10/6/84

El día que los vientos se llevaron el río de la Plata (10-6-1984)

Seis meses después de la toma de posesión de Raúl Alfonsín como presidente de Argentina -cuyo fracaso como nación es uno de los grandes misterios del siglo XX, según la cita ya clásica- no -sólo debe enderezarse una herencia política y económica podridas, sino que deben rectificarse los cimientos mismos del Estado, tras la gestión de los militares que derrocaron a María Estela Martínez de Perón. No obstante, los pasos dados hasta ahora han sido, de gigante, comenzando por el hecho de que el presidente que dio posesión a Alfonsín, Reynaldo Bignone, habita hoy una cárcel militar. El presidente argentino inicia mañana una visita oficial a España.

Hace sólo nueve meses, en las postrimerías de la última Junta Militar que gobernó este país, la posibilidad de que quedara destruido el Estado argentino era algo más que una hipótesis de trabajo intelectual.En aquellas recientes fechas, el grueso, calvo y torpón ministro de Economía, Jorge Whebe, objeto de todo tipo de chanzas por sus continuas equivocaciones verba les, se negaba a regresar de Washington, donde renegociaba parte de la deuda externa argentina aduciendo una falsa crisis cardiaca. Veinticuatro horas antes, Julio García del Solar, presidente del Banco Central -de hecho, el ministro de Hacienda argentino había sido detenido en el aeropuerto internacional de Ezeiza por la policía federal, a requerimiento de un juez patagónico (mero agente de la Fuerza Aérea) que le acusaba de oficio de incumplir sus deberes públicos al negociar desventajosamente las deudas de la compañía nacional Aerolíneas Argentinas.El entonces presidente, Reynaldo Benito Bignone, general de división retirado, hombre de paja del teniente general Nicolaides, jefe del Ejército de Tierra, no pudo hacer otra cosa que ofrecer al director del banco emisor argentino elTango, el avión presidencial, para que volara desde Buenos Aires hasta el confin del mundo austral, donde prestó declaración y pernoctó en la cárcel. El ministro Whebe no regresó de Washington hasta recibir seguridades de que la policía federal no le esperaba en el aeropuerto de Buenos Aires.Un mes antes, el todopoderoso almirante Massera, triunviro de la Junta Militar que derrocó a Isabelita Perón, ingresaba en prisión preventiva, acusado de ocultación de pruebas en la causa abierta por la desaparición del marido de su amante. En aquellos extraños días, en los que hasta se ponía públicamente en duda la viabilidad de las elecciones de octubre, otra noticia descendió sobre las mesas de los periodistas: los ladrones habían desvalijado la quinta personal del presidente Bignone, llevándose hasta los televisores.

La cita, ya clásica, de que uno de los grandes misterios del siglo XX es el fracaso de Argentina como nación adquiría entonces dimensiones inquietantemente palpables. Nueve meses después, apenas a seis meses de la toma de posesión del presidente Alfonsín, el retrato del país es diferente; los esfuerzos por institucionalizar el régimen democrático han sido ímprobos, y tan encomiables como inútiles los intentos de restituir la moralidad perdida a una sociedad profundamente engañada y, por consiguiente, descreída.

No obstante, los pasos dados han sido de gigante. Ahora el ex presidente Bignone, quien intercambió con Alfonsín la banda blanquiazul presidencial, habita una cárcel militar por sus supuestas responsabilidades en la desaparición de dos reclutas; las tres primeras Juntas Militares, presididas por los generales Videla, Viola y Galtieri, se encuentran procesadas ante la justicia castrense por orden del Gobierno y por presunta violación de los derechos humanos. Un juez acaba de prohibir la salida del país a los integrantes de la primera Junta, implicados en la desaparición de un ciudadano. Massera sigue en el apostadero naval de El Tigre. El contralmirante Chamorro, siniestro director de la Escuela de Mecánica de la Armada, amante de una de sus víctimas -una militante montonera-, fue reclamado a Suráfrica y aguarda su destino en un hospital naval, recuperándose de un infarto, bajo vigilancia militar.

Procesos contra militares

El general Ramón Camps, ex. jefe de la policía bonaerense, el carnicero de Buenos Aires, continúa preso, por orden directa de Alfonsín, esperando su juicio. El teniente general Suárez Mason, ex jefe del primer cuerpo de ejército y ex jefe directo de Camps, ha huido y, por ser prófugo de la justicia, ha sido separado del Ejército. Todos los integrantes de la penúltima Junta Militar han sido procesados por sus propios camaradas y permanecen en prisión militar preventiva -con petición fiscal de pena de muerte- por su comportamiento durante la guerra de las Malvinas, y hasta otros 200 jefes y oficiales serán juzgados en el futuro por su participación en la guerra sucia contra la subversión.

-El jefe operativo de la Triple A, Aníbal Gordon, y gran parte de sus más directos sicarios están también en la cárcel esperando su proceso. La guerra sucia de la economía -en la que los militares demostraron su virtuosismo- es investigada desde el Congreso con algunos escasos pero espectaciulares resultados: el brigadier Cacciatore, ex intendente de Buenos Aires, ha dado con sus huesos en prisión sin fianza hasta que en su juicio pueda justificar la pequeña falta de 200 millones de dólares.

En el Congreso y en el Senado los legisladores trabajan sobre proyectos de ley que modificarán los códigos, equiparando la tortura al asesinato cualificado y estableciendo la legitimidad de la rebelión contra quien subvierta el orden constitucional; el Ejército de Tierra ha pasado de tener 60 generales a contar con 16; se adelanta el licenciamiento de las quintas; se prepara la disolución de un cuerpo de ejército, y el presupuesto de defensa se ha rebajado en un 33%

Pese a las legítimas protestas de las Madres y Abuelas de la Plaza de Mayo, que todos los miércoles, a las cuatro de la tarde, continúan dando vueltas al obelisco frontero a la Casa Rosada para reclamar a sus hijos y sus nietos, mucho se ha logrado en seis meses para institucionalizar la democracia y restaurar la confianza en el derecho y en la vida. Lo que ocurre es que el Gobierno radical afronta problemas ingentes, algunos de los cuales, sencillamente, carecen de solución. No sólo debe enderezarse una herencia política y económica podrida, sino que deben rectificarse los mismos cimientos de un Estado sobre el que los militares practicaron eficaces ejercicios profesionales de tierra quemada.

Finalmente, la desesperanza que provoca la contemplación del horror ha afectado profundamente a una sociedad que siempre se consideró entre las mejores de la tierra. Los argentinos se acercan cada día al corazón de las tinieblas, y hasta el propio Gobierno comienza a temer los efectos de la publicación del informe final de la comisión sobre desaparición de personas. Ya los testimonios de algún torturador de la Escuela de Mecánica de la Armada reducen al marqués de Sade al papel de un mero juguetón erotómano. Y el horror pasó por Argentina cuando la mayoría de esta sociedad disfrutaba del monetarismo de los Chicago boys, viajaba a Europa beneficiándose de un cambio ficticio del dólar y comentaba "por algo será" cada vez que algún conocido desaparecía en los chupaderos de los grupos de tareas del Ejército o la Armada. Pesó la filosofía porteña del "no te metás", que ahora corroe las conciencias argentinas.

Hace dos semanas sopló el pampero sobre Buenos Aires durante toda una noche, desenraizando gruesos árboles que se derrumbaban sobre las fachadas de las casas. Vientos violentísimos del noreste hicieron descender dos metros el nivel del río de la Plata en pocas horas.

En el final de este otoño porteño se hacía realidad uno de los cuentos del recientemente fallecido Manuel Múgica Lainez en su MisteriosaBuenos Aires: el día en que los vientos se llevaron el río de la Plata perdiéndolo en la mar. Desde uno de los barrios costaneros podía observarse en la lejanía del lecho de barro al descubierto varios automóviles semienterrados en la arcilla achocolatada. Con los prismáticos -la anchura del río es superior a la curva del horizonte-, los compañeros de Fernández Pondal, director de última Clave, y de Jullán Delgado, redactor de Mercado, -intentaron infructuosamente observar algún detalle en aquella chatarra reaparecida: ambos habían desaparecido durante la dictadura militar con sus autos.

Cesó el pampero, recuperó su nivel el Plata, volvieron a desaparecer los automóviles del lecho del río, y esta sociedad, o al menos esta ciudad, se reafirmó en su acuerdo tácito de que habrá que dejar enterrados en el légamo algunos recuerdos para terminar de exorcizar otros y abandonar definitivamente el territorio de la reciente pesadilla argentina.

9/6/84

Encontrada una potente bomba en el avión en que Isabel Perón tenía previsto regresar a España (9-6-1984)

Una bomba con medio kilo de explosivo fue encontrada ayer por la policía aeronáutica que inspeccionaba el avión en que Isabel Perón, máxima dirigente del movimiento peronista, tenía previsto regresar hoy a Madrid, finalizando su segundo viaje a Argentina desde la restauración democrática.

La viuda de Perón tomó el avión de regreso en Buenos Aires media hora después del vuelo previsto. Un grupo de expertos desactivó el explosivo que había sido colocado en la trompa del Boeing 747 en el que pensaba salir. El personal especializado procedió a detonar el artefacto en las inmediaciones de la pista principal del aeropuerto.La ex presidenta argentina se ha despedido con un escueto comunicado de y para los propios dirigentes peronistas es un completo misterio su intención sobre su vuelta definitiva al país. Cabe suponer que la jefa de la oposición continuará residiendo en Madrid, a 14.000 kilómetros de sus correligionarios.

Ayer tarde, la señora iba a terminar de confeccionar la lista de integrantes de un consejo superior del movimiento peronista presidido por ella y en el que tendrían relevancia miembros de su personal comisión de enlace (personalidades grises de absoluta fidelidad a Isabel) y los secretarios provisionales de la CGT unificada: Saúl Ubaldini y Jorge Triaca. Así, el segundo hombre del partido, el controvertido líder metalúrgico Lorenzo Miguel, quedaría anulado políticamente para dirigir el justicialismo.

Lentamente y ayudada abiertamente por el radicalismo en el Gobierno, la señora va inclinando la dirección del peronismo sobre su costado más conservador y reaccionario, operación en la que Isabelita está recibiendo también la estimable ayuda de la Iglesia de su país, así como del Vaticano.

No ha pasado inadvertida la preocupación de la señora por incluir en el acta de coincidencias, firmada junto a la Unión Cívica Radical, párrafos sobre la necesidad de proteger la institución de la familia.

Poco antes de su regreso a España, el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas denegó la petición del defensor del general Ramón Camps -ex jefe de la policía bonaerense y supuesto responsable personal de al menos 5.000 desapariciones- de que la señora compareciera como testigo en la causa abierta contra su patrocinado. Aduce el defensor de Camps que fue el Gobierno peronista presidido por Isabelita quien ordenó, mediante decreto a las Fuerzas Armadas, "... combatir la subversión hasta su aniquilación total".

8/6/84

Raúl Alfonsín pretende obtener el respaldo español frente al problema de la deuda argentina (8-6-1984)

El próximo lunes, día 11, el presidente argentino, Raúl Ricardo Alfonsín, llegará a Madrid en una visita oficial a España de tres días, en la que el Gobierno de Buenos Aires intentará obtener el respaldo diplomático y amplia comprensión de las autoridades españolas para los problemas económicos de Argentina; especialmente las dificultades para el pago de su abultada deuda exterior.
La visita se prolongará durante otras dos o tres jornadas más (aún no se ha cerrado este tramo del viaje), en un viaje privado a Galicia, donde nacieron los abuelos del presidente argentino. En el Tango 01 de la Fuerza Aérea Argentina acompañarán a Alfonsín y su esposa, los ministros de Asuntos Exteriores y Defensa, Dante Caputo y Raúl Borrás; el presidente de la Cámara de Diputados, Juan Carlos Pugliese; el de la Corte Suprema de Justicia, Rubén Carrio; y el secretario de la Presidencia de la República, Germán López.Del calendario de actos a celebrar en Madrid destaca la intervención del presidente argentino ante las Cortes Generales Españolas. Es tradición latinoamericana que las Cortes reciban a los mandatarios extranjeros, pero los diputados y senadores españoles, hasta ahora, sólo han acogido en sesión conjunta a José López Portillo en la primera visita de un presidente mexicano a Madrid.

Declaración conjunta

Delegaciones de ambos países trabajan en los borradores de la declaración de Madrid, que será firmada al término del viaje oficial y en la que los Gobiernos español y argentino se reafirmarán en la defensa de los derechos humanos y en la necesidad de salvaguardar o propiciar la democracia como sistema de gobierno en los países de América Latina.Tras seis meses de Gobierno sumamente dificultosos, éste será e segundo viaje al exterior del presidente Alfonsín (el primero fue a la toma de posesión del presidente venezolano, Jaime Lusinchi) y el primero que realiza a Europa.

Peronistas y radicales firman en Argentina un remedo de los 'pactos de la Moncloa' (8-6-1984)

En la tarde de ayer -madrugada hora española- en un acto radiotelevisado desde la Casa Rosada, el presidente Raúl Alfonsín y la jefa del justicialismo, Isabel Martínez de Perón, tenían previsto firmar unacta de coincidencias que encuentra su inspiración en los pactos de la Moncloa. El acta iba a ser suscrita también por el Movimiento de Integración y Desarrollo (escisión de la Unión Cívica Radical que lidera Alfonsín), la Democracia Cristiana, el Partido Socialista Popular y otros varios partidos provinciales. Han objetado el documento el Partido Intransigente, el comunista, el federal, Unión de Centro Democrático y Frente de Izquierda Popular.Tras haber mantenido conversaciones políticas durante las últimas dos semanas con los dirigentes de todos los partidos, el presidente Alfonsín aspiraba a alcanzar un acuerdo por unanimidad en vísperas de su viaje a Madrid. No obstante, la objeción de algunos partidos al acta de coincidencias es puramente simbólica, dada la bipolarización del país entre radicales y peronistas.

El documento, de 16 puntos, se centra en el compromiso interpartidario de rechazar el terrorismo y "cualquier intento de derrocamiento por la fuerza de las autoridades legítimamente constituidas", al tiempo que se hacen repetidas referencias a "la gravedad de las circunstancias que afectan a la República".

El acta rechaza la idea de "fortaleza Malvinas" y su zona de exclusión, y exige que se considere el tema de la soberanía argentina sobre los archipiélagos del Atlántico sur en cualquier futura negociación de paz con el Reino Unido.

Respecto a la deuda externa, los partidos firmantes establecen que el pago quedará supeditado a la legitimidad de la deuda, y que la renegociación de los vencimientos deberá hacerse en base a un programa económico de reactivación nacional.

3/6/84

Los integrantes de la primera junta militar argentina no podrán salir del país (3-6-1984)

El juez federal argentino que investiga la desaparición durante la dictadura militar del técnico Alfredo Giorgi, miembro del Instituto Nacional de Tecnología Industrial, ha dictado una orden prohibiendo la salida del país a los integrantes de la primera junta militar, teniente general Jorge Rafael Videla, brigadier general del Aire Orlando Agosti y almirante Emilio Massera.  Este último ya se encuentra imposibilitado de abandonar Argentina al encontrarse en prisión preventiva por la desaparición del empresario Fernando Branca, esposo de su amante. El juez federal Luis Córdoba también ha prohibido la salida de Argentina al general retirado Aroldo Pomar, en relación con la misma causa.

Los integrantes de las tres primeras juntas militares que gobernaron el país a partir de marzo de 1976 se encuentran procesados ante la jurisdicción castrense por orden del Gobierno, pero hasta ahora el teniente general Jorge Rafael Videla -primer presidente de la dictadura- tenía total libertad de movimientos. Es la primera vez que la justicia ordinaria implica a Videla en una causa penal por desaparición de personas.

Concluyen los trabajos de la comisión que investiga las desapariciones en Argentina (3-6-1984)

La comisión creada por el Gobierno radical argentino para investigar la desaparición de personas ha dado por terminada la recepción de denuncias sobre el genocidio cometido en el país durante la dictadura militar. El informe final de la comisión civil, presidida por el escritor Ernesto Sábato, será entregado al Gobierno el día 1 de julio, y se conoce de fuentes solventes que será "dramático" por la calidad y cualidad de sus denuncias probadas.

Durante cerca de cinco meses el pueblo argentino ha sido convocado diariamente mediante la radio y la televisión para presentar sus denuncias sobre la desaparición de ciudadanos en los ya célebreschupaderos (los grupos de tareas de las fuerzas armadas denominabanchupar a la acción del secuestro) de Coti Martínez, Talleres Arletti, Olimpo, Puesto Vasco o la misma Escuela de Mecánica de la Armada. Extraoficialmente se estima en 10.000 los casos denunciados con solvencia.La desaparición de personas ha debido ser denunciada bien ante la propia comisión de desaparecidos, integrada por civiles demócratas fuera de toda sospecha, o bien ante las mismas autoridades judiciales de los tres ejércitos; obviamente, ante esta última instancia las denuncias han sido mínimas, y, en cualquier caso, muchos argentinos han optado por el silencio y la resignación.

Fuentes próximas a la comisión de desaparecidos estiman que la publicación de ese informe causará estragos jurídicos y morales entre las fuerzas armadas argentinas. El general Ramón Camps, ex jefe de la policía de Buenos Aires durante los peores años de la represión, y el vicealmirante Raúl Chamorro, jefe de la Escuela de Mecánica de la Armada bajo el triunvirato del almirante Emilio Massera, aparecen como irremisiblemente perdidos ante el cúmulo de pruebas acumuladas contra ellos como violadores de los derechos humanos hasta el sadismo y la abyección.

La cabeza visible del golpismo

También ha podido saberse que la comisión que preside Ernesto Sábato ha conseguido reunir un conjunto de denuncias gravísimas contra el general de división retirado Luciano Benjamín Menéndez, quien, al frente del tercer cuerpo del Ejército, con sede en Córdoba, intentó sublevarse contra el teniente general Jorge Rafael Videla acusándole de liberal y de condescendiente con la subversión.Menéndez -tío carnal del rendidor de las Malvinas a los británicos- es actualmente la cabeza visible del golpismo cívico-militar argentino y ha llegado a afirmar que quienes denuncian los excesos de la guerra sucia son todos izquierdistas subversivos.

Precisamente por su peso político entre la ultraderecha del país, el Gobierno radical no se ha atrevido a decretar su prisión preventiva, al igual que la de Camps o Chamorro, aunque no se descarta que el presidente Raúl Alfonsín la ordene una vez que se haga público el informe.

Integrantes de esta comisión muestran su estupor ante la declaración voluntaria de varios importantes jefes y oficiales que se han autoacusado de prácticas y crímenes horrendos, involucrando con sus testimonios a otros compañeros. Se teme en medios de la comisión que la guerra secreta entre los servicios de información de las tres armas -que entre la Marina y el Ejército llegó al asesinato- se haya reproducido en la investigación.

También se alberga la fundada sospecha de que la inteligencia de los tres ejércitos haya facilitado información sobre algunos casos notorios de sus propios desmanes para reducir las culpabilidades a un círculo mínimo de jefes y oficiales, como Camps o Chamorro, ya en el ostracismo.

Tras comprobarse que la comisión sobre desaparecidos ha recabado pruebas que remiten al horror, ha comenzado en Buenos Aires una campaña de desprestigio centrada en Ernesto Sábato, y capitaneada por la defensa del vicealmirante Chamorro.

28/5/84

Ferreira y su hijo volverán a Uruguay el 16 de junio (28-5-1984)

Wilson Ferreira, máximo dirigente del Partido Blanco uruguayo y candidato presidencial a las elecciones de noviembre, regresará a su país el próximo 16 de junio, poniendo fin a 11 años de exilio. Ferreira hizo el anuncio en la ciudad argentina de Concordia, fronteriza con Uruguay, en un mitin al que asistieron más de un millar de compatriotas que cruzaron los puentes sobre el río Uruguay para escuchar al líder proscrito políticamente por la dictadura y reclamado por la justicia militar como presunto reo de traición a la patria.Wilson Ferreira embarcará la noche del 15 de junio en un transbordador fletado expresamente en Buenos Aires para cruzar el río de la Plata y desembarcar al día siguiente en Montevideo acompañado de 600 personas entre simpatizantes y periodistas. Desembarcará junto a su hijo -también exiliado- Juan Raúl Ferreira, máximo dirigente de Convergencia Democrática, la organización que agrupa en el extranjero a los exiliados uruguayos de todas las tendencias políticas, y no cabe ninguna duda sobre la detención inmediata de padre e hijo.

El desarrollo de la jornada de protesta pacífica prevista para ayer en Montevideo se considera decisivo para conocer la magnitud de la respuesta popular a la próxima detención de Wilson Ferreira.