20/4/83

Largas colas en Buenos Aires para escuchar la música de Serrat (20-4-1983)

Bajo la lluvia del otoño porteño, cientos de bonaerenses rodean toda la manzana en la que se levanta el Gran Rex, de Corrientes, donde Joan Manuel Serrat cantará del 2 al 4 de junio, a beneficio de la Cruz Roja argentina, y bajo el patrocinio del Ministerio español de Cultura.Abiertas las taquillas el lunes (con cerca de dos meses de anticipación), los admiradores de Serrat comenzaron a hacer fila en la madrugada del domingo, provistos de termos de café y bocadillos. En la mañana tuvieron que acudir varios patrulleros de la Policía Federal ante el tumulto originado por el anuncio de que no estaban a la venta las primeras veinte filas de la platea, retiradas por Les Luthiers (empresarios del espectáculo) para atenciones a invitados.

El público entendió que se destinaban a la reventa. El aluvión de personas obligó a la elección de "delegados de fila", para evitar más incidentes.

En su gira rioplatense, Serrat debía también actuar en Montevideo. El coronel Washington Varela, jefe de la policía de la capital, ha prohibido al cantante español la entrada en Uruguay, "por su actividad política en ese concierto internacional que orquesta sistemática campaña de difamaciones sobre nuestro país y que integran todos aquellos que quisieran ver franjas rojas en nuestra bandera".

La Junta Militar y la Iglesia argentina evitan pronunciarse sobre los desaparecidos (20-4-1983)

Por razones de oportunidad ha sido postergada la publicación por parte de la Junta Militar argentina del informe sobre la guerra sucia y los desaparecidos, que se esperaba para esta misma semana. Los obispos argentinos, que comenzaron el lunes su plenario anual, también han descartado de su agenda el problema de la lucha antisubversiva y sus secuelas, y se han negado a recibir las 200.000 firmas que reclaman por los desaparecidos y que ya rehusó recibir el Gobierno. Nadie quiere ser el primero en pronunciarse sobre este problema.

La situación recuerda tanto al drama como al sainete. La Junta Militar se aprestaba a dar el más cuidadoso de sus pasos: la publicación esta misma semana de un "documento institucional" sobre la guerra antisubversiva, las hipotéticas responsabilidades por sus excesos y la suerte de los desaparecidos. El general Reston, ministro del Interior, había hecho pasar por su despacho a dirigentes políticos, sindicalistas, obispos católicos, pastores evangélicos, rabinos, para lograr que la exculpación de la Junta encontrara un consenso político-moral. Políticos y sindicalistas callaron; la Iglesia católica, aprovechando la Pascua, habló del olvido y en contra de actitudes revanchistas. Se sabía del disenso entre los militares sobre su propio documento, por cuanto muchos de ellos estimaban que una mera declaración de la Junta sobre este tema no cerraba judicialmente el asunto ante el próximo Gobierno constitucional.

Ejército-Iglesia

Todos, a la postre, miraban anhelantes hacia la 46ª asamblea episcopal argentina, reunida desde el pasado lunes bajo la presidencia del cardenal Juan Carlos Aramburu, y hacia su esperado documento pastoral sobre "moralidad". Pues bien: Monseñor Galán, secretario de la Conferencia, se ha apresurado a declarar a la Prensa que "ni de soslayo" van los obispos argentinos a ocuparse de la subversión y los desaparecidos. Aclaró que las firmas recabadas por las Madres de la Plaza de Mayo van dirigidas al Gobierno y no tiene por qué ser el episcopado depositario de ellas, y que el documento sobre moralidad no se hará público inmediatamente "por problemas de impresión". Rápida y oficiosamente, la Junta hizo saber que retrasaba la publicación de su propio documento, mientras aquí se estima con alarma que si, con 30.000 desaparecidos sobre el tablero, los obispos se encierran para discutir sobre moralidad y "ni de soslayo" se ocupan de este drama, es que se han reunido para hablar de fútbol.La realidad es que los obispostienen el camino muy difícil. Este es un país en el que penden de los retrovisores de los taxis rosarios enroscados en cintas blanco-celeste (la bandera argentina), donde el presidente no puede serlo constitucionalmente si no profesa la religión católica y donde por ley no escrita los judíos no pueden acceder a la carrera de las armas. Si durante la represión la Iglesia hubiera dicho "¡basta!", le hubiera sido muy arriesgado a los militares continuar su bárbara limpieza.

Pero si la Iglesia clama ahora por los desaparecidos pondría en evidencia las omisiones anteriores. Tender la manta del olvido como pide monseñor Gurracino, obispo de Avellaneda y presidente del CELAM (Consejo Episcopal Latinoamericano), no es posible. La amnistía podría acabar siendo deseable, pero ni un sector de los militares la propicia ni nadie prepara al país para este pacto de reconciliación nacional.

Los políticos, siempre en el tercer plano que aquí les corresponde (bien detrás del Ejército-sindicatos, bien detrás del Ejército-Iglesia, bien detrás, del Ejército-oligarquía), esperan a ver si tienen que levantar la voz o reclamar la paz del olvido en Cristo, a tenor de lo que digan los demás. Es la patata caliente que nadie quiere tener primero en las manos. La Iglesia católica no quiere formular una condena que dificultaría la entrega del poder por los militares; los partidos y los sindicatos no piensan ser más papistas que el Papa ni el más allá de la jerarquía en sus denuncias (hay que entender que están recibiendo el poder de los militares); y los uniformados no se entusiasman ante la perspectiva de que les reediten un Nuremberg por la única guerra que no han perdido.

17/4/83

Más de 10.000 personas se manifestaron en Buenos Aires por los desaparecidos (17-4-1983)

Un número de 10.000 personas para el ponderado Clarín, 2.500 para la policía y 15.000 para los organizadores se manifestaron el viernes ante la Casa Rosada de Buenos Aires en un intento infructuoso de hacer llegar al Gobierno pliegos con las firmas de más de 200.000 personas reclamando la suerte de los desaparecidos. La cabeza de los manifestantes (un premio Nobel de la Paz y dos obispos católicos) no fue recibida por ninguna autoridad ni en la sede del Gobierno.

Varias organizaciones humanitarias convocaron esta marcha en apoyo de las Madres y las Abuelas de la Plaza de Mayo, que llevan meses pidiendo firmas por las calles de Buenos Aires. El premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel, los obispos católicos De Nevares y Novak junto a dirigentes de segunda fila de la mayoría de los partidos encabezaron la marcha.La inmensa avenida de Nueve de Julio (la arteria urbana más ancha del mundo) quedó cortada por un bosque de pancartas; la policía, a caballo y con carros de asalto, encauzaba la manifestación hacia la plaza de Mayo. Los eslóganes sincopados: "¡Se va a acabar, se va a acabar, esta costumbre de matar!" y "¡La plaza es de las Madres y no de los cobardes!", corearon la marcha. Cerca de la sede del Gobierno se arrojó sobre los manifestantes, desde un balcón, un paquete de octavillas: "Madres de terroristas, vayan a reunirse a la plaza Roja de Moscú". Un atronador "¡Hijos de puta!" llenó las calles embotelladas por la columna. La policía, impertérrita, fue tildada de asesina hasta la saciedad. En la Casa Rosada nadie accedió a recibir los dos carritos de supermercado con las carpetas de las firmas. Pérez Esquivel anuncié que se depositarían en la Conferencia Episcopal, entre gritos de: "¡A los curas no, que están pastando!".

La inminencia de la publicación por parte de la Junta Militar de su documento sobre los desapareci dos y las revelaciones hechas en Amsterdam por el ex policía Rodolfo Peregrino ponen un poco más de sal en esta herida. Peregrino, denunciado aquí por estafa y abandono del hogar, ha relatado con gran detalle el organigrama de la represión secreta de 1976. 

Lentamente van apareciendo algunos niños secuestrados y regalados por los militares a familias de orden. Se busca el paradero de otros presuntamente entregados a familias chilenas y uruguayas y se clama por el destino de los que hayan nacido en prisión, dadas las miles de embarazadas que fueron sacadas con vida de sus hogares. Hace pocos meses un matrimonio que compasivamente había adoptado a un niño entregado por los militares observé que el pequeño lloraba y tocaba la pantalla de televisión cada vez que aparecía determinada locutora. Llamaron a la emisora y los pusieron en contacto. Era la hermana de la madre desaparecida, que el muchacho había reconocido.

16/4/83

La rehabilitación política de la viuda de Perón puede presagiar su vuelta a Argentina (16-4-1983)

La Junta Militar argentina, en su lentísimo desenredar la madeja que ovilló hace siete años, ha rehabilitado políticamente a Isabel Perón y otros 24 justicialistas, seis de los cuales hace ya años que gozan de mejor vida. Comienzan así a desmontarse las llamadas actas de responsabilidad institucional, por las que en 1976 se privó de derechos políticos y sindicales a 42 dirigentes peronistas.

No obstante, sobre la viuda de Perón pesa una sentencia judicial firme que la inhabilita políticamente de por vida, aunque nadie duda que el probable próximo gobierno peronista restablecerá inmediatamente a la señora en todos sus derechos. Entre los beneficiados por la decisión de la Junta figura Lorenzo de Miguel, poderosísimo líder sindical, y entre los que continúan proscritos aparece el ex ministro de Bienestar Social e inspirador de la Triple A, José López Rega.La generosidad de la Junta no pasa de ser simbólica (De Miguel no ha dejado de hacer política y sindicalismo pese a la proscripción), pero ha servido para avivar la continua especulación" sobre la jefa espiritual del peronismo. Podrá resultar sorprendente para un europeo, pero aquí, para presumir políticamente, hay que dejar entender que se ha viajado en secreto a Madrid y se ha conversado con la señora.

Un ex gobernador justicialista asegura que Isabel tiene en su poder un testamento político de Perón en el que indicaría al más idóneo para sucederle al frente del movimiento. Otros recuerdan que Perón, desde el balcón de la Casa Rosada, presintiendo su muerte, dijo que su sucesor sería el pueblo, y que, en consecuencia, ahora son las bases peronistas quienes tienen que elegir al nuevo líder.

Para unos, Isabelita debe quedarse en Madrid o instalarse en Uruguay y ejercer un magisterio político a distancia; para otros, es inminente su regreso a la Argentina para dirigir el justicialismo y elegir el candidato presidencial. El caso es que los peronistas, como antaño, viven con la mirada puesta en Madrid, y que es un serio error desdeñar a esta dama por mucho desprecio intelectual que provoque el recuerdo de su actuación como presidenta.

La masa peronista la respeta, y en un movimiento de las características pasionales y mitológicas del justicialismo, la viuda de Perón tiene una considerable influencia. Y hasta sus más firmes detractores reconocen que los militares la han purificado con cinco años de prisión.

Cuando aquí se estaban haciendo los grandes negocios del monetarismo, recuerdan los argentinos, esta señora estaba presa, aunque fuera en una cárcel de privilegio. Los que se desesperan ante la nueva inundación electoral peronista, llueven las afiliaciones, me comentan: "Hasta eso han hecho mal los militares; menos mal que no detuvieron a López Rega. Si lo llegan a meter en la cárcel, ahora estaría recibiendo aplausos por la calle de Florida".

Por lo demás, continúa la bronca interna militar. Ha comenzado el juicio a puerta cerrada contra el contralmirante Zaratiegui, ex comandante del área naval austral durante la guerra, por presunto delito de rebeldía. En septiembre del año pasado publicó una catilinaria contra el jefe de la Armada, comandante Anaya, denunciando la incompetencia de la dirección de la guerra naval. Afronta al menos dos años de prisión, y un nutrido grupo de marinos le ha ovacionado al llegar a la sede del tribunal militar.

14/4/83

La agonía del régimen militar de Argentina acentúa las rencillas en las fuerzas armadas (14-4-1983)

El enfrentamiento y hasta la enemistad entre las diferentes armas es ya una vieja tradición militar en las fuerzas armadas de cualquier país. No lo es menos entre los militares argentinos, que, nunca mejor dicho, hacen la guerra por su cuenta, entre sí o contra el Gobierno que preside uno de los suyos. Así, en las recientes celebraciones por la guerra de las Malvinas, el Ejército de Tierra se cubrió de medallas (la más alta condecoración militar fue concedida a un soldado que de recluta era analfabeto total; el Ejército no le enseñó a leer ni a escribir) y la Aviación, en un gesto de orgullo y desdén, sólo repartió medallas entre los muertos y los heridos.

La táctica de los mejores periodistas para levantar el techo informativo es muy simple: basta con erigirse en mero portavoz de una de las armas, Tierra por ejemplo; pronto la Aviación le filtrará informes para contrarrestar aquella influencia; y la Armada acabará llegando a la mesa del redactor para dar su versión. Así, no basta en Buenos Aires interpretar al Gobierno, ni siquiera interpretar a la Junta Militar, sino que hay que desentrañar los pronunciamientos de cada arma.Por lo pronto, la Aviación está pidiendo explicaciones al presidente del Banco Central sobre la renegociación de la gigantesca deuda externa, y ha advertido que no tolerará el desbloqueo de los capitales británicos en el país. Tras una reunión con sus mandos, el brigadier general Augusto Hughes emitió un comunicado oficioso en el que los aviadores aseguran que no han comprado material desde el final de la guerra. Es un secreto a voces que Buenos Aires se ha convertido en capital mundial del mercado de armamentos ante la necesidad del Ejército argentino de reponer el material perdido y la urgencia de hacerlo antes de las elecciones. Y, curiosamente, el comunicado del general Hughes puntualiza que la Aviación prácticamente no tiene deuda externa: sólo un 0,5% del total del país.

Por lo demás, los aviadores se congratulan de "la prudencia y consideración con que los sectores políticos y gremiales encaran el difícil momento por el que atraviesa el país", y elogian "la forma en que presentan sus problemas, evitando crear situaciones que lleven al caos, la incertidumbre o las tormentas ingobernables". No hace una semana que el jefe de la Armada, almirante Rubén Oscar Franco, tildó de irresponsables a los dirigentes sindicales. La Aviación argentina es el arma menos comprometida con la represión.

El almirante Franco ha vuelto a insistir, al término de una visita oficial a Perú, en que su arma no volverá jamás a interferir un proceso democrático (las revistas de humor, que son las únicas que hacen crítica política, han soltado el trapo de la risa), y ha venido a con firmar que en breve se levantará la proscripción política sobre la señora, la viuda de Perón. Confirmó también la inminencia del documento de la Junta sobre los desaparecidos y la guerra sucia contra la subversión. El general Llamil Reston, ministro del Interior, se está entrevistando con jerarquías católicas, pastores evangélicos, políticos y sindicalistas para explicarles la "filosofía de las desapariciones": que el Gobierno constitucional de Isabelita Perón ordenó a las Fuerzas Armadas la erradicación del terrorismo y la insurgencia armada, que todos los implicados en la represión cumplieron órdenes jerárquicas y que los desa parecidos están muertos. En suma: "la paz reina en Varsovia". Pero la realidad es que aquí puede arder Troya. Hasta los comedidí simos precandidatos presidencia les de los 362 partidos inscritos han reconocido en una reciente encuesta que hay que superar cualquier tentación de revanchi mo, pero que la justicia tendrá que pormenorizar cada caso y repartir responsabilidades. Éste es el cabo de Hornos que se está a punto de doblar en la política argentina.

13/4/83

El ex presidente argentino Galtieri, sancionado con 60 horas de arresto (13-4-1983)

El teniente general (retirado) Leopoldo Fortunato Galtieri, presidente argentino durante la guerra de las Malvinas, ha sido arrestado por sesenta días en el Campo de Mayo, en la periferia del gran Buenos Aires. La sanción fue impuesta por el teniente general Nicolaides, jefe del Ejército de Tierra, a cuenta de sus declaraciones sobre las responsabilidades de la guerra publicadas por el diario Clarín.Para encontrar otra sanción de este porte hay que retrotraerse al arresto del ex presidente y teniente general Onganía, en 1976, por rebelarse contra la dictadura, militar de Videla, que entonces se implantaba. Galtieri puede comparecer ante una corte marcial si lo decide el tribunal de honor que examina sus declaraciones.

Galtieri fue sorprendido en su cordialidad etílíca por un períodista que conversó largamente con él para la redacción de un libro y bajo condición de no publicar sus palabras durante un tiempo prudencial. Atribuyéndose a Galtieri la autoría de un folleto anónimo sobre la guerra, el periodista dio por roto el pacto y publicó parte de sus conversaciones con el ex presidente en el aniversario de la ocupación de las islas.

Galtieri reprochaba abiertamente al general Meriéndez (gobernador militar de Malvinas) no haberse mostrado más aguerrido, y formuló críticas más humildes a sus compañeros de armas por la escasa preparación de la tropa, y a la Aviación, por las deficiencias de su despliegue táctico. En su dispersión de responsabilidades llegó a culpar a la población (por su entusiasmo desbordado) de la prolongación de la guerra.

Teóricamente, Galtieri es arrestado por hacer declaraciones sin autorización del mando, pero eso está aquí a la orden del día. Sin autorización se exculpó públicamente el general Menéndez y sin autorización el general Camps (jefe de la policía de Buenos Aires durante lo más cruel de la represión) ha publicado un yo acuso contra los desaparecidos tenido por muchos como apología del crimen.


Por una parte, Galtieri es un buen chivo expiatorio para un Ejército al que se le están exigiendo a gritos responsabilidades por sus desmanes y su incompetencia; por otra parte, Nicolaides (que debe su prestigio y autoridad a no haberse corrompido económicamente) quiere acallar la querella militar por la guerra perdida.

11/4/83

La deuda externa de los países en desarrollo, 630.000 millones de dólares (11-4-1983)

Con la aprobación de un documento político (la Plataforma de Buenos Aires) y un paquete de posturas comunes a presentar a las grandes potencias, concluyó el sábado en Buenos Aires la quinta reunión ministerial del grupo de los 77. Tras deliberaciones que han durado quince días, los ministros de Asuntos Exteriores de los 125 países miembros de este club de pobres han logrado al menos una interpretación común de la crisis económica internacional, que servirá de punto de partida para la próxima reunión de la UNCTAD (Conferencia de las Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo) a celebrar en Yugoslavia.El texto aprobado revela que las pérdidas netas en divisas que sufrieron los países en desarrollo desde 1980 se estiman aproximadamente en 200.000 millones de dólares, en razón de la brusca caída de los precios de los productos básicos y el creciente proteccionismo de los países desarrollados.

Se estima -subraya la plataforma- que las deudas externas de los países en desarrollo han llegado al nivel abrumador de 630.000 millones de dólares estadounidenses para finales de 1982, con una carga de servicios anuales de deuda de 130.000 millones en la misma moneda.

En el programa de medidas inmediatas propugnado por los 77 se incluye la adopción de medidas urgentes respecto al área de productos básicos (creación de un fondo común, fortalecimiento de los mercados de esos productos, elaboración, comercialización y transporte de los mismos), comercio (proteccionismo, sistema generalizado de preferencias), dinero y finanzas (asistencia oficial para el desarrollo, reforma monetaria multilateral e internacional y aspectos de la deuda externa).

Finalmente, los ministros y jefes de delegación presentes emitieron un documento donde destacan que la cooperación económica entre países en desarrollo es un elemento esencial para establecer el nuevo orden económico internacional, y que debe ser promovida por los propios países en desarrollo. Para los 77, la cooperación Sur-Sur es un medio de reforzar la autoconfianza colectiva del mundo en desarrollo sobre la base del interés mutuo, ratificando así lo asumido en la declaración de Caracas del grupo de 1981. La cooperación, se señala, debería darse en casos de coerción económica, incluido el recurso de las amenazas o sanciones comerciales aplicadas contra ellos por los países desarrollados. En cuanto al endeudamiento externo de los países pobres, se ha descartado en esta conferencia la viabilidad de un club de deudores. Sin embargo, se ha sefialado la imperiosa necesidad de que deudores y acreedores concierten soluciones globales por zonas geoeconómicas, sin que ello implique negociar colectivamente. Pero aunque el club de deudores se haya visto impracticable, los ministros del grupo de los 77 han venido a recordar uno a uno la obvia filosofía de Keynes: "Si debo una libra, tengo un problema; si debo mil libras, el problema lo tiene mi acreedor".