Tuve una vecina porteña que hipnotizada por las excelentes
telenovelas brasileras siempre dejaba prenderse las sartenes y maldecía al
almacenero que, según ella, la vendía aceite inflamable. Es el mismo
razonamiento, entre astuto y subnormal, de UGT-PSOE ante la tumba madrileña de
Pablo Iglesias, fundador de ambos. La persecución del sindicalismo solo se ha
consumado en los regímenes de socialismo real donde los sindicatos pasaron a
punta de pistola de correas de transmisión a servomandos. Hoy los sindicatos
son perseguidos en Cuba, Vietnam, China y Corea del Norte. El sistema
capitalista, más o menos corregido por
sí mismo o las socialdemocracias, no es altruista pero necesita de un
sindicalismo fuerte y respetable, para no anarquizar su propio funcionamiento y
desarrollo. Si los sindicatos no
existieran los inventarían las grandes corporaciones económicas y el
cuentapropista de la esquina. Cándido Méndez dice en el cementerio que no debe
generalizarse la corrupción de UGT. Ni la de los cadáveres cuyos huesos pueden
conservarse miles de años. UGT comenzó muy bien esta democracia que nos hemos
dado gracias a la integridad de un
hombre como Nicolás Redondo, que dio paso a Felipe González para luego disentir
de él y recibir el pufo de la Promotora Social de Viviendas, por lo que dimitió
de la vida pública no siendo responsable de nada. Cándido, que no tiene que ver
con el de Voltaire, condujo UGT de la corruptela a la corrupción hoy encausada,
de la contabilidad creativa a la surrealista, de un funcionariado de bajísima
calidad a la burocratización de la nomenklatura. A impartir cursos de formación
como la maestra analfabeta que puso escuela, y a enseñar risoterapia y corte
del jamón, a reclamar un patrimonio inexistente, a vivir de mantenida del
erario y de lo más miserable: del dinero de los despedidos. La UGT nace
marxista, de la mano de Paul Lafarge, casado con Laura Marx con la que acordó
un suicidio común, que cumplieron. Lo mejor de este franco-cubano es su
“Derecho a la pereza”, que no han leído
estos gerifaltes ugetistas.Y el esforzado Pablo Iglesias no fue tan santo laico
como pregonan sus hagiógrafos, ya que lo primero que hizo en Cortes fue
amenazar de muerte al Primer Ministro Miguel Maura, a quien la Providencia
salvó al poco. A Cándido no le preocupa durar en lo suyo más que Franco en El
Pardo, porque su entendimiento de la democracia es la elección por
delegaciones, y eso de un trabajador, un voto, no le acaba de sonar. Lo suyo
eran las reuniones nocturnas en Moncloa con Zapatero organizando el mejor
sistema financiero mundial sin crisis ni hombres de negro. Entre los consejos
de Solbes, Miguel Sebastián, Elena Salgado, Jordi Sevilla y nuestro Cándido, el
expresidente Zapatero merece indulgencias plenarias. A Cándido, gran comedor de
muchos tenedores, los médicos le hicieron bajar peso, e iba andando al
sindicato pregonando que por austeridad prescindía de chófer y coche de
respeto. Parecer antes que ser, única ideología de los hipócritas. A nadie le
interesa arrodillar a esta UGT obsoleta, casi una multinacional, que despide a
sus trabajadores con las leyes “abominables” del Gobierno, con un mínimo de afiliados
y escasas simpatías. Cándido no vale ya ni para convocar un congreso
extraordinario que limpie los harapos de la momia en que han querido devenir.
Esta UGT ya solo espera a que deje de llover.
11/12/13
9/12/13
EL COLOR DE LA CASA ROSADA (9-12-2013)
Domingo Faustino Sarmiento fue un presidente singular de la
República Argentina: periodista, maestro, militar, político, diplomático, y,
por encima de todo, pedagogo, de los que creen que sin instrucción nada le es
posible a las naciones. Viajó como embajador por Europa para estudiar sus
diferentes sistemas educativos y trasladar lo mejor de ellos al Río de la
Plata, y fue el jefe de la misión diplomática argentina ante los Estados
Unidos. El siglo de la independencia argentina fue atroz y durante 62 años el
naciente país resultó asolado por cruentas guerras civiles entre unitarios y
federales, enarbolando unas enseñas blancas y otras coloradas. Cuando Sarmiento
ocupó la sede del gobierno porteño, a la vieja aduana y al fortín español, los pintó de gris blancuzco, ordenó mezclar
la pintura blanca de los unitarios con la sangre de los mataderos próximos, y
el rojo federal, haciendo nacer la Casa Rosada y visualizando la paz entre
centralistas y federativos. Sarmiento era un utópico, y cuando consumó su
mandato se retiró a dar clases en su escuela rural con su madre doña Paula
Albarracín; después como buen argentino, emigró a Chile, escribiendo en una de
ellas:” Bárbaros las ideas no se matan “
. La calidad del federalismo argentino la evalúa en estos días la cadena de huelgas de varias
policías provinciales y la respuesta de la Presidenta Kirchner que se las arreglen como puedan porque la
Policía Federal no tiene tanto despliegue. Argentina es federal, pero al
controlar férreamente la Casa Rosada, el dinero de las provincias, a la postre
el régimen es unitario, centralista. Las provincias se vengan y alguna ha
depositado sus fondos en Florida, a lo que desde Buenos Aires CFK replica
interviniendo a las provincias por
minucias o pucherazos o doble contabilidad. El federalismo, y su superación
confederal, son tan viejos como el anarquismo, y sus padres son Proudhon y
Bakukin. Todo lo contrario de la
estabilidad de federaciones como la estadounidense o la alemana, y en cercanía
de los sistemas iberoamericanos como el mexicano, brasilero o argentino. México
DF tiene que movilizar al Ejército para evitar el narcoestado; Brasilia debe
apaciguar a los indios carajás de su Estado amazónico. Nuestra
voluntarista experiencia federal resultó patética y cómica a partes iguales,
descontando la sangre derramada inútilmente. Nuestros constituyentes pactaron
bajo presión una Constitución Federal que no lo pareciera y huyera del
apellido. Si Corrientes (al noroeste argentino) tuviera nuestra Constitución no
sería independentista. En este mundo el federalismo solo es un mantra.
8/12/13
LA INDEPENDENCIA DE TEXAS (8-12-2013)
El Presidente de los
Estados Unidos, Barak Obama, tuvo una de esas iniciativas políticas que carga
el diablo cuando en una de las decisiones de su primer mandato abrió una página
web en la Casa Blanca para las sugerencias directas de los ciudadanos. De
inmediato más de cien mil firmas testificadas exigieron, con razones históricas
y jurídicas, la independencia de Texas. La patriotera filmografía sobre las
heroicidades en El Álamo, las intrigas de Austin, la astucia del general Sam
Houston o la impericia militar del Presidente mexicano Antonio López de Santa
Ana, retrata solo el comienzo de una independencia aplazada y frustrada. Texas
levantó su bandera de la estrella solitaria en 1.836 y hasta 1.845, nueve años
después, no se adhirió voluntariamente a la Unión. En una cámara acorazada de
la capital, Austin, guardan su primera Constitución, y tienen tantos motivos
históricos y morales para reclamar la restitución de su independencia como
cualquier viejo reino español. Y de hecho continúan ejerciendo su
reivindicación. Tampoco en la Historia los males viajan solos, y entre 1.861 y
1.865 volvieron a tomarse por la mano el derecho a decidir, esta vez no para
hurtarse a México sino a la Unión, tomando facción como sudistas en el bando
equivocado de los confederados durante la Guerra de Secesión. En menos de
veinte años el Estado de Texas no pudo comenzar con peor pie. Hoy dan petróleo
en cantidades estratégicas, la más sofisticada tecnología médica y espacial,
carne para exportar y soldados y Presidentes para la Unión. No faltan los
iluminados que quisieron ver en el magnicidio de Dallas un reflejo de odio
hacia la omnipotencia federal de Washington. A ustedes les sonará, aunque solo
sea por un ramalazo visual, la figura de un actor bajito, barbado y experto en
artes marciales, Chuck Norris, protagonista de una eterna serie televisiva
sobre los Rangers de Texas (una policía autónoma) que se sigue emitiendo en
España, y que aún se candidatea periódicamente, en serio y legalmente, a la
Presidencia de Texas, como un Arthur Mas cualquiera. Aducen los texanos, a más
de su historia nacional, que dan a la Unión más de lo que reciben y que en
calidad de independientes serían la novena potencia económica mundial. Suenan
tan iguales ambos instrumentos que a veces no se sabe si fue primero la
guitarra texana o el Stradivarius catalán. En su onanismo secesionista no están
solos nuestros hermanos texanos, pues les acompañan, aunque con menor
vehemencia, los Estados de Vermont, Florida y Hawaii. Descontando a
Massachusetts que fue Estado independiente en la temprana fecha de 1.780.
Por supuesto que estos retales de la Historia no pesan para nada en
la política de la primera potencia mundial, pero que no falte su apoyo y
referencia para los románticos ultranacionalistas europeos. Lo primero que se
globalizó, aún antes que la travesía de Colón, fue el sueño de la razón. La
enseñanza americana para nuestros irredentos independentistas se encuentra en
la vigencia de la Constitución de EE.UU. (1.787), decana de las escritas. Su
longevidad obedece a su concisión en solo siete artículos, enmendados 27
veces. Pero enmiendas que no son
correcciones o anulaciones sino como leyes de acompañamiento que desarrollan el
título primigenio. La argumentación de Abraham Lincoln para oponerse a la
voluntad de decidir de la Confederación no fue el esclavismo (la manumisión no
llegó hasta mediada la guerra) sino la metástasis, palabra desconocida
entonces: que la independencia de Cataluña de España genere la de Tárragona de
Barcelona, por traducirlo de la oncología a la catalanidad. Hoy un congreso en
Austin sobre la opresión de Washington DC movería a risa a sus propios
organizadores. Nuestra Constitución del 78 es muy joven junto a la
estadounidense y necesita que se la pode mucha fronda, pero no que se la
revuelque. ¿Dónde está escrito que cada generación ha de tener su texto
máximo?. Hay que vivir en el futuro para ser contemporáneos del presente, y es
bueno que las Constituciones duren, por más que se enmienden. ¿Sería buen paso
esa federalización que proponen los vendedores de crecepelos ?. En árabe puente “es al-cántara”, y cuando
decimos puente de Alcántara nos estamos rebozando en la redundancia. Nuestra
última y vigente es una Constitución federal por más que nuestros
constituyentes no se atrevieran a apellidarla así. Recordar el federalismo de
la I º República todavía mueve a espanto o a chufla. Entre nosotros las
derechas vasca y catalana (Joan Junqueras es de derechas pero no lo sabe) se
han aferrado a lo más insolidario del nacionalismo decimonónico pretendiendo
leyes a medida o inventando conceptos identitarios tan salvajes como el derecho
decisorio, extraído con fórceps de la
descolonización de la postguerra mundial. Derecho a decidir es matar al vecino
que sintoniza muy alto el televisor. En la Independencia de Texas el único al
que asistía la razón era al sátrapa del general-Presidente Antonio de Santa
Ana, considerando indivisible el Virreinato de México. Y cuando el President
Mas se mira en el espejito es el patético Norris y no Clark
Kent con quién sueña ser.
5/12/13
LA MALA EDUCACIÓN II (5-12-2013)
Hace unos días una conocida periodista televisiva con su carrera de
Ciencias de la Comunicación completa a sus esbeltas espaldas insistía en la
grandiosidad de esos peces llamados ballenas. Las familias australes de estos
pececitos paren en septiembre en las costas patagónicas y, por supuesto, no
desovan. Son mamíferos. Cuando las hembras saltan sobre las aguas del Atlántico
Sur resultan impresionantes sus tremendas mamas que eyectan la leche
blanqueando las aguas para que el ballenato pueda alimentarse. Que los cetáceos
sean mamíferos es algo más que un dato: es el misterio paleontológico de unas
especies que abandonaron la tierra para refugiarse en los océanos. Un amigo
publicista se empeñó en venderle a “Iberia” un video-clip sobre Anchorage,
plagado de imágenes de pingüinos, y costó Dios
y ayuda convencerle de que estos adorables pájaros patizambos y con
smoking nunca cruzan el Ecuador y jamás han estado en el hemisferio norte. En
este año, un examinando para plaza de maestro en Madrid escribía que Franco era
un primo hermano de Napoleón Bonaparte al que este había designado regente de
España. Tengo empatía con los hijos de mis amigos pero no me atrevo a hablar
con aquellos de partenogénesis haploide, ecuaciones dicofántícas o de los
números secretos entre el cero y el diez, aparte del número Pí. Además la cultura es lo que queda
cuando todo se ha olvidado. El informe PISA sobre niveles educativos nos tiene
en ascensor, subiendo y bajando la calificación, aunque siempre por debajo de
la media. Muy científico no es, porque ayer felicitaba a los países nórdicos y
hoy a grupúsculos poblacionales asiáticos, cuando los efectos cambiantes en los
sistemas educativos solo se advierten tras dos o tres generaciones. Nuestra
peor educación es la política; la diplomacia o la defensa no pueden cambiar
cada en cada legislatura, y la educación exige un gran acuerdo nacional a largo
plazo. Pero al considerar el PSOE que la enseñanza es cosa suya, exclusiva e
ideoligizable, la concertación es imposible, ni con Esperanza Aguirre, ni con
Pilar del Castillo ni con José Ignacio Wert. Y tras la irresponsabilidad
política viene el doble fracaso anunciado: el de alumnos indolentes e
insolentes y maestros, profesores y catedráticos que han dimitido de su secular
autoridad moral. Los dedos se nos hacen huéspedes y las ballenas ponen huevos
como las gallinas.
2/12/13
EL CONSPIRADOR SILENCIOSO: ALFONSO ARMADA (2-12-2013)
La delicada situación física del expresidente Adolfo Suárez hace
imposibe que sepamos nunca en que se basaban sus sospechas sobre el artillero
Alfonso Armada, general de división y hombre, a más de profundamente religioso,
de una integridad personal a prueba de cincel. Fueron sus virtudes, su disciplina, su austeridad, su
moralidad, las que le condujeron a ser uno de los profesores del Príncipe Juan
Carlos y, después, secretario de su Casa durante l7 años.Pero el comienzo de los
años ochenta fue un caldero de conspiraciones y misterios en el que Armada no
fue el único protagonista, ni siquiera el principal: la Unión de Centro
Democrático, el Gobierno que desatascó el carro de la democracia, se encontraba
en descomposición interna y era un reino de taifas personalistas; ETA jugaba
abiertamente al golpe de Estado, asesinando oficiales y jefes militares,
sembrando el malestar militar ante una hipotética debilidad del propio sistema
democrático; y Suárez había perdido su carisma y se rumoreaba en la Corte que
también el favor del Rey.
Suárez y sus hombres de confianza pusieron su empeño en sacar a
Armada de La Zarzuela teniéndole por una influencia nefasta y hasta
inconstitucional. Armada no era un golpista en ”estrictu sensu ”, ni un milico
bananero y menos un traidor a sus
juramentos y al Rey por el que sentía veneración. Pero en su almario hubiera
preferido que España estuviera presidida por Manuel Fraga y su entonces Alianza
Popular, que por la UCD. Claro que solo por eso no se organiza una asonada como
la del 23 de febrero de 1.981. Mi amigo Enrique Múgica Herzog, uno de los
líderes socialistas que entronizó a Felipe González, exministro de Justicia y
ex Defensor del Pueblo, se enojará solo porque le cite, pero su reunión con
Armada en Lleida tuvo lugar. El general
estaba al frente de la división de montaña Urguell y Múgica presidía la
comisión de Defensa del Congreso. Hubo dos comensales más, de menor
importancia, y, por supuesto, de la complicada situación del país y de la
necesidad de dar un “golpe de timón”, expresión de moda en aquellas fechas. Los
hacedores de chismes suponían que el PSOE podría no oponerse frontalmente a un
Gobierno de Salvación Nacional presidido a plazo fijo por un militar de
prestigio que no aboliera la Constitución. Yo no creo que González suscribiera
tamaña chapuza. Lo único que se
de cierto sobre aquel atípico almuerzo es que Alfonso Armada se quejó de que
teniendo su división tantos semovientes, estando tan escasamente mecanizada, no
podía hacerla desfilar porque movía a risa. El general requirió para sí la
segunda jefatura del Estado Mayor del Ejército y, dado su historial, nadie se
la pudo negar pese a la oposición frontal de Suárez que siguió viendo en él un
peligro para la democracia.
Sus movimientos la tarde del cuartelazo son extraños. Hizo creer a
otros, como el general Juste, al mando de la división acorazada en las puertas
de Madrid, que se encontraba en Zarzuela asistiendo al Rey en la crisis. La
famosa frase del general Sabino Fernández Campo, su sucesor en la Casa, :”Ni
está ni se le espera”. Intentó sin éxito que se le reclamara desde Palacio y,
finalmente, pidió permiso a su superior, teniente general Gabeiras, para acudir
al Congreso y reducir sin sangre a un Tejero que insistía en no recibir más
órdenes que las de Milans del Bosch, capitán general de
Valencia.Antonio Tejero sostiene que
Armada le presentó la lista de un Gobierno de coalición, disparatado, que iba desde Manuel Fraga a Ramón
Tamames, entonces en la dirección comunista. Armada quería dirigirse a los
diputados secuestrados y Tejero amenazó con matarle allí mismo y luego pegarse
un tiro. El desenlace de aquella zarzuela castrense es conocido, y el Rey fue
desmontando con el teléfono de la Red Militar de Mando un tejido de Capitanías
Generales Más tupido de lo que todavía creemos.
En su juicio por rebelión militar junto a una treintena de
conmilitones y un solo civil (García Carrés, un sindicalista vertical), Armada
si que estuvo meridianamente claro: nada tenía que ver el Rey con la
conspiración y él era el único responsable de sus posibles faltas. Días antes
del inicio del proceso nos reunimos en una cena Sabino Fernández Campo, el
general Manglano, director del entonces CESID (servicios de inteligencia), Juan
Luis Cebrian, el editor Jesús de Polanco y yo. Se nos advirtió que la defensa
de los encausados no tenía otro propósito que la de embasurar la figura del Rey
atribuyéndole la iniciativa golpista, y que les preocupaba la intoxicación de
los medios informativos. Así fue; todos los encausados hicieron piña aduciendo
obedecer órdenes por la cadena de mando asegurándoles que detrás estaba la
voluntad del jefe supremo de las Fuerzas Armadas. Armada declaró repetidamente
que no había recibido ninguna órden real, que informó a sus superiores de su
intención de ir al Congreso y que todos sus pasos aquel día fueron dirigidos a
evitar una matanza.Ya se sabe que para la jurisdicción militar no basta con ser
inocente sino que, además, no tienes que parecer culpable, y era inevitable que
al religioso artillero de la “División Azul” en el frente de Leningrado
(precisamente junto a Miláns del Bosch) le condenaran a treinta años por
rebelión militar. Pocos añoso antes le hubieran fusilado.
A medida que los protagonistas de aquellos sucesos mueren sin
memorias, se difumina la nomenclatura de responsabilidades. Muchos sostienen
que el “Elefante blanco” (“militar, por supuesto”) que debía dirigirse a los
diputados era Armada. Es lo más verosímil pero existieron otros supuestos. En
Montevideo el teniente general Gutierrez Mellado, Vicepresidente con Suárez
y también caballero sin espada ante
Tejero, me tomó del brazo en un paseo: “El Elefante Blanco era el teniente
general, último ministro del Ejército en un Gobierno de Franco. Santiago y Díaz
de Mendívil. En el juicio militar hacíamos bromas: “¿De que color es el Elefante Blanco de Santiago?”. Armada
ha muerto fiel a sus lealtades sin levantar una palabra contra nadie,
cultivando flores exquisitas en los invernaderos de su pazo gallego. Para la
Historia, otro espadón. En la vida privada, un señor. Equivocarse no es delito.
PARA ECHARNOS DE COMER APARTE (2-12-2013)
En la
Quinta Avenida neoyorkina puedes sufrir un ataque de “tedium vitae” y
entretenerte poniéndole fuego a una de las banderas de las barras y las
estrellas. Probablemente algunos transeúntes te sujetarán para que no te
autolesiones, en el convencimiento de que tienes que estar poseso para proceder
a tal extravagancia. Agentes callejeros uniformados te trasladarán a una
seccional policial y antes de veinticuatro horas estarás firme ante un Juez de
Mazo que te multará con quinientos dólares, quince días de cárcel o treinta de servicios
sociales a la comunidad. Y no saldrás ni en los periódicos porque no es noticia
que un orate ofenda a la bandera nacional. En el 1.600 de Pennsylvania Ave, de
Washington DC, frente a las verjas principales de la Casa Blanca, hacen su
ronda circulando en fila con sus pancartas los manifestantes por los más
inverosímiles requerimientos, protegidos por la policía para evitar
infiltraciones o provocaciones. Madrid es un “ manifestodrómo ”, con una media
superior a la protesta diaria, unas ceñudas y otras jocosas, que los habitantes
de la Capital soportamos con resignación cristiana. No se da el más pequeño
recorte a la libertad de expresión ni se conculca derecho civil alguno, pero
para evitar que converjan manifestaciones enfrentadas y poder reencauzar el
tráfico, los manifestantes han de avisar
de sus horarios e itinerarios, y los espontáneos, deben ser sancionados porque
si alteran innecesariamente el orden público. Proponer el asalto al Reichstag
no se le ocurrió ni a la extinta “Fracción del
Ejército Rojo”, pero consignar en España el cerco al Congreso le sale
gratis a cualquier antisistema de fin de semana. Clausurado el desgarramiento
de vestiduras por la Ley Wert, comienza el Apocalipsis de los derechos
ciudadanos a cuenta de la Ley Fernández, que hasta sustituye cárcel por multas
que jamás pagarán los insolventes del nuevo nihilismo. Pero ¿qué le pasa a la
izquierda española que cree que intimidar a cualquiera en la calle o en su casa
es un derecho civil protegible?. Si le doy una cacerolada de madrugada a mi
vecino porque me molesta su televisor, ¿estoy ejerciendo mi derecho a la libertad
de expresión?. ¿Qué le pasa a nuestra izquierda con toda la simbología
institucional para considerar que vejarla y agredirla es fascísmo sociológico?.
En 1.982 jefes socialistas, aún políticamente activos, iniciaron una nueva
etapa de Derechos Civiles metiendo a la gente en cal viva.
1/12/13
LA ESPERANZA SOCIALISTA DE TRIANA (1-12-2013)
Ya está Carme Chacón en la liza por el liderazgo socialista para
que introduzcamos el feminismo en el acceso a primer plano político de Susana
Díaz, cuyos pasos, guarde el santo patrón de los funcionarios. Aquella añosa pregunta
de si se encuentra preparada una sociedad para ser regida por una mujer
pertenece a los territorios mentales del paleolítico inferior. Esa interrogante
ya solo la formulan en Irlanda, Grecia, Chipre (precisamente tres países
rescatados por la UE) y en los países árabes o islamizados. Solo las astrosas
lecturas de El Corán frenan la condición femenina. La Canciller Angela Merkel
es un epifenómeno como el de Catalina la Grande (que también era alemana). En
Islandia gobiernan las lesbianas desde que los hombres solo se dedican
inteligentemente a la pesca del bacalao; la señora Teatcher ha pasado a la
Enciclopedia Británica y en EE.UU. el futuro Demócrata de ese país depende de
la salud de Hillary Clinton, y en el emergente subcontinente americano, donde aún
anida el machismo más mineral; las mujeres están tomando aquellas repúblicas
hasta el punto que dos de ellas compiten por la Presidencia chilena sin que
ningún varón se les oponga. En suma: para salvar al desorientado socialismo
español ser mujer ya no suma puntos y no se deben achacar las críticas a un
ficticio desprecio de género.
Los últimos escalones del
ascenso partidario de Susana Díaz son de un descaro y un voluntarismo tales
como cuando el Barón de Münchausen se extraía de un profundo pozo al que había
caído tirando hacia arriba de sus propios cabellos. Lo de esta promesa
socialista es legal, pero Presidir la Junta de Andalucía por la decisión
personal de su antecesor, el pre-procesado José Antonio Griñán, y hacerse con
la secretaría general del almacén de votos del socialismo español, con el 98,6%
de los sufragios delegados, es más viejo que entelar las paredes con cretona.
Ni se han tomado la molestia de prescindir del decimal en una votación a la
búlgara. Ni Franco logró tanta unanimidad en su referéndum, y eso que hubo
concejos donde votaron los cementerios. Ya sé que es un exabrupto matemático
pero en un sistema democrático del siglo XXI los 98,6% tendrían que estar
prohibidos, hasta para encontrar pareja en una red social. La fé de vida laboral
de nuestra dama, suma cero días.
Ignora que es trabajar por cuenta ajena o
propia porque es como aquel intruso de un falsificado ERE andaluz que se había
dado de alta en una empresa el mismo día de su nacimiento, recibiendo antes la
nómina que el sacramento del bautismo. Es el problema de las Juventudes de los
partidos (que debieron extinguirse tras las Juventudes Hitlerianas), que son la
placenta de sinceras vocaciones por la cosa pública, y también una paralela
cola del INEM para colocarse lo más tempranamente posible como funcionario sin
oposición y expectativas ilimitadas.No es de extrañar que doña Susana gobierne
jovialmente su feudo con los comunistas (la primera mayoría andaluza es el PP)
porque su resistible ascenso es calcable de la “nomenklatura” soviética.
Funcionaria del PSOE a vida completa hay que reconocerla el mérito de haber
terminado Derecho en once años.A menos que nuestra amiga crea que la
Universidad la paga la Providencia su esfuerzo nos ha costado más dinero que
formar a un doctor en Medicina. Y no existe constancia de que haya vestido la
toga o haya ganado algún pleito, fuera de las guerrillas internas partidarias.
Como es común entre sus compañeros de Partido no se la puede achacar que no
posea idiomas ni acumule lecturas.
Si el próximo año, y con
permiso de Rubalcaba, Susana Díaz pide primarias nacionales en su partido
despertará sonrisas sardónicas porque sobre democracia interna, esta
profesional de la designación y las listas cerradas y bloqueadas, no puede dar
lecciones ni solicitar credibilidad. La vida política es la suma de nuestros
errores pero también de nuestras elecciones; hay que tener mucho cuidado con lo
que se ansía porque generalmente se obtiene. Y la señora Díaz, la Esperanza de
Triana, lleva su existencia buscando y acopiando poder, y quizá termine, cuando
menos, controlando el PSOE pero con las cartas credenciales del siglo pasado.
El “Pacto del Bétis” entre Felipe González y Alfonso Guerra, y Nicolás Redondo
y Enrique Múgica, dio el poder
socialista al primero, y ronronean en Sevilla y en la madrileña calle de
Ferráz, que nuestra dama quisiera tejer una bufanda con Nicolás Redondo, hijo,
para un reparto en beneficio propio. A la postre el socialismo posfranquista siempre ha tenido un
carácter muy andaluz. El hedor del inextinguible régimen andaluz, Junta y UGT,
no proviene de los electores andaluces: es puro PSOE cuando se hace hegemónico
y frentepopulísta.
Como creo que las féminas son por regla general, y hasta
inclinación biológica, más proclives a la sensatez que los varones, apelo a la
creatividad de su progesterona: use la influencia que ya tiene para poner límites a la
ideologización de su Partido y a la dialéctica amigo-enemigo, tan comunes y
devastadoras en tiempos de crisis.La creencia de tantos socialistas en su
superioridad moral sobre todo lo que se mueva a su derecha resulta estomagante
e infantiloide, y se inocula en sus Juventudes y escuelas de verano. La
Historia del PSOE, desde la taberna de Pablo Iglesias a nuestros más cercanos días, está llena, como la de los
demás, de pecados políticos nefandos, y hay que entender que nadie es más que nadie. Para no escribir de
los españoles podríamos recordar que Mitterand fue mentiroso compulsivo, gran
canalla y hasta colaboracionista de la Francia de Vichy. Solo es salvable por
su brillante francés, aunque inferior al De Gaulle. Strauss-Khan era la
esperanza del socialismo galo y hoy sería el Presidente, y no Hollande, de no
haber topezado con una camarera de hotel en Nueva York. ¿Desde que atalaya
mental nos ilustraría hoy el erotómano?.
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