita comunicó un breve mensaje al país en el que afirmó: "No traigo quejas ni agravios en este día feliz. Por encima de las miserias que pretendieron abrumarme rescato la felicidad del regreso y también la circunstancia de integrarme a los anhelos del pueblo argentino. Tengo la preocupación de contribuir a consolidar el partido peronista".

Jefes de Estado y primeros ministros continuaban ayer accediendo a Buenos Aires desde numerosas capitales del mundo en respaldo de la democracia argentina. El Hotel Plaza y las Embajadas del centro elegante de la ciudad ofrecen un inusitado espectáculo en el que tanto puede encontrarse a Bettino Craxi como a Mario Soares, a George Bush o a Siles Zuazo, Fernando Belaúnde Terry, Pierre Mauroy, o los líderes sandinistas de la Nicaragua revolucionaria.

La reunión de jefes de Estado y primeros ministros auspiciada por el presidente González para propiciar la democracia en el Cono Sur se ha convertido en una cena fría en la Embajada española mañana, ante las suspicacias diplomáticas suscitadas entre otros mandatarios y entre algunos políticos radicales que creyeron ver un exceso de protagonismo en el Gobierno español, en demérito de Raúl Alfonsín.

Celos de salones. El presidente electo me declaraba hace dos días que est aba complacido por la iniciativa de Felipe González, dada la relevancia de su personalidad tanto en Europa como en América Latina, que para nada se sentía molesto, que agradecía el gesto, y que esperaba mantener prolongadas conversaciones con el presidente del Gobierno español.

Ultima marcha

Las Madres de Plaza de Mayo, apoyadas por otras organizaciones defensoras de los derechos humanos y por casi la totalidad de las juventudes de los partidos políticos porteños, llevaron a cabo su última marcha de los jueves bajo la dictadura.

En un ambiente distendido cerca de 20.000 personas dieron vueltas a la Plaza de Mayo durante cuatro horas antes de marchar en manifestación hasta el Congreso de los diputados.
Hebe de Bonafini, presidenta de las madres, se dirigió a la multitud para reclamar la aparición con vida de todos los detenidos desaparecidos en las primeras 48 horas del Gobierno constitucional de Alfonsín, la liberación de todos los presos políticos y gremiales y el inicio del juicio político a las fuerzas Armadas argentinas. "A los culpables de tanto horror -clamó Hebe- habrá que encarcelarlos en las mismas prisiones que durante tanto tiempo ocuparon nuestros hijos".

Fueron las juventudes peronistas quienes nutrieron esta última concentración de las madres antes del advenimiento de la democracia. No es un planteamiento cívico sino realista estimar que, de ser Ítalo Argentino Lúder el presidente electo, los peronistas habrían acudido en menor medida a esta manifestación y las madres habrían encontrado mayor apoyo en las juventudes radicales de Alfonsín.

Las madres son excelentes desde la oposición y temibles para el poder aunque éste sea democrático. Tras tantos años de coraje y sufrimientos estas mujeres han aprendido a hacer política y, siendo ya un poco la conciencia moral de este país, intentarán no sólo el castigo a los culpables del genocidio sino también sacar adelante algunos de los presupuestos ideológicos que defendieron sus deudos victimados.

9/12/83

Escaso entusiasmo en la cúpula justicialista ante el regreso de Isabel Perón a Argentina (9-12-1983)

Tres presidentes -de Perú, Bolivia y Guatemala- han llegado ya a Buenos Aires para asistir a los actos solemnes de toma de posesión del nuevo presidente, Raúl Alfonsín, que tendrá lugar el sábado. Los retrasos en los vuelos regulares procedentes de Madrid han dado un respiro de 24 horas a los dirigentes del peronismo, que siguen sin tener muy claro qué hacer ante la señora -la mujer de Perón y presidenta del movimiento- que regresa hoy.

La máxima autoridad del justicialismo -por debajo de Isabel- y de los sindicatos, Lorenzo Miguel, ha declarado que concurrirán al aeropuerto de Ezeiza para recibir a la señora, "pero no sé en qué rincón estaré". Isabel leerá un mensaje a su llegada en uno de los salones de Ezeiza, al que sólo tendrán acceso representantes del actual Gobierno, del radicalismo, de la comisión de enlace de 17 incondicionales sin relieve nombrados por la presidenta, y periodistas acreditados. La Fuerza Aérea controlará estrictamente la carretera al aeropuerto y sólo dará paso a los invitados o a quienes deban abordar un vuelo. No habrá manifestaciones ni parece que Isabelita las desee, ni hay ánimo peronista para demasiados entusiasmos.La reflexión del peronismo está detenida por la resistencia de sus actuales dirigentes a abandonar sus cargos. Será una reflexión larga y dolorosa que procurará la conversión del movimiento en un partido moderno o abocará en su división. Será una tarea política fascinante, por cuanto el justicialismo, pese a su derrota, sigue siendo el mayor partido de Occidente capaz, incluso, de perder unas elecciones con el 40% de los votos.

Desdichadamente, existen indicios de que puede ser la extrema derecha del movimiento quien termine capitalizando el naufragio electoral. Los radicales, por su parte, harán todo lo posible para que el peronismo quede claramente situado a su derecha. La Unión Cívica Radical, así, podrá ser receptora de los afanes reformistas y de las simpatías de toda la izquierda no marxista, muchos jóvenes y las mujeres. Un peronismo basculado sobre su derecha incrementaría su ya cerrado nacionalismo y se apoyaría aún más descaradamente en el bastión de los sindicatos.

Mientras se cruzan apuestas sobre el alcance del mensaje de Alfonsín a la nación, las Madres de la Plaza de Mayo tenían previsto realizar ayer su última marcha de cuatro horas, antes de la llegada de la democracia; 30.000 figuras humanas pintadas en las aceras y en las fachadas del centro porteño las acompañan y recuerdan a los visitantes algunas de las cosas que ocurrieron en este país durante los últimos siete años.

Pasados a la situación de retiro los comandantes en jefe de cada arma que integraban la última junta militar, uno de ellos, Hughes, brigadier del Aire, ha marchado a Venezuela en compañía de su esposa para un viaje de placer de duración indefinida.

6/12/83

La Junta Militar de la República Argentina se autodisuelve tras haber conducido al país a la crisis más grave de su historia (6-12-1983)Z

La Junta Militar argentina, integrada por los comandantes en jefe de las tres armas, se autodisolvió ayer después de derogar las actas institucionales mediante las que los militares han gobernado desde marzo de 1976, llevando al país a la crisis más grave de su historia. El general de división retirado Reynaldo Bignone, como presidente de hecho de la nación, ha asumido interinamente todos los poderes, que entregará el próximo miércoles a Raúl Alfonsín.Los militares abandonan el poder en medio de todas las humillaciones. La gran mayoría de los uniformados con algún protagonismo durante estos siete años están solicitando el retiro anticipado de sus carreras, y no pocos o no han regresado a sus misiones diplomáticas en el exterior o ya han optado por marchar al exilio. El actual Gobierno ha expedido cientos de pasaportes diplomáticos para los funcionarios y militares más comprometidos con el horror de los recientes años de la vida argentina.

Las Madres de la Plaza de Mayo preparan su última marcha alrededor del obelisco, frente a la Casa Rosada, antes de la asunción de la libertad y la democracia. Cientos de jóvenes voluntarios pasan sus noches en blanco pintando sobre las aceras próximas a la casa del Gobierno, el Congreso y la plaza de la República 30.000 figuras humanas de tamaño natural armados con botes de pintura blanca y negra. Pasear estos días por el centro porteño es un ejercicio gimnástico, entre tierno y funeral, de maniobras por no pisar las sombras de las 30.000 víctimas. Las madres han anunciado que proseguirán todos los jueves su dramática exigencia en la plaza de Mayo, aun sabiendo que en la Casa Rosada ya no está ni el culpable ni un enemigo.

Apuestas en Buenos Aires

Se cruzan apuestas en Buenos Aires sobre las primeras medidas de Raúl Alfonsín a este respecto. Los más escépticos estiman que el presidente radical acabará pactando con las fuerzas armadas para que, se produzca el menor daño posible en la exigencia de responsabilidades.

Este cronista estima que se equivocan, que el inminente Gobierno democrático se apresta a estimular decididamente a los jueces para que toda la plana mayor de al menos las dos primeras juntas militares pasen inmediatamente a prisión a esperar su juicio.

Nadie deberá sentirse extrañado si en las dos o tres próximas semanas el teniente general Videla es detenido bajo la acusación de genocidio. Profundamente religioso, casi místico, se ha negado a abandonar el país, como le aconsejan sus amigos, y permanece en Buenos Aires resignado a su destino.

El general Camps, ex jefe de la policía bonaerense, que se vanagloria de haber hecho desaparecer a 5.000 personas, habla en privado de "pasar a la clandestinidad". Firmenich y Vaca Narvaja, líderes del terrorismo montonero, anuncian su intención de regresar a Argentina y publican comunicados publicitarios en los diarios reconociendo su error histórico y expresando su deseo de incorporarse a la vida política democrática.

Es una situación gaseosa, política, intelectual y humanamente fascinante, en la que todo parece posible y en la que Argentina encontrará, en no más allá de un mes de gobierno, su buen o su mal camino.

Una cosa es segura: si las cabezas militares responsables del genocidio, la destrucción económica y la pérdida de una guerra exterior no son juzgadas, las fuerzas armadas argentinas comenzarán a urdir el próximo golpe de Estado.

3/12/83

La viuda de Perón regresa a Argentina por invitacion expresa del presidente electo, Raúl Alfonsín (3-12-1983)

Las direcciones política, sindical y parlamentaria del justicialismo permanente reunidas en Buenos Aires en un cónclave permanente que revela muy bien la confusión reinante en el movimiento fundado por Perón. Intentan -hasta ahora infructosamente- adoptar una actitud común ante el regreso de la señora, silenciosa presidenta del partido.

María Estela Martínez de Perón (Isabelita) no se ha relacionado para nada con sus partidarios, excepción hecha del nombramiento desde Madrid de una comisión de enlace integrada por ultraverticalistas (losmonárquicos del peronismo) que carecen de relevancia alguna en la burocracia partidaria.Se ha anunciado que Isabelita llegará a Ezeiza y leerá un mensaje desde un podio, al que sólo tendrá acceso la citada comisión de incondicionales. Rechazó un helicóptero para trasladarse a Buenos Aires y cualquier tipo de protección que no sea estrictamente la que le otorgue el Gobierno en su calidad de ex presidenta de la República. Los dirigentes del peronismo siguen las evoluciones mentales de su presidenta por los periódicos, y ahora debaten si piden audiencia a la citada comisión para ver a Isabelita, o esperan pacientemente a que los llame, aun a riesgo de que no los cite jamás.

El terco mutismo de la viuda de Perón, sumado a su fracaso electoral, está desairando cruelmente a toda la dirigencia peronista derrotada el 30 de octubre Debe entenderse que la cúpula peronista está integrada por hombres por los que Isabelita se siente profundamente traicionada y con los que mantuvo durante su interrumpido mandato presidencial muy malas relaciones personales.

Isabelita, en suma, regresa a Argentina por pocos días, atendiendo una invitación del presidente electo, Raúl Alfonsín, y en su calidad de ex presidenta de la nación antes que de presidenta del justicialismo. Los radicales priman el viaje por lo que tiene de elemento disturbador en la descompuesta cabeza del peronismo, y por cuanto Raúl Alfonsin prefiere, obviamente, dar el saludo protocolario a Isabelita, antes que a su segundo en el partido, Lorenzo Miguel, exponente idóneo de los peores aspectos mafiosos del movimiento.Se cree, Finalmente, en Buenos Aires que Isabelita busca en este regreso respetabilidad y, acaso, antes pensando en Madrid que en su propio país. Llegó a Madrid poco menos que como ex presidiaria, liberada tras una condena por malversación de caudales públicos, y regresará como ex presidenta de una república americana.

2/12/83

Alfonsín se reúne con Bignone para lograr la creación de varios nuevos ministerios (2-12-1983)

El presidente electo de Argentina, Raúl Alfonsín, se entrevistó el miércoles en la residencia presidencial de Olivos con el todavía jefe del Estado, teniente general Reynaldo Bignone, en su primer contacto con el actual poder ejecutivo. El principal objeto de la entrevista fue garantizar la promulgación de una ley de ministerios que permita al radicalismo, crear algunas nuevas carteras, imprescindibles ante los nuevos y atípicos problemas del país.

Alfonsín, su Gabinete in péctore y una multitud de asesores permanecen desde hace dos semanas recluidos en varios pisos del hotel Panamericano, en Buenos Aires. En una joyería relativamente próxima se exhibe el bastón presidencial que recibirá el día 10 en el Congreso.Uno de los ministros radicales interrumpió hace tres noches sus trabajos para cenar con un representante de EL PAÍS. Un amigo le acercó en su coche hasta el lugar de la cita con un cartapacio cargado de papeles. Fueron precisos denodados esfuerzos para que no sufragara su parte de la cena, y tras la charla marchó a pie, solo, con su traje arrugado, sin escolta, hasta su domicilio. Es el talante radical. El anciano presidente Illía abandonaba dos veces al día su despacho en la Casa Rosada: a media mañana para tomar el sol en la plaza de Mayo y desmigar pan a las palomas, y por la tarde para tomar un té en la confitería Richmond, solo y sin protección.

"¿Viene algún científico en el séquito del presidente González?", fue su primera pregunta. Para el ministro era importante que España apoyara a Argentina en ciertos temas. Estimaba como fácil una comprensión nuestra para renegociar la deuda externa argentina con España, y difícil que nuestro Gobierno pudiera introducir elementos de generosidad en la Comunidad Económica Europea hacia Argentina en particular y Latinoamérica en general.

Recuperar imagen

Esperaba apoyo español para recuperar la imagen de Argentina en Europa, destruida por la barbarie de las juntas militatres, y ponía énfasis en una estrecha relación cultural. "Teníamos que estar haciendo coproducciones cinematográficas y televisivas a tope", afirmaba.Aún más interés mostraba por la ayuda española para que Argentina recupere su patrimonio intelectual exiliado. "Con Francia estamos a punto de lograr un acuerdo parecido al que quisiéramos con España: un plan de ayuda y asistencia para que nos manden de regreso a los científicos, los médicos, los ingenieros, los intelectuales, exiliados allí y que temen el regreso, que nos serían utilísimos. Algunos ya han sufrido hasta dos exilios y tienen allí su vida organi.zada, y pese al entusiasmo por la democracia recuperada son renuentes a otro regreso. Nos bastaría con que durante uno o dos años al menos se les garantizara en España el puesto de trabajo".

Desdichadamente, las informaciones sobre los armadores españoles que hacen faenar sus buques en aguas de las Malvinas con licencias británicas son ciertas: en puertos no españoles se estiban vil tuallas, armamento, munición y gasolina con destino a las tropas acantonadas en las islas. Los argentinos no entienden muy bien cómo el Gobierno español no puede negociar de alguna manera con estos armadores para impedir al menos que no contribuyan al abastecimiento rnilitar de la base británica en las islas.