19/4/87

El pato patagónico (19-4-1987)

Las infinitas tierras ralas de la Patagonia, batidas por vientos constantes, son notablemente aptas para la cría de ovejas. Tan es así que ha devenido espectáculo para los escasos viajeros que tan australmente se aventuran a la visita de alguna estancia ovejera en la que se muestra al curioso cómo se esquila, cómo se cruza y hasta cómo se capa al carnero. Las ovejas en celo no pueden ser cubiertas por cualquier macho, so pena de deteriorar la raza y la lana. Pero primero conviene al ovejero saber qué ovejas están en situación de ser fecundadas y cuáles no.

A los machos se les da un brochazo de pintura roja en las ingles y se los suelta en la estancia; .ellos olfatean la hembra en celo y la intentan montar manchando su grupa con la pintura fresca. Se les espanta el coito y se impide la fecundación libre, pero ya se sabe, por la mancha, cuáles son las ovejas que fecundar.A los machos seleccionados se les extrae mediante estímulos eléctricos el esperma, que luego se inyecta en dosis adecuadas en la vagina de las ovejas. Los machos no aptos para la reproducción, hasta que sean aptos para carnearlos, tienen otro destino sexual: se los capa para evitar que fecunden con malformaciones genéticas a las hembras.

Anteriormente se les cortaban los testículos a cuchillo, con lo que las infecciones subsiguientes diezmaban la cabaña. Desde Australia, país de ovinos por excelencia, llegó hasta la Patagonia una nueva técnica de castración: una pinza móvil que englobaba una goma fuerte. Con ella se abarcaban los testículos del animal y, al cerrarla, quedaba la gomada aprisionándolos por su base. En pocas semanas las gónadas del macho ruedan por el suelo, secas, privadas de riego sanguíneo, podridas pero sin infección. La tecnología alcanzó igualmente a la ganadería mayor. En las pampas argentinas pastan 73 millones de vacas que terminaron moviendo sus ancas mediante picanas eléctricas: una especie de garrocha a pilas que descarga electricidad de bajo voltaje, molesta pero asumible para una red. Algo bastante más sensato que pincharla con un pincho, horadándole la piel, como se acostumbra en España.

Método de investigación

Pues bien, el método para capar los terneros y el de picaneado de las reses fueron adoptados por las fuerzas armadas argentinas como sistema investigador de la subversión de izquierdas que pobló el país en los finales de los años sesenta y durante la década de los setenta. Conviene partir de este presupuesto demostrado para analizar la mentalidad castrense imperante en esta república.

Siempre se ha afirmado que el fracaso de Argentina como nación era uno de los grandes misterios del siglo XX, teniendo, como lo tiene, todo. Espacio, petróleo, agricultura, metro y medio de humus en la Pampa húmeda, dos cosechas de cereales casi todos los años, la mejor carne y leche del mundo, poca población y culta o cuando menos educada, cinco premios Nobel en ciencias aplicadas... Pero bien es cierto que tantos dones -esa vieja teoría criolla de que lo que los argentinos destruyen durante el día Dios lo arregla por la noche- no superan la indeclinable invertebración de esta sociedad.

Si llegó a decirse que en Jerez de la Frontera sólo se podía -seriamente- ser Domecq o caballo, en Argentina la definición, aunque ampliada, es igualmente severa: la rápida acumulación de capital basada en la producción alimenticia fácil y en las hambrunas de las guerras y posguerras mundiales, sumada a la meteórica acumulación de población inmigrante, conformaron una sociedad invertebrada. En Argentina se puede ser, seriamente, estanciero, militar, eclesiástico o dirigente sindical. El resto es superestructura.

Lo que entenderíamos por Estado navega entre esos cuatro poderes reales con escasa fortuna. La sociedad argentina es así una suerte de piano de cuatro teclas, que además suenan mal. Los estancieros casaron a sus hijas con especuladores financieros y han dado un subproducto social que estima que en el país sólo existen dos inversiones productivas: la evasión de divisas y el plazo fijo en dólares desde siete a 90 días.

Los militares siguen donde seguían: elitistas, engreídos de la herencia de un hombre honrado como el general don José de San Martín, artífice de la patria, diseñadores de la bandera, antisemitas, ultracatólicos, antiizquierdistas en una sociedad en la que el peor insulto que se le puede inferir a un obrero es tildarle de rojo, zurdo o bolche.

De la Iglesia católica argentina baste escribir que es la más reaccionaria -salvando excepciones que confirman la regla- y dura de corazón ante los sufrimientos de los pobres de la Tierra de toda América Latina. Su pecado de impiedad es tan obvio que no merece la pena extenderse en acusaciones pormenorizadas. Los sindicatos peronistas, finalmente, también manipulados por la peor arista del alma de Juan Domingo Perán, cayeron en manos de mafias, pistoleros, burócratas y demagogos, al mejor estilo del sindicalismo camionero o portuario estadounidense.

Cualquier presidente argentino debe tocar estas cuatro teclas si quiere obtener alguna sinfonía social por desafinada que sea. Los cuatro poderes, conscientes de su peso, pactan y entrepactan constantemente entre la Iglesia con los militares y los sindicatos; los sindicatos con los militares; la oligarquía agrícola-ganadera con los militares y con la Iglesia..., siempre entrecruzándose en la lanzadera que ha tejido la decadencia argentina. Hasta una presidencia krausista, firme pero ingenua, regeneracionista, como la de la línea interna de Renovación y Cambio de la Unión Cívica Radical dirigida por Raúl Ricardo Alfonsín, que ha logrado en tres años y medio de mandato enfrentarse, no tener demasiadas buenas relaciones ni con los estancieros, ni con los militares, ni con los sindicatos, ni con la Iglesia. El difícil comienzo -pero comienzo- del resurgimiento argentino.

Sólo bajo este esquema puede entenderse la soberbia de un Ejército que continúa, pese a la multiplicidad de sus fracasos, erigiéndose en algo especial y superior. A su favor debe recordarse que la participación de las fuerzas armadas en la política argentina es un hecho histórico avalado continuamente por sus socios y todo lo que socialmente representan: Iglesia, sindicatos, oligarquía. En su detrimento no se puede olvidar que han sido lo que aquí se entiende por un pato patagónico: una pisada, una cagada; otra pisada, otra cagada.

Secuestraron últimamente el poder en 1976, en medio de un clamor de descontento popular por la gestión peronista liderada por Isabelita, por la guerra civil peronista entre sus dos alas extremas, para propiciar un pomposo proceso de reorganización nacional. Hoy, cuando se circula por Buenos Aires entre los muñones de las autopistas elevadas e inacabadas que cicatrizan la ciudad, el más conservador taxista -tachero- observará: "Ahí tiene usted los monumentos al proceso".

La noche y la niebla

Elitistas y casados con muchachas de la pretenciosa alta sociedad, ni siquiera orientaron su dictadura por carriles populistas. Entregaron la economía en manos de jóvenes lobos, los Chicago-boys, fanáticos de las teorías monetaristas de Milton Friedman, encabezados por José -Joe- Martínez de Hoz, íntimo de la familia Rockefeller, todos uniformados con atuendos grises y camisas a rayas, que subvaluaron el dólar frente al ya extinto peso argentino, derribaron las barreras arancelarias y arruinaron la industria nacional mientras intercambiaban plata dulce por libertades ciudadanas.

Moral, ética y hasta históricamente, se recostaron sobre la complacencia de la Iglesia católica argentina y sobre las enseñanzas filosóficas de Julián Marías, de la que se reclaman, y que cada año ilustra a los argentinos sobre su condición desde el púlpito del Banco de Boston, que financia y edita sus conferencias. Decididos a defender la civilización occidental y cristiana en esta orilla del mundo, planificaron un trabajo de estado mayor impecable. Acabaron ciertamente con las guerrillas rurales y urbanas de los Montoneros, del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) y otros subproductos marxistas mediante una metodología que agentes de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) vinieron a Buenos Aires a observar.

Reeditaron la noche y niebla hitlerianas. Pudiendo haber detenido a los subversivos o sospechosos de subversión, optaron por desaparecerlos,a ellos, a sus familias, a sus vecinos, a sus amigos y hasta a quienpasara por allí. El terror, poblado por la alegría económica que deparaban los chicos de Martínez de Hoz, y que permitían vacaciones de esquí en Saint Moritz al mismo precio que en Bariloche, sugería a los ciudadanos el "por algo será" y el "no te metás". No te metás en lo que no te llaman y, si algún amigo o vecino desaparece, será porque algo habrá hecho.

La provincia de Buenos Aires, y después la de Córdoba, y después la de Rosario, los grandes centros poblacionales de la nación, se llenaron de chupaderos en los que el Ejército, la Armada y en menor medida la Fuerza Aérea chupaban a las personas. El chupado ni siquiera era inmediatamente interrogado. Desnudo, esposado, incomunicado, vendados sus ojos, era picaneado como las reses, violado si era mujer o castrado con goma como las ovejas de la Patagonia. Después venían las preguntas, después la delación, el seguimiento desde la calle de posibles compañeros de subversión social, el síndrome de Estocolmo, la entrega de familiares, la abyección. Nadie resiste corriente alterna en el esófago, en los dientes, en el escroto, en el glande, en la vulva, en el ano, en los pezones.
El fiscal Julio César Strassera, que ha mandado a prisión a tres juntas militares de la dictadura, todavía recuerda con espanto, de sus lecturas sumariales, cómo a un chupado de la Escuela de Mecánica de la Armada, dado la vuelta, reencauzado, colaboracionista de los marinos, entregado de pies y manos a sus verdugos, delator, le dieron picana como diversión sólo porque era su cumpleaños.
Así las cosas, los uniformados argentinos no entienden por qué se les intenta juzgar por lo único que han hecho bien: la destrucción de la guerrilla. Fracasaron en eso de la reorganización nacional no organizando nada y desmontando severamente la economía nacional; el Papa les arrebató la tan deseada guerra con Chile por los territorios australes, y cuando tomaron aliento para una empresa superior se metieron en el avispero de las Malvinas, en guerra con el Reino Unido y con todos sus aliados europeos y americanos. Perdieron la guerra y sin honor (más bajas de jefes y oficiales británicos que argentinos).

Sin embargo, los siete años de estúpida dictadura militar sólo depararon un bien aparente: no hay más izquierda en armas que le quiera dar la vuelta al país. Masacraron a una generación y a sus vecinos, parientes y amigos, y aun los exiliados que se salvaron de la carnicería regresan a esta democracia con reservas y cauciones. Y es comprensible que estos caballeros uniformados se nieguen a pasar por los tribunales ordinarios de justicia para explicar cómo hicieron aquello en lo único que supieron acertar con la complicidad de amplios sectores de esta sociedad.

Muchos de estos milicos (término de doble significación: cariñoso o despectivo) no acaban de entender por qué uno de los más eficientes trabajos de contraterrorismo -mediante el terrorismo de Estado- es ahora perseguido por los tribunales de la democracia. Éste es el otro drama de la esquizofrenia argentina. Porque ciertamente los verdugos se sienten ahora víctimas, y lo son en tanto que lo sienten en su simplísima sinceridad. El síndrome de Estocolmo pero al revés. De esto sólo los puede salvar u ofrecer alguna esperanza el hecho de que Buenos Aires es, acaso por delante de Nueva York, el primer centro de psicoanálisis del mundo.

17/4/87

Un grupo de oficiales sublevados pide una ley de amnistía y la destitución del jefe del Estado Mayor (17-4-1987)

A las cinco de la tarde de ayer, hora argentina (las 10 de la noche hora peninsular española), miles de personas corrían bajo la llovizna de este inclemente otoño porteño por Corrientes arriba, por la avenida Libertador, por Callao, desde los barrios emigrantes de La Boca, camino arriba de la española avenida de Mayo, todos hacia la plaza de los dos Congresos, donde se alza el gran edificio neoclásico que alberga al Senado y a la Cámara de los Diputados.

En un Buenos Aires vaciado por el Jueves Santo, feriado oficial, era indescriptible la multitud que se dirigía hacia el Parlamento. Los colectivos del transporte urbano acarreaban gratuitamente a los manifestantes y fueron movilizados los autobuses escolares para transportar ciudadanos hasta el centro porteño. Miles de banderas argentinas, miles de banderas rojinegras -radicales-, miles de personas tocadas con la boina blanca de la Unión Cívica Radical. "¡Viva la democracia!" "¡Abajo los milicos!" Bailes y cánticos síncopados, camino de la plaza de los dos Congresos.

El vesnertino La Razón titulaba a las cinco columnas de su formato sábana: "¡Viva la Constitución!" El actor español José Sacristán, presente en la manifestación, muy popular en Argentina, era entrevistado por las televisiones y emisoras de radio. La gran metrópolis del Cono Sur, abandonada por el puente de Semana Santa, se reconcentró sobre sí misma para colmar los alrededores de la sede del Congreso.

Desde la mañana de ayer, desde antes de las ocho, líderes políticos, sindicales, empresariales, figuras intelectuales como Ernesto Sábato o el premio Nobel Federico Leloir, acudieron a Casa Rosada -sede oficial de la presidencia- para interesarse por la situación militar creada en Córdoba -segunda ciudad del país, iniportante centro industrial y universitario- por el ya ex mayor Ernesto Guillermo Barreiro y subarreirazo.

Barreiro, reclamado por la justicia civil como presunto director del centro clandestino de detención La Perla, oficial de inteligencia responsable de los interrogatorios de los ciudadanos desaparecidos en la provincia, supuesto responsable de la desaparición definitiva de cuatro mujeres y tres hombres, reclamó para sí el fuero castrense y, en traje de fajina, se encerró en el Regimiento número 14 de Infantería Aerotransportada acantonado en La Calera, en las inmediaciones de la capital cordobesa.

En el momento de transmitir esta crónica, el ex mayor Barreiro -separado de las Fuerzas Armadas por el Ministerio de Defensa ante su rebeldía mantiene su posición, ha ordenado excavar trincheras en torno a su acuartelamiento y, ha emplazado frente a él dos baterías de morteros y varios apostamientos de ametralladoras.

Un duro videlista

Sus superiores jerárquicos del tercer cuerpo de Ejército comandado por el general Fichera -uno de los más duros videlistas bajo la dictadura- no han atendido las órdenes superiores que pedían el arresto del rebelde por la Policía Militar y se encuentran técnicamente, o acaso literalmente, en situación de insubordinación.

Por una parte aducen no desear un derramamiento de sangre entre camaradas de armas, y de otra parte dos capitanes de Estado Mayor del Tercer Cuerpo han declarado por emisoras de radio que las tropas de la guarnición cordobesa no acatan las órdenes del jefe del Estado Mayor del Ejército, Héctor Ríos Ereñú. "Ese tipo", según sus palabras textuales, "no tiene nada que mandar en el Ejército".

Desde primeras horas de la mañana y ante el temor de una, reacción por simpatía en cadena, de otras unidades, el Gobierno convocó a la ciudadanía a congregarse a las cinco de la tarde ante el Congreso de las dos Cámaras.

Todos los partidos políticos parlamentarios emitieron comulnicados de apoyo a las instituciones democráticas y la Confederación General de Trabajadores (CGT) se sumó sin ambages a la manifestación frente al Congreso. Los sindicatos que mantenían. huelgas sectoriales las suspendieron inmediatamente para facilitar el traslado de las masas al centro porteño en repudio de lo que aquí se entiende como el tejerazo de Córdoba.

Alfonsín convocó a ambas Cámaras y a dirigentes sindicales, empresariales y sociales para informarles sobre la situación de rebeldía del todopoderoso tercer cuerpo del Ejército.

Las noticias de Córdoba, en la caída de la tarde, no han mejorado. Se mantiene incólume el baluarte del 14º regimiento de infantería aerotransportada y los jefes y oficiales del tercer cuerpo del Ejército continúan afirmando que acallan la Constitución pero no las órdenes del Jefe del Estado Mayor del Arma.

Un avión oficial ha despegado de Buenos Aires rumbo a Córdoba transportando al secretario general del Ministerio de Defensa y a varios generales portadores de órdenes estrictas del ministro. Su suerte es incierta. Tanto pueden ser obedecidos como arrestados.

En tanto, frente al Congreso de los Diputados y Senadores ¡a multitud ha empezado a cantar el himno nacional. En las pausas, una voz se ha sobrepuesto sobre las otras gritando "¡Viva Perón!" Otra ha sobregritado: ""¡Viva Alfonsín!" Todo un coro ha replicado: "¡Viva la democracia!" "Dictadura o derriocracia" es la consigna.

Y miles de voces de consurio gritan desaforadas en la calle mientras los cuerpos saltan: "¡Paredón, paredón / paredón, paredón / a los milicos / que cagaron la nación".

El Tercer Cuerpo de Ejército que se despliega desde Córdoba por el centro geográfico relativo de la nación es una de las más poderosas agrupaciones de las Fuerzas Armadas argentinas. Su sentido elitista se encuentra reforzado por la historia: dada la extensión de su jurisdicción militar y su potencia de fuego no se puede dar un golpe de Estado en Argentina sin su anuencia.

El tercer cuerpo, además, encontró bajo la dictadura militar de 1976-1982 un jefe y un guía espiritual: el teniente general Luciano Benjamín Menéndez, tío camal del general del mismo apellido que rindió las Malvinas a los británicos. El Menéndez puro y duro estuvo en el borde de alzarse en armas contra el presidente, teniente general Videla, por considerarle excesivamente blando y condescendiente con la subversión de izquierdas -cuando ésta estaba siendo triturada y algo más que diezmada- y alcanzó celebridad gráfica internacional cuando fue retratado empuñando un cuchillo de combate y lanzándose contra unos adolescentes que le tildaban de asesino a la salida de un canal de televisión.

Menéndez se encuentra en prisión preventiva en los propios cuarteles cordobeses de su tercer cuerpo y su influencia sobre la oficialidad es lo suficientemente grande como para que el Gobierno llegara a estimar la posibilidad de trasladarIe a Buenos Aires hasta la resolución de su juicio.

En junio del año pasado, el presidente Alfonsín decidió girar una visita al vientre de la bestia, o sea, al Ejército. Inspeccionó el cuartel general de la unidad mientras su custodia descubría una bomba de manipulación remota bajo el desagüe de una carreterita por la que debía circular el presidente. La investigación sumarial sobre el atentado frustrado fue cerrada ante la imposibilidad de encontrar testigos incriminatorios.

16/4/87

Argentina llega a un acuerdo con la banca acreedora para refinanciar la deuda externa (16-4-1987)

Argentina alcanzó un acuerdo en la noche del pasado martes con la banca extranjera para renegociar su deuda externa, que asciende a unos 53.000 millones de dólares. Los detalles del compromiso serán expuestos la madrugada del miércoles al jueves, hora peninsular, por el ministro de Economía argentino, Juan Vital Sourrouille, y el secretario de Estado de Hacienda, Mario Brodersohn, aunque ya se sabe que la solución contempla una refinanciación a 19 años, de plazo, con siete de gracia, y una sobretasa igual a la mexicana.

La renegociación de la deuda con los bancos es considerada aquí como un rotundo éxito político. El ministro Sourrouille comunicó los detalles del acuerdo al presidente durante una cena el pasado lunes y Raúl Alfonsín brindó por ellos con los comensales.Los puntos más destacados del acuerdo que renegocia un paquete de 30.000 millones de dólares de deuda externa son los siguientes:

1. Plazo de vencimiento de obligaciones a 19 años, con siete de gracia; plazo inferior al obtenido por México que logró 20 años.

2. No habrá vencimiento de capital que atender hasta 1994, aunque, obviamente, seguirán pagándose como hasta ahora los intereses correspondientes.

3. Argentina obtiene un préstamo de dinero fresco por 1.900 millones de dólares a un plazo de 12 años con cinco de gracia, con una sobretasa de interés igual a la que paga Venezuela: 0,875%. La financiación de otros 250 millones de dólares de préstamos aún no ha sido establecida.

4. La sobretasa de interés sobre el paquete de los 30.000 millones de dólares de deuda renegociada será, como la que paga México, de 0,8125%.

5. La tasa de interés que regirá el acuerdo será el libor (precio del dinero en el mercado interbancario de Londres).

6. Dado que poco más de un centenar de bancos controla el 90% de esta parte de la deuda externa argentina se dispondrá un exit-bond para reducir el número de acreedores; el bono será a 25 años de plazo y con un interés del 3% anual.

En Buenos Aires, el presidente del Banco Central, José Luis Machinea, calificó el acuerdo como de histórico y el vicepresidente de la República, Víctor Martínez, afirmó que el arreglo entre Argentina y la banca acreedora carece de precedentes.

Los términos obtenidos por Buenos Aires son considerablemente más favorables que los logrados en la renegociación de 1985 y superiores a los obtenidos por México.

Ahorro de divisas

Se destaca aquí el avance que supone para Argentina pasar del oneroso prime rate (tipo preferencial) estadounidense al libor, lo que permitirá un considerable ahorro de divisas. También se realza la obtención argentina de que cada dólar de su deuda externa que sea convertido a la moneda, local -el austral, que sustituyó al peso- para invertir en el país vaya acompañado por un dólar de inversión nueva.Políticamente el acuerdo refuerza al Gobierno radical del presidente Alfonsín, socavado por una contínua crisis militar originada por el rosario de procesamientos por violaciones de derechos humanos durante la dictadura.

De otra parte la banca internacional acreedora, en un principio dura e intransigente ante la renegociación, ablandó sus maneras ante sugerencias de la Administración Reagan y ante la firmeza de los negociadores argentinos que se supieron recostar sobre la reciente suspensión unilateral de pagos brasilera.

El Gobierno argentino, entre los latino americanos que sufren problemas financieros, es el más reticente para hacer frente a sus obligaciones a una suspensión unilateral de pagos. Esta predisposición ha terminado, sin duda, jugando a su favor.

8/4/87

La plaza de Mayo se desborda para recibir al Papa (8-4-1987)

La plaza de Mayo, entre la catedral metropolitana y la Casa Rosada, se llenó en la noche del lunes con más de 10.000 personas que se concentraron para saludar al papa Juan Pablo II, poco después de su llegada a Buenos Aires. En la mañana de ayer, el Papa se trasladó a Bahía Blanca y luego siguió a Viedma -futura capital de la República-, en el sur patagónico; a Mendoza, en las faldas de la cordillera andina, y a Córdoba, centro geográfico relativo del país y segunda ciudad de la nación, donde habrá pernoctado.

En la Casa Rosada, antes de acceder a los balcones de Perón y Evita para responder a la multitud que lo aclamaba, Juan Pablo II se dirigió en el salón Blanco a los ministros y legisladores argentinos. Por primera vez, el Papa aludió al respeto de los derechos del hombre y les dijo: "Será siempre deber insoslayable de la autoridad pública la tutela y promoción de los derechos humanos, incluso en situaciones de extrema conflictividad, huyendo de la frecuente tentación de responder a la violencia con la violencia".Por lo demás, el núcleo del discurso papal ante los políticos estuvo centrado en la defensa de valores morales genéricos que, al menos aquí, fueron relacionados con los buenos usos y costumbres que preocupan a la Iglesia local: el llamado destape, el cine y la prensa pornográfica o simplemente erótica, la futura legislación sobre el divorcio.

La seguridad en torno a la figura papal es calificada por la propia Prensa argentina como de espectacular. Ciertamente, ningún jefe de Estado nacional o extranjero había sido protegido en pleno centro como el Papa, cuyos viajes urbanos van amparados no ya por los motoristas de la policía federal, sino por automóviles que cercan férreamente lalimousine blindada papal. El contraste entre la seguridad de Juan Pablo II y el desplazamiento diario de Raúl Alfonsín desde su domicilio, en la Quinta de Olivos, a la Casa Rosada, parando en los semáforos, es notorio.

Cansancio papal

No menos advertible es el cansancio del Pontífice -"aquí hace mucho más calor que en Chile", afirmó por los micrófonos de la catedral-, así como sus repetidas alusiones públicas a la grandeza geográfica de esta nación y de la metrópolis del Cono Sur. Alfonsín, en su recepción en la Casa Rosada, continuó insistiendo en el problema de los derechos humanos y piropeando al Papa como a su paladín. Como queda escrito, el cansancio del Papa no llegó a tanto como para aceptar la evidenteprovocación, y Juan Pablo II se limitó a la lectura sólida de sus papeles plagados de citas evangélicas.

7/4/87

Alfonsín recibe al Papa con un discurso de agradecimiento (7-4-1987)

Juan Pablo II, audiblemente resfriado, llegó ayer a Buenos Aires a las cuatro de la tarde, hora local, (nueve de la noche, hora peninsular procedente de Chile. El avión de Lachile aterrizó en el aeropuerto metropolitano Jorge Newbery, destinado a vuelos de cabotaje y al puente aéreo con Montevideo, en la ribera del río de la Plata y a pocos minutos del centro urbano. Veintiún cañonazos saludaron al Pontífice mientras era recibido por el presidente de la República, Raúl Ricardo Afonsín, y su esposa, Florenza Barrenechea. El presidente argentino le dio la bienvenida en un discurso en el que las palabras Le gratitud se repitieron: gratitud por la paz trasandina lograda por este Papa tras estar Chile y Argentina al borde de la guerra en 1979.

Raúl Alfónsin hizo augurios por que la visita papal sirviese para la censolidación de la democracia y para enaltecer la dignidad humana. Alfonsín saludó al Papa no sólo en su condición de presidente de todos los argentinos católicos, sino en nombre de todos aquellos de otras confesiones o carentes de fe pero que tienen a la Constitución de la República como fuente de justicia. Reiteradamente, el presidente argentino aludió al Papa como paladín de los derechos humanos. Juan Pablo II, en acatarrado castellano en el que llegó a confundir las cataratas del Iguazú con las carreteras -algo infrecuente en él-, respondió con un discurso amable, con referencias a la Virgen de Luján, patrona católica argentina, a la paz argentino-chilena, a su encomienda evangelizadora y a la bendita tierra que pisaba por segunda vez durante su papado.

Su Santidad no hizo ninguna alusión ni se esperaba- a la, democracia o a la violación de los derechos humanos. En uno de los papamóviles se trasladó a la nunciatura para después ser recibido oficialmente por el presidente Alfonsín en la Casa Rosada.

Para dar una idea de la importancía social que suscita esta visita papal, baste describir que la llegada al país, también ayer, de Diego Arrriando Maradona para conocer a su hija recién nacida ha pasado inadvertída. Quien conozca el paroxismo futbolístico argentino sopesará el dato.

Desde la una de la tarde y hasta el fin del viaje papal se había neutralizado el tráfico en el área que rodea la Nunciatura porteña, y las medidas de seguridad vial son máximas.

El propio jefe de seguridad e información del presidente Alfonsín, un coronel del Ejército de Tierra que prestó servicios en Líbano como casco azul, se resporisabiliza de la normalidad del viaje, coordinando los grupos de elite de las pollicias provinciales, de la policía federal y del Servicio de Inteligencia del Estado.

Dos papamóviles blindados serán utilizados durante el viaje: uno, el fabricado en 1982 para la anterior visita, y otro, refórzado a prueba de bombas de medíana potencia, coristruído expresamente para esta ocasión. Juan Pablo II viajará por el país en el avión presidencial Tango O1.

El ministro de Educación y Justicia ha dado asueto escolar por cinco días -con no pocas quejas de los padres- y hasta la lotería nacional suspendió su quiniela de ayer.

Medidas de seguridad

Las medidas de seguridad en torno a esta visita son razonables Lo que aquí se entiende por mano de obra desocupada (los servicios paramilitares y parapoli ciales que trabajaron bajo la dic tadura militar) parece haber vuelto a encontrar empleo, salpicando de amenazas de bornba y de bombas reales -que ya ban cobrado una víctima- las puertas de los tribunales y los pórticos de las iglesias, en una faena repetida y conocida de provoca repeticíón y desestabilización política.Los amigos de la dictadura militar, que son bastantes y la mayoría civiles, contemplan este viaje papal desde varias e interesadas perspectivas.

Por una parte, se aspira a instrumentalizar a favor de los militares condenados y por condenar el inevitable mensaje evangélico sobre el perdón y la reconciliación, y ya se ha comenzado a especular abiertamente con lo hasta ahora impensable: una amnistía. Ésta sería la baza mayor.

No menos importante sería el abuso sindical de un Para presumiblemente proclive.

Diezmado el peronismo en las urnas y, multidividido en sus querellas intemas en el Congreso, la oposición ha venido a recaer en la Confederación General del Trabajo (CGT), dirigida por Saúl Ubaldini, y que ha decretado nada más que ocho huelgas generales en poco más de tres años de democracia. Alforisín, impotente, acabó nombrando ministro de Trabajo y Seguridad Social a Ramón Alderete, sectario del sindicato de Luz y Fuerza, en un hábil intento de descolocar a una central sindical entregada a hacer política partidaria y opositora.

El segmento sindical ultraderechista y ultracatólico, viejo aliado de los militares, también pretenderá utilizar el viaje del papa Juan Pablo II en su beneficio.

Ni la propia Iglesia católica., muy por el contrario de la chilena, necesita la bendición de este Viaje; viaje de paz por cuanto refrenda la evitación de una guerra entre Argeritina y, Chile, pero que ampara peleas intestinas gravísimas, como la guerra sucia contra la subversión y la complicidad de la jerarquía celesial con los generadores de la matanza.

Los montoneros dan la bienvenida con un anuncio en un periódico (7-4-1987)

Los dirigentes montoneros, encabezados por Mario Eduardo Firmenich, su jefe nato, ahora en prisión esperando su proceso por secuestro extorsívo de personas, publicaron ayer un anuncio en Clarín, ni más ni menos que titulado: "Bienvenido Juan Pablo Il. Oración por la paz, la democracia, la justicia social, la autocrítica, la reconciliacion y la liberación para la nación y el pueblo argentinos".De su extenso texto, sembrado de citas progresistas del propio Juan Pablo II, cabe extraer: "Señor, algunos de nosotros, militantes políticos de Montoneros, que en determinadas circunstancias empuñamos las armas para resistir a la opresión, no estamos exentos de culpas. Como miembros de la nación argentina, nos caben las generales de la ley (...) Por eso te pedimos que te apiades de quienes nos persiguieron atrozmente atormentando ancianos, mujeres y niños. Y por eso te pedimos también que te apiades de los que hoy nos síguen persiguiendo sin razón, tramando calumnias y difamaciones. buscando quebrar con provocaciones nuestra humilde sujeción a la voluntad del pueblo. Orarnos para que nuestros perseguidores tengan el coraje de arrepentirse...".

El texto ha sido redactado por Firmenich. Sólo un viejo estudiante clerical como él, militante de Tacuara (la Falange argentina; tacuara es una lanza de caña), burgués, bien alimentado y educado en los más exclusivos colegios religiosos, pudo liderar la extrema y suicida izquierda del peronismo. Los de "¡duro, duro, duro, somós los montoneros que matamos a Aramburu!".

Pero a la dirección montonera se le olvidó explicar que no tomaron las armas lealmente contra ninguna dictadura -las emplearon contra el Gobierno, indeseable pero democrático, de Isabelita Perón-, que quienes ahora les persiguen sólo son los fiscales del poder judicial de una República democrática particularmente respetuosa con los derechos humanos.

1/4/87

Encuentro universitario Europa-América Latina en Buenos Aires (1-4-1987)

El vicepresidente argentino, Víctor Martínez, inauguró ayer en Buenos Aires el encuentro universitario Europa-América Latina organizado por la universidad de Belgrano, universidad privada porteña con el auspicio de la conferencia de rectores de universidades europeas y de la Unión de Universidades de América Latina.Los trabajos terminarán el viernes con la intervención del presidente de la República Argentina, Raúl Alfonsín. En la reunión de ayer, junto al profesor Carmine Romanzi, presidente de la conferencia permanente del rectores europeos, y del profesor Justín Thorens, presidente de la Asociación Internacional de Universidades, disertó sobre ¿Universidad, todavía?, el ex ministro de Educación y Ciencia español Federico Mayor Zaragoza.

Cuarenta universidades

Cuarenta representantes de universidades latinoamericanas y europeas debatirán temas como Perfil de la Universidad latinoamericana en un contexto cambiante, La Universidad europea y sus interlocutores en la sociedad, La organización de la Universidad latinoamericana y La organización de la Universidad europea.Los trabajos se desarrollan por el sistema de una exposición temática a cargo de uno de los participantes, siendo comentada por otros miembros asistentes a la reunión.

Así, el profesor español Rafael Portaencasa, rector de la universidad Politécnica de Madrid y presidente de la conferencia de rectores de universidades de España, comentará la exposición de su colega brasileño Paulo Renato Souza (rector de la universidad estatal de Campinas) sobre los perfiles de la Universidad latinoamericana en un contexto cambiante.

Junto con los profesores españoles Federico Mayor Zaragoza y Rafael Portaencasa, también asiste a estos encuentros el profesor Manuel Margañón, vicerrector de la universidad Politécnica de Madrid.

La jubilación del rector de la universidad Complutense de Madrid, Amador Schfiller, el próximo 30 de septiembre, ha abierto un período electoral anticipado en esa universidad. El mandato de Schüller terminaa eenn marzo de 1988, pero su jubilación, a los 65 años, obliga a elegir a un nuevo rector en octubre de este año. Para ajustarse a la ley electoral de la universidad, el nuevo rector debe ser elegido en un plazo de tiempo que abarca desde. el día 7 de mayo al 30 de junio, ya que los meses de julio, agosto y septiembre no son lectivos.