30/4/11

EL EXTRAÑO CASO DE COSTA RICA (30-4-2011)

La última vez que aterricé en San José de Costa Rica me esperaba la ministra de Justicia, Elisabeth Odio, magnifico apellido para su magistratura. Sola, sin chofer ni escoltas y en su propio coche. No era amable porque yo tuviera alguna importancia sino panelista en una conferencia internacional sobre las matanzas centroamericanas, organizada por la Universidad de la Paz, dependiente de Naciones Unidas, y las Iglesias Católicas del istmo.  Sobre nosotros seguía la carretera un helicóptero que no se despegaba y, desacostumbrado a la ausencia de seguridad pregunté cándidamente: “¿Nos escolta?”. La ministra se rió: “Nosotros no tenemos helicópteros. Ese debe ser un nica (nicaragüense) que habrá venido a ayudar por el último terremoto y está aquí jodiendo”.  Entrando en los suburbios de San José, Odio paró en seco ante un chalecito: “Vamos a saludar a Oscar”. En camisa arremangada Oscar Arias, ex Presidente costarricense y Premio Nobel de la Paz, lavaba su automóvil al cabo de la calle con una manguera amarilla de supermercado. No pudimos estrecharnos la mano porque estaba pringado, no encontraba el trapo y rechazaba para no ensuciarlos los pañuelos que le tendíamos. Nos explicó que había pasado la noche leyendo y escribiendo y que se relajaba reluciendo su carro. Ni un guardia. En la tarde conjuntamos medios para acudir a la casita de la ministra que nos había preparado con sus manos unos canapés para ticos (costarricenses) que repartió ella misma. Departimos hasta que encarriló unos discos de vinilo en un reproductor algo antediluviano y nos fue sacando a bailar. Nos fuimos pronto ya que había que madrugar.

El 1 de diciembre de 1948 en Presidente de la Junta de Gobierno, José Figueres Ferrer, propinó en público unos mazazos al cuartel de Bellavista, y abolió el Ejército. El asunto es para asombrarse, pero más considerando que Figueras era general y socialdemócrata. Al año siguiente se constitucionalizó el adiós a las armas y, para que nadie se olvide se decretó el primero de diciembre fiesta nacional. Convirtieron los acantonamientos en escuelas y hospitales a los que fueron destinados los Presupuestos militares. Bajo tan insólita medida subyace una atormentada Historia: la atrabiliaria división de Mesoamérica tras la independencia, las guerras fratricidas, las asonadas, la invasión de bucaneros estadounidenses, el miedo a los espadones y a la dictadura militar. Hay que considerar que en el siglo XIX Costa Rica contaba con el Ejército y la Armada más poderosa entre Colombia y la selva Lacandona, y que uno de sus partidos políticos se denominaba Imperialista, para no engañar a nadie. Es cierto que la policía patrulla con arma larga, pero no amedrentan a nadie y les puede preguntar por una gasolinera. La defensa territorial queda en manos de la Organización de Estados Americanos. Eran inevitables los abusos, particularmente los de Daniel Ortega y el sandinismo nicaragüense que han ocupado militarmente la orilla tica del río San Juan, sabiendo que no habrá más respuesta que la diplomática. Aun así merece la pena que el analfabetismo costarricense se limite a un escuálido 4%. Su protección medioambiental es única en el mundo, no puedes pisar una hormiga, y buscan turismo de calidad y estable. Miles de jubilados canadienses y estadounidenses se han afincado exentos de impuestos si cobran sus jubilaciones en el país.

La corrupción es como el oxigeno y el hidrogeno, inseparables de la vida, pero los ticos intentan blindarse. El mandato presidencial de cuatro años no se puede repetir consecutivamente para evitar la consolidación de sindicatos de intereses y acelerar la alternancia. Pero lo realmente increíble es que en este pequeño país los jueces son independientes del poder político  sin posibilidad de cabildeos, compadreos, militancias o favores mutuos. Esta semana han condenado a cinco años de prisión al ex Presidente socialcristiano, Miguel Ángel Rodríguez (98-02) por entregar a Alcatel la telefonía móvil a cambio de comisiones, y antes, el ex Presidente Rafael Angel Calderón (90-94), del mismo partido fue encarcelado por otros cinco años por soborno pasivo. Los ticos parecen selenitas. En aquella estancia solo un incidente. La Universidad me prestó un bungalow en Punta Leona, en el Pacifico, para que repasara mi ponencia, y un BMW al que solo entraban dos marchas. A medio camino de la selva paré en un bohío a comer arroz hervido, único menú, y una fila de campesinos hicieron cola ante mi mesa para venderme un caballo con los más peregrinos argumentos: era joven y fuerte, lo vendían porque se les comía los bananos, un señor tan importante como yo no podía estar sin caballo… Fueron al galpón por el animal, tiré unos dólares al mantel y huí como un cobarde. 

29/4/11

PRESUNTO INOCENTE (29-4-2011)

Tras ocho años de libertad  provisional  bajo fianza  me juzgaron  atendiendo  a  una querella  criminal  de José  María  Ruiz  Mateos.   Cuando  me mandaron  sentarme entendí   inmediatamente que es la pena   de banquillo:  pesado  y duro,  veteado  de  nudos  y rajaduras  y  sin  respaldo  en  el  que  retreparse.  Todos  miran  como te esfuerzas  por erguirte  y   no dar sensación  de  abatimiento  culposo.  Me  absolvieron  con  todos  los  pronunciamientos  favorables,  pero desde  entonces  tengo  el  banquillo  herrado  en  el culo  como un  infame  galeote.  Luego  me  lincharon  en  un intento  de  asesinato  civil,   pero esa   es otra  historia.  Quizás  por  todo  aquello  ya   demostré  en  otoño   mi  empatía  con  Mata   Domínguez,  nuestra  mejor atleta,  en  el  temor  que  primero  la  crucificarían  para  matar  el  icono  y   luego   le  pedirían   disculpas ,  inocente y  marcada tal  como Contador.   Si  tiras al  suelo  un  jarrón  chino  ya no  lo puedes  recomponer  con  pegamento.  El   garantismo  periodístico,  policial,  judicial  y  político,  es  una  leyenda  urbana  para  justificar  a irresponsables  chismosos.  No  hay  caso  Marta  Domínguez  ni sustancias dopantes.  No  deseo  caer  en lo mismo,  pero  ¿ y si Marta  hubiera  sido  amiga de Lisawetzsky  y  no simpatizante  de  PP?.  André   Malraux   operaba  en la  Resistencia   como  Coronel  Berger.  Ante  el  pelotón de  su  fusilamiento  gritó:  “¡No soy  el  Coronel  Berger;  soy  André  Malraux  y puedo  probarlo ¡”.  Suspendieron  la  ejecución,  detectaron  el  truco  identitario,  pusieron  fecha para  una  nueva  fusilada  y ése  día  el general  Leclerc  entró en París.  Hasta  los  soldados  alemanes   entendían de tarde  en  tarde  la  presunción  de inocencia  que  en  nuestra  España  se traduce  en  disparar  primero  e indagar  después.

28/4/11

EL LIBRO DE HITLER (28-4-2011)

He leído dos veces “Mein Kampf“ ( Mi lucha ) de Adolfo Hitler, en años distintos y no por placer; la primera, con ánimo apocalíptico, por si tenía alguna relación  esotérica con uno de los tres Anticristos de Nostradamus,  quedando  con los pies fríos y la cabeza caliente. La última me confirmó que era el modesto  pasquín de un perro rabioso, y aún me sigue sorprendiendo que fuera aceptado sin rubor por un pueblo  tan culto como el alemán, que  tuviera  una versión francesa, que inspirara el nacionalismo árabe y turco (y hoy acaso persa), y que siga vendiéndose en todo el mundo mientras las leyes democráticas le persiguen como si fuera un retrovirus tendente a la pandemia. El periodista y documentalista francés Antoine Vitkini nos ofrece en “Anagrama”, “Mein Kampf” (Historia de un libro) en una biografía editorial tan interesante como la aventura del guión de la peripecia política de Hitler, porque nunca podrá decirse que el caudillo alemán no avisó de sus pretensiones.

No puedo captar la textura de la obra en alemán, pero en español la prosa es pedestre y ni siquiera vibrante, dada su naturaleza, y fue escrita en prisión, mitad por Hitler, mitad dictada por a Rudolf Hess, que llegó a ser su segundo antes de volar a Escocia, con facultades mentales perturbadas, y del que se sospecha metió la pluma  en el libro, siendo más antisemita que su Fhurer. La mayor extensión la ocupa el antijudaísmo. Antes que los árabes tomaran la antorcha, fue por siglos el deporte europeo por excelencia. Nuestra Isabel, la Católica, expulsó a los safardies y los falsos conversos fueron administrados por la Inquisición. Pogrom es una palabra rusa que bautizó la caza indiscriminada del judío, y en toda centroeuropa se les ha perseguido, vejado y linchado mucho antes de la Shoa, del Holocausto. Hitler no fue original haciendo del judaísmo el chivo expiatorio de la fracasada, para Alemania, Gran Guerra, el disparatado Tratato de Versalles que sembraba el huevo de la serpiente y los desastres de la Republica de Wiemar. Pero como alegato son mas entretenidos los  “Protocolos de los Sabios de Sión”, compilación de leyendas por los Servicios zaristas, o “El judío internacional” reunión de tópicos de Henry Ford, que pensaba en cadena como hacía sus automóviles.

Pero la segunda causa hitleriana no es el estalinismo soviético, ni la plutocracia internacional y menos Inglaterra o la necesidad alemana de espacio vital: es Francia, “el enemigo mortal, el enemigo despiadado del pueblo alemán es y sigue siendo Francia”. El cabo bohemio desprecia la Ilustración, el chauvinismo galo y su mezcla con la negritud colonial. Resulta increíble el pacifismo francés de entreguerras o que una gloria africanista como el mariscal Lyautey recomendara el panfleto. “Mein Kampf” vendió millones de ejemplares e hizo rico a su autor, aunque hay que descontar que buena parte los compraba el III Reich que los entregaba hasta como regalo de bodas o texto escolar. Hay un pobre hombre en Barcelona que regenta la librería “Europa” y, de vez en cuando, no teniendo los Mossos de Esquadra nada que hacer, le allanan requisando la maléfica obrita. Aduce el propagandista nazi que “Mein Kampf” está en las bibliotecas del Congreso y el Senado, en la Biblioteca Nacional y en los anaqueles de las Reales Academias. Para vencer al enemigo antes hay que conocerle, y no hay mejor vacuna antinazi que la pedregosa lectura de Hitler, que forma parte de la comprensión de los terribles sucesos que envilecieron Europa durante la mitad del siglo pasado. El neonazismo internacional es analfabeto y ni siquiera comprende la simbología hinduista de la esvástica. 

27/4/11

EXTREMA IZQUIERDA (27-4-2011)

Pepone Blanco,  director de la campaña socialista,  echa vino  viejo en odres  nuevos.  El  Partido de González  estaba por gobernar cincuenta  años y,  siempre han  confundido  la  alternancia  política  con la energía  alterna.  A iniciativa  socialista se fraguó el  Pacto  del Tinell  (  vasería  de  la   Generalitat )  para deslegitimar  al  Partido  Popular ciñéndole   un cinturón sanitario.  No vamos a pedir inteligencia  a oradores de mitin,  pero tampoco que el  PSOE  martillé   el hierro frío de la extrema derecha  (  o  derecha extrema cuando intentan  ser sutiles  )  como un mantra estupefaciente  para exorcizar  al PP.  El PSOE es  hijo de Vlad  Dracul IV,  el empalador,  Señor  de Valaquia,  que tuvo sus cosas buenas  como detener  a  los otomanos y malas como engendrar la mitología   de muertos políticos vivientes  que  nos pueblan.  Pablo  Iglesias  amenazaba  de muerte al Gobierno;   Largo  Caballero  comenzó  la guerra civil antirrepublicana  con la sublevación  de Asturias   y Cataluña,  negando  las urnas;  socialistas   intentaron  asesinar  a Gil  Robles y,  al no hallarlo,  secuestraron y despenaron a Calvo  Sotelo;   abrieron más checas que  los comunistas y,  tras décadas de vacaciones asesinaron a  ochenta hombres  entre etarras  y los que pasaban por ahí,  sufragando a los  sicarios y remunerándose  a si mismos con el dinero del  Estado. Según  De Gaulle  la sangre seca rápido  ¿  Son  de extrema izquierda?;  para nada:  sólo aguachirle  de una socialdemocracia  de baja intensidad.  Si viajaran verían la ultraderecha   en los países nórdicos,  Austria,  Holanda,  Francia….Tildar  al PP  de extrema derecha es como insultar a Zapatero teniéndole  por inteligente.

26/4/11

VIAJE AL PERU (26-4-2011)

Había asistido en Lima (“Lima, la horrible” del escritor peruano Sebastián Salazar Bondy) a un preestreno vespertino de la Opera de Pekín con los emigrados biznietos de los chinos fulminados por la malaria y los explosivos en el “Corte de culebra” del Canal de Panamá, y me perdí por los jirones (callejuelas) aledaños hasta que la garúa calabobos que trae el Pacífico me obligó a tomar un taxi hacia El Callao, último reducto de los españoles que al rendirse al general San Martín recibieron honores de armas. El achaparrado fuerte colonial, para defender el mar pero no la tierra, y poco más. Un antiguo presidio reconvertido en el mayor prostíbulo del mundo, al que no accedí por moral sino por miedo al irás y no volverás. En la noche la policía establecía controles en la única carretera cortándola con bidones de petróleo prendidos, y en las faldas de los montes gris polvoriento y sucio que rodean Lima, Sendero Luminoso replicaba dibujando también con recipientes de petróleo la hoz y el martillo como una  advertencia ominosa a la ciudad. Atravesé a pie el barrio chino con sus tenderetes de comistrajos asados y el olor a la fritanga me hizo vomitar, ya en el conocimiento de que la comida nacional es el conejillo de indias, del que se consumen 70 millones de unidades al año. Afortunadamente el lujoso “Sheraton” está cien metros del caos asiático, aunque sus habitaciones dan a un gran patio interior al que se arrojan los gringos suicidas. Solo me relajaba en Miraflores, el barrio de clase alta lamido por el Pacifico y donde consolaba mi espíritu burgués.   Salazar Bondy se quedó corto al bautizar la Capital, porque ya no mueve las caderas la flor de la canela por el puente que, cruzando el Rímac, lleva a la plaza de toros de Acho, la más antigua de las existentes. Por el contrario cada vez que aterrizaba en Lima entraba en acción un descuartizador que repartía los cuartos de sus víctimas por los arrabales. La policía ahorcó a un sospechoso en su celda y se acabaron los crímenes. En aquellos años Frejolito Barrantes ganó de sobrado la alcaldía de Lima solo con la promesa de un vaso de leche matinal a cada niño escolarizado. Su temprana muerte le impidió competir por la Presidencia hacia la que estaba bien orientado.

Volé a Ayacucho para conocer la Universidad de San Carlos de Huamanga, donde había profesado Abimael Guzmán, fundador de Sendero Luminoso (un lirismo de Juan Carlos Mariátegy, mítico secretario del Partido Comunista Peruano) y la pista de aterrizaje en los Andes Centrales no era plana sino cuesta arriba, donde el avión se posaba como un pájaro, casi sin carretear. La terminal estaba tomada por los “inchis “ ( “El que todo lo puede” en Aymara) con sacos terreros y ametralladoras. Comandos de élite. En la “Fonda Pepe”, regentada por un gallego homosexual, no había oxigeno y hube de conformarme con litros de té de coca, sin éxito alguno. Aún subí más, hasta Huancavelica donde los campesinos asesinados a hachazos a un grupo de periodistas. Los inchis les decían: “Lo que llega por el aire (helicópteros) es bueno; lo que llegue por tierra, matadlo”. Sendero usaba mucho el burro-bomba, cargando sus albardas con dinamita encendida, el toque de queda empezaba a las seis de la tarde, pasando la noche entre tiroteos a las sombras. No en balde la cuna de Sendero significa en quechua “El lugar de los muertos”.

Marché a Iquitos y a El Beni, en el Amazonia: indios que no eran quechuas o aymaras, tributarios del Incanato, asesinos en fuga, contrabandistas, peatones con arma larga, laboratorios de clorhidrato de cocaína, caimanes y pirañas, toda la parafernalia de la selva. Para transportar la carne desde El Beni a Lima compraron bombarderos estadounidenses de la II Guerra Mundial, los canibalizaron hasta hacer volar unos pocos, y lentamente van desapareciendo intentando pasar “La joroba”, las anfractuosidades de los picos andinos donde sus restos no se encuentran nunca. Ya ni los buscan.

El Perú es al menos tres geografías sin conexión, y varias culturas no engarzadas que obligan a radiar las campañas electorales en español, quechua y aymara. No es raro que un ciudadano japonés como Alberto Fujimori llegara a la Presidencia de la República. Condenado a 25 años se le ve con alguna indulgencia por su lucha contraterrorista, tan bárbara como la de los insurgentes. Asistido por su Monje Negro (un siglo de cárcel), el ex militar Vladimiro Montesinos, resolvió a sangre y fuego la toma de 800 rehenes en la residencia del Embajador japonés, tuneleando el edificio, acabando con el maoísta Movimiento  Revolucionario Tupac Amarú (príncipe inca muerto por los españoles) sobre cuyos cadáveres se paseó, y logró detener vivos a Abimael Guzmán y su mujer exhibiéndoles en jaulas. La mayoría del pueblo peruano estaba harto del terrorismo y no entendía nada de maoísmo o marxismo-leninismo que predicaban filósofos sangrientos como Abimael. No es tan raro que Keiki Fujimori, en recuerdo de su padre preso, haya obtenido en primera vuelta más de un 21% de los votos, y que el segundo en liza, el teniente coronel Ollanta Humala, émulo de Hugo Chávez, se haya alzado con un 31, 6%. Como dice Mario Vargas Llosa en la segunda vuelta habrá que escoger entre la peste y el cólera. Entre el resentimiento y la miseria. Ganará la última porque como sabía Frejolito en los infectos poblados jóvenes que circundan Lima lo que hace falta no es una revolución sino un vaso de leche. 

25/4/11

ANALFABETISMO PERONISTA (25-4-2011)

Es un lugar común que el mejor español  se habla en   Colombia.  Me parece  que es en el interior de Argentina  (no  en Buenos  Aires, Capital  Federal )  si le  quitas la acentuación  y la tonada.  La siembra  del Presidente  Sarmiento,  que era  maestro y al dejar la  Casa  Rosada  regresó a su escuela,  fructificó por décadas  en una media  bastante culta,  hoy arruinada por la pobreza,  la deserción escolar  y  un peronismo  que atrofia  las neuronas.  El  Gobierno de la viuda Kirtchner  intentó  echar de la Feria del Libro de Buenos  Aires,  la más  importante de Iberoamérica, a Mario Vargas Llosa,  hasta  que cayeron en  la cuenta que era un poco  fuerte vetar al último  Nobel  de Literatura, y, por añadidura  peruano-español.  A Fernando Savater le mandó callar el jefe de Gabinete de la Doña,  un tipo duro  que replica  por radio  “  me chupen  los dos huevos “.¿  Bastaría  con uno?.  El desprecio de los peronistas  por  la cultura  se advierte en su dirigismo,  paralelo a nuestra Educación para  la Ciudadanía,  en sus Unidades  Básicas ( Casa del Pueblo ) donde  encuentras  viejos mimeógrafos  para  volantear   octavillas,  pancartas,  cartelería  de Perón  y Evita,  bombos,  porras y   “ La razón de mi vida “  escrita  para Eva  Duarte  por un periodista español.  Boicotearon el  Nobel  a Borges  acusándolo   de   convivencia  con las Juntas  Militares  porque opinó  sobre la contrainsurgencia: “  Se  están comiendo a los caníbales “. Borges  amaba  Argentina y tuvo que irse a morir  a Suiza  con una japonesa.  Un periodista  provocador  preguntó su  opinión  sobre los peronistas:  “ No  son ni buenos ni malos;  son incorregibles “.  Hermann  Goering  afirmaba: “Cuando escucho la palabra cultura,  saco mi revolver”. Eso.

24/4/11

LA GUERRA CLONADA (24-4-2011)

El conde László Almásy, de la nobleza magiar, fue piloto de caza del Imperio Austrohúngaro. Formado en Inglaterra fue corredor automovilístico, vendedor de coches, organizador de rallies y safaris, geógrafo y explorador. Experto en los desiertos del noreste africano descubrió el oasis egipcio de Zerzura en cuyas cavernas pinturas rupestres de nadadores denotan la existencia de un mar prehistórico en las arenas. Oficial nazi durante la segunda Guerra Mundial, el mariscal Rommel le cooptó para su servicio de inteligencia. Rommel estaba llegando a la estación ferrocarrilera de El Alameín y necesitaba un paso a su derecha para no atacar frontalmente Alejandría: la ignota depresión de Quattara, como un redondo cañón del Colorado. En Cairo los ingleses comenzaban a quemar sus documentos. Almásy se hundió en Quattara con un auto de mando cargado de gasolina y estuvo a punto de morir de sed antes de descubrir que el terreno apenas era transitable en camello pero no pudo informar a su jefe. Escribió partes de su vida y el resto se literaturizó en novela y cine, aunque su condición homosexual hace improbable que fuera un paciente inglés pilotando un avión descubierto con el cadáver de una hermosa amante como pasajera. Regresando a las líneas alemanas fue capturado por los ingleses que le torturaron. De un campo de prisioneros británico pasó a una prisión soviética en Hungría y su estela se pierde.

En socorro de los italianos vapuleados por ingleses, australianos, neozelandeses e indios, en 1941 desembarcó en Túnez el Afrika Korps. Rommel era un genio táctico y entendió que en Libia había que combatir como si los carros fueran navíos, dándose a maniobras de flanqueo, copamiento y ataques por la retaguardia. Durante dos años, entre Trípoli y Bengasi, y Tobruk y la frontera egipcia, avanzó y retrocedió varias veces por la misma carretera que hoy es escenario de dos ejércitos de Pancho Villa en camionetas, con la dudosa intervención de misiles americanos y cazabombarderos de la OTAN. Basicamente la guerra es clónica de la de hace 70 años. El desierto de Fezzan es inabordable y la célebre carretera costera en la que cientos de miles de hombres se arrojaban desnudos al mar tras combates a 60 grados (más dentro de un tanque) cuando caía el Sol en una especie de tregua de Dios, actúa como un émbolo de presión- descompresión. Si desde Tripolitania empujas hacia Cirenaica alargas tu logística hasta la extenuación, y el enemigo comprimido ve acortadas sus líneas de aprovisionamiento y, como un resorte, puede impelerse hacia adelante. Así la guerra en este escenario filiforme se convierte en un correr arriba y abajo del único camino, en una partida de ping-pong de pared a pared. En El Alamein a Rommel le llegaba el fuel-oil en submarino y solo tenía 17 carros en orden de marcha, y ahí se terminó el juego.

La misión humanitaria de la que participamos en esta reedición de la partida ya ha beneficiado a 10.000 cadáveres libios de toda condición más un tendal de heridos sin asistencia adecuada. Estos socialistas instrumentalizan el lenguaje y modifican la realidad suprimiendo palabras como guerra. Después de las matanzas de los grandes lagos africanos Naciones Unidas carece de crédito para avalar ninguna intervención y lo inteligente hubiera sido no participar de este conflicto empatado, como ha hecho Alemania sin que se le reproche nada. Pero el síndrome de la retirada de Irak obligaba a Zapatero a involucrarse en este desatino. De no ser por la sangre cabría la humorada de pedir perdón a Gadafi y volver a recibirle de la manita, porque el de la camella es capaz de ganar su guerra civil. Será por eso que cita a Franco. España es un importante fabricante de armas para guerras convencionales, pero los hipócritas de la paz a toda costa se ruborizan por haber vendido a Libia bombas de racimo. ¿Y contra quien pensaban que las iba a usar Gadafi?. Para una guerra en la que no teníamos que estar, nos meten. Somos el paciente español.