22/4/95

El grupo La Caixa ganó 14.496 millones durante el primer trimestre (22-4-1995)

La Caixa obtuvo unos beneficios netos consolidados de 14.496 millones de pesetas en el primer trimestre de este año, un 42,6% más respecto al mismo periodo del año anterior. Este importante crecimiento de los beneficios se apoya en el descenso de los costes financieros, lo que ha permitido un crecimiento del margen del 25,9%.

Esta evolución positiva del margen financiero, diferencia entre los ingresos procedentes de la actividad crediticia y los gastos abonados a los clientes que aportan sus recursos a la entidad, se explica por la evolución a la baja registrada en los tipos de interés durante 1994, según un comunicado emitido ayer por La Caixa. Esto ha supuesto, en la práctica, que el coste del pasivo captado por la entidad ha registrado un descenso efectivo durante el primer trimestre de este año.Una vez deducidos los gastos de explotación, 47.681 millones, un 3,5% más que en el ejercicio anterior, el grupo consigue un margen de explotación de 22.587 millones. Una cifra que representa un 77% más que la del mismo trimestre del año anterior.

16/11/88

Un empecinado (16-11-1988)

El teniente coronel Aldo Rico -quien, siendo rebelde, perdió su grado, recuperándolo después por gracia de la extraña justicia militar argentina- es un empecinado de entre los muchos que integran aquellas fuerzas armadas. Hijo de emigrantes asturianos, llegó a hacer célebre, antes de los sucesos ahora comentados, el empecinamiento de su raza. Se encuentra limpio de sangre, y ni desde el Informe Sábato sobre la desaparición de personas ni desde las causas instruidas por los juzgados federales se le reclama por nada.Fue un oficial querido por sus subordinados, que-soportaron su bárbara pero amigable instrucción de comandos, y un pequeño mito en el desastre profesional militar que supuso para las fuerzas armadas argentinas el desastre en la guerra por los archipiélagos australes.

Típico macho militar, se desempeñó heroicamente durante la batalla por las Malvinas, peleando tras las líneas del general británico Jeremy Moore con alguna pericia y más voluntarismo. Eljefe de los comandos británicos durante aquellas batallas redactó posteriormente un libro de memorias bélicas sobre aquellos sucesos, titulado No picnic. No fue ciertamente un paseo militar.

Rico se desempeñó con briHantez en aquella pelea de gallos, determinada de antemano, hasta el punto de ser multicondecorado por su valor en combate y de serle aparcadas las medallas en tanto en cuanto sugirió públicamente el fusilamiento en campaña del general Benjamín Menéndez, a la sazón gobernador militar de las Malvinas, por aceptar la rendición incondicional ante la fuerza de tareas británica.

De los pasados sucesos de Semana Santa fue el inspirador y su sostén principal. Utilizó como detonante al teniente coronel Barreiro, un hijo de gallegos, que malamente se había distinguido como oficial de espionaje en el III Cuerpo de Ejército -Córdoba- y como jefe de interrogatorios en él chupadero La Perla.

El general Héctor Ríos Ereñú; éntonces jefe del Estado Mayor del Ejército, llamó a Barreiro y vino a decirle que era imposible librarle de su procesamiento, pero que debía aceptarlo con paciencia, por cuanto el tiempo político le libraría de males penitenciarios.

Barreiro, ya conspirativo, dijo a todo que sí y marchó a Córdoba, al III Regimiento de Infantería Aerotransportada de La Calera, donde, acuartelado y rebelde, recibió su citación judicial por delitos contra, la humanidad, que se negó a acatar.

Aldo Rico estaba esperando esta señal. Jefe de un regimiento de comandos acantonado en la provincia de Misiones, en la frontera con Brasil y Paraguay, ordenó a sus tropas marchar .sobre Buenos Aires para apoyar el cuartelazo de Barreiro. El grueso de sus fuerzas fue interceptado por tropas leales al Gobierno mientras pretendía alcanzar por carretera la cap¡tal federal; pero Rico, para nada tonto, ya había previsto la contingencia. Junto a su estado mayor y un grupo de leales había tomado el avión de la línea de cabotaje e Austral, aterrizando en el aeroparque metropolitano de Buenos Aires, y, cruzando la capital, se aprestó a ocupar la Escuela de Aplicación de Infantería de Campo de Mayo -Cuartel General del Ejército argentino-, colocando en jaque al poder civil.
Durapte aquella Semana Santa, Rico y sus comandos pusieron al Gobierno radical contra la pared, exigiendo el final de los procesamientos mil¡tares y la reivindicación del Ejército en su guerra sucia contra la subversión. Aquella asonada tuvo que resolverla personalmente Raúl Alfonsín presentándose en Campo de Mayo y exigiendo ver a Rico, mientras las masas esperaban histéricas en la plaza de Mayo.

"Muy nervioso"

Alfonsín relataba posteriormente cómo Rico y sus edecanes tuvieron la delicadeza de presentarse ante él sin armas a la vista y cuadrándose. Sentados a la mesa, Rico hablé de negociar, y Alfonsín le replicó que con su jefe supremo de las fuerzas armadas nada tenía que negociar, lo que asumió. Muy nervioso, Rico expresó el malestar de los jefes intermedios ante la conducción del arma de Tierra y reivindicó el valor mil¡tar de esos mismos cuadros durante la guerra de las Malvinas. Hecho lo cual se rindió, a lo que se ve, Provisionalmente.

Su rebeldía precipitó una malhadada ley de obediencia debida que desprocesó a numerosos jefes y oficiales presuntos responsables de violación de 'los derechos-humanos y dinamita al contemporizador Héctor Ríus Ereñú como jefe del Ejército. Los infantes, especialmente los más jóvenes, encontraron así un nuevo líder: el macho asturiano que, pese a todo, reivindicaba la dignidad del oficio militar. Miseria sobre miseria.

Rico cumplió prisión militar rigurosa en Campo de Mayo por presunta rebelión. Fue en el comienzo de su penúltima historia de insubordinaciones -siempre fue un gallo peleador ante sus superiores- bastante bien tratado por el Gobierno radical. No sólo se había insubordinado, sino que. había abandonado su residencia, su mando y desplazado a parte de su tropa sin órdenes superiores, haciendo plantes de fuerza al Gobierno de la nación. Sólo el hecho de que Argentina es un país abolicionista impidió la caridad de fusilarle.

De nada sirvió. Antes de rendirse a Alfonsín rechazó la intimidación de un juez federal, y por ello fue preso y procesado por rebelión y sujeto a prisión rigurosa ante la justicia civil. Apeló y logré que se calificara su supuesto delito como motín -había exhibido armas-, con lo que obtuvo el pase de su causa a la justicia castrense y, sorprendentemente, una calificación de prisión atenuada.

Su guerra personal no eis exactamente con la democracia -por más que no se pueda ignorar que continuamente la coloca en precario-, sino con José Dante Caridi, el solterón general de Artilleflá, actual jefe del Estado Mayor del Ejército, que sólo procura restablecer la cadena de mando. Preso en Campo de Mayo, Rico recibía todos los fines de semana multitudinarias visitas de jefes y oficiales. Sus fieles elaboraron un vídeo, Operativo Dignidad, sobre los sucesos de Semana Santa, que se ha proyectado en los cuartos de banderas.

Rico y su gente -y en esto radica su peligro- no reivindican las viejas juntas militares de la dictadura, de las que abominan, sino que enarbolan una nueva bandera castrense que utiliza ese monstruo jurídico denominado obediencia debida como lavadero de Pilatos: hicimos lo que hicimos -vienen a decir- porque nos lo mandaron, pero para nada somos responsables ni de la guerra sucia ni del resultado de la guerra en las Malvinas; -somos el nuevo ejército. Un movimiento que se embosca falsamente en cierto nasserismo a la suramericana y del que sólo cabe esperar mayores desastres y quebrantos para la frágil democracia argentina.

1/2/88

Juan Carlos Pallarols (1-2-1988)

En su horas más bajas, al presidente argentino, Raúl Alfonsín, se le ha visto dando zancadas por los pasillos de la residencia de Olivos, en pijama, dando órdenes a altas horas de la madrugada y con su bastón de mando aferrado en su mano derecha. El orfebre que hizo el bastón es su amigo y el mejor platero de Argentina: Juan Carlos Pallarols, hijo de orfebres catalanes, que ahora está descubriendo España.

Cuando el general Bignone, último presidente de la Junta Militar argentina, supo que el triunfador de las elecciones democráticas de 1983 era Raúl Ricardo Alfonsín, ordenó confeccionar el bastón de mando que tradicionalmente se obsequia, como distinción de su dignidad, a los presidentes de la república. Se buscó a Pallarols, el más brillante orfebre del país, y se le encargó un bastón de ceremonia de estilo francés labrado en malaca, oro y con esmaltes.El orfebre se rebeló y acudió al propio Alfonsín, entonces presidente electo: "Mire usted, la nación esta quebrada, y este bastón afrancesado no representa lo nuestro". Alfonsín le dio carta blanca y el descendiente de orfebres catalanes recabó madera de tala proveniente de la rueda de un carro, con la que labró el alma del bastón. Fundió plata de objetos de uso campesino y talló la guarda con 22 flores de cardo y tres pimpollos, que no son sujetos de comercio y que se encuentran desde la Tierra del Fuego hasta Jujuy: 22 por otras tantas provincias argentinas y tres pimpollos sin florecer por los archipiélagos australes irredentos, que todo buen argentino tiene como propios.

Sólo en oro grabó el escudo republicano, y los pesos sobrantes del diseño original de la dictadura se destinaron a socorrer al hospital de Niños de Buenos Aires. La pieza quedó exhibida en una joyería del centro porteño para que los argentinos pudieran contemplar el símbolo de su libertad recobrada.

Los primeros Pallarols arribaron a Argentina en el siglo XVIII, y mantuvieron talleres artesanales en Barcelona y Buenos Aires. Los hijos volvían a Cataluña, generación tras generación, para casarse, hasta que 1936 cortó el flujo amoroso de la familia. El abuelo y el padre del orfebre de Alfonsín quedaron anclados en la reina del Plata, donde ya el nieto nació argentino y casó con argentina.

Juan Carlos Pallarols continúa trabajando por encargo en un increíble taller del barrio porteño de San Telmo, casi una rebotica de alquimista, resistiéndose fieramente a cualquier tentación de industrializarse. Dos de sus hijos varones ya trabajan con él, y entre los tres han restaurado la custodia de la catedral de Buenos Aires, que el abuelo José y el padre Carlos confeccionaron (170 kilos de plata) en 1934; cuatro generaciones trabajando sobre la misma pieza.

Labró para el Rey de España un facón de plata y una pipa en plata y oro, a más de otro espejo de plata para la Reina. Ahora ha labrado para Felipe González un mate con salvilla en el que se representa un cóndor y los escudos de Argentina, España y Sevilla.

Sus trabajos han sido los regalos de Alfonsín al Papa, a Reagan, a Mitterrand, a Gorbachov. Pallarols, a sus 45 años, jamás había visitado la tierra de sus mayores. Estos días está visitando Toledo, El Escorial, Granada, Sevilla. Y retrasa su viaje a Barcelona, lleno de miedo ante la tierra de sus mayores que le enseñaron casi biológicamente la amorosidad de la orfebrería.

26/12/87

La Armada argentina dice no tener comunicación oficial sobre la situación de Astiz (26-12-1987)

Portavoces de la Armada argentina afirmaron el jueves que en el Edificio Libertad -sede del almirantazgo- no se había recibido aún oficialmente ninguna comunicación del Ministerio de Defensa relativa a la futura situación del capitán de corbeta Ignacio Alfredo Astiz. Las mismas fuentes indicaban sólo tener conocimiento de la decisión presidencial del pasar a este oficial a retiro por lo leído en los periódicos.El pasado martes, Astiz recibió sus nuevas insignias en la base nava. de Puerto Belgrano, apostadero de la flota de mar, donde se desempeña como jefe de operaciones del destructor misilístico hércules. El contralmirante Emilio Osses, comandante de la flota de mar, presidió una reunión de jefes navales en Bahía Blanca para informar sobre la situación de Astiz, comentando públicamente que no cabe esperar que antes del próximo mes de junio la junta de calificaciones navales se pronuncie sobre el pase a retiro del nuevo capitán de corbeta.

Por lo demás, no existen indicios de tina reacción inmediatamente, peticiones de retiro- entre los altos mandos navales o los camaradas de promoción de Astir. De entre las reacciones políticas cabe destacar la descalificación del ingeniero Álvaro Alsegaray, líder de la Unión de Centro Democrático (UCD) -centro-derecha-, un partido en auge que aspira a ser bisagra entre radicales y peronistas. Alsogaray estima que a Astiz se le ha fabricado una imagen por parte de organizaciones izquierdistas que ha sido divulgada por la Prensa internacional a su servicio. Critica así el líder ucedista el futuro pase a retiro del oficial, afirmando que Alfonsín ha tomado justa medida exclusivamente con las miras puestas en su próximo viaje de enero a Suecia.

La Navidad, el fin del curso escolar y el comienzo del éxodo de las vacaciones veraniegas han acolchado este nuevo pulso entre el poder civil y las fuerzas armadas. Y hasta en un gesto de buena voluntad se ha decidido que el ex teniente coronel Aldo Rico, la cabeza rebelde de Semana Santa, preso en Campo de Mayo, a la espera de su juicio militar por amotinamiento, pase la Navidad en arresto domiciliario.

Mensaje de Alfonsín

El presidente Alfonsín se dirigió el miércoles al país por la cadena nacional de radio y televisión asegurando que la situación de la República ha mejorado globalmente y que, aunque esperan años difíciles, los argentinos aún pueden permitirse algún optimismo sobre el futuro económico e institucional. Aseguró Alfonsín que no va a completar los dos años que le quedan de mandato sólo para administrar -se encuentra en minoría parlamentaria-, sino que pretende sacar adelante sus grandes proyectos de reforma de la República. Grabado su mensaje, se retiró a Chapadmalal, al sur de la provincia de Buenos Aires, donde ha comenzado el presidente sus vacaciones estivales.

24/12/87

Alfonsín asciende a Astiz y le pasa a retiro (24-12-1987)

"El lagarto se quedó sin cola" o "Feliz Navidad" son algunos de los títulos con los que los diarios porteños acogían ayer el pase a retiro obligatorio del ya capitán de corbeta Alfredo, Ignacio Astiz. El presidente argentino, Raúl Alfonsín, contrariando los criterios de su ministro de Defensa, Horacio Jaunarena, y desoyendo los consejos de importantes sectores de su partido, la Unión Cívica Radical (UCR), cumplió con la ley ascendiendo a Astiz a su empleo inmediato superior con retroactividad al 31 de diciembre de 1985, y ordenando asimismo el pase a retiro obligatorio del oficial de la Marina.
La doble decisión quedó plasmada en dos documentos: uno dirigido al ministro de Defensa en el que se fundamenta el paso dado por el presidente y otro, secreto, en el que se especifican las causas que aconsejan el retiro obligatorio de Astiz. Ambos textos han sido firmados por el propio Alfonsín en su calidad de comandante en jefe de las Fuerzas Armadas argentinas, realzando así la orden, dado que las instrucciones pertinentes podrían haber sido cursadas simplemente por el ministro de Defensa.

Retraso de uno o dos meses

El pase a retiro de Astiz no es automático, ya que debe de ser formalizado por el Estado Mayor naval, trámite que podrá retrasarse un mes o dos si en vez de iniciarse ahora se comienza tras las vacaciones del verano austral. En el ínterin, Alfredo Astiz podría desempeñarse ya con su nuevo grado como jefe de operaciones del destructor en que se encuentra embarcado con base en Puerto Belgrano.En el edificio Libertad, sede del almirantazgo, la noticia ha sido recibida con un ominoso silencio. "Ahora la pelota ha vuelto al campo de la Marina", comentó un miembro del Gobierno radical. No cabe, fuera de la insubordinación, un incumplimiento por parte de la Armada del retiro obligatorio dictado por Alfonsín, pero sí se esperan decisiones de pase voluntario a retiro que podrían incluir la del vicealmirante Ramón Arosa, jefe del Estado Mayor de la fuerza, lo que provocaría un maremoto de dimisiones en cadena en la cúpula naval.

La Armada ha mantenido en torno a Astiz un cerco de defensa en el correcto entendimiento de que constituía un símbolo tanto nacional como internacional de la guerra sucia contra la subversión desarrollada bajo la dictadura militar de 1976-1983. La Armada peleó bravamente por impedir en su tiempo el procesamiento de Astiz y, ahora, por lograr mantenerle en activo, pensando en otros oficiales menos conocidos que el citado pero que teniendo igualmente las manos manchadas de sangre civil podrán en el futuro emprender el mismo camino del retiro forzoso de este héroe contemporáneo.

Derechos humanos

Alfonsín, en su escrito al ministro de Defensa, recupera su mejor aliento de 1983 en defensa de los derechos humanos, y escribe a Jaunarena: "Las conclusiones, provenientes de los órganos encargados de la Administración de la justicia de la República, tornan procedente la adopción de la medida administrativa por la que se le reconoce el grado inmediato supe,rior, al desaparecer los obstáculos legales y reglamentarios que impidieran con anterioridad su ascenso (...).(...) Así las cosas, resuelta reglamentariamente la situación del citado oficial, preocupa ahora al presidente de los argentinos la eventual incidencia negativa que sobre la cohesión del cuerpo social podría significar mantenerlo en servicio como, a su vez, la repercusión que ello pudiera generar sobre las instituciones castrenses", señala el escrito del presidente argentino. "Es por ello", agrega, "que he apreciado en el correspondiente informe complementario fundado, que el capitán de corbeta don Alfredo Ignacio Astiz, no debe permanecer en actividad, debiéndose seguir el procedimiento correspondiente a tal efecto".

En su informe reservado, Alfonsín no sólo considera los crímenes en los que se vio envuelto Astiz sino igualmente su deshonroso desempeño como jefe de los lagartos -comandos de la infantería de Marina- en su breve ocupación de las Georgias del Sur durante la guerra de las Malvinas.

Lo dicho: ahora la pelota está en terreno de la Marina.

22/12/87

Alfonsín cede a la presión de la Armada para que ascienda el teniente Astiz, acusado de torturas y otros graves delitos (22-12-1987)

Antes del próximo 31 de diciembre el teniente de navío Ignacio Alfredo Astiz será ascendido a capitán de corbeta, al haber sido declarado apto para el empleo inmediato superior por la junta de calificaciones de la Armada argentina. Astiz debería haber ascendido en 1985, pero los procesos en que se vio involucrado por violación de los derechos humanos demoraron su ascenso.

Una vez ascendido, el flamante capitán de corbeta deberá iniciar su período anual de vacaciones, por lo que podrá retrasarse hasta comienzos de febrero la decisión de otorgarle destino, sugerirle el retiro, obligarle a retirarse o dejarle indefinidamente a disponibilidad del Estado Mayor de su arma.No obstante, la presión de la Armada es muy fuerte y cerrada para que Astiz prosiga su carrera naval sin ninguna interferencia del poder político. El presidente Raúl Alfonsín y su ministro de Defensa, Horacio Jaunarena, han mantenido reuniones con expertos jurídicos civiles y militares sin encontrar el menor resquicio legal para impedir el ascenso del oficial que comandó un grupo de tareas en la Escuela de Mecánica de la Armada durante la guerra sucia contra la subversión, bajo el apodo de Cuervo. Astiz es acusado, entre otros delitos, de la desaparición de la adolescente sueca Dagmar Hagelin, y de las monjas francesas Alice Domon y Leoni Duquet.

Su pase a retiro por orden del ministro de Defensa sería una decisión política que debería enfrentarse a la explícita amenaza de la dirección de la fuerza, que encabeza el vicealmirante Ramón Arosa, de dimitir el bloque. Sólo dentro de 10 años, si el régimen democrático pervive en la Argentina, Astiz podría ver truncada su carrera sin traumas institucionales; en 1997 deberá hipotéticamente ascender a capitán de fragata, rango a partir del cual sólo se puede ascender mediante acuerdo secreto del Senado de la nación.

Esperanza remota

Resta una remota esperanza de que Astiz solicite voluntariamente su retiro y acepte las ofertas que se le están haciendo de trabajar como instructor de la Marina, en astilleros civiles o incluso como agregado a una embajada como la de Argentina en Suráfrica, donde ya sirvió durante algunos años a plena satisfacción del régimen surafricano. El caso es que el presidente Alfonsín, tras el golpe de Estado blando del Ejército de Tierra durante la pasada Semana Santa, y perdida su mayoría parlamentaria y en las gobernaciones de las provincias en las elecciones del 6 de septiembre, carece de poder real para plantarle cara a la Armada.Cabría una última posibilidad de solucionar el caso Astiz en un terreno judicial.

El Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas, máximo tribunal castrense, juzgó y condenó a los responsables militares de la pérdida de la guerra de las Malvinas. Dado que, desde la asunción del Gobierno radical, las sentencias militares son apelables ante la justicia ordinaria, el fiscal federal Julio César Strassera recurrió aquellas por no estimarlas ajustadas a derecho; particularmente la que absolvía a Astiz por la rendición de las islas Georgias del Sur sin disparar un solo tiro, aún en el supuesto de haber recibido órdenes para hacerlo así.

Código de honor

La fiscalía de la Cámara Federal de Apelaciones estima que según el código de honor de las Fuerzas Armadas argentinas, el jefe de una plaza no puede rendirla sin haber agotado el parque o haber perdido dos tercios de sus hombres en la batalla.Si en esta apelación, que comenzará a verse en febrero próximo, el ahora capitán de corbeta Alfredo Astiz resultara condenado, se facilitaría políticamente su definitivo retiro de la Armada argentina.

19/12/87

El golpista argentino Aldo Rico será juzgado por militares (19-12-1987)

Por tres votos contra dos, la Corte Suprema de Justicia argentina decidió que el ex teniente coronel Aldo Rico sea juzgado por la justicia militar y no por la civil, que también le reclamaba. Aldo Rico se atrincheró entre el 16 y el 19 de abril en la Escuela de Aplicación de Infantería de Campo de Mayo, cuartel general del Ejército.

La acción de Rico provocó la ruptura de la cadena de mando en el Ejército de Tierra y la caída del jefe del Estado Mayor de la fuerza.El teniente coronel fue separado de las fuerzas armadas por el ministro de Defensa, Horacio Jaunarena, y el juez federal Daniel Piotti le intimó a la rendición procesándole por rebelión. Ahora, el fallo de la Corte Suprema ha decidido que el juicio contra el ex teniente coronel corresponde a la justicia militar por cuanto "no surgen elementos que permitan, afirmar que el procesado pretendió arrancar una medida o concesión a algunos de los poderes públicos del Gobierno nacional".

La Corte Suprema preestablece así que la asonada de Rico fue un motín y no una rebelión. Los magistrados Jorge Bacque y Enrique Petracchi disintieron, estimando el primero que los sucesos de Semana Santa constituyeron una rebelión y el segundo que en el caso Rico debe actuar primero la justicia militar y después la justicia civil.

El caso es que Aldo Rico, preso en Campo de Mayo, ha visto satisfechas sus aspiraciones de ser juzgado en su fuero. De cualquier manera, tras la reforma del Código de Justicia Militar argentiro en 1984, todas las sentencias castrenses son apelables ante la justicia ordinaria. Así, en el futuro , la fiscalía de la Cámara Federai de Apelaciones en lo Criminal y Correccional podrá intervenir sobre la sentencia que Rico reciba de sus camaradas de armas.

Por otra parte, ayer se reunió durante toda la mañana el almirantazgo argentino para deliberas sobre la situación del teniente de navío Ignacio Alfredo Astiz, quien tiene retrasado dos años su ascenso a capitan de corbeta.

Alfredo Astiz vio congelado su ascenso al encontrarse involucrado en gravísimos delitos contra los derechos humanos, como la desaparición de la adolescente sueca Dagmar Hagelin y de las rrionjas francesas Alice Domon y Lconie Duquet.

La primera causa contra él prescribió, aunque se probó su culpabilidad, y de la segunda fue desprocesado en virtud de la ley de obediencia debida.

No se espera que antes de la próxima semana el presidente Alfonsín decida sobre el ascenso de Astiz, aunque se sabe de su intención primera de ascenderle -con la ley en la mano no puede hacer otra cosa- y exigirle de inmediato su pase a retiro. Otra solución más suave consistiría en ascenderle a capitán de corbeta y dejarle indefinidamente en disponibilidad para ganar tiempo, al tiempo en la esperanza de que se aburra y pida él mismo su retiro. En cualquier caso, la sociedad civil no puede tolerar que un oficial como Astiz prosiga y culmine su carrera naval.

La reacción de la Armada argentina es imprevisible y comprende dos supuestos máximos y peligrosos. La cúpula naval encabezada por el vicealmirante Ramón Arosa, podría pedir su propio pase a retiro, si se corta la carrera de Astiz, provocando una crisis en el arma, dado que ningún otro almirante aceptaría sus tituir a Arosa. Menos probable pero posible es que los compañeros de promoción de Alfredo Astiz, tenientes de navío y capitanes de corbeta, se autoacuartelen en la base naval de Río Santiago en defensa de su camarada y en una reedición del planteo del Ejército de Tierra durante Semana Santa.

El presidente Raúl Alfonsín, una vez más, se ve abocado a elegir entre la peste y el cólera.