22/12/87

Alfonsín cede a la presión de la Armada para que ascienda el teniente Astiz, acusado de torturas y otros graves delitos (22-12-1987)

Antes del próximo 31 de diciembre el teniente de navío Ignacio Alfredo Astiz será ascendido a capitán de corbeta, al haber sido declarado apto para el empleo inmediato superior por la junta de calificaciones de la Armada argentina. Astiz debería haber ascendido en 1985, pero los procesos en que se vio involucrado por violación de los derechos humanos demoraron su ascenso.

Una vez ascendido, el flamante capitán de corbeta deberá iniciar su período anual de vacaciones, por lo que podrá retrasarse hasta comienzos de febrero la decisión de otorgarle destino, sugerirle el retiro, obligarle a retirarse o dejarle indefinidamente a disponibilidad del Estado Mayor de su arma.No obstante, la presión de la Armada es muy fuerte y cerrada para que Astiz prosiga su carrera naval sin ninguna interferencia del poder político. El presidente Raúl Alfonsín y su ministro de Defensa, Horacio Jaunarena, han mantenido reuniones con expertos jurídicos civiles y militares sin encontrar el menor resquicio legal para impedir el ascenso del oficial que comandó un grupo de tareas en la Escuela de Mecánica de la Armada durante la guerra sucia contra la subversión, bajo el apodo de Cuervo. Astiz es acusado, entre otros delitos, de la desaparición de la adolescente sueca Dagmar Hagelin, y de las monjas francesas Alice Domon y Leoni Duquet.

Su pase a retiro por orden del ministro de Defensa sería una decisión política que debería enfrentarse a la explícita amenaza de la dirección de la fuerza, que encabeza el vicealmirante Ramón Arosa, de dimitir el bloque. Sólo dentro de 10 años, si el régimen democrático pervive en la Argentina, Astiz podría ver truncada su carrera sin traumas institucionales; en 1997 deberá hipotéticamente ascender a capitán de fragata, rango a partir del cual sólo se puede ascender mediante acuerdo secreto del Senado de la nación.

Esperanza remota

Resta una remota esperanza de que Astiz solicite voluntariamente su retiro y acepte las ofertas que se le están haciendo de trabajar como instructor de la Marina, en astilleros civiles o incluso como agregado a una embajada como la de Argentina en Suráfrica, donde ya sirvió durante algunos años a plena satisfacción del régimen surafricano. El caso es que el presidente Alfonsín, tras el golpe de Estado blando del Ejército de Tierra durante la pasada Semana Santa, y perdida su mayoría parlamentaria y en las gobernaciones de las provincias en las elecciones del 6 de septiembre, carece de poder real para plantarle cara a la Armada.Cabría una última posibilidad de solucionar el caso Astiz en un terreno judicial.

El Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas, máximo tribunal castrense, juzgó y condenó a los responsables militares de la pérdida de la guerra de las Malvinas. Dado que, desde la asunción del Gobierno radical, las sentencias militares son apelables ante la justicia ordinaria, el fiscal federal Julio César Strassera recurrió aquellas por no estimarlas ajustadas a derecho; particularmente la que absolvía a Astiz por la rendición de las islas Georgias del Sur sin disparar un solo tiro, aún en el supuesto de haber recibido órdenes para hacerlo así.

Código de honor

La fiscalía de la Cámara Federal de Apelaciones estima que según el código de honor de las Fuerzas Armadas argentinas, el jefe de una plaza no puede rendirla sin haber agotado el parque o haber perdido dos tercios de sus hombres en la batalla.Si en esta apelación, que comenzará a verse en febrero próximo, el ahora capitán de corbeta Alfredo Astiz resultara condenado, se facilitaría políticamente su definitivo retiro de la Armada argentina.

19/12/87

El golpista argentino Aldo Rico será juzgado por militares (19-12-1987)

Por tres votos contra dos, la Corte Suprema de Justicia argentina decidió que el ex teniente coronel Aldo Rico sea juzgado por la justicia militar y no por la civil, que también le reclamaba. Aldo Rico se atrincheró entre el 16 y el 19 de abril en la Escuela de Aplicación de Infantería de Campo de Mayo, cuartel general del Ejército.

La acción de Rico provocó la ruptura de la cadena de mando en el Ejército de Tierra y la caída del jefe del Estado Mayor de la fuerza.El teniente coronel fue separado de las fuerzas armadas por el ministro de Defensa, Horacio Jaunarena, y el juez federal Daniel Piotti le intimó a la rendición procesándole por rebelión. Ahora, el fallo de la Corte Suprema ha decidido que el juicio contra el ex teniente coronel corresponde a la justicia militar por cuanto "no surgen elementos que permitan, afirmar que el procesado pretendió arrancar una medida o concesión a algunos de los poderes públicos del Gobierno nacional".

La Corte Suprema preestablece así que la asonada de Rico fue un motín y no una rebelión. Los magistrados Jorge Bacque y Enrique Petracchi disintieron, estimando el primero que los sucesos de Semana Santa constituyeron una rebelión y el segundo que en el caso Rico debe actuar primero la justicia militar y después la justicia civil.

El caso es que Aldo Rico, preso en Campo de Mayo, ha visto satisfechas sus aspiraciones de ser juzgado en su fuero. De cualquier manera, tras la reforma del Código de Justicia Militar argentiro en 1984, todas las sentencias castrenses son apelables ante la justicia ordinaria. Así, en el futuro , la fiscalía de la Cámara Federai de Apelaciones en lo Criminal y Correccional podrá intervenir sobre la sentencia que Rico reciba de sus camaradas de armas.

Por otra parte, ayer se reunió durante toda la mañana el almirantazgo argentino para deliberas sobre la situación del teniente de navío Ignacio Alfredo Astiz, quien tiene retrasado dos años su ascenso a capitan de corbeta.

Alfredo Astiz vio congelado su ascenso al encontrarse involucrado en gravísimos delitos contra los derechos humanos, como la desaparición de la adolescente sueca Dagmar Hagelin y de las rrionjas francesas Alice Domon y Lconie Duquet.

La primera causa contra él prescribió, aunque se probó su culpabilidad, y de la segunda fue desprocesado en virtud de la ley de obediencia debida.

No se espera que antes de la próxima semana el presidente Alfonsín decida sobre el ascenso de Astiz, aunque se sabe de su intención primera de ascenderle -con la ley en la mano no puede hacer otra cosa- y exigirle de inmediato su pase a retiro. Otra solución más suave consistiría en ascenderle a capitán de corbeta y dejarle indefinidamente en disponibilidad para ganar tiempo, al tiempo en la esperanza de que se aburra y pida él mismo su retiro. En cualquier caso, la sociedad civil no puede tolerar que un oficial como Astiz prosiga y culmine su carrera naval.

La reacción de la Armada argentina es imprevisible y comprende dos supuestos máximos y peligrosos. La cúpula naval encabezada por el vicealmirante Ramón Arosa, podría pedir su propio pase a retiro, si se corta la carrera de Astiz, provocando una crisis en el arma, dado que ningún otro almirante aceptaría sus tituir a Arosa. Menos probable pero posible es que los compañeros de promoción de Alfredo Astiz, tenientes de navío y capitanes de corbeta, se autoacuartelen en la base naval de Río Santiago en defensa de su camarada y en una reedición del planteo del Ejército de Tierra durante Semana Santa.

El presidente Raúl Alfonsín, una vez más, se ve abocado a elegir entre la peste y el cólera.

10/12/87

Seguimiento irregular de la huelga general peronista (10-12-1986)

Un seguimiento mediano distinguió la décima huelga general organizada por la central sindical peronista Confederación General del Trabajo (CGT) en los cuatro años de la recobrada democracia argentina. La huelga, en esta ocasión por 34 horas, se inició como en numerosas ocasiones anteriores aprovechando las lindes de una festividad: el feriado optativo del martes a cuenta de la Inmaculada Concepción.Esta vez la CGT se retiró de la Capital Federal iniciando la huelga con una concentración en La Matanza, partido industrial bonaerense, que reunió entre 10.000 y 20.000 personas. Saúl Ubaldini, el trabajador cervecero que encabeza la CGT, pretendió ridiculizar al presidente, Raúl Alfonsín, imitando su voz y fue crítico y sarcástico con los ministros de Economía, Trabajo y Obras Públicas. Nuevamente el núcleo de su mensaje consistió en la exigencia de la renuncia del equipo económico del Gobierno, al que acusa de encontrarse al servicio del Fondo Monetario Internacional.
Estimulado por los concurrentes, que levantaban imágenes de la Virgen de Luján, muy milagrera y patrona del Ejército, Ubaldini cerró su discurso con un "¡Gracias Virgen mía, por darnos este acto!".
La huelga ha sido seguida muy irregularmente en todo el país, acaso ante el cansancio por tan repetitiva fórmula. Salieron los periódicos aunque en paginación reducida y oficinas bancarias, comercios y espectáculos, abrieron sus puertas en gran número. Circularon taxis y autobuses conducidos por sus propietarios y sólo la paralización de los trenes subterráneos y de superficie incidió seriamente en la asistencia al trabajo.

El hecho de que la CGT realizara su concentración en la provincia de Buenos Aires y no en la capital argentina y la escasa asistencia a la misma -pese a celebrarse en una cicunscripción eminentemente obrera- se interpreta en Argentina como un decaimiento del poder de convocatoria del sindicalismo peronista.

El presidente Alfonsín no sólo se ha ausentado de esta décima huelga -se encuentra en viaje oficial de siete días a Italia y el Vaticano- sino de la transmisión de poderes a los 22 gobernadores provinciales electos el pasado 6 de septiembre, de los que 14 son peronistas, y sólo dos -Córdoba y Río Negro- radicales, y el resto pertenecientes a caudillismos locales.

Antes de su marcha el presidente se reunió en el domicilio del ministro del Interior, Enrique Nosiglia, con el hoy ya gobernador de la provincia de Buenos Aires, Antonio Cafiero, líder de la corriente renovadora del Movimiento Justicialista y firme candidato presidencial para las elecciones de 1989.

Cafiero es desde hoy gobernador de la primera provincia del país pero se enfrenta con una mayoría de la Unión Cívica Radical en el Congreso provincial y con otra mayoría -también radical- de alcaldes y por ello tiene necesidad de pactar con el jefe del radicalismo.

Strassera, nombrado embajador argentino ante la Comisión de Derechos Humanos de la ONU (10-12-1987)

Julio César Strassera, fiscal de la Cámara Federal de Apelaciones en lo Criminal y Correccional, ha sido designado embajador argentino ante las oficinas de las Naciones Unidas defensoras de los derechos humanos con sede en Ginebra. El nombramiento, a instancias del Gobierno de Raúl Alfonsín, fue aprobado el pasado lunes por la Comisión Permanente del Senado y será ratificado antes de fin de mes y en un mero trámite por el Congreso de Diputados y Senadores.Bajo la fiscalía de Strassera, el ex teniente general Videla y el ex almirante Massera, integrantes de la primera junta militar argentina, fueron sentenciados a cadena perpetua por crímenes aberrantes contra la humanidad; el ex teniente general Viola, segundo presidente militar de la dictadura, fue sentenciado a 18 años de prisión, así como a ocho años el ex almirante Lambruschini, miembro de su Gobierno. El ex brigadier general del Aire Agosti, integrante de la primera junta militar, también fue sentenciado a cuatro años y medio de penitenciaría.

En otras causas, la fiscalía dirigida por Strassera obtuvo 25 años de prisión para el ex general Ramón Camps, ex jefe de la policía de Buenos Aires, y 20 años para su sucesor en el cargo, el ex general Richieri.

La designación de Strassera como embajador ante las Naciones Unidas en Ginebra ha sido negociada de mutuo acuerdo entre el Gobierno y el interesado para alejarle del foco de amenazas y tensión política de Buenos Aires. Para dar continuidad a la labor de la fiscalía será nombra do sustituto el fiscal adjunto Luis Moreno Campo.

30/11/87

El ascenso y probable retiro de Astiz abre otra crisis militar en Argentina (30-11-1987)

El grado militar del teniente de navío Alfredo Ignacio Astiz podría provocar en la Armada argentina una situación paralela a la que durante la pasada Semana Santa llevó al Ejército de Tierra a la insurrección. El Gobierno ha decidido en principio ascenderle al grado inmediato de capitán de corbeta y exigirle automáticamente su pase a retiro. La cúpula de la Marina, encabezada por el vicealmirante Ramón Arosa, se opone terminantemente a esta solución de compromiso que acabaría con la carrera naval de uno de los símbolos de la represión castrense.Durante los primeros y peores años de la dictadura militar instaurada en 1976, Astiz integró uno de los grupos de tareas pertenecientes a la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), en la capital federal, principal centro de detención clandestina y tortura del país.

En diciembre de 1986 la Cámara Federal de Apelaciones en lo Criminal y Correccional, aun admitiendo la responsabilidad de Astiz como autor probado de delitos de privación ilegítima de la libertad y lesiones graves, no pudo condenarle por haber prescrito los crímenes probados.

El 12 de diciembre de 1977, tras haberse infiltrado entre las Madres de Plaza de Mayo como supuesto hermano de un desaparecido, propició la detención en la iglesia de la Santa Cruz de 14 personas de entre las cuales las monjas francesas Alice Donon y Leoni Duquet desaparecieron tras habérselas visto violadas y torturadas en la Escuela de Mecánica de la Armada. El pasado mes de junio Astiz, en prisión preventiva por este caso, fue puesto en libertad en aplicación de la llamada ley de obediencia debida que desprocesó a los oficiales que violaron los derechos humanos siguiendo órdenes de sus superiores.

Rendición

En 1982, Astiz, comando naval -es buceador de combate- ocupó al mando de Los Lagartos, unidades de elite de la infantería de Marina, las Georgias del Sur, durante la crisis de las Malvinas. Las rindió a la Armada británica sin disparar un tiro. Juzgado, fue absuelto por tribunales militares en el entendimiento de que recibió de sus superiores la orden de rendición.Desde hace dos años el ascenso de Astiz a capitán de corbeta ha sido congelado por los dos primeros procesos a que fue sometido y cuyas resoluciones exculpatorias han sido apeladas. Ahora la discusión entre el partido gubernamental -la Unión Cívica Radical- y el Gobierno ha sido muy violenta sobre la situación de este oficial. Una fórmula de compromiso se ha alcanzado resolviéndose ascenderse al grado inmediato superior y exigirle el pase a la reserva. Los altos mandos navales se han negado en redondo en el buen entendimiento de que ése será el camino que seguirán todos los restantes oficiales desprocesados por delitos aberrantes contra la humanidad, asunto en el que la Armada argentina obtuvo antaño elevadas cualificaciones.

27/11/87

El sindiato peronista convoca su décima huelga general contra la política de Alfonsín (27-11-1987)

La peronista Confederación General del Trabajo (CGT) acordó en la noche del martes llevar a cabo su décima huelga general contra la política económica del Gobierno radical en menos de cinco años de restauración democrática.Esta décima huelga general tendrá una duración de 34 horas, y se iniciará el 8 de diciembre a las dos de la tarde. El éxito de este nuevo pulso al Gobierno de Alfonsín está garantizado de antemano,al ser feriado optativo el día 8 de diciembre para el comercio y la Administración pública, con lo que los trabajadores de estos ramos no perderán su jornada salarial, en la duda de si se declaran en huelga u optan por una vacación a la que en ese día tienen derecho.

Aunque la CGT mantiene su ritmo de al menos dos huelgas generales por año -durante los siete años de dictadura militar sólo convocó una, ya en la agonía de la penúltima junta castrense-, la próxima supondrá un salto cualitativo, al superar las 24 horas y decidirse tras intensas negociaciones fracasadas entre el Ministerio de Trabajo y la única central sindical.

Saúl Ubaldini, el trabajador cervecero líder de la CGT, se trasladó hasta la sede de su central en una, ambulancia seguida por una unidad móvil de terapia coronana intensiva -se encuentra internado por una afección renal- para decidir personalmente la fecha y el alcance de la nueva huelga general.

Por su parte, el ministro de Trabajo, Ideler Tonelli, dejó una puerta abierta a una posible solución de este nuevo conflicto afirmando que el Gobierno siempre vería con buenos ojos una mediación de la Iglesia católica. La CGT se encuentra fuertemente influenciada por la jerarquía católica argentina -la Iglesia más conservadora de América del Sur-, y entre los- asesores y redactores del discursos de Ubaldini se cuentan prestigiosos sacerdotes.

No obstante, caben escasas esperanzas de que la jerarquía católica medie en esta huelga, con la que comienza oficialmente la campaña electoral peronista para las elecciones presidenciales de octubre de 1989, que, con toda seguridad, serán adelantadas al menos seis meses. El obispo de San Justo ha rechazado la posibilidad de mediación entre el Gobierno y los sindicatos peronistas, aduciendo que "el congelamiento de precios no existe" y que "la situación socioeconómica no ha inejorado".

Dólar oficial y dólar 'negro'

Esta décima huelga general se enmarca en una situación económica caracterizada por una brecha cambiaría entre el dólar oficial y el negro del 18,80%, y por una inflación mensual del 8,5%. El tobogán del Plan Austral de economía de guerra sube y baja, defendiéndose precariamente, pero en estos momentos precisamente asciende, si se tiene en cuenta que la inflación del mes de octubre creció hasta el 20% , lo que obligó al Gobierno a adoptar drásticas subidas de tarifas y un tercera congelación de precios.

6/11/87

La huelga contra Alfonsín reúne a las dispersas huestes peronistas (6-11-1987)

La novena huelga general en Argentina contra el Gobierno de Raúl Alfonsín ha servido, al margen de sus discutibles pero legítimos intereses sindicales, para reunir a la grey de la peronista Confederación General de Trabajo que, hace sólo tres semanas, se encontró al borde de la escisión a cuenta de si el representante sindical en la dirección del peronismo sería un renovador, un histórico, un verticalista, un miembro de las 62 organizaciones, de las 25 organizaciones o de las 15organizaciones (agrupaciones de gremios peronistas de distintas corrientes tácticas). La huelga fue seguida por un 98% de la población laboral, según datos de la central sindical (esta vez el Ministerio de Trabajo no facilitó un seguimiento de la misma). En todo caso, funcionaron taxis y colectivos, confiterías, cines, teatros y medios de comunicación. Como en ocasiones anteriores, la huelga afectó esencialmente a los centros fabriles del Gran Buenos Aires.

La concentración en la plaza de Mayo, frente a la Casa Rosada, se vio deslucida por un considerable aguacero; los diarios porteños cifran la asistencia entre 15.000 y 30.000 personas, y el Ministerio del Interior tampoco esta vez evaluó policialmente el número de manifestantes. La CGT informó oficialmente que los asistentes al discurso de su líder, Saúl Ubaldini, fueron exactamente 165.000 personas.

Bajo la consigna "¡Que se vayan!", el secretario de la CGT acusó al Gobierno de llevar a los argentinos al hambre, la desocupación y la miseria, exigiendo la renuncia de todo el equipo económico gubernamental y la moratoria unilateral en el pago de la deuda externa. Anunció finalmente un plan de movilizaciones continuas contra el Gobierno.

Antonio Cafiero, gobernador electo de la provincia de Buenos Aires, aspirante oficioso a las elecciones presidenciales de dentro de 27 meses y líder de los peronistas renovadores, una de las múltiples fracciones del justicialismo, prefirió no subir a la tribuna para acompañar a Ubaldini, dado que carecía de seguridades por parte de la Unión Obrera Metalúrgica -sindicalistas duros entre los duros- de no ser abucheado.