2/4/14

ARGENTINA, UN PAÍS DE NOVELA (2-2-2014)

“¿Y cuándo comenzó a joderse el país?”. Exactamente en el mes de septiembre de 1.930 cuando el general José Félix Uriburu dio un golpe de Estado contra el Presidente democrático Hipólito  Irigoyen. “El peludo”, por su aspecto entonces tenido por desaliñado, había sido electo como líder de la Unión Cívica Radical (UCR), reformistas, krausistas, y no teniendo pesos ni propiedades, dejó la Casa Rosada camino del domicilio de su hija donde vivió hasta su muerte, en la austeridad higienista que le placía con su biblioteca como único patrimonio. Dos años después su verdugo militar fallecía en París del cáncer de estómago que había ido a tratarse, dejando en herencia la primera asonada argentina, vicio político que perduró hasta 1.983 en que Raúl Ricardo Alfonsín, también jefe de la UCR, ganó a los peronistas en elecciones plenas y libres por el 52% de los votos. La machada militarista de Uriburu no solo carecía de precedentes sino de justificación. Acabados 60 años de guerras civiles entre federales y unitarios, Domingo Faustino Sarmiento (básicamente un maestro de escuela) mezcló cal con la sangre de los mataderos porteños pintando la Casa del Gobierno con la precipitación rosada del rojo federal y el blanco unitario. Bajo el lema de “las ideas no se matan” sembró el país de escuelas con niños en batitas azules unificadoras que ante de entrar a clase izaban la bandera argentina y cantaban el himno nacional. Lo único serio que perturbó la nación fue la matanza de anarquistas, la mayoría españoles, en la Patagonia. Alzados en armas contra los estancieros ingleses en obrajes de semi esclavitud el Ejército les fusiló indiscriminadamente, pecando Irigoyen por mala información u órdenes imprecisas. Entonces las comunicaciones con la Patagonia eran aleatorias. Pero Uriburu no precisaba pretextos. Había viajado por Europa como comisionado de estudios y trajo a Argentina el fascismo mussoliniano, que llegó para quedarse. Años después, el general Perón, que había servido en Roma como agregado militar ante el Duce, reestableció el corporativismo nacionalista en un movimiento Justicialista que sigue gobernando el país. Una Pampa Húmeda con metro y medio de humus donde escupes y crece un ombú, dos y tres cosechas al año de trigo, maíz, soja para alimentación vacuna o biomasa, ingenios azucareros en Tucumán que producen alcoholnafta, buen sucedáneo de la gasolina, yacimientos explotados y por detectar de petróleo y gas, en mar y tierra firme, 80 millones de cabezas de ganado, y todo para cuarenta millones de habitantes perdidos en una inmensidad continental, antaño bastante cultos y que pese a la degradación nacional conservan  cierto vigor intelectual que les ha dado cinco premios Nobel. Ni aberrantes teorías racistas justificarían la decadencia: los indios y los negros fueron exterminados por los criollos, y la actual emigración boliviana y paraguaya es una gota en la  masa de italianos, españoles y judíos centroeuropeos.

El declive argentino es político y se llama peronismo. El general Juan Domingo Perón, era antimarxista,  antigringo, nacionalista y un fascista consciente de que Mussolini había acabado colgado de una gasolinera de Milán. Pero sobre todo era, como su tercera mujer, Eva Duarte, un rencoroso social por ser hijo de soltera y haber sufrido los desdenes de las estrechas clases altas de su país. Evita, además, era una acreditada asaltacamas castrense en busca de un general  que la protegiera y la encumbrara. El dio derechos legales a masas desposeídas de descamisados, y ella el voto a las mujeres, aportando al “Gran Macho” (presuroso y menorero) un populismo inconfundible de analfabeta funcional. Perón no creó un partido overo de corte occidental sino un Movimiento en el que con el tiempo cupo todo: desde la extrema izquierda montonera y terrorista a la ultraderechista y asesina Alianza Anticomunista Argentina o  Triple A. La UCR quedó como partido secundario, los anarquistas desaparecieron entre la legislación social y la policía, los comunistas quedaron como club intelectual (“Vuelan bajo”, decía de ellos el general), una socialdemocracia que se hubiera podido desarrollar fue abortada por el peronismo, y las derechas, incluidas las democráticas, se dedicaron a golpetear las puertas de los cuarteles, que consiguieron abrir durante todo el siglo XX. Quizá porque Perón nunca sopesó su ausencia el caótico sistema se mantiene. La bienintencionada y nacional UCR ha pasado a partido residual mientras ha florecido una metástasis de partiditos (muchos, provinciales) cuyas asambleas pueden celebrarse en un colectivo, o autobús. El peronismo sigue siendo un elefante descuartizado y recompuesto con el pegamento del más burdo clientelismo. Los chanchullos de la Junta de Andalucía y su UGT nos escandalizan, pero yo he visto al Secretario General de la CGT, repartir fajos de pesos que extraía de un cajón sin reparar siquiera en el periodista de visita. Estoy convencido de que le pido, me da, y sin recibos de por medio. El mismo método para encontrar un empleo o al menos una changa (chapuza). Nada extraño cuando la idealizada Evita regalaba dentaduras usadas. Los sindicatos peronistas pagan a sus manifestantes, y un poco más a los “piqueteros” que cortan las rutas, o a los sicarios que escrachan la Prensa opositora.  De las 26 provincias solo una está gobernada por un moderado socialista, la Capital Federal por el derechista Macri, y el resto por microformaciones locales o peronistas aliados con ellas. La masa crítica peronista se encuentra tan dividida que Ernesto Kirchner fue elegido presidente por solo el 24% de los votos, pero los justicialistas (que tienen un concepto patrimonial de la democracia y el poder) siempre cierran filas en torno al caudillo emergente con la otra cara del clientelismo: la corrupción como forma de Gobierno.


La corrupción es inherente al ser humano, y la nuestra nos molesta, pero la coima, el soborno, el tener que pagar para obtener aquello a lo que tienes derecho, en Argentina es una Institución ante la que la Sala del Crímen hace décadas arrojó la toga. No se han librado ni las Madres de Plaza de Mayo animadas por el Kirchnerísmo a estafar a los pobres vendiendo el humo de unas viviendas sociales que no se construyeron. Manda hoy “ la Cámpora “ un ectoplasma de los montoneros que cayeron frente a la dictadura militar. Kirchner, marido, ejercía algún control sobre la cleptocracia, pero la viuda está secuestrada por los camporistas que capitanea su hijo Máximo, solo capacitado para contar las monedas de la familia. No sé si Broufau llegó a entender que a la banda peronista tanto le daba la valoración de REPSOL como el actual índice de inflación que cifran sin pudor en el 4% oficial cuando  realmente está alrededor del  35%. Sostienen al peso artificialmente secuestrando la posesión de divisas y el único cambio real es el de los arbolitos, señores impávidos en las aceras comprando de tapadillo dólares estadounidenses y euros. Dentro de dos años el peronismo volverá a gobernar y todo continuará igual aunque con otros matices. El tango fue un baile de hombres en los arrabales portuarios, por falta de mujeres, y hay que aferrar a la pareja con toda la musculatura. Si lo bailas suelto, te caes. En Argentina, fuera del sentimentalismo, la necrofilia y la corrupción, no hay vida.

23/3/14

LAS CARACTERÍSTICAS DEL CARÁCTER (23-3-2014)

Felipe González recibió en Moncloa a Joaquín Leguina para tratar de un nuevo impuesto a la Comunidad de Madrid. Como solía le hizo pasear entre los pinos y el jardín de los bonsáis, y, parándole, le espetó: ”Joaquín, ¿tu follas?”. El primer dirigente madrileño salió rápidamente de su estupefacción contestando inteligentemente:” Presidente, se me ha olvidado hasta la postura”. ¿En que estaría pensando Felipe?. El carácter es subyacente, pero emergente como un submarino. No es característico de Rajoy preguntár por una ilustración del “Kamasutra” al ministro del Interior, Fernández Díaz. González tenía carácter poliédrico, y bajo su aparente suavidad (que solo era buena educación) sufría arrebatos de abroncador. En un desayuno en la Embajada española en Uruguay desdeñó por infantil a Julio Feo, el jefe de su gabinete, que no entendía un chiste local, y a renglón seguido puso a parir panteras a Eduardo Sotillos, su Secretario de Estado de Comunicación, instándole a aprender algo en el Cono Sur. En público y a las voces. En mi timidez creí alguna vez que me sacaba del despacho pero siempre fue generoso y cordial, igual que el tronante Alfonso Guerra. En su entrevista con Gloria Lomana hay quien reprocha a Rajoy ambigüedad y divagación, pero no se recuerdan palabras tan contundentes sobre la secesión en España ni tan prudentes sobre la recuperación económica, con lo fácil que le hubiera sido armar un castillo de fuegos de artificio. Mariano Rajoy siempre ha sido así, y su aparente imperturbabilidad aporta confianza. Zapatero, sin embargo, era impasible, y en el barrio húmedo de León un chalán le arrojó una cerveza por encima y no movió las facciones ni las cejas circunflejas goteantes. El carácter es la energía sorda y constante de la voluntad, pero sobre todo silente y poco vocinglera. Parecemos las ranas pidiendo rey, quejosas de que Dios las tirara un tablón a la charca y aterradas cuando las envió un dragón. Carácter el de Teodoro Roosevelt: “Habla bajito y lleva un buen garrote”.

3/3/14

BANALIZAR EL TALENTO DE ORSON WELLES (3-3-2014)

Dos desdichas acompañaron  a Orson Welles: su cociente intelectual y su cultura. Hasta su matrimonio con Margarita Carmen Cansinos (Rita Hayworth),  sobrina del poliglota y polígrafo judío español Rafael Cansinos Assens, traductor íntegro y literal del Corán, del árabe al español, fracasó por el abismo mental que se daba en la pareja. La amó porque “…es el ser más desgraciado que he conocido en mi vida”. Violada por su padre, sus aparatosos maridos no evitaron la dipsomanía ni frenaron el Alzheimer.  Orson tenía interiorizado Shakespeare, y pretendía interpretarlo, representarlo y filmarlo, lo que aterraba a productores analfabetos. No era un extravagante sino un genio, y por ello el sistema de Estudios le condenó al ostracismo pese a haber escrito, dirigido e interpretado “Ciudadano Kane”, a los 24 años, quizá la mejor película de la filmografía. Tuvo que ir y venir de Estados Unidos a Europa buscando lo que llamaba “trabajos alimenticios” (llegó a publicitar un brandy español) que le permitían rodar a bajo precio entre nosotros (“Campanadas a medianoche”) y apasionarse por los toros y España. Previendo su muerte pidió que sus cenizas descansaran en la finca rondeña de su amigo Antonio Ordoñez, y creo recordar que Alfonso Ussía relató la ceremonia de rondar su descanso. No triunfo por casualidad o efectísmo: “Sed de mal”, es un hito del cine negro con una apertura secuencial que nadie ha sabido repetir. Su adaptación, dirección e interpretación de “La guerra de los mundos”, de H.G. Welles, para la CBS, le dio inmerecida fama de oportunista porque antes de abrir la emisión se advirtió explícitamente a los oyentes que era una dramatización de la conocida obra del británico. No hubo engaño alguno: pero miles de escuchas no oyeron el exordio y cuando ardió el pánico se cortó la emisión para repetir la advertencia de que estaban emitiendo un radioteatro y  no un informativo. Falsificar a Welles es patético. Eludir su honestidad intelectual resulta infame.

27/2/14

RUBALCABA ABRAZA LA DEMAGOGIA (27-2-2014)

Un  cura tridentino amonestaba a sus fieles con terríficas descripciones de los suplicios del infierno si no encauzaban sus vidas hacia la virtud, hasta que un feligrés se levantó: “Padre, si hay que ir al infierno, se va, pero no nos acojone”. Rubalcaba casi nos ha emasculado con una perspectiva del país desde la izquierda de Bakunin. Prefiero a los marinos de Kronstadt asesinados por Lenin por demócratas y socialistas.  En algunos momentos se le ha ido el guión a nuestro “monje negro” pasando de demonizar a Rajoy y el PP a crucificar a la derecha como causa metafísica de las dolencias de la Humanidad. Ya ha olvidado que el embrión del estado de bienestar y la seguridad social lo implantó Bismark tras la unificación alemana. Las izquierdas tuvieron que esperar. Tengo empatía por Rubalcaba, aunque tras un almuerzo con Pedro J. Ramírez no permitió mis ósculos en sus mejillas, por ello me dolió su puñalada de pícaro a Rajoy al final de su traca antisistema. Leyó un párrafo de un artículo publicado por el Presidente en un diario gallego hace 31 años explicando la desigualdad como ley o fenómeno natural. Habría leerlo entero pero no creo que marrara. Desde Sumeria, primera civilización historiada (3.000 años a.J) el hombre va uncido a su condición desigual, característica que no pudo resolver el socialismo real ni sus sobrevientes monarquías castrista y norcoreana. Esa filosofía vale para el 11-M pero no para un catedrático de química hijo de un brillante aviador franquista. Mi padre era motorista de enlace del Quinto Regimiento (comunista) y una bomba de aviación le dejó cojo y ciego de por vida. Rubalcaba y yo jamás tuvimos igualdad en la raya de salida, y no se lo reprocho, ni albergo rencor social alguno. Por eso me ofende su demagogia que es apelar, en beneficio político propio, a las dolencias de los desfavorecidos. Su guion de párroco estricto parecía pergeñado por Elena Valenciano, otra que tal.

24/2/14

LA SUTIL INTELIGENCIA TACTICA DE ETA (24-2-2014)

A pocos meses de su nombramiento fue cesado sigilosamente el número dos del ministerio franquista de la Gobernación. El cargo era de máxima importancia política porque el departamento solía ostentarlo un teniente general, siendo la cabeza política el subsecretario, civil, que orientaba el día a día y ejercía de intelectual orgánico. Entre los jerarcas del Movimiento, los periodistas con censura pero con curiosidad, y los comunistas (la única oposición) corrió la intriga como la pólvora y se elaboraron las más disímiles argumentaciones. Además, el sujeto destituido gozaba de crédito académico. Se arguyó una incompatibilidad de caracteres entre el hombre político y el militar al mando, y se dio por verosímil una bronca entre ambos por una reorganización de jefes policiales. Tras varias noches de vela clandestina en una célula comunista a la que asistía de oyente el Partido Comunista comunicó a sus bases que lo sucedido obedecía a otro choque entre opusdeistas y falangistas habiendo triunfado la línea dura de estos últimos, esperándose un incremento de la represión. El subsecretario en cuestión, abnegado padre de familia, se había enamorado como un cadete de una azafata de vuelos internacionales y disponiendo por su cargo de libre acceso a todas las tarjetas de IATA, acompañaba a su tormento aunque viajara al fin del mundo y solo aparecía por casa o el ministerio cuando libraba la aeromoza. Los politólogos, los analistas, los periodistas tendemos a buscarle tres pies al gato y a tomar la neblina por humo, porque creemos con harta soberbia que todo lo que ocurre tiene una sesuda explicación intelectual. A cuenta del top manta de terrible armamento ofrecido en muestrario por ETA hemos escuchado que lo que pasa es que la banda maneja muy bien los tiempos, que los títeres de Bilbao son un globo sonda para medir la determinación de Rajoy y resquebrajar al PP, o que es una mano tendida a Bildu para que se pueda casar en Navarra con los socialistas. Hasta el lehendekari,  Urkullu, se ha visto obligado a la redundancia para definir la realidad de la nada: “Un paso pequeño y no suficiente”. Paradójicamente lo difícil, `por obvio, es suponer que el descerebrado y la guarra analfabeta, instalados en el cúpula etarra, creen que esta oferta de armamento de todo a cien es un gesto político digno de ser considerado, cuando la mafia rusa y  la albano-kosovar disponen en la Coste del Sol de más sofisticados arsenales. Hay que remitirse al lunfardo y recordar que los especímenes más peligrosos son el pelotudo (con aumentativo en pelotudo atómico), el huevón, el remamahuevos, el boludo, el orillero (con una pata en la legalidad y otra fuera), el engrupido que se cree lo que no es, el loco piantao y el locutor de Radio Colifata que emite desde un nosocomio mental de Buenos Aires. Como los payadores también los agónicos versolaris etarras rasguean hazañas inventadas pero no debemos interpretarles como a aquel subsecretario de la Gobernación. Estos cómicos de la legua ni siquiera se han ido con la azafata.

AQUEL 23-F MAL OLVIDADO (24-2-2014)

Los neurofisiólogos nos enseñan que un cerebro bien ordenado debe saber olvidar tanto como recordar porque hay que abrirle espacios selectivos a la memoria. Aquella asonada la propició el aparentemente imparable terrorismo etarra que buscaba jefes y oficiales entre sus víctimas y el j miedo de los más conservadores, a que las Autonomías derivaran en separatismos. Como los protagonistas del cuartelazo se rindieron sin disparar más tiros que los de la salva de las Cortes, podría decirse hoy que escribían derecho con renglones torcidos. El secesionismo  se ha ampliado desde entonces y no se aprovechó el aldabonazo del 23-F para ir más allá de la LOAPA. Pero con Suárez dimitido ya tenía bastante el pobre Calvo Sotelo con meternos en la OTAN como para recuperar para el Estado  competencias como la Educación o la Sanidad. Causa vértigo escénico pensar que son legión los españoles que no habían  nacido cuando aquella militarada y que de ella tienen una visión esperpéntica o nula. Es comprensible que hoy sugieran la abdicación  del Rey quienes ignoran aquella noche en que don Juan Carlos detuvo los tanques a telefonazos y comprometió la Corona con la defensa de las libertades constitucionales. No tengo esos libros, pero me gustaría saber que dice del 23-F el material escolar, si es que reseña algo. Aquellos sucesos no fueron una anécdota ni son hoy el cuento del abuelito. Es imposible una repetición de aquella fecha, pero los antisistemas, ácratas, populistas chavistas, nihilistas y todas las hilachas que se les desprenden a los socialistas sin proyectos y a los comunistas amnésicos , son más inquietantes que aquel Milán del Bosch que para subir la división blindada “Maestrazgo” desde Valencia a Madrid tenía que ir repostando en las gasolineras. En 33 años han cambiado las Fuerzas Armadas hasta poder denominarlas “El gran mudo”, como a las francesas. Pero ¿cuál habría sido el desenlace de aquella jornada si en Zarzuela hubiera tenido despacho un Presidente de la III República?.

20/2/14

EL GOLPE DE ESTADO DE ETA (20-2-2014)

Tras el asesinato de Carrero Blanco una pléyade de cabezas de huevo nacionales y extranjeros dedujeron que quedaba desbloqueada la salida del franquismo como si el almirante fuera albacea, garante, avalista y hasta testaferro de aquel régimen. Los propios hechos desmienten tamaña tésis porque el crimen lo que aceleró fue la llegada de Arias Navarro que no era precisamente un devoto del sufragio universal y retrasó el arranque de la transición política ya diseñada por Fernández Miranda. Los hijos de Carrero han comentado que tras la muerte de Franco lo primero que hubiera hecho  sería poner su cargo a disposición del Rey. Fidelísimo de Franco no se veía sucesor de su legado y, además, siempre fue leal al Príncipe y no toleraba las bromas e insidias que sobre el futuro Rey se despachaban en El Pardo. Tras el entierro en Cuelgamuros, Carrero se hubiera retirado de la política para pintar marinas en Santoña. Pero ETA creyó que con el magnicidio había dado un salto cualitativo en la descomposición del franquismo, lo que la Historia demuestra que no fue cierto. Con Carrero o sin él habríamos llegado a 1.978. Durante los primeros años de Adolfo Suárez ETA se lanzó a una “Operación Ogro”, muy centrada en Madrid: provocar un golpe de Estado militar que, probablemente, habría acabado con la monarquía y nos habría hecho retroceder décadas como hombre enfermo de Europa. El nacionalismo decimonónico combinado con el leninismo y la lucha guerrillera producen la alucinación política de que “cuanto peor, mejor”. No les bastaba la lesa humanidad que practicaban sino que aspiraron a la lesa patria y al agobio y bochorno de todos los españoles. El teniente general Gutiérrez Mellado, amigo personal de Suárez, le avisó que estaban cayendo más jefes y oficiales que si mantuviéramos una guerra convencional con una potencia extranjera. Era la estrategia etarra: soliviantar a las Fuerzas Armadas. Habrá prescrito, pero fue un ataque contra toda una nación.