6/10/83

El comité de bancos acreedores estudia paralizar la renegociación de la deuda argentina (6-10-1983)

El comité de 12 bancos que lidera el consorcio de 300 entidades bancarias acreedoras de Argentina se reunió el martes en la sede del Citibank, en Nueva York, para estudiar la paralización de las negociaciones sobre la deuda. El comité decidió dejar en suspenso indefinidamente el ultimátum hasta el 17 de octubre para que el país acepte las condiciones impuestas para la refinanciación de la deuda externa de Aerolíneas Argentinas, modelo para el restode las empresas estatales. Queda también demorada la entrega del primer tramo del préstamo de 1.500 millones de dólares a cinco años, así como los otros créditos condicionados al stand-by del Fondo Monetario Internacional, cuya cuota prevista para el fin del mes pasado no había sido hecha efectiva. La banca acreedora deja así en suspenso unos 800 millones de dólares, y el Fondo Monetario Internacional, otros 300, correspondientes a las entregas del mes de septiembre.

En cualquier caso, se estima en Buenos Aires que la suspensión del ultimátum del 17 de octubre significa que los acreedores han entendido que Argentina tiene voluntad de afrontar sus compromisos internacionales y que sólo el caos del último trecho de la dictadura militar justifica la demora en los pagos. El actual Gobierno argentino está intentando mover sus escasos resortes e influencias para que la causa incoada por el juez patagónico Pinto Kramer sobre la deuda externa y el presidente del Banco Central pase a la Corte Suprema o, al menos, a otro juzgado federal detentado por un magistrado menos ultramontano.Por lo demás, los dirigentes de los partidos políticos son unánimes en reconocer que Argentina debe pagar sus deudas, por más que difieran en la forma de hacerlo.

La demora argentina se encuentra altamente politizada, pero el estado de opinión ultranacionalista y rencoroso con el Fondo Monetario Internacional es aún minoritario. Aunque bien es cierto que los argentinos recuerdan los impagos favorablemente negociados de México y Brasil y estiman mayoritariamente que la renegociación de sus deudas por parte de un Gobierno carente de autoridad ha perjudicado sus intereses.

Situación kafkiana

Las fuerzas políticas democráticas mantienen la tesis razonable de que primero debe clarificarse el monto total de la deuda externa, que no conoce con exactitud ni el actual Gobierno de facto; y después, negociar pagos a corto, medio y largo plazo que ni arruinen al país ni aumenten situaciones de desesperación social. Estiman que yugular la economía argentina o empobrecer aún más la nación hasta hacer propicio un clima revolucionario, a quien menos puede interesar es a los acreedores de la república. La situación kafkiana originada por la detención del presidente del Banco Central y los comprensibles retrasos del ministro de Economía en abandonar su hotel de Nueva York (teme ser detenido también) están impidiendo a las autoridades monetarias concretar y detallar sus primeras e incompletas medidas sobre restricción en la venta de divisas para pagos exteriores. La confusión en la city de Buenos Aires es total, y el dólar estadounidense opera en el mercado negro sin precio razonable, alcanzando las escasas operaciones un cambio de 28 pesos argentinos por dólar americano, cuando el cambio oficial los compra a 13 pesos.

Se ignoran las formas reguladas de interés para depósitos y préstamos que habrán de regir en octubre, y los depositantes de plazos fijos en dólares, tenedores de bonos externos o títulos oficiales nominados en dólares, viven angustiados ante la posibilidad de que sus utilidades les sean pagadas en pesos al cambio oficial; fortuna y pequeños capitales de ahorristas pueden verse catastróficamente devaluados hasta en un 60%. Hay gente que está pensando en el suicidio.

Voz de alarma en el caucho

No obstante, dada la gran dependencia exterior argentina en materias primas para manufacturas y su lejanía de muchos centros estratégicos de producción obligará a un rápido y amplio cuadro de autorizaciones para la compra de divisas. La industria del caucho, por ejemplo, ya ha dado la voz de alarma sobre el inminente desabastecimiento del país si no se conciertan ya los próximos embarques de látex de Extremo Oriente, que tardan entre 45 y 70 días en llegar a puertos argentinos.

El general Bignone pide calma y sensatez a los argentinos para garantizar las elecciones (6-10-1983)

A primera hora de la noche del martes la radiotelevisión nacional emitió el exordio del presidente argentino, general de división retirado Reynaldo Bignone, a su Gobierno, reunido con carácter extraordinario. Bignone, siempre profesoral (durante muchos años impartió clases en la escuela militar), tiene esta costumbre de sermonear a los ministros antes de que delibere el gabinete. Y la clase fue retransmitida a la nación, recluida en las casas sorbiendo mate dada la huelga masiva y general.

En un parlamento reiterativo y confuso, el presidente Bignone intentó -no demasiado fructuosamente- transmitir la sensación de la existencia de un Gobierno en ejercicio, mientras hablaba flanqueado por sus sombríos ministros, derrochando caudales de energía verbal. El grueso del mensaje presidencial consiste en la reafirmación de que las elecciones se celebrarán en la fecha prevista, que el actual Gobierno ha podido cometer errores y que él los asume, que no se le puede pedir a este gabinete decisiones estructurales que comprometan al inmimente Gobierno constitucional, que hay que tener calma, prudencia y paciencia, y que Argentina tiene voluntad de cumplir con sus obligaciones internacionales.Un mensaje lleno de cordura, pero emitido desde la más completa ausencia de autoridad institucional, moral y hasta práctica.

La huelga general del martes, la quinta desde 1979, en que comenzaron las movilizaciones contra la dictadura militar, instalada en 1976, fue seguida masivamente tanto en Buenos Aires como en las provincias, sin que se produjera un solo incidente.

A escasas cuatro semanas, no ya de un cambio de Gobierno, sino de un cambio de régimen, es necesario atribuir las huelgas a la intencionalidad política de los sindicatos. Más que exigirle nada al fantasmal Gobierno del general Bignone, le están pasando un recado a los futuros gobernantes, sean cuales fueren: "No podréis hacer nada sin contar con nosotros".

Mientras Jorge Whebe, ministro de Economía, prolonga su estancia en Nueva York alegando problemas cardiacos (llegará hoy al país si se le da alguna seguridad de no ser detenido), continúa el viaje rocambolesco e interminable de Julio González del Solar, presidente del Banco Central. Tras pasar la noche del lunes custodiado en Buenos Aires, voló en el avión presidencial a Río Gallegos, la penúltima capital austral del país, en la Patagonia en el mismo borde del estrecho de Magallanes, donde le esperaba el juez federal Pinto Kramer, que ordenó su detención y la paralización de las negociaciones de la deuda externa.

A las dos de la madrugada argentina del martes, Kramer terminó su primer interrogatorio a González del Solar, y el alto funcionario fue posteriormente puesto en libertad. Ciertos ribetes de sainete en esta historia deben considerarse para situar en su verdadero contexto una hipotética suspensión argentina de pagos internacionales. El juez Kramer, íntimamente ligado al proceso militar, sería el equivalente argentino en ideología y hasta en talante personal al magistrado español Adolfo de Miguel. Con su no innovar acerca de la refinanciación de la deuda externa satisface al ultranacionalismo militar, que hasta ahora no cayó en la cuenta de que los gobiernos argentinos, civiles o militares (y en mayor número los últimos), han pactado siempre estas refinanciaciones con dejación de la soberanía jurídica sobre el Estado de Nueva York y con la garantía de la nación. Finalmente, que González del Solar (que en modo alguno está libre de toda sospecha y que goza de una bien ganada fama como leal servidor de los intereses financieros internacionales) reputara a Kramer de "juez de mierda" decidió al magistrado de Río Gallegos a hacer volar al alto funcionario hasta su frío despacho del confin patagánico.

5/10/83

Argentina decreta la suspensión de pagos en divisas y la cancelación de permisos de importación hasta nueva orden (5-10-1983)

El pasado lunes entraron en vigor las disposiciones adoptadas el último viernes por el Banco Central Argentino, que prohiben taxativamente la entrega o giro de divisas excepto en los casos individualiza, dos que autorice expresamente el banco emisor. El conjunto de medidas destinadas a evitar un mayor deterioro del nivel de reservas del Banco Central eliminan la automaticidad en la transferencia de dólares hacia el exterior por cualquier concepto e incluyen la suspensión de nuevas autorizaciones para importar. La suspensión de nuevas importaciones viene a convalidar una situación ya existente.

La drástica suspensión de venta de divisas alcanza también a quienes se vean precisados a viajar al extranjero, habiendo quedado seriamente cortadas las actividades de las agencias de viajes, las tarjetas internacionales de crédito emitidas dentro o fuera del país e incluso la expedición de pasajes por parte de compañías aéreas internacionales. El Banco Central Argentino no ha explicitado para nada su orden de prioridades para autorizar caso por caso la entrega de divisas, y queda en el aire el envío de dinero a familiares en el exterior, el pago de sueldos y jubilaciones internacionales, la adquisición de drogas-madre vitales para la salud, materias primas, utilidades e intereses de deudas comerciales, etcétera.La incertidumbre es completa, y la detención en el aeropuerto de Ezeiza de Julio González del Solar, presidente del Banco Central Argentino, a su regreso de las reuniones del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial en Washington (véase página 3) no ayuda a clarificar la situación. Ayer González del Solar, acompañado de la policía federal y de cuatro abogados, cruzaba el país paralizado por la huelga general, en el avión presidencial de la Fuerza Aérea argentina, camino de Río Gallegos, capital de la provincia patagónica de Santa Cruz, donde le esperaba el juez Pinto Kramer, que decretó su detención.

La decisión de este juez de "no innovar" (congelar cualquier decisión) en la refinanciación de la deuda externa de Aerolíneas Argentinas, que sería el modelo para renegociar los 7.500 millones de dólares que debe el con junto de las empresas estatales argentinas, obligó al Banco Central Argentino a esta medida desesperada para acumular divisas. El próximo día 17 caen los vencimientos de la banca internacional sobre la deuda argentina, y el país, impedido de pagar por un juez patagónico, puede ser declarado en suspensión de pagos. Por otra parte, las exiguas reservas monetarias argentinas habían caído en las últimas siete semanas en 678 millones de dólares.

1.100 millones de dólares en mora

La deuda externa argentina vencida pero no pagada, es decir, en mora, alcanza ahora a 1.100 millones de dólares entre intereses y, obligaciones comerciales atrasadas. Este monto es aparte de los 18 millones de dólares de deuda de capital que vencían en 1983 y que se deben refinanciar. Los 7.500 millones de dólares de deuda externa pública, objeto de controversia, comenzaron a renegociarse con Aerolíneas mediante tasas del 14% anual que podían llegar hasta el 17% en caso de moratoria, declinando la, soberanía jurídica en caso de diferendo sobre los tribunales, del Estado de Nueva York. Esta cláusula motivó el malestar de la Fuerza Aérea argentina y del juez federal Pinto Kramer contra González del Solar.No obstante, la suspensión de pagos de divisas decretada por el Banco Central Argentino hay que situarla en el contexto del caos en el que vive la nación, en el que cualquier despropósito e improvisación es posible. Los argentinos, desde el Gobierno hasta los dirigentes partidarios ahora en liza electoral, reconocen que la suspensión de pagos sería una catástrofe para el país. El Gobierno del teniente general Bignone intenta arrebatarle la jurisdicción sobre la deuda externa al juez Pinto Kramer.

Así las cosas, de producirse en Argentina un golpe de fuerza (un autogolpe contra la Fuerza Aérea) que derrocara al presidente Bignone, sería para que la Junta Militar o el jefe del Ejército de Tierra, teniente general Nicolaides, asumieran más enérgicamente el compromiso electoral del 30 de octubre y los pagos internacionales. Pero por el momento esto es una comedia en la que el ministro de Economía, también en Washington, duda si regresar al país, por cuanto ignora si la policía federal le estará esperando en el salón de autoridades del aeropuerto de Ezeiza para llevarle preso por orden de un juez que tiene su despacho en el fin del mundo, en la misma linde del estrecho de Magallanes.

La huelga general que paralizó ayer Argentina coincide con el colapso final del Gobierno del general Reynaldo Bignone (5-10-1983)

La República Argentina quedó ayer paralizada por una huelga general, a tan sólo 26 días de las elecciones presidenciales, provinciales y municipales, que restituirán, teóricamente, la democracia al país. Cualquier esfuerzo intelectual por analizar el significado de esta huelga, destinada a paralizar una nación ya paralizada, es vano. El colapso final del Gobierno, presidido por el teniente general Bignone, es de tal envergadura queuna huelga general hasta llega a dar cierta sensación de actividad en la nación argentina.

Veinticuatro horas antes de que se iniciase la huelga general, entraron en vigor las disposiciones dictadas por el Banco Central, prohibiendo la venta de dólares incluso para los argentinos obligados a viajar al exterior. Medida precautoria ante la posibilidad de que Argentina quede el próximo día 17 de octubre (precisamente la fecha sagrada del movimiento peronista) en situación de suspensión de pagos, por causa del bloqueo judicial de la renegociación de las deudas externas de las empresas estatales.Las aceras de la city porteña se llenaron el lunes de corrillos, un punto histéricos cuando las ventanillas de los bancos dejaron de pagar dólares a los impositores en moneda estadounidense, mientras se disparaban los rumores sobre una Posible intervención de las cuentas de divisas y hasta de las cajas individuales alquiladas por los bancos. El aeropuerto internacional de Ezeiza quedó desierto y ningún viajero pudo adquirir divisas ni aun mostrando un billete aéreo adquirido con anterioridad a las medidas del Banco Central. Los importadores han echado el candado a sus reservas de mercadería, en previsión de una inminente escasez, y se teme una maxidevaluación del peso, que, en cualquier caso, deberá adoptar urgentemente el próximo Gobierno.

Sobre la desolación del primer aeródromo de Buenos Aires aterrizó Julio González del Solar, presidente del Banco Central argentino, procedente de Washington, donde había asistido a las reuniones del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial. Fue detenido por la policía federal del aeropuerto, pasó la noche en dependencias policiales y se esperaba que ayer fuera trasladado a Río Gallegos, en la Patagonia, para prestar declaración ante el juez Pinto Kramer, que ordenó su detención.

Kramer, de 39 años, típico juez del proceso militar argentino, presumiblemente inspirado por la fuerza aérea, se ha fundado del artículo 225 del Código Penal, que permite la detención de funcionarios si cabe la sospecha de posibles delitos. que perjudiquen al Estado. En este caso, el presunto delito sería la refinanciación de la deuda externa de Aerolíneas Argentinas (modelo para las restantes empresas estatales) que González del Solar firmó en Washington, cediendo la soberanía jurídica a los tribunales de Nueva York. Así, en caso de impago o diferendo, la República Argentina acataría las decisiones de la jurisdicción neoyorkina y respondería con sus posesiones en Estados Unidos, incluidos los depósitos en oro en Fort Knox.

Insólita detención

La insólita detención del presidente del Banco Central no ha hecho mover las cejas a los argentinos, por más que, siendo el hombre que renegociaba la deuda externa del país, su prisión haya causado estupor. González del Solar ya se encuentra afectado por otra causa judicial que intenta dilucidar sus responsabilidades en la filtración anticipada a varios bancos estadounidenses de un cambio en los tipos de interés, argentinos, lo que permitió especulaciones astronómicas en favor de aquellas entidades. El que González del Solar haya obsequiado desde Washington a Pinto Kramer con el apelativo de "juez de mierda" también ha contribuido a la prisión. El doctor Jorge Whebe, vapuleado ministro de Economía, permanece en Nueva York, temeroso de que la orden de detención se extienda a su persona, dadas sus obvias responsabilidades en la renegociación de la deuda externa. Otros jueces federales intentan, alegando cuestiones de procedimiento o prelatura, arrebatar al juez Kramer una investigación de la deuda externa. Pero fuera de tan tímidas maniobras, el Gobierno se ha visto impotente y desarmado ante la detención de uno de sus más altos funcionarios.El Gobierno no existe, los plazos de la deuda pública externa vencen el próximo día 17 y no pueden renegociarse por decisión de un juez patagónico, el país aboca la suspensión internacional de pagos y ayer la nación quedó paralizada por una huelga general, mientras los argentinos guardan sus dólares en los calcetines. Por lo demás, prosigue, más o menos en paz, la campaña electoral de los partidos, entre el voluntarismo de los radicales de Raúl Alfonsín y la seguridad prepotente de los peronistas, convencidos de que Lúder será indefectiblemente el próximo presidente de los argentinos.

4/10/83

Detenido el presidente del Banco Central de Argentina por irregularidades en la refinanciación de la deuda exterior (4-10-1983)

El presidente del Banco Central de Argentina, Julio González del Solar, fue detenido ayer al llegar al aeropuerto de Buenos Aires, procedente de Nueva York, a requerimiento de un juez federal de la provincia de Santa Cruz (en el sur patagónico), Pinto Kramer, quien puede haber ordenado el traslado del alto funcionario a las oficinas de su juzgado, en Río Gallegos, para su interrogatorio. A la hora de transmitir esta crónica, las fuentes policiales y gubernamentales pretendían ignorar el paradero o destino del detenido.

Hoy el país se verá sometido a una huelga general de 24 horas en reclamo de modificaciones en la política económica del Gobierno. Los más lúcidos estiman que la huelga adquiere un significado parecido al que tendría proporcionar masaje integral a un cadáver. Pero la dirección de las dos CGT, desbordada por los paros salvajes sectoriales, ha preferido la huelga para recuperar así las riendas de los gremios.A 26 días de unas elecciones generales que dan el paso de una dictadura a una democracia y al margen de la teórica independencia de la actual justicia argentina, la detención del presidente del Banco Central debe desdramatizarse, dado el contexto. Desde hace un mes, por ejemplo, está preso el director general de Aduanas, acusado de contrabando de gambas.

Así las cosas, se comprenderá que la detención de González Solar no ha alterado para nada la vida de un país acostumbrado a mayores sobresaltos. La detención del funcionario para su interrogatorio obedece a las luchas intestinas entre las tres armas en este final de la Junta Militar argentina.

Al juez Kramer se le tiene por inspirado desde la Fuerza Aérea, y decidió hace una semana la refinanciación de la deuda externa de Aerolíneas Argentinas por presunta "traición a la patria". Esta refinanciación era la primera que se discutía, y marcaría las pautas para refinanciar al resto de las empresas estatales, que deben a bancos extranjeros 7.000 millones de dólares (más de un billón de pesetas).

Para el juez Kramer y para los aviadores resultaba inadmisible una refinanciación que remitía a los juzgados de Nueva York cualquier posterior desacuerdo o malentendido.

El presidente Reynaldo Bignone, sus consejeros económicos, el Ejército de Tierra y, con menos entusiasmo, la Marina (las tres armas no están de acuerdo por cuánto refinancian por su cuenta sus propias deudas exteriores) aprecian que la cláusula no es lesiva y que siempre se negoció bajo tales condiciones.

El empeño de los jueces. designados por el Gobierno militar para aparecer tardíamente como adalides de la imparcialidad para ser confirmados en sus cargos por el futuro Congreso democrático y la pelea interarmas ha terminado en la detención del presidente del Banco Central de Argentina. Es otro de los. síntomas de la descomposición política que tiñe el proceso electoral argentino, pero en modo alguno es el más grave.

El Gobierno militar no está procediendo a una entrega ordenada de poderes, sino que se está derrumbando con estrépito en medio de huelgas generales, autoamnistía que los jueces se niegan a aplicar y detenciones de altos funcionarios que regresan de firmar acuerdos en Estados Unidos con el Fondo Monetario Internacional (FMI). El caos, en gran parte propiciado interesadamente, se mastica en el ambiente, y dos posibilidades semicatastróficas apuntan en el horizonte: el cese de pagos (ya se ha prohibido la venta de dólares hasta para viajar al exterior) y el autogolpe de Estado que derroque al presidente Bignone en favor de la Junta Militar o del teniente general Nicolaides, jefe del Ejército de Tierra.

No obstante, todas las fuerzas de facto o representativas de la República Argentina entienden que la postergación de las elecciones conduciría a la guerra civil, con una inevitable división de las Fuerzas Armadas.

2/10/83

La Junta argentina restituye a la viuda de Perón parte de los bienes confiscados (2-10-1983)

La comisión liquidadora de la Comisión Nacional de Recuperación Patrimonial (Conarepa) restituirá inminente y provisionalmente a Isabel Martínez de Perón tres bienes inmuebles de aquélla, nacionalizados en 1977: dos fincas en Vicente López (lujosa barriada residencial porteña) y la quinta 17 de octubre en la madrileña zona de Puerta de Hierro.

Tras el golpe de Estado de 1976, la Conarepa procedió a la incautación de bienes supuestamente mal adquiridos. Isabel Perón, a través de sus abogados, acudió a la Cámara Nacional de Apelaciones en lo contencioso, administrativo y federal, para recuperar lo que estimó eran bienes legales de su difunto esposo, sin que hasta ahora dicha instancia haya dictado sentencia.

En trance de liquidación la Conarepa, y amenazando ruina los citados inmuebles, éstos serán devueltos provisionalmente a la viuda de Perón y presidenta del Partido Justicialista para su conservación, hasta que resuelva la justicia. Obviamente, y al margen de las responsabilidades objetivas de la viuda de Perón la actual dictablanda argentina parece pretender exculpar a la señora en cámara lenta y de forma un punto vergonzante.

Recientemente se benefició de un indulto (pero no de la esperada anulación de su proceso y condena por malversación de caudales públicos), posterior al congreso justicialista, y ahora se le restituye parte de sus antiguos bienes, aunque bajo la caución última de una posterior decisión judicial.

1/10/83

La descomposición de la dictadura argentina se hace más palpable a medida que se acerca su fin (1-10-1983)

Un tufo de descomposición social está marcando las últimas semanas de la dictadura argentina. La Junta Militar se reunió el pasado jueves, en, un intento infructuoso de unificar criterios respecto a la negociación de la deuda externa de las empresas públicas. La renegociación de los 7.000 millones de dólares que deben en el exterior las empresas estatales argentinas comenzaba con la renegociación-piloto de Aerolíneas Argentinas. Un juez federal, Federico Pinto Kramer, ha ordenado paralizar las negociaciones, ante lo que considera, a denuncia de parte, cláusulas lesivas para los intereses del país, entre ellas la de remitir cualquier diferendo sobre la deuda a los tribunales estadounidenses.

El Ejército y la Armada respaldan al ministro de Economía y al presidente del Banco Central, que se encuentran negociando en Nueva York; la Fuerza Aérea pretende elevar el contrato de Aerolíneas a la fiscalía nacional de investigaciones administrativas. El caso es que el Gobierno no ha tenido otra opción que la de acatar la decisión del juez Kramer -que se supone inspirado. por un sector del arma aérea-, paralizando la renegociación de la deuda pública.El subsecretario de Economía ha manifestado que "el hecho de que el país comience a dejar caer los vencimientos, sin pagarlos, permite suponer que Argentina se encuentra en suspensión de pagos

Mejoras salariales

Las dos CGT han trasladado al martes su convocatoria de huelga general, para permitir que -primer día hábil de octubre- los obreros puedan devengar sus salarios. Y ayer, a sólo tres días de esta huelga, los sindicatos peronistas han paralizado el transporte público de superficie del gran Buenos Aires, en reclamo de mejoras salariales. Huelga salvaje y aparentemente inexplicable, que, curiosamente, coincide con la presentación electoral del radicalismo en un mitin multitudinario del candidato presidencial Raúl Alfonsín, en un estadio de fútbol suburbano. El Partido Radical ha tenido que hacer un urgente llamamiento a sus simpatizantes para que pongan sus vehículos particulares al servicio de la concurrencia.Mientras continúa la división judicial entre jueces que aplican la ley de autoamnistía y una mayoría que la desobecede abiertamente, cerca de 10.000 personas de todo el abanico" político marcharon el jueves desde el centro de la capital hasta la Casa Rosada, para exigir información sobre Rubén Álvarez, un dirigente salteño del Partido Intransigente y candidato a diputado provincial, desaparecido el pasado día 18 en circunstancias que hacen temer su secuestro por bandas paramilitares.

En las escalinatas interiores de la Casa Rosada se escuchó un diálogo que retrata el clima porteño de estos días convulsos: "los de las organizaciones de derechos humanos, que esperen afuera; que sólo pasen los dirigentes del Partido Intransigente".

'Clima' porteño

El coronel Tepedido, jefe de Seguridad del Ministerio del Interior, informa a los delegados partidarios: "Hacemos todo lo que podemos, queremos resolver esta cuestión. Estamos en la cuerda floja, nos llaman de todos lados. Hace poco no más recibimos un reclamo telefónico de Ginebra. Nos tiene que dar una respuesta. Tenemos 10.000 personas en la calle. Ya veo que los ánimos están caldeados". (Afuera se escucha: "¡Milicos,-milicos/ malparidos/ que digan lo que han hecho/ con los desaparecidos!"). Mañana informaremos sobre el resultados de las investigaciones".Una fiscal federal ha solicitado cinco años de prisión por ocultación de pruebas para el almirante Massera, triunviro en el golpe de Estado de 1976. A Massera se le sigue proceso por la desaparición del empresario Fernando Branca, esposo de Marta Rodríguez McCormac, amante del marino. La petición fiscal impide que el almirante logre la libertad provisional hasta la vista de su juicio. La fiscal solicita también para Marta McCormac dos años de cárcel, por falsos testimonios.