7/3/15

ARMAS DE MUJER (7-3-2015)

La celebración del día internacional de la mujer puede inducir a la melancolía o hasta a la tristeza maligna. Desde la Revolución Francesa la derrama de derechos humanos ha afectado a las mujeres en forma lenta y rácana y antes llegó la conciencia universal sobre la abominable esclavitud o la descolonización en Africa y Asia que la equiparación jurídica dentro de la misma especie, por encima de la diferencia de género. No es una “boutade” feminista el que la mujer ha llegado a ser una colonia del varón. La liberación sustancial de las mujeres se dio hace solo un siglo y no llegó de la mano de la política, la jurisprudencia, la sociología o el mero humanismo sino de la ginecología y la farmacopea. El sufragismo hubiera acabado varado en otro formulismo sin el vertiginoso avance de la higiene sexual femenina. Hoy un apéndice de Naciones Unidas como la Oficina Internacional del Trabajo cifra en un 17% la brecha salarial española entre géneros. Eso no se cierra con un esfuerzo legislativo o un simple decreto ley sino con el funcionamiento ordinario de la inspección de trabajo. Pero ninguna fuerza política toma en serio el mandato constituyente contra la discriminación. Aducen los economistas que la equiparación aumentaría los costes laborales, argumento perverso que sugiere la bondad de que haya trabajadores masculinos de primera, segunda y tercera. Mientras no se cumpla el principio elemental de que a trabajo igual, salario igual, el feminismo permanecerá en un cuello de botella del que solo salen extravagancias como las despechadas “Femme” nacidas (tenía que ser ) en la destartalada Ucrania. El palurdo lenguaje políticamente correcto (ciudadanos/ciudadanas/ jóvenes y jóvenas) ha convertido una atroz segregación en la especie humana en un rifirrafe de sexos cuando los problemas de las mujeres son los de los hombres. Será buena noticia la desaparición del día de la mujer y de ese aserto machista de que las chicas son unos chicos muy raros.

4/3/15

UN HOMBRE CORRIENTE (4-3-2015)

A José Mújica le siluetean como extravagante siendo un hombre corriente. Habitó su destartalada chacra prescindiendo de palacio y coche oficial; como algunos Presidentes italianos, u Olof Palme a quien de todos modos hubiera asesinado la policía sueca. Su “escarabajo” del año del cólera no desentona del parque móvil más viejo del mundo donde los coches duran generaciones. El 90% del sueldo lo destina a generosidades, pero basta la aportación de su mujer senadora, y aunque le tildan de vegetariano es carnívoro como rioplatense. La corbata se la prestan para ocasiones, pero en Nueva York ya solo visten ahorcados los conserjes de los hoteles. Con grandes lagunas (pasó de primaria a Tupamaros), su esposa, abogada, le desasna cada día con un orden de lecturas, y se apoya en el sentido común, esa rareza de la casta, la secta y la nomenklatura. Le metieron seis balazos y él dispararía más, sobreviviendo a 30 años de cárcel, 11 ininterrumpidos en condiciones inhumanas. Votada una amnistía para todos, cuando camina por la avenida 18 de julio saluda a los sayones que le torturaron. No hizo funcionarios a los parados sino que copió la Administración neozelandesa haciendo productiva una burocracia pequeña y eficaz. Como no tuvo a mano muchos ricos prefirió dar confianza a la inversión extranjera y mantener una red bancaria internacional más o menos paradisíaca. Reducir la pobreza a la mitad es un plan a muy largo plazo porque los exguerrilleros desconfían de Keynes. Aunque participe del Foro de Sao Paulo nada tiene que ver con el comunismo de IKEA que arma el chavismo. Mantuvo la gasolina a mitad de precio para los argentinos adinerados que ocupan Punta del Este, y ni se le ocurrió cuestionar la deuda del paisito. El ciudadano Pepe no pretendió voltear Uruguay como un calcetín abriendo abismos entre derechas e izquierdas. En su mandato  avanzó por pasos zanjando problemas sin abrir otros. ¡¿Es que no hay más hombres corrientes por ahí!?

2/3/15

HAMELIN, OTRA VEZ (2-3-2015)

Acudí de oyente a una conferencia en Hannover, Baja Sajonia,  ha cincuenta kilómetros de la onírica villa medieval de Hamelín. En mi ignorancia, que es mucha, creía que lo de las ratas y los niños eran una fabulación de los hermanos Grimm y no una variante de leyendas datadas con exactitud en 1.284. El misterioso flautista limpió de roedores el poblado ahogándolas en el río, y al no recibir pago arrastró con su música a los niños hasta encerrarlos en el seno de una montaña. Pudo ser una leva para trabajos infantiles, una emigración de adolescentes o alguna peste de infantes. Pero en las fiestas de Hamelín la banda cesa de tocar cuando emboca la calle mayor para que los críos no vuelvan a perderse tras un son. Nuestros flautistas, hijos del Foro de Sao Paulo para salvar la memoria comunista del hundimiento del socialismo real, dirigen esta marcha hacia la nada de un cuerpo de marea electoral angustiado, bienintencionado y desinformado. Los soplaflautas no consiguen armar un programa económico legible, pero dejan claro que consideran un robo la propiedad privada y que las libertades informativas las garantiza el Estado. Segunda vivienda pero con exacción impositiva, y “Granma” e “Izvestia” para todos. Lo esencial es tomar el poder trepando por el garantísmo democrático horadándolo por dentro según el agónico modelo chavista a preservar. El llamado socialismo del siglo XXI es populismo de cahiporra, prisión para opositores y asesinato de misses y estudiantes en manifestación. Maduro por Monedero, el de las cuentas del Gran Capitán. España votará lo que le pete, pero si Podemos y  sus flecos acaban desplazando al PSOE a una tercera posición el país resultará ingobernable, y si abduce a la socialdemocracia se disparará el gasto público y regresaremos a la casilla de salida del final de Zapatero con crujir de dientes para todos. Merece la pena meditar esta larga jornada de reflexión. Tocan el caramillo americano, no los conciertos de flauta de Mozart.

28/2/15

DEVOLVIO LA DIGNIDAD A LOS ARGENTINOS (28-2-2015)

Crucé con mucha precaución la 9 de julio, la avenida más ancha del mundo, porque es difícil observar el color de los semáforos de la acera de enfrente y alta la posibilidad de ser aplastado por un colectivo (autobús), accediendo al hotel Panamericano en cuya última planta Raúl Ricardo Alfonsín, Presidente electo de la República Argentina por mayoría absoluta y en histórica derrota del peronismo, tenía instaladas sus oficinas electorales. Originario del pueblo gallego de Lalín, este abogado del pueblo bonaerense de Chascomús, jefe de la Unión Cívica Radical (krausistas) había derrotado políticamente a 7 años de dictadura militar ominosa, pero el esqueleto uniformado permanecía intacto pese a la infame derrota en las Islas Malvinas (o Flankland) en la que solo luchó la Fuerza Aérea, en tanto el comandante de la fuerza de tareas invasoras, general Benjamín Menéndez, se rendía incondicionalmente en Puerto Argentino (Por Stanley) mientras seguía por televisión el mundial de Futbol. Alfonsín era de trato llano, con  sentido del humor y notables dosis de saludable realismo. “Mi querido amigo, los uniformados argentinos son culpables. ¿Sabe por que se llama COLIMBA a los conscriptos del servicio militar obligatorio?: por Corre, Limpia y Barre. Todo lo que permanece quieto se pinta, aunque sea un general, y todo lo que se mueve se saluda, aunque sea un burro. Están más jerarquizados que otros Ejércitos. Y sabe también por que no los puedo procesar por sus crímenes: porque no se van a dejar. Voy a enjuiciar por lo civil a los que dieron las órdenes, principalmente a las dos primeras Juntas Militares que cometieron los peores desmanes. Para el alegato voy a nombrar Fiscal General de la República a un apartidista, que se llama Julio César Strassera. Vaya a conocerle.

Días más tarde el flamante Fiscal General me recibía en el Palacio de los Tribunales, en el piso de la Sala del Crímen de lo Penal y Correccional. En su calidad de nuevo Jefe de las Fuerzas Armadas,  Alfonsín había disuelto la comisión militar que investigaba a paso de ganso sus propios crímenes y había derogado la autoamnistía decretada por la última Junta Militar del teniente general Emilio Bignone: por primera vez en la Historia se entregaba a la Justicia Civil el encausamiento de una dictadura castrense precedente. Era tal el abandono del edificio que temí pisar a los ratones in digestos de papeles. Strassera, el joven Fiscal Adjunto, Moreno Ocampo, y tres o cuatro esforzadas mujeres, se afanaban en tres piezas (habitaciones) sin decoración alguna, en mesas de madera sin  barnizar y cajas de zapatos donde iban archivando fichas. Obiamente no disponían de móviles, los teléfonos eran de bakelita y Telefónica aún no había podido desenredar la maraña de cables que constituían el cielo de Buenos Aires y las llamadas se cortaban intermitentemente, se oían como ecos de las Pampas o la simple conexión urbana tardaba horas mediante telefonísta. La informática aún estaba en Silycon Valley e imperaban máquinas de escribir negras y cuadradas propias de un excedente de la Embajada nazi. Strassera era enjuto, casi siempre de gris marengo con corbata roja, alto, con cabello y bigote de negro córvido y ojos muy vivos. 

Me hizo un aparte en una mesa vacía alejada del leve rum-rum de sus colaboradores y, cara a cara, comenzamos a robarnos el tabaco. El Fiscal era fumador en cadena y se había   quedado sin su compulsión al carecer de un cadete (botones) que fuera a comprarlo, y mientras hablábamos manteniendo la mirada hurtaba cigarrillos de mi atado (paquete) del que afortunadamente tenía provisión. Con el tiempo fumarnos el tabaco del otro se convirtió en una seña de identidad de una amistad entre hermano mayor y menor. Strassera había pasado la dictadura como Fiscal de ladrones de gallinas, dedicando su tiempo libre, que era todo, a presentar recursos de habeas corpus por los desaparecidos bajo las Juntas Militares. Al no pertenecer a facción alguna, excepto el Derecho, la Dictadura le desestimó. Con gran inteligencia Strassera no diseñó una causa general contra los uniformados que hubiera tenido mucho vuelo mediático internacional y hubiera acabado en agua de borrajas. Ni pidió auxilio a los peronistas o los restos sobrevivientes de los montoneros o los trostkystas del Ejército Revolucionario del Pueblo. Fue a buscar a los testigos de cargo de casos individuales, documentando chupamientos (secuestros), sevicias y enterramientos NN (Ningún Nombre), centrándose en el primer triunviro, teniente general Jorge Rafael Videla y en el almirante Emilio Eduardo Massera, por mal nombre “el negro”. Ellos arrastrarían a los demás conmilitones y morirían bajo cadena perpetua (no prisión permanente revisable), Videla octogenario y en su celda, y Massera, el almirante que arrojaba al Río de la Plata a los maridos de sus amantes, en arresto domiciliario tras un masivo e inhabilitante derrame cerebral. Personalizando su alegato, sufrimiento tras sufrimiento, Strassera logró un efecto demoledor.   

Creí que no completaría el juicio porque pedía recesos para inyectarse insulina en los baños siendo diabético desde su adolescencia. Todos llevaron justas penas, aliviadas algunas por los perdones del posterior Gobierno peronista de Carlos Saúl Ménem. Pero el “nunca más” puso término al discurso del Fiscal. Militares expulsados, expolicías, colaboracionistas del  terror, la criminal antiizquierdísta Triple A (Alianza Anticomunísta Argentina), lo que se llamó “mano de obra desocupada”, le hizo la vida complicada. Necesitó escolta permanente y le insultaban gravemente por la calle. Alfonsín, temeroso de un atentado, le envió de Embajador a Ginebra ante los organismos de defensa de los derechos humanos. Dimitió cuando el peronismo puso en marcha la máquina de los indultos y abrió bufete en la Capital Federal, donde se negó a representar los intereses del prófugo español Emilio Rodríguez Menéndez. Su bellísima hija Carolina murió en Ginebra calcinada en su cama con un cigarro prendido entre sus dedos. Su hijo varón Julian, está en la judicatura y hoy es el alivio de su madre Marisa, mujer de generosidad excepcional. En Argentina es verano y la familia estaba en Tandil (provincia de Buenos Aires) donde la edad y la diabetes se conjuraron a sus 82 años muy bien llevados y que no presagiaban el desenlace. Su vida estaba cumplida desde que devolvió a los argentinos su dignidad perdida. Se ha ido con las huestes de Garibaldi del que era lejano descendiente.

25/2/15

RAJOY CONTRA LOS ESPECTROS (25-2-2015)

El Presidente dio ayer un sereno discurso, poniendo en sus renglones lo que nos ha ocurrido y lo que se ha hecho para evitar la catástrofe de un  rescate. Rajoy ha sido descriptivo, sincero, ilusionante manejando datos incuestionables, huyendo de la demagogia de todo a cien que nos ensordece. Ha administrado sus silencios, no ha zaherido al PSOE, y al “nuevo” comunismo de una tropilla de logreros les ha propiciado ironías y desdenes, sin siquiera citarlos por incapaces de llevar sin borrones una contabilidad. Una pieza de repaso para terminar con la arritmia política. Felicitó a los españoles y repartió esperanza. Pedro Sánchez, dicen que inspirado por Rubalcaba, subió al arengario disfrazado de ninja, calificó España de desastre irremediable, al Presidente de enemigo de las mujeres y al PP de liberticida como si fuera la inexistente extrema derecha. Y hablo del judicializado Bárcenas como si en asuntos de corrupción el PSOE gozara de limpieza de sangre. A partir de ahí el Debate fue a quilombo o merienda de negros cimarrones. Espectros extraparlamentarios recorrían la Carrera de San Jerónimo: el chavismo, la enésima crisis socialista, la implosión de IU, las elecciones andaluzas y el primer gatillazo de Syriza. Contamos con demasiados cantantes de crucero que quieren ser Berlusconi. Si los ilusionistas y cucañeros llegaran a tocar  poder los padecimientos habrían sido de balde y regresaríamos al punto de partida. Gobernar es conservar, incluso para las izquierdas, y Rajoy se ha limitado a explicar que no es sensato cambiar de caballos a mitad del río. El rojerío insiste en que el sistema financiero fue rescatado, confundiendo el culo con las témporas y la parte con el todo. Las plañideras de todos los entierros acusan al Presidente de triunfalista, porque las jeremíadas atraen votos, y la pobre Rosa Díez, patrona laica de los tránsfugas, reputa a Rajoy de mentiroso. El Presidente ha tenido que argumentar duramente contra la miserabilidad de una constelación de espectros.

23/2/15

LAS TARDES DEL RITZ (23-2-205)

Para Josep Pla el Palace era para los que querían llegar a ser algo y el Ritz para los que ya lo eran. Algo habrá de cierto en la sentencia cuando el primero es fuente de chascarrillos políticos y periodísticos y el segundo un  manantial de leyendas urbanas. Las tardes bailables del Ritz  inspiraron el  cuplé popularizado por Lilian de Celis y hasta la muerte de Franco las señoras no podían entrar con pantalones, y las atrevidas lo hacían en gabardina con las braguitas debajo, o nada. El origen del veto a actores y toreros lo motivó una gresca entre Ava Gardner y el gran fotógrafo del diario “Arriba”, José Pastor. Este había aprendido a pilotar  en Rusia, sirviendo en la aviación republicana, y era un garañón bien plantado del que se prendó la liberada actriz. Pastor se presentó de improviso en la suite de la dama encontrándola encamada con un botones y la arrastró de los pelos por los pasillos llamándola a los gritos lo que no digan dueñas y  alborotando al hospedaje. El propio Pastor me relató el incidente aunque lo que importa es la leyenda. Antes Luis Miguel Dominguín se vestía y Ava le preguntaba a donde iba: “¿Dónde voy a  ir?  Al bar, a contárselo a los amigos.” A James Stewart le reconocieron y forzó la aduana exhibiendo su cualidad, cierta, de general de las fuerzas aéreas estadounidenses. El Ritz, un hotel por encargo real, pasó de mano en mano y hoy está en venta, aunque las peripecias contables no han mermado su condición de uno de los diez mejores hoteles del mundo. Pero la política erosiona su estilo, y, así, la respetabilísima señora Tania Sánchez, en representación de sí misma, ha dado en sus salones una lección de ética y otra de moral, dando por fenecido “el  régimen del 78”, o sea: la Constitución. Los hoteles envejecen bien, y los comunistas repugnantemente mal. Tania no será leyenda urbana.

21/2/15

EL HOMBRE ENFERMO DE EUROPA (21-2-2015)

El escocés conde de Elgin llevó a Londres más de la mitad de los frisos del Partenón, incluyendo estatuas y bajorrelieves de la Acrópolis,  adquiridos a un mercachifle turco cuando Grecia era un balcán otomano.  Melina Mercuri, actriz y Ministra de Cultura, litigó infructosamente contra el Museo Británico en una de las pocas reivindicaciones en las que la cuna de la civilización Occidental lleva toda la razón. La querella presente entre Atenas y la UE se saldará con una prórroga maquillada para que Tsipras pueda presentarse en su Parlamento sin que le crucifiquen, dado que en su macedonia de 17 partidos más la -ultraderecha cuenta con diputados aún más radicales que el rico play-boy Varoufakis. Grecia no debió en su día incorporarse a la UE. Quizá con la ayuda de Goldman Sachs falsearon sus cuentas, pero Bruselas debió advertirlo cuando sus hombres de negro no podían obtener el número de funcionarios, la fiscalidad era de juguete y se daban jubilados de 150 años gracias al yogourt. La política europea cayó entonces, como ahora, en síndromes históricos y culturales que no pueden contemplar Europa sin el útero griego. En su día Winston Churchill definió Turquía como “el hombre enfermo de Europa”, situación clínica empeorada hoy por el Presidente Erdogan. Grecia es el nuevo enfermo europeo al menos desde el fín de la IIGM y su guerra civil entre unos comunistas abandonados por Stalin y los partidarios de la democracia. Grecia no es Somalia, pero es otro Estado fracasado y su encaje sin chirridos en la UE puede demorar 30 años, y eso sin pagar el principal de su deuda. Cualquier turista que haya viajado por Grecia habrá encontrado peleas de taxistas en el aeropuerto, hoteles cinco estrellas donde no hablan inglés, buques en cuyo interior llueve, y una graciosa picaresca extensiva : la sensación acientífica pero real de que aquello no funcionaba. Los griegos precisan dinero, pero, sobre todo, curarse levantando un Estado solvente.