30/3/84

Dificultades de Argentina para pagar los intereses de su deuda (30-3-1984)

Una cierta sensación de aislamiento viven las autoridades argentinas ante el problema de su ingente deuda exterior. Mientras México, Brasil y Venezuela ya han renegociado felizmente con la banca extranjera, el Gobierno de Buenos Aires continúa con la espada de Damocles de 2.700 millones de dólares de intereses vencidos y no pagados, sin contar los entre 45.000 y 48.000 millones de dólares de deuda externa global. Teniendo en cuenta que las exportaciones anuales del país no alcanzan a los 4.000 millones de dólares, puede hacerse una idea de las dificultades argentinas para soslayar una declaración formal de suspensión de pagos.La posición de los 230 bancos acreedores de Argentina es que el país cuenta con recursos para pagar, antes del próximo sábado, por lo menos 700 millones de dólares de intereses no cancelados desde octubre pasado. El ministro de Economía, Bernardo Grispun, ha prometido para antes del 12 de abril una carta de intenciones de pago dirigida al Fondo Monetario Internacional, y sus más próximos colaboradores han adelantado oficiosamente que Buenos Aires pedirá cinco años de moratoria y una tasa de interés para los préstamos no superior al 12%.

El temor estadounidense reside en que si Argentina logra una moratoria otros países latinoamericanos sigan su ejemplo. El miércoles se celebró una prolongada reunión en la residencia presidencial de Olivos entre Raúl Alfonsín, el ministro Grispun, el embajador estadounidense Frank Ortiz, y uno de los vicepresidente del Citibank, Williams Rhodes, titular de la comisión de orientación de la banca acreedora de la Argentina.

En la reunión se efectuaron llamadas telefónicas a la Casa Blanca, y trascendió que una próxima visita del canciller Dante Caputo a Washington podría reconciliar a la banca internacional con la argentina.

25/3/84

Un asunto estrictamente entre caballeros (25-3-1984)

En 1920, una ley uruguaya reglamentó oficialmente el duelo con carácter retroactivo para poner a bien con la justicia a un famoso político que había dado muerte en duelo al director de uno de los más importantes periódicos de Montevideo. Desde entonces, los lances de honor siguen celebrándose, casi siempre por motivos políticos. El ex candidato presidencial por la coalición de izquierda Frente Amplio Líber Seregni, liberado esta misma semana por la dictadura militar uruguaya, fue uno de los últimos protagonistas conocidos de un duelo entre caballeros.

El 2 de abril de 1920, Washington Beltrán, fundador, propietario y director de El País de Montevideo, abandonó su casa dos horas antes del amanecer. Dirigente del Partido Blanco, había publicado días antes en su periódico un artículo envenenado contra José Batlle, mítico líder del Partido Colorado: "¡Qué tupé, el rey del fraude acusa al Partido Nacional!". El mismo Viernes Santo, Batlle mandó sus padrinos a Beltrán, que aceptó el duelo. Ambos eran ateos, e incluso Beltrán prohibía que la palabra Dios se publicara en su diario con mayúscula.La mañana de su muerte, en las postrimerías del verano en el Río de la Plata, Washington Beltrán se vistió con una camisa inmaculadamente blanca y ropas claras y, armado de una raqueta de tenis para no alarmar a su soñolienta esposa, justificó el madrugón aduciendo que iba a practicar un deporte por el que jamás se le había visto interesarse.

En la entonces cancha de fútbol del Nacional, en el parque Central de Montevideo, esperaba Batlle enlutado de pies a cabeza. Los padrinos repartieron pistolas de duelo y fijaron el lance a 40 pasos y dos cargas. De perfil y apuntando a su ofendido, Washington Beltrán debió comprender antes de morir que aquel no era su mejor día en esta tierra. El Río de la Plata escupía densas vaharadas de niebla sobre la ciudad dormida, y mientras Batlle era sólo un dudoso contorno entre la bruma fluvial, él, de blanco, parecía un fanal encendido. A la palmada de un padrino, ambos abrieron fuego, sin acertarse; tras la segunda palmada, recargadas las armas, el director de El País regresó a su casa muerto.

José Batlle, artífice de la modernización uruguaya, podía ser considerado reo de homicidio con atenuantes, según el Código Penal de 1889. Para evitar la condena del prócer, el 6 de agosto de 1920 se promulgó la Ley 7.253, reformando varios artículos del Código y reglamentando el duelo, con efectos retroactivos. Desde entonces y hasta hoy, los lances de honor no sólo están permitidos en la República Oriental del Uruguay, sino que la ley, los ampara y los regula.

Producida la supuesta ofensa, los padrinos de ambas partes deben conseguir una solución amistosa evitando el duelo. Si fracasan en su mediación, deben formar un tribunal de honor, integrado por tres miembros: uno por cada padrinato y un tercero pactado entre los dos primeros. Este tribunal de honor es el que debe dictaminar si existió o no realmente la ofensa y autorizar o prohibir el lance. Para integrar el tribunal debe haberse superado la edad de 40 años y ser uruguayo o extranjero con más de 10 años de residencia. No pueden ser miembros del tribunal el amigo íntimo o enemigo de cualquiera de las partes ni los parientes de éstas dentro del cuarto grado de consanguinidad o segundo de afinidad.

Si el duelo fuera inevitable, debe celebrarse a sable o espada -a filo y a punta o a ambos golpes-, o a pistolas y a dos cargas, siempre que no sean de precisión o repetición. El lance sólo puede hacerse a primera sangre, pero si de ella se infiriese la muerte de uno de los duelistas, el sobreviviente queda exento de persecución penal.

Sugestivamente decimonónico

Uruguay es un país sugestivamente decimonónico, en el que la política y el periodismo siempre fueron actividades simultáneas y confundidas entre sí, y el duelo entre caballeros siempre ha estado presente en las redacciones y en los parlamentos. En 1968, Jorge Batlle, director deAcción y líder colorado, descendiente de don José Batlle, fue seriamente ofendido por el senador de su mismo partido Flores Mora, que le acusó de haberse beneficiado económicamente por su previo conocimiento de una devaluación del peso uruguayo. Batlle estaba fuera del país, y Julio María Sanguinetti, entonces subdirector de Accióny ahora precandidato presidencial para las elecciones de noviembre, desafió al ofensor en nombre de su director ausente. Se batieron a sable, a filo y a punta, y a los 30 minutos de mandobles y estocadas, Sanguínetti hirió de un profundo tajo en la mano a su adversario.Jorge Batlle regresó al país y mandó a su vez sus padrinos al propio Flores Mora. Fue necesario esperar cuatro meses a que sanara la mano del ofensor para celebrar el nuevo lance. A los tres asaltos, también a sablazos, ambos se habían hecho una considerable carnicería antes de que los padrinos pudieran separar a los duelistas tras la primera sangre. El tribunal de honor dictaminó un empate.

El ultraderechista general Ribas, ministro de Defensa, retó a su presidente, Luis Batlle, y, siendo un excelente tirador de sable, decidió que la primera sangre de su adversario sería la última, dándole una estocada en el pecho que le tuvo a las puertas de la muerte. Ribas protagonizó junto a su camarada el general Líber Seregni, líder de la coalición de izquierdas Frente Amplio y liberado por la dictadura uruguaya el pasado lunes, el último lance conocido en Montevideo. Ribas le tildó de traidor a la patria por amparar a las izquierdas, y Seregni le mandó los padrinos. Esta vez, afortunadamente para Seregni, el duelo fue a pistola.

En 1971, al amanecer y en un regimiento montevideano, ambos se tirotearon por dos veces sin alcanzarse. Estos últimos y espaciados duelos de que se tiene noticia se celebraron al alba en el patio de algún cuartel (siempre había un militar entre los padrinos) o en los melan cólicos alrededores boscosos del aeropuerto interriacional de Carrasco. Pero la costumbre del reto siempre permaneció viva en el país mientras existió vida política. Wilson Ferreira, ahora candidato presidencial del Partido Blanco, proscrito y en el exilio, orador de lengua viperina y terror parlamentario de los Gobiernos colorados, recibía padrinos, hasta el golpe militar de 1973, prácticamente cada vez que hablaba. Nunca se batió, aduciendo su condición de católico, pero después argumentaba que tampoco podía aceptar el lance al no ser unos caballeros sus presuntos ofendidos; con lo que le llegaban renovadas remesas de padrinos por la nueva ofensa y recomenzaba el ciclo volviéndoles a recordar su fe.

A finales el pasado año, el intendente -alcalde - de Montevideo, Juan Carlos Paysse, y el ultraconservador Pablo García Pintos, ambos de la fracción ultraderechista del Partido Blanco, se retaron en el últilio intercambio de padrinos de que se tiene noticia. El tribunal de honor optó por no autorizar el duelo, y la primera y única sangre fue la de una revista secuestrada por relatar el desafío entre los dos prohombres colaboracionistas con la dictadura militar uruguaya.

Dado el carácter esencialmente político del desafio en el Uruguay -pueblo civilizado donde los haya, no se baten por mujeres-, mueve a sorpresa que aún ningún ciudadano le haya mandado los padrinos al general Goyo Álvarez, que todavía aspira a perpetuarse como presidente de esta decrépita dictadura. "Sería imposible", te comentan: "el duelo es un asunto estrictamente entre caballeros.

23/3/84

La liberación del general Seregni promueve los contactos entre la oposición uruguaya (23-3-1984)

Tras la liberación del general Líber Seregni, considerada por toda la oposición como un signo esperanzador de la intención de la dictadura de ir preparando el terreno para las elecciones de noviembre, se han incrementado los contactos entre los partidos y representantes del movimiento obrero para integrar nuevamente una multipartidaria que ofrezca un frente común en el diálogo con la dictadura militar.

Dirigentes del Partido Colorado (una especie de laborismo a la uruguaya), partido hegemónico que gobernó el país durante 98 años contra solo ocho años de Gobierno del Partido Nacional o Blanco (conservadores) ha recibido seguridades de líderes sindicales de extracción socialista de que, al contrario que en Argentina, el primer gobierno democrático no será hostigado por el sindicalismo; aunque los representantes obreros estimarían necesario un gobierno de coalición nacional para salir de la dictadura y la crisis económica.El Partido Blanco y la mínima Unión Cívica (la derecha de la democracia cristiana) aún no se han sumado formalmente a las conversaciones, pero se espera integren nuevamente la multipartidaria de partidos legalizados por el régimen. El caballo de batalla para un acuerdo final entre los políticos se centra en aceptar las elecciones con proscripciones o reclamarlas con entera libertad. Comunistas, socialistas y democristianos, reunidos en el Frente Amplio, permanecen proscritos, y su líder, el general Seregni, no puede ser elegido ni elegir durante dos años. Y el candidato presidencial de los blancos, Wilson Ferreira, en el exilio, también está proscrito y reclamado por la justicia militar por presunta traición a la patria.

Si el Frente Amplio continuara prohibido, muy probablemente el doctor Hugo Batalla, principal defensor del general Seregni, hombre popular y carismático, podría presentarse como independiente a la elección para recabar los votos que recibiría el general ahora liberado. No es el caso de Wilson Ferreira quien, controlando la mayoría absoluta de su partido, no aceptará unas elecciones sin su candidatura.

Más del 80% del voto uruguayo se reparte entre blancos y colorados,por lo que prácticamente el único obstáculo real -que no ético- para la celebración de las elecciones sería la desproscripción de Ferreira. Se estima en Montevideo que lo único que quieren los militares en el poder es que, por lo menos, regrese al país y se deje encarcelar por la justicia castrense durante algunas semanas.

De ser liberado y desproscripto, podrían celebrarse unas elecciones prácticamente a dos bandas entre blancos y colorados, dejando fuera al Frente Amplio, que propugnaría el voto en blanco. La realidad que los militares no terminan de asumir es que solo unas elecciones libres y sin prohibiciones podrán evitar el triunfo de Wilson Ferreira -la otra bestia negra de la dictadura junto a Seregni- al dividirse los votos jóvenes y radicales entre el frente Amplio y el partido Blanco.

22/3/84

Seregni elogia la transición española y se adhiere a la causa sandinista (22-3-1984)

Con elogios a la transición política española, agradecimientos a la solidaridad que llega desde nuestro país y adhesiones a la causa sandinista, el general Líber Seregni dio ayer su primera conferencia de prensa tras su liberación por la dictadura uruguaya. También dio su primer paseo en ocho años por la ciudad, marchando a pie hasta un consultorio médico donde se sometió a un chequeo.El bulevar frente al balcón de su casa parece una romería, siempre con un par de cientos de personas expectantes, que se convierten en miles al caer el sol.

Ante más de 200 periodistas uruguayos y extranjeros Seregni, en mangas de camisa, ante una bandera, en un piso lindero con su domicilio, recordó que sus primeras manifestaciones cuando estudiaba secundaria fueron en apoyo de la causa nicaragüense. Aludió al imperialismo estadounidense como grave amenaza para la libertad de Nicaragua y negó su participación en cualquier organización política que no fuera el Frente Amplio. "Cuando me encontraba en actividad militar me abstuve, acatando la ley", dijo, "de participar en política, excepto para emitir mi voto. Desde mi paso a retiro estoy absolutamente entregado al, frenteamplismo".

El general, todavía muy militar, extraordinariamente pulcro en su expresión verbal, siempre sonriente pero enérgico, sólo pareció perder por unos segundos su autocontrol cuando este enviado especial le preguntó si durante su cautiverio había sido sometido a torturas, malos tratos o vejaciones.

Tras un largo silencio y con un punto de crispación, como si fuera un tema que quisiera olvidar, contestó que había recibido "un trato de preso". "Toda prisión", afirmó, "vulnera los derechos humanos, y máxime si la prisión, como la mía, es injusta. Pero aquí me tienen y aquí me ven; no habrán sido muy difíciles las torturas padecidas".

Tuvo palabras elogiosas para la transición democrática española, que calificó de "muy sabia", y quiso transmitir un mensaje de especial agradecimiento a un grupo de mujeres madrileñas que le amadrinaron durante sus años de cautiverio. Eludió las preguntas sobre la táctica política inmediata de la coalición izquierdista Frente Amplio. No obstante calificó como de "hipótesis muy dudosa" la posibilidad de que el Frente entable conversaciones con las fuerzas armadas y declaró que la amnistía política y la completa autorización de partidos y personas eran condiciones indispensables para la pacificación.

Entrevista con Wilson Ferreira

Afirmó estar dispuesto a entrevistarse con Wilson Ferreira, líder exiliado del Partido Blanco, pero que esperaba poder hacerlo en breve en Montevideo y no en Buenos Aires. Respecto al futuro judicial de jefes y oficiales uruguayos, estimó que la situación era muy distinta de la de Argentina, pero que era necesaria una estricta justicía sin revanchismo ni odios.La conferencia se celebró sin que pudiera verse en la calle un solo policía, pese a que el Frente Amplio que lidera el general es una agrupación política prohibida; y varias emisoras transmitieron en directo las palabras de Seregni.

21/3/84

Líber Seregni afirma que dedicará el resto de su vida a la restitución y consolidación de la democracia en Uruguay (21-3-1984)

"Uno de los lemas clásicos del ejército francés, casi una consigna histórica, es mantenerse. Ésa ha sido mi preocupación desde que fui detenido por primera vez en 1974: evitar que al deterioro inevitable de la edad se sumara el decaimiento físico y mental que provoca la cárcel. Ahora puedo decir con orgullo que me he mantenido, y mi moral es más firme y más clara que hace 10 años. Dedicaré el resto de mi vida a la restitución y consolidación de la democracia entre mi pueblo". Así se expresaba en la mañana de ayer el general Líber Seregni, fresco, descansado, distendido, en una entrevista telefónica concedida a una emisora.

No obstante, poco habrá podido descansar este general querido por sus conciudadanos. Una hora después de su liberación en la tarde del lunes, la confluencia de los bulevares Artigas y España, donde se encuentra su domicilio montevideano, frente a la facultad de Arquitectura, era un hervidero de gentes.Bajo el balcón de su apartamento, en un tercer piso, donde su esposa Lily le ha esperado cerca de ocho años, se disparaban cohetes y el gentío saltaba de gozo.

Seregni, que a duras penas pudo entrar en su casa, pasó la tarde saludando esporádicamente desde el balcón, flanqueado por sus abogados, sus dos hijas o Lily, cuya mano tomaba y levantaba para corresponde y a las aclamaciones Lily ha pasado también su calvario. Con su casa embargada por los militares (el general, como todos los presos políticos uruguayos, le debe al Estado la estancia y la manutención de sus años de cárcel, como si hubiera estado en un hotel), Lily recibía a altas horas de la madrugada llamadas telefónicas que le indicaban que el general acababa de morir o que había sido ingresado de urgencia en determinado hospital militar. Siempre se levantó, se vistió y acudió al lugar de la falsa y cruel denuncia. Hace cinco días, tras la última falsa alarma sobre la liberación de su marido, sucumbió a una crisis nerviosa.

"Regresen a sus casas"

A primera, hora de la noche, Seregni se dirigió con un megáfono a la multitud: "No más, compañeros. Comprendan que estoy, no cansado, que estoy profundamente emocionado. Les pido como cabal demostración de que el pueblo se ordena a sí mismo y que siempre se ha, ordenado solo, que regresen a sus casas, que cada quien retorne a su hogar. La gran preocupación de este momento para alcanzar la, recuperación de la democracia es; la pacificación de los espíritus, la pacificación nacional y la más amplia amnistía para los presos políticos y los exiliados. No pronunciéis ni una sola consigna negativa. Fuimos, somos y seremos una Fuerza constructora obreros de la construcción de la patria del futuro. Vayan en paz a sus casas".La liberación del general Seregni es compIeta por cuanto el tribunal militar que le condenó en primera instancia a 14 años de prisión y pérdida del estado militar por asonada, asistencia a la asociación subversiva, usurpación de funciones, atentado a la Constitución, instigación a delinquir e irrespetuosidad, entre otros cargos, ha dado por purgada la pena como si se hubiera cumplido en su totalidad. Puede viajar por el interior y al exterior y realizar proselitismo político, pero se encuentra inhabilitado por dos años para elegir y ser elegido. Sin embargo, su abogado defensor, Hugo Batalla, seriamente amenazado de muerte por su intervención en esta causa, ha dejado trascender que una posterior negociación política terminará levantando la proscripción del general.

Seregni, extraño militar no ya en el Cono Sur sino acaso en el mundo, amigo y contertulio de novelistas, poetas, pintores, actores, muy culto, cumplió una brillante carrera profesional que lo llevó a ocupar la inspección general del ejército uruguayo. Sólo intervino en política tras su paso a la situación de retiro y jamás se liberó de la sospecha de ser un comunista embozado. Candidato presidencial del Frente Amplio (izquierda y democristianos) en las últimas elecciones democráticas, tras el golpe de Estado encabezó una manifestación popular para reclamar la Constitución y las libertades. Permaneció preso desde el 9 de julio de 1973 hasta el 2 de noviembre de 1974, en que se le puso en libertad vigilada. Tuvo todas las oportunidades para huir del país, pero prefirió arrostrar su destino. En enero de 1976 fue nuevamente encarcelado y en marzo de 1978 condenado a 14 años de penitenciaría.

Su liberación nada tiene que ver con la atrabiliaria justicia militar uruguaya. Ha sido una decisión política de la junta de oficiales generales (generales, almirantes y brigadieres del Aire) que denota la intención de la dictadura de sacar los esqueletos de los armario»s antes de las elecciones, prometidas para el 25 de noviembre.

A este respecto, su liberación es un signo positivo. Si una coalición de izquierdas pudiera presentarse en noviembre a las elecciones, su líder indiscutido sería Seregni. Pero esa posibilidad todavía es una incógnita. En cualquier caso, nunca Seregni sería presidente de este país, cuyo electorado se reparten históricamente blancos y colorados.

Precisamente por lo anterior se estima en Montevideo que Seregni será desproscrito para que aglutine el voto inútil de los jóvenes y de los radicales y se los reste al otro paladín conservador de la democracia y del antimilitarismo: Wilson Ferreira, líder exiliado del Partido Blanco y también bestia negra de los militares.

20/3/84

Montevideo saltaba anoche a los gritos de: "Seregni, amigo, el pueblo está contigo" (20-3-1984)

A las 17.36 horas de ayer (hora uruguaya, cuatro horas más en España), el general Líber Seregni abandonó en libertad la Jefatura de Policía de Montevideo, en el centro de la ciudad, donde ha permanecido recluido siete años y medio. Durante la mañana, los montevideanos habían recibido informaciones cruzadas y escasamente fiables sobre la liberación del general, y sólo se confiaba en que fuera puesto en libertad hoy, martes, que es cuando celebra su sesión -junto a los viernes- el tribunal militar que le condenó.No obstante la larga espera, un puñado de personas se agolpaban en la parte trasera del edificio policial al olor de los autos, de las radioemisoras y las cadenas de televisión, y casi bloquearon la salida del coche del general.

Seregni abandonó su cautiverio en un brasilero blanco -un automóvil de importación brasileña de la policía, conducido por una funcionaria, acompañada en el asiento delantero por otra funcionaria. Atrás, Seregni, con pantalones gris verdosos y chaqueta marrón, flanqueado por otros dos policías en mangas de camisa. Abriendo paso, un wolksvagen escarabajo, con los dos defensores de Seregni y otro funcionario policial.

El general, de un sorprendente parecido físico con el teniente general Videla, primer presidente de la barbarie militar argentina, apareció tal cual le retratan las fotograrías de hace ocho años, juvenil y distendido. Una mínima caravana de coches con periodistas le acompañó hasta su domicilio, en el cruce de bulevar Artigas con bulevar España, adelantándose, retrasándose, con los profesionales sacando medio cuerpo por la ventanilla para filmar, fotografiar o intentar aproximar un micrófono.

La llegada a su casa está generando -a las ocho de la tarde montevideana, -hora de transmitir esta crónica- un caos circulatorio desconocido desde los años de la acción tupamara. Montevideo es una ciudad de parque automovilístico antiguo y sin excesivas posibilidades económicas para derrochar gasolina. Antes del golpe militar de 1973, cuando se producía algún embotellamiento de tráfico, los automovilistas ya sabían que los tupas estaban procediendo a algún secuestro, dado el caos vial. Ayer, el cruce frente a la casa de Seregni, a las dos horas de su libe ración, estaba ya entorpeciendo el tráfico en todo el microcentro de la ciudad.

Ensordece la fiesta de cláxones, y los conductores de los autobuses detienen sus vehículos en la calzada y bajan a la acera a aplaudir hacia el balcón. Al transmitir esta información, sobre un millar de personas, la mayoría llorando a lágrima viva, vocean hasta la ronquera el "Seregni, amigo, el pueblo está contigo", o el "Olé, olé, olá, olá, el pueblo está en la calle esperando al general".

El general, que apenas ha podido entrar en su casa, entre abrazos, besos y achuchones, ha salido repetidas veces al balcón de su vivienda, en un tercer piso, en mangas de camisa, primero tomado de la mano de su mujer, Lily, y luego acompañado de sus hijas y de sus abogados. Aproximadamente, cada cinco minutos sale a la pequeña balconada para recibir el homenaje de sus conciudadanos.

La inmensa mayoría de los concentrados frente a su casa son menores de 30 años, pero ya comienzan a intentar aproximarse hacia las inmediaciones colapsadas autos de importación de la clase media alta, que agitan banderas uruguayas.

Lances de honor

Radio Búsqueda, Sarandi, Montecarlo o CX30 transmiten en directo la noticia a todo el país. Seregni libre. Libre el único general del Cono Sur que defendió la Constitución de su pueblo y, acaso para la pequeña historia, el último duelista del siglo XX. El último lance de honor celebrado en Uruguay, (donde el duelo no sólo está permitido, sino reglamentado por el Código Penal) se llevó a cabo entre el general Ribas y Seregni, a pistola y a dos cargas, en 1971 y sin que ninguno acertara al otro. Ribas había tildado a - Seregni de traidor a la patria por encabezar políticamente un frente izquierdista, y el general ayer liberado le mandó los padrinos.Seregni está en libertad completa, aunque no puede ni elegir ni presentarse como candidato. Puede, no obstante, hacer proselitismo político, circular libremente por el país o salir al extranjero si lo desea. Su pena de 14 años no ha sido reducida, sino dada por satisfecha. Y el general no ha tenido que firmar su condena primigenia. Con su firma o sin ella, han decidido ponerle en la calle.

Sus allegados, en la familia o en la política, le preparan una conferencia de prensa para dentro de 24 horas y dos manifestaciones populares para dentro de 72. Pero probablemente la pasada noche el general no habrá podido dormir ante la vigilia que espontáneamente le ha deparado Montevideo. Seregni es algo especial y absolutamente atípico en el Cono Sur. Fue un general brillante en su profesión y querido entre los civiles y entre los jóvenes. Gastaba muchas de sus madrugadas en reunirse con escritores, poetas, artistas. Contrariamente a la media de sus conmilitones, es culto, y a su pase a retiro no abrió un boliche -bar- con sus ahorros, sino que fundó una empresa de asistencia a las telecomunicaciones. Jamás fue entendido por sus camaradas, y todavía hijos, de sus más directos compañeros comentan en Montevideo:«Mi padre se murió diciendo: me voy sin saber si Seregni es comunista". Otros no le perdonan que cuando estaba en actividad y aún no había intervenido en política cumpliera las órdenes recibidas y desalojara a palos la Universidad de Montevideo.

Sea como fuere, nadie puede negarle el haber pagado el precio de su coherencia. El caso es que el preso político más distinguido de América Latina, sin una gota de sangre en sus manos, ha sido liberado y que Montevideo saltó esta noche a los sones del "Seregni,amigo, el pueblo está contigo".

En declaraciones a radio EL PAIS, Seregni dirigió un mensaje expresando su profundo reconocimiento "por la solidaridad internacional, que tanto ha hecho por nuestra patria y nuestra libertad" y agregó: "Salgo más viejo, pero más firme en los ideales y con el firme propósito de coadyuvar a la recuperación democrática de nuestro país".

16/3/84

La policía uruguaya dispersa a los grupos que esperan la liberación de Seregni (16-3-1984)

Granaderos de la policía metropolitana uruguaya disolvieron a primera hora de la noche del miércoles la concentración de ciudadanos que permanecía desde hace ocho días y siete noches acampada frente al domicilio del general Líber Seregni.

Durante toda la noche, sin embargo, varios centenares de personas continuaron su espera en la intersección de Bulevar España-Bulevar Artigas, esperando la llegada del general.

Todos los obstáculos legalistas, burocráticos o, en el peor de los casos, la negativa de Seregni a firmar su sentencia de 14 años, pueden estar retrasando su liberación. No obstante, tanto su esposa y sus hijas como sus dos abogados, esperan un desenlace inmediato. Tan es así que, en el balcón de la vivienda, se ha instalado un proyector que pueda iluminar al general si éste desea dirigirse a quienes llevan más de una semana esperándole en la calle.

En un piso particular del edificio contiguo al de la familia Seregni, el Frente Amplio instaló el miércoles un centro de Prensa, que incluso facilita acreditaciones plastificadas, y al que la policía intenta infructuosamente evitar el acceso: 70 periodistas uruguayos y extranjeros esperan bebiendo mate la llegada del general que al día siguiente del golpe militar de 1973 encabezó una manifestación en Montevideo en la que se exigía el restablecimiento de la democracia y la vigencia de la Constitución.

La atención de la Prensa internacional sería otro de los factores obstaculizadores de la liberación del más destacado preso de conciencia de América Latina; la dictadura uruguaya es altamente susceptible a la posibilidad de que se crea que libera a sus presos bajo presión internacional.

Por otra parte, es inminente la reanudación de los trabajos de la multipartidaria uruguaya para lograr una estrategia común ante el Gobierno Militar. Algún dirigente colorado ha expresado su aceptación a unas elecciones con proscripción de partidos y personas, lo que ha motivado una airada reacción del Partido Blanco, cuyo líder, Wilson Ferreira, está en el exilio.

La bronca entre los dos partidos mayoritarios uruguayos está siendo publicitada con satisfacción por la Prensa oficialista.