8/9/87

Severo voto de castigo contra el radicalismo y el presidente Alfonsín (8-9-1987)

La derrota electoral de la Unión Cívica Radical (UCR), partido gobernante en Argentina, puede ser calificada de estrepitosa. Aun tratándose de unas elecciones parciales -renovación de parte de los diputados, más elección de gobernadores e intendentes (alcaldes)- que no cuestionaban la presidencia de la República, ostentada por Raúl Ricardo Alfonsín, está claro que se ha producido un severo voto de castigo contra el radicalismo y su presidente.

Voto de castigo que no sólo implica un correctivo o una advertencia contra el Gobierno, sino que cuestiona todo su proyecto político.La reforma constitucional propiciada por el radicalismo -posibilidad de reelección de presidente, que éste no profese la fe católica, establecimiento de la figura de un primer ministro responsable ante las Cámaras, potenciación del poder legislativo e instauración de jurado y del juicio oral y público- muy probablemente no será ya posible.

En Buenos Aires se da casi por cancelado hasta el traslado de la capital federal a la Patagonia, intento radical de poblar los abandonados territorios australes y considerado por el todopoderoso lobby porteño como un despilfarro innecesario.

Presión militar

El Gobierno y la figura de su presidente, Raúl Alfonsín, ya quedaron fuertemente debilitados por la presión militar durante los sucesos de la pasada Semana Santa; este descalabro electoral deja al Gobierno radical a los pies de los caballos.

La derrota electoral de los radicales es pareja en importancia a su histórico triunfo en octubre de 1983, en el que revolcaron al peronismo alzándose con el 52% de los votos y arrebatándoles la gobernación de la provincia de Buenos Aires

Ahora los, datos electorales provisionales son muy otros: el radicalismo ha descendido hasta poco más de un 37% y el peronismo ha remontado hasta cerca de un 42%, emergiendo un tercer partido, la Unión de Centro Democrático (UCD) -centro derecha, socios políticos de la Alianza Popular española-, con cerca de un 6% del electorado.

El radicalismo ha perdido su mayoría simple en el Congreso de los Diputados y ha visto descalabrada su política de alianzas con partidos provinciales en el Senado, donde nadie ostenta la mayoría.

Presidencia del Parlamento

Incluso entra dentro de lo probable que se exija la elección de Ítalo Argentino Lúder -el candidato peronista derrotado por Alfonsín en 1983- como presidente de la Cámara de los Diputados en sustitución de una de las más prestigiosas figuras radicales, como es el doctor Juan Carlos Pugliese. No sería nada ¡lógico aventurar que el peronismo, teniendo mayoría en la Cámara baja, reclamara la presidencia para sí.

El radicalismo perdió el importantísimo gobierno de Buenos Aires -una extensión equivalente a la de Italia, poblada por más de 12 millones de habitantes- y los de Mendoza, Entre Ríos, Misiones y Chubú. Los peronistas retuvieron el gobierno de 11 de las 22 provincias de la República, en algunas de las cuales se encontraban políticamente en precario.

Apretado triunfo en Córdoba

En nada puede consolar a la Unión Cívica Radical su triunfo -muy apretado- en Córdoba., la segunda provincia en importancia del país, cuyo gobernador, Eduardo Angeloz, podría llegar a tener suficiente peso político para suceder a Alfonsín en la dirección de la UCR, o en la provincia de Río Negro o en la capital federal -urbana, conservadora, antiperonista-, en la que su hegemonía se ve empañada por el ascenso, por su derecha, de una UCID que, además, esgrime el voto juvenil.

Ésta ha sido una derrota radical en toda regla, teniendo en cuenta la circunstacia de la fuerte inestabilidad institucional por la que atraviesa esta República.

La marcha de la economía ha ido, sin duda, el factor de la ruina electoral del Gobierno radical.
Una inflación de más del 10% mensual presionando sobre los salarios bajos de la ancha clase media argentina ha propiciado el enojado voto del domingo.

Recuperación muy lenta

Paradójicamente, la economía argentina no sólo no se degrada, sino que se recupera muy lentamente, aunque los frutos de tal recuperación sólo serán perceptibles por la próxima generación de argentinos.
Hace dos años el país se despeñaba desde una inflación de más del 1% diario. El Plan Austral de economía de guerra, con todas sus valencias, detuvo aquella suicida hiperinflación, cambió la moneda y motivó a la población.

No llegó por ello la riqueza y la abundancia de antaño, pero el Plan Austral es un éxito económico, todo lo mediocre que se quiera, frente, por ejemplo, al rápidamente fracasado Plan Cruzado brasileño.
Sería un grave error de apreciación estimar que la sociedad argentina ha castigado electoralmente a su Gobierno por la ley ole Obediencia Debida y el desprocesamiento de tantos militares y policías responsables de la guerra sucia contra la suversión.

Es la penuria creciente y cotidiana y no la defensa de los derechos humanos lo que motiva a esta sociedad. Podría afirmarse aún más: la pelea de perros del alfonisismo por procurar la condena de tres ex presidentes, de tres juntas militares de la dictadura, por su desempeño antihumano, no le ha deparado ni un solo voto. Le ha deparado reconocimiento internacional y prestigio propio pero no el reconocimiento de sus conciudadanos divididos entre los que estiman que no ha hecho la suficiente justicia , y los más, que aprecian que ha hecho demasiada.

7/9/87

Las elecciones argentinas, decisivas para su estabilidad (7-9-1987)

En la mitad del mandato presidencia¡ de Raúl Ricardo Alfonsín y de su Gobierno de la Unión Cívica Radical -participante como observadora de la Internacional Socialista, que usa el emblema del puño agarrando la rosa y que podría ser considerada como socialdemócrata- se han celebrado ayer en Argentina unas elecciones parciales para diputados, gobernadores e intendentes (alcaldes), decisivas para la estabilidad institucional de esta República. La tendencia, al cierre de esta edición, era hacia una victoria de los peronistas en la provincia de Buenos Aires.

La provincia de Buenos Aires tiene en estas elecciones especial significación ya que, aparte de ser el, distrito más importante, con más de siete millones de electores, se eligen 35 diputados.En octubre de 1983, Argentina recuperó su dignidad democrática tras siete años de dictadura militar.

Ese año, contra todo pronóstico, el peronismo fue derrotado por la Unión Cívica Radical (UCR), un partido de intelectuales y clases medias, alejado del populismo peronista, regeneracionista y alzado sobre su peana gracias al voluntarismo político de Raúl Alfonsín.

El bipartidismo argentino fue sorprendido por el triunfo radical pero no alterado en su sustancia. En 1983, la UCR logró 129 bancas contra 111 del Partido Justicialista, alzándose con el 52% de los votos. Sobre el bipartidismo argentino ilustra el resto del reparto parlamentario de aquella votación histórica: 13 escaños para el Partido Intransigente (PI, jóvenes izquierdistas centrados en la provincia de Buenos Aires) y otros 12 escaños para la Unión de Centro Democrático (UCD, un partido economicista de centro-derecha bajo la etiqueta de liberal).

En las elecciones parciales de 1985, los radicales ganaron un diputado en la Cámara Baja, los justicialistas bajaron de 111 a 103, y los intransigentes doblaron hasta seis su representación y la UCD creció en un solo escaño.

Los radicales han gobernado desde 1983 con una relativa comodidad legislativa, no sólo otorgada por su mayoría minotaria sino por la metástasis de la oposición -los peronistas- en hasta siete grupos parlamentarios entre las dos Cámaras.

Probable descenso

De las elecciones parciales de ayer se esperaba un descenso de los votos radicales y un ligero ascenso en la Capital Federal de la UCD, apoyada por un voto juvenil que confía en que el resurgimiento europeo del conservadurismo pueda aquí aportar soluciones a una crítica económica que el Plan Austral de la economía de guerra, sólo ha logrado -y es muchísimo- rebajar la inflacción del 30% mensual al 10%, y que ha fracasado en la contención del cambio negro del dólar estadounidense que alcanzó la par con la nueva moneda -el austral- y por el que ya se dan, en cualquier negocio, 3.20 austral.

Los radicales no van a perder su capacidad legislativa para continuar gobernando el país, aunque carezcan de una mayoría parlamentaria. Otros partidos provinciales pueden aportarles seguridad legislativa para los proyectos de reforma constitucional que permitirían la reelección del presidente de la República -Alfonsín insiste en su negativa a ser reelecto y, probablemente, sólo aspiraría a ser primer ministro en un futuro no presidencialista- y las relevancias del Parlamento, actualmente deteriorado y hasta inane por su incapacidad institucional de censurar al jefe de la República.

El voto es obligatorio entre los 18 y los 60 años, y su no emisión es sancionable administrativamente a menos que se justifique policialmente encontrarse razonablemente al menos a 500 kilómetros de distancia del colegio electoral correspondiente. La ley seca impera desde el amanecer y está prohibido portar armas en un radio de 100 metros de cada colegio electoral.

Hombres y mujeres votan separadamente, según censos distintos, dado que el voto femenino sólo se logró en 1950 gracias al empeño de Evita Perón. Salas de espectáculos, bares y confiterías se encuentran cerrados hasta la finalización de los comicios.

No obstante, pueden observarse en la capital federal aspectos reverenciales del voto: una anciana impedida accede a votar en taxi; no puede abandonarlo; los responsables de la mesa electoral, ayudados por el presidente de mesa y la policía federal, cubren los cristales del taxi con páginas de periódicos y le permiten votar dentro del coche, convertido brevemente en cuarto oscuro.

El acto electoral se desarrolló sin incidentes, pese a que el cierre de la campaña deparó un muerto a tiros en el Gran Buenos Aires y desórdenes a palos en ciudades como Rosario.

El país votó en paz, pero en un cierto clima de desencanto, motivado principalmente por la crisis económica que ha proletarizado a la ancha clase media de este país -500 dólares estadounidenses (60.000 pesetas) mensuales pueden ser tenidos como un salario excelente para cualquier profesional liberal- y por el desencanto provocado por la triunfante rebelión militar de la pasada Semana Santa, en que los segmentos jóvenes del Ejército de Tierra, encabezados por el todavía teniente coronel Aldo Rico exigieron y lograron el desprocesamiento hasta el rango de general de los responsables de la guerra sucia contra la subversión.


6/9/87

El gobierno de Buenos Aires, clave de las elecciones argentinas de hoy (6-9-1987)

Fuentes de la Unión Cívica Radical (UCR), el partido en el Gobierno argentino, consideran que resultaría "muy grave" para la solidez institucional del país un triunfo peronista en las elecciones parciales de hoy para el Congreso de Diputados, gobernadores provinciales e intendentes, particularmente si Antonio Cafiero derrota al candidato radical, Juan Manuel Casella, para la gobernaduría de Buenos Aires."Esto no es Francia, Italia o España", se dice. "Aquí todo está prendido por alfileres". Tras la rebelión militar de la pasada Semana Santa, el Gobierno ha hecho esfuerzos sobrehumanos por asegurar la normalidad democrática, puesta en precario, y recibiría un severo golpe -aunque en esta ocasión lo fuera democrático- si el peronismo le arrebatara la gobernación bonaerense.

Estaríamos ante un problema más psicológico que estrictamente político, y que reflejaría muy claramente el agotamiento que se advierte en el presidente Raúl Alfonsín, a quien lo último que se le podría reprochar sería el permanecer encerrado en la Casa Rosada o en la quinta presidencial de Olivos. Dos o tres viajes por semana por el vastísimo interior del país conforman su agenda de trabajo.

Últimamente contesta y replica a ciudadanos aislados que le increpan, y su discurso es repetitivo y pesimista: "Jamás", insiste, "un presidente argentino ha tenido que afrontar el cúmulo de problemas que le ha tocado en suerte a éste".

Poco más allá de la mitad de su mandato, que finalizará en 1989, Alfonsín no parece pretender ya otra cosa que salvaguardar la República y entregar su banda presidencial a otro candidato libremente elegido.

La UCR tiene asegurada su continuidad en la gobernación de Córdoba -la segunda provincia del país-, y en el Noroeste tiene serias posibilidades de ganar las elecciones en provincias peronistas de toda la vida, como Tucumán, Santiago del Estero y Jujuy. Pero Argentina se divide todavía en 21 provincias, por un lado, y Buenos Aires, por otro. Así las cosas, la batalla bonaerense puede resultar decisiva para el futuro de los planes institucionales a largo plazo de Alfonsín.

4/9/87

Los partidos políticos argentinos cierran su campaña electoral (4-9-1987)

Veinticuatro horas después de que el justicialism,o cerrara su campaña electoral en el gran Buenos Aires con una caravana presidida por su candidato a gobenador bonaerense, Antonio Cafiero, los radicales cerraron su campaña en la historica Plaza de Mayo, con una concurencia no inferior a las 100.000 personas, ante las que tomaron la palabra el candidato a gobernador bonaerense Juan Manuel Casella y Juan Carlos Pugliese, actual presidente de la Cámara de los diputados y calididato renovado a su diputación.El peronismo, optó por cerrar su campaña buscando los espacios abiertos de la periferia obrera de la capital federal y el radicalismo decidió aceptar el reto de colmar la plaza de Mayo frente a la Casa Rosada.

Anoche, el presidente Raúl Alfonsín resaltó por televisión la importancia de estos comicios -para elegir diputados, gobernalores y ayuntamientos-, los primeros democráticamente continuados en 25 años. Su breve comparecencia se supone que servirá para aliviar la presión de los sindicatos peronistas.

La Confederación General del Trabajo (CGT) liderada por Saul Ubaldini, presenta tres líneas de fractura: las 62 organizaciones capitaneadas por el viejo y peligroso metalúrgico Lorenzo Miguel, celoso del protagonismo de Ubaldini y secreto colaborador del Gobierno radical; las 15 organizaciones dirigidas por elementos moderados que han colocado a uno de sus hombres -Alderete- como ministro de Trabajo en un Gobierno radical; y el resto de los sindicatos peronistas, que propiciaron ocho huelgas generales en menos de tres años.

Esta preelección es un caos social. Intentar abordar un avión supone un retraso de tres o cuatro horas, por cuanto los empleados de Yacimientos Petrolíferos Fiscales se encuentran en huelga por primas salariales impagadas; cuando los aviones ya están cargados de nafta, son los pilotos de Aerolíneas Argentinas los que detienen su trabajo.

La capital federal y el gran Buenos Aires acaban de padecer una ola de fríos polares en la que, inteligentemente, los servidores del gas del Estado decidideron no facilitarle las cosas al Gobierno radical. Con gran largueza se entregan las cartas y con mayor dificultad se obtienen las conferencias telefónicas.

Las últimas semanas han sido un infierno huelguístico en el que ha sido imposible viajar, telefonear al exterior, ducharse o calentar un almuerzo, en un apoyo no sólo explícito, sino práctico, de la mayoría de la CGT en favor de los candidatos opuestos al Gobierno.

2/9/87

Un abogado previene a Isabelita que podría recibir las manos robadas del cadáver de Perón (2-9-1987)

Juan Labaké, ex diputado peronista y abogado de Isabelita Martínez de Perón, ha prevenido a la ex presidenta (residente en España) sobre la posibilidad de que pudiera recibir por correo los efectos robados de la tumba de su marido (gorra, sable de ceremonia, un rosario) e incluso las propias manos del cadáver, cercenadas por desconocidos a finales del pasado mes de junio en la cripta familiar porteña de La Chacarita.

El apoderado de Isabelita alimentaría así indirectamente las presunciones de que las manos de Perón podrían encontrarse fuera de Argentina, acaso en España o en la República Oriental del Uruguay. Un periódico montevideano de reciente aparición, Con Todo, afirma, citando fuentes no identificadas de la policía argentina, que ésta se encontraría siguiendo pistas sobre el paradero de los restos en Uruguay.La realidad es que ni el ministro del Interior, Antonio Troccoli, ni el comisario jefe de la Policía Federal, Juan Pirker, ni el juez que entiende de la profanación, Jaime Far Suau, han facilitado la menor información sobre sus investigaciones. Sí es obvio el interés de Troccoli por dar una solución al macabro caso antes de las elecciones parciales del próximo domingo.

Hasta ahora, el juez Far Suau ha ordenado la detención de cinco personas, entre ellas un médico cirujano, de las que sólo se ha facilitado la identidad de una: Alberto Imbeci, ex agente de inteligencia militar durante la dictadura y presunto integrante de la banda de Aníbal Gordon (ahora en prisión preventiva), jefe operativo de la Alianza Anticomunista Argentina (Triple A).

Imbeci habría sido el informante del juez Suau y le habría conducido a allanamientos y a las otras cuatro detenciones en las provincias de Buenos Aires, Tucumán y San Juan. Pero. curiosamente Imbeci se ha negado a declarar formalmente ante el juez.

Rocambolesco

Los mejores caracteres de Rocambole rodean toda la historia. La semana pasada, en una noche de este invierno polar, la guardia de infantería se enzarzó en un tiroteo con desconocidos en los aledaños de la cripta de Juan Perón en La Chacarita, sin que se produjeran heridos o detenciones.

La Chacarita, en el oeste de la capital federal, es un sacramental de 100 hectáreas, 10 puertas y más de 10.000 panteones. La guardia de infantería -tropa de choque de la Policía Federal- guarda la bóveda de Perón, asícomo la de Evita en el otro cementerio porteño de La Recoleta y la tumba en la ciudad de La Plata, capital de la provincia bonaerense, de Ricardo BaIbín, último dirigente histórico del radicalismo.

A comienzos de agosto, la policía descubrió en el acceso al cementerio de La Recoleta una caja de cartón con un letrero: Aquí están las manos de Perón. Ante el temor de que se tratara -de una trampa con "caza-bobos", los artificieros reventaron el paquete para encontrar en él dos pezuñas de cerdo.

El misterioso grupo de los 13 que firmó el reclamo de ocho millones de dólares por las manos y los efectos del tres veces presidente argentino no ha vuelto a comunicarse con la dirección del Partido Justicialista ni ha dado la más pequeña indicación de cómo debería entregarse el rescate, que, en cualquier caso, no será pagado jamás.

Al margen de la ausencia de información oficial o confidencial solvente y hasta de las propias y extrañas denuncias del ex agente Alberto Imbeci, nadie duda que la profanación es obra de algún grupo de tareasparapolicial o paramilitar de los que sirvieron a la dictadura, y que con este despropósito pretenden engordar la desestabilización emocional de una sociedad ya tan baqueteada como la argentina.

1/9/87

Argentina vota por cuarta vez consecutiva desde 1955 (1-9-1987)

El próximo domingo, 6 de septiembre, los argentinos concurrirán por primera vez a las urnas en la cuarta convocatoria consecutiva desde 1955, cuando fue derrocado el régimen del general Juan Domingo Perón. Se trata de una marca histórica por cuanto desde entonces nunca el pueblo argentino demostró tal estabilidad política, pudiendo votar libremente y desde las elecciones generales de 1983, dos elecciones legislativas parciales y un referéndum sobre la paz con Chile a cuenta de las diferencias sobre las islas del canal del Beagle y la proyección antártica de aquellas aguas.

Las elecciones parciales del 6 de septiembre coinciden con el 57º aniversario del golpe militar del general José Félix Uriburu contra el Gobierno constitucional del presidente radical Hipólito Yrigoyen. En aquellas fechas puede datarse el inicio de la decadencia argentina, su serie continuada de pronunciamientos militares y su ausencia de respuesta a la crisis económica internacional propiciada por el crack de la bolsa neoyorquina apenas un año antes.Algo de este mensaje subliminal parece haber sido recibido por la población, que estima como más importante la posibilidad de poder seguir votando en libertad -tras décadas de continua intervención militar- que el mero hecho de escoger entre radicales y, peronistas, bipartidismo imperfecto en el que se encuentra el país desde antes de la salida de la última dictadura militar de 1976-1983.

En estas segundas elecciones parciales los argentinos eligen 120 diputados (la mitad de la Cámara Baja), gobernadores y vicegobernadores en 20 de las 22 provincias y sólo gobernadores en Río Negro y Santiago del Estero, en donde sus respectivas constituciones provinciales sólo prevén la elección del primer mandatario. Igualmente, se eligen diputados en las provincias de Buenos Aires (la primera del país por su población y su peso político específico), Catamarca, Córdoba, Corrientes, Entre Ríos, Mendoza, Salta, Santa Fe y Tucumán. En el territorio de la Tierra del Fuego se eligen sólo legisladores territoriales al no constituir la zona un gobierno provincial federal.

Un 40% de indecisos

También se renuevan cargos en los ayuntamientos -intendencias- de las ciudades, juntas de fomento y tribunales de cuentas. Es, en suma, una auténtica prueba sobre la marcha de la gobernación general de la República, en la que en estas vísperas electorales el número de indecisos se cifra hasta en un 40%, según diferentes sondeos de opinión.Este tan elevado número de indecisos, en una sociedad de voto tan definido como la Argentina (o peronista o radical), junto a los cerca de 800.000 jóvenes que con 18 años votarán por primera vez, es el factor de interés añadido a las elecciones del domingo.

En líneas generales, puede aventurarse que la Unión Cívica Radical (UCR), en el Gobierno, liderada por el presidente Raúl Alfonsín, perderá en los comicios algunos diputados y senadores y, acaso, la mayoría simple que ostenta en la Cámara Baja. Sin embargo, cabe presuponer un retroceso parejo en los votos peronistas, de tal manera que el Gobierno podría continuar legislando con igual o mayor comodidad que hasta ahora con el apoyo de fuerzas políticas provinciales como el Bloque Popular Neuquino, el Frente Autonómico de Corrientes o el Bloquismo de San Juan y fuerzas políticas de centro-derecha como la Unión de Centro Democrático (UCD). En cualquier caso, nadie estima que los justicialistas puedan revolcar electoralmente al partido en el Gobierno.

Al ser el voto peronista el más militante, se deduce que los peronistas no serán favorecidos por tan alto número de indecisos que, o votarán en blanco -el voto en Argentina es obligatorio-, o seguirán prestando su apoyo a la UCR para dar estabilidad y continuidad a la política del Gobierno, o se decantará por la hasta ahora minúscula UCD (dos diputados) para intentar romper el tradicional bipartidismo del país.

Desde hace tres meses, la gran batalla política se ha venido librando -obviamente- en la provincia de Buenos Aires, la más rica y poblada del país, por cuya gobernaduría compiten Juan Manuel Casella, un joven abogado que fue ministro de Trabajo con Alfonsín, y Antonio Casiero, un veterano economista que fue ministro de Economía bajo la presidencia de Isabelita Perón.

Al igual que la capital federal es un bastión radical o conservador donde el domingo volverá a ser dominante la UCR y verá crecer su influencia la UCD, la provincia bonaerense ha sido tradicionalmente un feudo peronista gracias al cinturón industrial del Gran Buenos Aires. Las elecciones generales de octubre de 1983 dieron por primera vez la gobernaduría a los radicales en la persona de un médico bienintencionado y sin vigor político como el doctor Armendáriz, frente al energumenismo de la extrema derecha peronista representado por Herminio Iglesias, ahora fuera del justicialismo.

Los términos en los que se ha desarrollado esta campaña electoral han sido prudentísimos, desideologizados y centrados en asuntos puntualmente administrativos: la conducción de la economía, las inundaciones de Buenos Aires, la asistencia a los jubilados. Para nada han entrado en el debate, salvo para partidos extraparlamentarios de ultraizquierda, cuestiones como el intento de golpe de Estado de la pasada Semana Santa, el papel de las Fuerzas Armadas o la ley de Obediencia Debida que desprocesa a torturadores, secuestradores y homicidas.

El caballo de batalla de estas elecciones se ha cabalgado sobre la situación económica y las falencias del Plan Austral de economía de guerra. Las cosas no están bien en la República argentina: la inflación mensual ha alcanzado el 10% y ya se pagan 3,14 australes por un dólar estadounidense.

[Los consulados argentinos en España (en Madrid, Barcelona, Vigo, Las Palmas, Bilbao y Cádiz) permanecerán abiertos el 6 de septiembre, de las 8 a las 18 horas, para que los ciudadanos argentinos en tránsito o residentes en España puedan justificar la no emisión de su voto en la República.]

La cuña de la UCD (1-9-1987)

El gran ganador del domingo lo será moralmente la Unión de Centro Democrático (UCD), partido que dará un salto cualitativo, aunque para nada decisorio, entre radicales y peronistas; pero meterá la cuña de la idea de que es posible acabar con el bipartidismo en el país.La Unión de Centro Democrático está liderada por el capitán-ingeniero Álvaro Alsogaray, amigo personal y político de Manuel Fraga Iribame.

Alsogaray, un ingeniero militar, define a su Unión de Centro Democrático como liberal y propone una salida economicista a los problemas de la sociedad argentina, que pasaría primordialmente por la privatización de las empresas estatales, el achicamiento del Estado, la libre competencia y la filosofía de exitismo individual como posibilidad de regeneración racional.

La Unión de Centro Democrático agrupa a la burguesía más conservadora, ha captado recientemente a clases medias proletarizadas por la crisis económica, y, sorprendentemente, ve sus mítines arrasados Por jóvenes quinceañeros, no todos de buena posición social, convencidos de que el futuro reside en este liberalismo de centro-derecha.

Como contrapartida al irresistible ascenso de la Unión de Centro Democrático, cabe destacar la entrada en picada del Partido Intransigente (PI), capitaneado por el viejo médico Oscar Alende, alias El Bisonte.

El Pl es una organización escindida del radicalismo por su izquierda y que aglutinaba principalmente a jóvenes bonaerenses o porteños de vocación revolucionaria.

Argentina, así, aunque su futuro continúe siendo decidido entre radicales y peronistas, no parece insensible, al menos entre sus juventudes, a los vientos conservadores que soplan bien fuerte por ahí fuera.