11/12/13

CANDIDO MENDEZ EN SU ENCRUCIJADA (11-12-2013)

Tuve una vecina porteña que hipnotizada por las excelentes telenovelas brasileras siempre dejaba prenderse las sartenes y maldecía al almacenero que, según ella, la vendía aceite inflamable. Es el mismo razonamiento, entre astuto y subnormal, de UGT-PSOE ante la tumba madrileña de Pablo Iglesias, fundador de ambos. La persecución del sindicalismo solo se ha consumado en los regímenes de socialismo real donde los sindicatos pasaron a punta de pistola de correas de transmisión a servomandos. Hoy los sindicatos son perseguidos en Cuba, Vietnam, China y Corea del Norte. El sistema capitalista, más o  menos corregido por sí mismo o las socialdemocracias, no es altruista pero necesita de un sindicalismo fuerte y respetable, para no anarquizar su propio funcionamiento y desarrollo. Si los sindicatos no  existieran los inventarían las grandes corporaciones económicas y el cuentapropista de la esquina. Cándido Méndez dice en el cementerio que no debe generalizarse la corrupción de UGT. Ni la de los cadáveres cuyos huesos pueden conservarse miles de años. UGT comenzó muy bien esta democracia que nos hemos dado gracias a la integridad de  un hombre como Nicolás Redondo, que dio paso a Felipe González para luego disentir de él y recibir el pufo de la Promotora Social de Viviendas, por lo que dimitió de la vida pública no siendo responsable de nada. Cándido, que no tiene que ver con el de Voltaire, condujo UGT de la corruptela a la corrupción hoy encausada, de la contabilidad creativa a la surrealista, de un funcionariado de bajísima calidad a la burocratización de la nomenklatura. A impartir cursos de formación como la maestra analfabeta que puso escuela, y a enseñar risoterapia y corte del jamón, a reclamar un patrimonio inexistente, a vivir de mantenida del erario y de lo más miserable: del dinero de los despedidos. La UGT nace marxista, de la mano de Paul Lafarge, casado con Laura Marx con la que acordó un suicidio común, que cumplieron. Lo mejor de este franco-cubano es su “Derecho a la pereza”, que  no han leído estos gerifaltes ugetistas.Y el esforzado Pablo Iglesias no fue tan santo laico como pregonan sus hagiógrafos, ya que lo primero que hizo en Cortes fue amenazar de muerte al Primer Ministro Miguel Maura, a quien la Providencia salvó al poco. A Cándido no le preocupa durar en lo suyo más que Franco en El Pardo, porque su entendimiento de la democracia es la elección por delegaciones, y eso de un trabajador, un voto, no le acaba de sonar. Lo suyo eran las reuniones nocturnas en Moncloa con Zapatero organizando el mejor sistema financiero mundial sin crisis ni hombres de negro. Entre los consejos de Solbes, Miguel Sebastián, Elena Salgado, Jordi Sevilla y nuestro Cándido, el expresidente Zapatero merece indulgencias plenarias. A Cándido, gran comedor de muchos tenedores, los médicos le hicieron bajar peso, e iba andando al sindicato pregonando que por austeridad prescindía de chófer y coche de respeto. Parecer antes que ser, única ideología de los hipócritas. A nadie le interesa arrodillar a esta UGT obsoleta, casi una multinacional, que despide a sus trabajadores con las leyes “abominables” del Gobierno, con un mínimo de afiliados y escasas simpatías. Cándido no vale ya ni para convocar un congreso extraordinario que limpie los harapos de la momia en que han querido devenir. Esta UGT ya solo espera a que deje de llover.

9/12/13

EL COLOR DE LA CASA ROSADA (9-12-2013)

Domingo Faustino Sarmiento fue un presidente singular de la República Argentina:  periodista,  maestro, militar, político, diplomático, y, por encima de todo, pedagogo, de los que creen que sin instrucción nada le es posible a las naciones. Viajó como embajador por Europa para estudiar sus diferentes sistemas educativos y trasladar lo mejor de ellos al Río de la Plata, y fue el jefe de la misión diplomática argentina ante los Estados Unidos. El siglo de la independencia argentina fue atroz y durante 62 años el naciente país resultó asolado por cruentas guerras civiles entre unitarios y federales, enarbolando unas enseñas blancas y otras coloradas. Cuando Sarmiento ocupó la sede del gobierno porteño, a la vieja aduana y al fortín español,  los pintó de gris blancuzco, ordenó mezclar la pintura blanca de los unitarios con la sangre de los mataderos próximos, y el rojo federal, haciendo nacer la Casa Rosada y visualizando la paz entre centralistas y federativos. Sarmiento era un utópico, y cuando consumó su mandato se retiró a dar clases en su escuela rural con su madre doña Paula Albarracín; después como buen argentino, emigró a Chile, escribiendo en una de ellas:” Bárbaros las ideas no se matan “  . La calidad del federalismo argentino la evalúa en  estos días la cadena de huelgas de varias policías provinciales y la respuesta de la Presidenta Kirchner  que se las arreglen como puedan porque la Policía Federal no tiene tanto despliegue. Argentina es federal, pero al controlar férreamente la Casa Rosada, el dinero de las provincias, a la postre el régimen es unitario, centralista. Las provincias se vengan y alguna ha depositado sus fondos en Florida, a lo que desde Buenos Aires CFK replica interviniendo a las  provincias por minucias o pucherazos o doble contabilidad. El federalismo, y su superación confederal, son tan viejos como el anarquismo, y sus padres son Proudhon y Bakukin. Todo lo  contrario de la estabilidad de federaciones como la estadounidense o la alemana, y en cercanía de los sistemas iberoamericanos como el mexicano, brasilero o argentino. México DF tiene que movilizar al Ejército para evitar el narcoestado;  Brasilia debe  apaciguar a los indios carajás de su Estado amazónico. Nuestra voluntarista experiencia federal resultó patética y cómica a partes iguales, descontando la sangre derramada inútilmente. Nuestros constituyentes pactaron bajo presión una Constitución Federal que no lo pareciera y huyera del apellido. Si Corrientes (al noroeste argentino) tuviera nuestra Constitución no sería independentista. En este mundo el federalismo solo es un mantra.

8/12/13

LA INDEPENDENCIA DE TEXAS (8-12-2013)

El Presidente de los Estados Unidos, Barak Obama, tuvo una de esas iniciativas políticas que carga el diablo cuando en una de las decisiones de su primer mandato abrió una página web en la Casa Blanca para las sugerencias directas de los ciudadanos. De inmediato más de cien mil firmas testificadas exigieron, con razones históricas y jurídicas, la independencia de Texas. La patriotera filmografía sobre las heroicidades en El Álamo, las intrigas de Austin, la astucia del general Sam Houston o la impericia militar del Presidente mexicano Antonio López de Santa Ana, retrata solo el comienzo de una independencia aplazada y frustrada. Texas levantó su bandera de la estrella solitaria en 1.836 y hasta 1.845, nueve años después, no se adhirió voluntariamente a la Unión. En una cámara acorazada de la capital, Austin, guardan su primera Constitución, y tienen tantos motivos históricos y morales para reclamar la restitución de su independencia como cualquier viejo reino español. Y de hecho continúan ejerciendo su reivindicación. Tampoco en la Historia los males viajan solos, y entre 1.861 y 1.865 volvieron a tomarse por la mano el derecho a decidir, esta vez no para hurtarse a México sino a la Unión, tomando facción como sudistas en el bando equivocado de los confederados durante la Guerra de Secesión. En menos de veinte años el Estado de Texas no pudo comenzar con peor pie. Hoy dan petróleo en cantidades estratégicas, la más sofisticada tecnología médica y espacial, carne para exportar y soldados y Presidentes para la Unión. No faltan los iluminados que quisieron ver en el magnicidio de Dallas un reflejo de odio hacia la omnipotencia federal de Washington. A ustedes les sonará, aunque solo sea por un ramalazo visual, la figura de un actor bajito, barbado y experto en artes marciales, Chuck Norris, protagonista de una eterna serie televisiva sobre los Rangers de Texas (una policía autónoma) que se sigue emitiendo en España, y que aún se candidatea periódicamente, en serio y legalmente, a la Presidencia de Texas, como un Arthur Mas cualquiera. Aducen los texanos, a más de su historia nacional, que dan a la Unión más de lo que reciben y que en calidad de independientes serían la novena potencia económica mundial. Suenan tan iguales ambos instrumentos que a veces no se sabe si fue primero la guitarra texana o el Stradivarius catalán. En su onanismo secesionista no están solos nuestros hermanos texanos, pues les acompañan, aunque con menor vehemencia, los Estados de Vermont, Florida y Hawaii. Descontando a Massachusetts que fue Estado independiente en la temprana fecha de 1.780.

Por supuesto que estos retales de la Historia no pesan para nada en la política de la primera potencia mundial, pero que no falte su apoyo y referencia para los románticos ultranacionalistas europeos. Lo primero que se globalizó, aún antes que la travesía de Colón, fue el sueño de la razón. La enseñanza americana para nuestros irredentos independentistas se encuentra en la vigencia de la Constitución de EE.UU. (1.787), decana de las escritas. Su longevidad obedece a su concisión en solo siete artículos, enmendados 27 veces.  Pero enmiendas que no son correcciones o anulaciones sino como leyes de acompañamiento que desarrollan el título primigenio. La argumentación de Abraham Lincoln para oponerse a la voluntad de decidir de la Confederación no fue el esclavismo (la manumisión no llegó hasta mediada la guerra) sino la metástasis, palabra desconocida entonces: que la independencia de Cataluña de España genere la de Tárragona de Barcelona, por traducirlo de la oncología a la catalanidad. Hoy un congreso en Austin sobre la opresión de Washington DC movería a risa a sus propios organizadores. Nuestra Constitución del 78 es muy joven junto a la estadounidense y necesita que se la pode mucha fronda, pero no que se la revuelque. ¿Dónde está escrito que cada generación ha de tener su texto máximo?. Hay que vivir en el futuro para ser contemporáneos del presente, y es bueno que las Constituciones duren, por más que se enmienden. ¿Sería buen paso esa federalización que proponen los vendedores de crecepelos ?.  En árabe puente “es al-cántara”, y cuando decimos puente de Alcántara nos estamos rebozando en la redundancia. Nuestra última y vigente es una Constitución federal por más que nuestros constituyentes no se atrevieran a apellidarla así. Recordar el federalismo de la I º República todavía mueve a espanto o a chufla. Entre nosotros las derechas vasca y catalana (Joan Junqueras es de derechas pero no lo sabe) se han aferrado a lo más insolidario del nacionalismo decimonónico pretendiendo leyes a medida o inventando conceptos identitarios tan salvajes como el derecho decisorio,  extraído con fórceps de la descolonización de la postguerra mundial. Derecho a decidir es matar al vecino que sintoniza muy alto el televisor. En la Independencia de Texas el único al que asistía la razón era al sátrapa del general-Presidente Antonio de Santa Ana, considerando indivisible el Virreinato de México. Y cuando el President Mas se mira en el espejito es el patético Norris y no  Clark  Kent con quién sueña ser.  

5/12/13

LA MALA EDUCACIÓN II (5-12-2013)

Hace unos días una conocida periodista televisiva con su carrera de Ciencias de la Comunicación completa a sus esbeltas espaldas insistía en la grandiosidad de esos peces llamados ballenas. Las familias australes de estos pececitos paren en septiembre en las costas patagónicas y, por supuesto, no desovan. Son mamíferos. Cuando las hembras saltan sobre las aguas del Atlántico Sur resultan impresionantes sus tremendas mamas que eyectan la leche blanqueando las aguas para que el ballenato pueda alimentarse. Que los cetáceos sean mamíferos es algo más que un dato: es el misterio paleontológico de unas especies que abandonaron la tierra para refugiarse en los océanos. Un amigo publicista se empeñó en venderle a “Iberia” un video-clip sobre Anchorage, plagado de imágenes de pingüinos, y costó Dios  y ayuda convencerle de que estos adorables pájaros patizambos y con smoking nunca cruzan el Ecuador y jamás han estado en el hemisferio norte. En este año, un examinando para plaza de maestro en Madrid escribía que Franco era un primo hermano de Napoleón Bonaparte al que este había designado regente de España. Tengo empatía con los hijos de mis amigos pero no me atrevo a hablar con aquellos de partenogénesis haploide, ecuaciones dicofántícas o de los números secretos entre el cero y el diez, aparte del  número Pí. Además la cultura es lo que queda cuando todo se ha olvidado. El informe PISA sobre niveles educativos nos tiene en ascensor, subiendo y bajando la calificación, aunque siempre por debajo de la media. Muy científico no es, porque ayer felicitaba a los países nórdicos y hoy a grupúsculos poblacionales asiáticos, cuando los efectos cambiantes en los sistemas educativos solo se advierten tras dos o tres generaciones. Nuestra peor educación es la política; la diplomacia o la defensa no pueden cambiar cada en cada legislatura, y la educación exige un gran acuerdo nacional a largo plazo. Pero al considerar el PSOE que la enseñanza es cosa suya, exclusiva e ideoligizable, la concertación es imposible, ni con Esperanza Aguirre, ni con Pilar del Castillo ni con José Ignacio Wert. Y tras la irresponsabilidad política viene el doble fracaso anunciado: el de alumnos indolentes e insolentes y maestros, profesores y catedráticos que han dimitido de su secular autoridad moral. Los dedos se nos hacen huéspedes y las ballenas ponen huevos como las gallinas.

2/12/13

EL CONSPIRADOR SILENCIOSO: ALFONSO ARMADA (2-12-2013)

La delicada situación física del expresidente Adolfo Suárez hace imposibe que sepamos nunca en que se basaban sus sospechas sobre el artillero Alfonso Armada, general de división y hombre, a más de profundamente religioso, de una integridad personal a prueba de cincel. Fueron sus  virtudes, su disciplina, su austeridad, su moralidad, las que le condujeron a ser uno de los profesores del Príncipe Juan Carlos y, después, secretario de su Casa durante l7 años.Pero el comienzo de los años ochenta fue un caldero de conspiraciones y misterios en el que Armada no fue el único protagonista, ni siquiera el principal: la Unión de Centro Democrático, el Gobierno que desatascó el carro de la democracia, se encontraba en descomposición interna y era un reino de taifas personalistas; ETA jugaba abiertamente al golpe de Estado, asesinando oficiales y jefes militares, sembrando el malestar militar ante una hipotética debilidad del propio sistema democrático; y Suárez había perdido su carisma y se rumoreaba en la Corte que también el favor del Rey.

Suárez y sus hombres de confianza pusieron su empeño en sacar a Armada de La Zarzuela teniéndole por una influencia nefasta y hasta inconstitucional. Armada no era un golpista en ”estrictu sensu ”, ni un milico bananero y menos  un traidor a sus juramentos y al Rey por el que sentía veneración. Pero en su almario hubiera preferido que España estuviera presidida por Manuel Fraga y su entonces Alianza Popular, que por la UCD. Claro que solo por eso no se organiza una asonada como la del 23 de febrero de 1.981. Mi amigo Enrique Múgica Herzog, uno de los líderes socialistas que entronizó a Felipe González, exministro de Justicia y ex Defensor del Pueblo, se enojará solo porque le cite, pero su reunión con Armada en Lleida tuvo  lugar. El general estaba al frente de la división de montaña Urguell y Múgica presidía la comisión de Defensa del Congreso. Hubo dos comensales más, de menor importancia, y, por supuesto, de la complicada situación del país y de la necesidad de dar un “golpe de timón”, expresión de moda en aquellas fechas. Los hacedores de chismes suponían que el PSOE podría no oponerse frontalmente a un Gobierno de Salvación Nacional presidido a plazo fijo por un militar de prestigio que no aboliera la Constitución. Yo no creo que González suscribiera tamaña chapuza. Lo único que se de cierto sobre aquel atípico almuerzo es que Alfonso Armada se quejó de que teniendo su división tantos semovientes, estando tan escasamente mecanizada, no podía hacerla desfilar porque movía a risa. El general requirió para sí la segunda jefatura del Estado Mayor del Ejército y, dado su historial, nadie se la pudo negar pese a la oposición frontal de Suárez que siguió viendo en él un peligro para la democracia.

Sus movimientos la tarde del cuartelazo son extraños. Hizo creer a otros, como el general Juste, al mando de la división acorazada en las puertas de Madrid, que se encontraba en Zarzuela asistiendo al Rey en la crisis. La famosa frase del general Sabino Fernández Campo, su sucesor en la Casa, :”Ni está ni se le espera”. Intentó sin éxito que se le reclamara desde Palacio y, finalmente, pidió permiso a su superior, teniente general Gabeiras, para acudir al Congreso y reducir sin sangre a un Tejero que insistía en no recibir más órdenes   que  las de Milans del Bosch, capitán general de Valencia.Antonio Tejero sostiene que Armada le presentó la lista de un Gobierno de coalición, disparatado, que iba desde Manuel Fraga a Ramón Tamames, entonces en la dirección comunista. Armada quería dirigirse a los diputados secuestrados y Tejero amenazó con matarle allí mismo y luego pegarse un tiro. El desenlace de aquella zarzuela castrense es conocido, y el Rey fue desmontando con el teléfono de la Red Militar de Mando un tejido de Capitanías Generales Más tupido de lo que todavía creemos.

En su juicio por rebelión militar junto a una treintena de conmilitones y un solo civil (García Carrés, un sindicalista vertical), Armada si que estuvo meridianamente claro: nada tenía que ver el Rey con la conspiración y él era el único responsable de sus posibles faltas. Días antes del inicio del proceso nos reunimos en una cena Sabino Fernández Campo, el general Manglano, director del entonces CESID (servicios de inteligencia), Juan Luis Cebrian, el editor Jesús de Polanco y yo. Se nos advirtió que la defensa de los encausados no tenía otro propósito que la de embasurar la figura del Rey atribuyéndole la iniciativa golpista, y que les preocupaba la intoxicación de los medios informativos. Así fue; todos los encausados hicieron piña aduciendo obedecer órdenes por la cadena de mando asegurándoles que detrás estaba la voluntad del jefe supremo de las Fuerzas Armadas. Armada declaró repetidamente que no había recibido ninguna órden real, que informó a sus superiores de su intención de ir al Congreso y que todos sus pasos aquel día fueron dirigidos a evitar una matanza.Ya se sabe que para la jurisdicción militar no basta con ser inocente sino que, además, no tienes que parecer culpable, y era inevitable que al religioso artillero de la “División Azul” en el frente de Leningrado (precisamente junto a Miláns del Bosch) le condenaran a treinta años por rebelión militar. Pocos añoso antes le hubieran fusilado.

A medida que los protagonistas de aquellos sucesos mueren sin memorias, se difumina la nomenclatura de responsabilidades. Muchos sostienen que el “Elefante blanco” (“militar, por supuesto”) que debía dirigirse a los diputados era Armada. Es lo más verosímil pero existieron otros supuestos. En Montevideo el teniente general Gutierrez Mellado, Vicepresidente con Suárez y  también caballero sin espada ante Tejero, me tomó del brazo en un paseo: “El Elefante Blanco era el teniente general, último ministro del Ejército en un Gobierno de Franco. Santiago y Díaz de Mendívil. En el juicio militar hacíamos bromas: “¿De que color  es el Elefante Blanco de Santiago?”. Armada ha muerto fiel a sus lealtades sin levantar una palabra contra nadie, cultivando flores exquisitas en los invernaderos de su pazo gallego. Para la Historia, otro espadón. En la vida privada, un señor. Equivocarse no es delito.

PARA ECHARNOS DE COMER APARTE (2-12-2013)

En la Quinta Avenida neoyorkina puedes sufrir un ataque de “tedium vitae” y entretenerte poniéndole fuego a una de las banderas de las barras y las estrellas. Probablemente algunos transeúntes te sujetarán para que no te autolesiones, en el convencimiento de que tienes que estar poseso para proceder a tal extravagancia. Agentes callejeros uniformados te trasladarán a una seccional policial y antes de veinticuatro horas estarás firme ante un Juez de Mazo que te multará con quinientos dólares, quince  días de cárcel o treinta de servicios sociales a la comunidad. Y no saldrás ni en los periódicos porque no es noticia que un orate ofenda a la bandera nacional. En el 1.600 de Pennsylvania Ave, de Washington DC, frente a las verjas principales de la Casa Blanca, hacen su ronda circulando en fila con sus pancartas los manifestantes por los más inverosímiles requerimientos, protegidos por la policía para evitar infiltraciones o provocaciones. Madrid es un “ manifestodrómo ”, con una media superior a la protesta diaria, unas ceñudas y otras jocosas, que los habitantes de la Capital soportamos con resignación cristiana. No se da el más pequeño recorte a la libertad de expresión ni se conculca derecho civil alguno, pero para evitar que converjan manifestaciones enfrentadas y poder reencauzar el tráfico,  los manifestantes han de avisar de sus horarios e itinerarios, y los espontáneos, deben ser sancionados porque si alteran innecesariamente el orden público. Proponer el asalto al Reichstag no se le ocurrió ni a la extinta “Fracción del  Ejército Rojo”, pero consignar en España el cerco al Congreso le sale gratis a cualquier antisistema de fin de semana. Clausurado el desgarramiento de vestiduras por la Ley Wert, comienza el Apocalipsis de los derechos ciudadanos a cuenta de la Ley Fernández, que hasta sustituye cárcel por multas que jamás pagarán los insolventes del nuevo nihilismo. Pero ¿qué le pasa a la izquierda española que cree que intimidar a cualquiera en la calle o en su casa es un derecho civil protegible?. Si le doy una cacerolada de madrugada a mi vecino porque me molesta su televisor, ¿estoy ejerciendo mi derecho a la libertad de expresión?. ¿Qué le pasa a nuestra izquierda con toda la simbología institucional para considerar que vejarla y agredirla es fascísmo sociológico?. En 1.982 jefes socialistas, aún políticamente activos, iniciaron una nueva etapa de Derechos Civiles metiendo a la gente en cal viva.

1/12/13

LA ESPERANZA SOCIALISTA DE TRIANA (1-12-2013)

Ya está Carme Chacón en la liza por el liderazgo socialista para que introduzcamos el feminismo en el acceso a primer plano político de Susana Díaz, cuyos pasos, guarde el santo patrón de los funcionarios. Aquella añosa pregunta de si se encuentra preparada una sociedad para ser regida por una mujer pertenece a los territorios mentales del paleolítico inferior. Esa interrogante ya solo la formulan en Irlanda, Grecia, Chipre (precisamente tres países rescatados por la UE) y en los países árabes o islamizados. Solo las astrosas lecturas de El Corán frenan la condición femenina. La Canciller Angela Merkel es un epifenómeno como el de Catalina la Grande (que también era alemana). En Islandia gobiernan las lesbianas desde que los hombres solo se dedican inteligentemente a la pesca del bacalao; la señora Teatcher ha pasado a la Enciclopedia Británica y en EE.UU. el futuro Demócrata de ese país depende de la salud de Hillary Clinton, y en el emergente subcontinente americano, donde aún anida el machismo más mineral; las mujeres están tomando aquellas repúblicas hasta el punto que dos de ellas compiten por la Presidencia chilena sin que ningún varón se les oponga. En suma: para salvar al desorientado socialismo español ser mujer ya no suma puntos y no se deben achacar las críticas a un ficticio desprecio de género.

 Los últimos escalones del ascenso partidario de Susana Díaz son de un descaro y un voluntarismo tales como cuando el Barón de Münchausen se extraía de un profundo pozo al que había caído tirando hacia arriba de sus propios cabellos. Lo de esta promesa socialista es legal, pero Presidir la Junta de Andalucía por la decisión personal de su antecesor, el pre-procesado José Antonio Griñán, y hacerse con la secretaría general del almacén de votos del socialismo español, con el 98,6% de los sufragios delegados, es más viejo que entelar las paredes con cretona. Ni se han tomado la molestia de prescindir del decimal en una votación a la búlgara. Ni Franco logró tanta unanimidad en su referéndum, y eso que hubo concejos donde votaron los cementerios. Ya sé que es un exabrupto matemático pero en un sistema democrático del siglo XXI los 98,6% tendrían que estar prohibidos, hasta para encontrar pareja en una red social. La fé de vida laboral de nuestra dama, suma cero días.

Ignora que es trabajar por cuenta ajena o propia porque es como aquel intruso de un falsificado ERE andaluz que se había dado de alta en una empresa el mismo día de su nacimiento, recibiendo antes la nómina que el sacramento del bautismo. Es el problema de las Juventudes de los partidos (que debieron extinguirse tras las Juventudes Hitlerianas), que son la placenta de sinceras vocaciones por la cosa pública, y también una paralela cola del INEM para colocarse lo más tempranamente posible como funcionario sin oposición y expectativas ilimitadas.No es de extrañar que doña Susana gobierne jovialmente su feudo con los comunistas (la primera mayoría andaluza es el PP) porque su resistible ascenso es calcable de la “nomenklatura” soviética. Funcionaria del PSOE a vida completa hay que reconocerla el mérito de haber terminado Derecho en once años.A menos que nuestra amiga crea que la Universidad la paga la Providencia su esfuerzo nos ha costado más dinero que formar a un doctor en Medicina. Y no existe constancia de que haya vestido la toga o haya ganado algún pleito, fuera de las guerrillas internas partidarias. Como es común entre sus compañeros de Partido no se la puede achacar que no posea idiomas ni acumule lecturas.

 Si el próximo año, y con permiso de Rubalcaba, Susana Díaz pide primarias nacionales en su partido despertará sonrisas sardónicas porque sobre democracia interna, esta profesional de la designación y las listas cerradas y bloqueadas, no puede dar lecciones ni solicitar credibilidad. La vida política es la suma de nuestros errores pero también de nuestras elecciones; hay que tener mucho cuidado con lo que se ansía porque generalmente se obtiene. Y la señora Díaz, la Esperanza de Triana, lleva su existencia buscando y acopiando poder, y quizá termine, cuando menos, controlando el PSOE pero con las cartas credenciales del siglo pasado. El “Pacto del Bétis” entre Felipe González y Alfonso Guerra, y Nicolás Redondo y Enrique Múgica,  dio el poder socialista al primero, y ronronean en Sevilla y en la madrileña calle de Ferráz, que nuestra dama quisiera tejer una bufanda con Nicolás Redondo, hijo, para un reparto en beneficio propio. A la postre el  socialismo posfranquista siempre ha tenido un carácter muy andaluz. El hedor del inextinguible régimen andaluz, Junta y UGT, no proviene de los electores andaluces: es puro PSOE cuando se hace hegemónico y frentepopulísta.


Como creo que las féminas son por regla general, y hasta inclinación biológica, más proclives a la sensatez que los varones, apelo a la creatividad de su progesterona: use la influencia  que ya tiene para poner límites a la ideologización de su Partido y a la dialéctica amigo-enemigo, tan comunes y devastadoras en tiempos de crisis.La creencia de tantos socialistas en su superioridad moral sobre todo lo que se mueva a su derecha resulta estomagante e infantiloide, y se inocula en sus Juventudes y escuelas de verano. La Historia del PSOE, desde la taberna de Pablo Iglesias a nuestros más  cercanos días, está llena, como la de los demás, de pecados políticos nefandos, y hay que entender que  nadie es más que nadie. Para no escribir de los españoles podríamos recordar que Mitterand fue mentiroso compulsivo, gran canalla y hasta colaboracionista de la Francia de Vichy. Solo es salvable por su brillante francés, aunque inferior al De Gaulle. Strauss-Khan era la esperanza del socialismo galo y hoy sería el Presidente, y no Hollande, de no haber topezado con una camarera de hotel en Nueva York. ¿Desde que atalaya mental nos ilustraría hoy el erotómano?.