Según la literatura bíblica Salome estaba enamorada de Juan el
Bautista y al no ser correspondida pidió su cabeza a Herodes Antipa tras un
baile sicalíptico. El socialismo español no podía soportar que se tocara
sustancialmente la bárbara e indocta ley Aído, que rompía las costuras del
Aborto de Felipe González, y ha logrado la cabeza del Ministro de Justicia,
Alberto Ruiz- Gallardón. Que quede
blanco sobre negro: sobre el aborto solo legisla el PSOE. El anteproyecto de
Gallardón, en trámite de Informes, debía ser retocado, especialmente en lo que
confería a graves deformaciones fetales, pero eso podía corregirlo un leguleyo.
La enmienda que Gallardón se han hecho a sí mismo, abandonando el Ministerio,
supone un triunfo de bajo coste para sus debilitados y enconados adversarios.
Casi todo se ha hecho mal en un asunto tan delicado que afecta a las
conciencias, a la moral y a las distintas religiones. El primer fallo reside en
el Tribunal Constitucional que lleva cuatro años estudiando la ley de Zapatero,
y que dictaminado en su tiempo habría evitado esta infeliz conclusión que solo
satisfará a las izquierdas. Gallardón no debió hacer un texto de supuestos
contra otro de plazos, sino rehacer la vigente puliendo sus aristas más
ríspidas (aborto de ocho meses o de menores sin consulta) tal como los polacos
fueron degradando la ley soviética acomodándola a sus sentimientos católicos.
Otros proyectos de ley han acabado en la gaveta y más vale no hablar de las
promesas electorales incumplidas, por unos y otros. La dimisión de Gallardón es
inoportuna aunque el último derecho del hombre es el de marcharse. Se le veía
cansado y macilento a este político de moto y paracaidismo, bien bregado en
Madrid y su Comunidad. Desde fuera siempre hemos maliciado que su legítima
ambición temprana fue la de ser Presidente, y en Justicia solo ha encontrado
protestas. Deja en el aire hasta la prisión perpetua renovable. El mismo ha
dicho que su tiempo político está acabado, y ese convencimiento le habrá
mellado.
25/9/14
18/9/14
EL SOUFFLE CATALÁN (18-9-2014)
La metodología del separatismo catalán es subirse al balcón de la
Generalitat y proclamar la República catalana. El último en hacerlo fue Lluis
Companys a quien sometió el buen
catalán, general Batet, siendo condenado por la II República a 30 años por
sedición, de lo que le libró la amnistía del Frente Popular. En otra mueca de
la Historia, Franco los fusiló a los dos. Parece que algo hemos ganado porque
frente a las anteriores insurgencias catalanistas unilaterales el actual
contencioso se desarrolla entre asambleas, manifestaciones, parlamentos y
gobiernos. Un pelafustán se malicia que el Estado mande los tanques a las
Ramblas. Son los agoreros que desconocen el artículo 155 de la Constitución que
no cita a las Fuerzas Armadas como coerción autonómica, ni falta que hace. Si
se llegara a la intervención bastaría con poner a los Mossos de Esquadra a las
órdenes del delegado del Gobierno, ya que las policías autonómicas (todas las
policías) lo son subsidiariamente del Estado y están obligadas a sujetarse a su
ley. Pero tampoco será preciso llegar a tanta escrupulosidad constitucional
porque el secesionismo está alcanzando su máxima tensión y todos los soufflés
acaban desinflándose. Artur Mas, heredero de la gran hipocresía pujolísta, no
va a ganar un concurso de popularidad ni en Vic, pero de él cabe esperar sea un
hombre de palabra y no proceda a ninguna acción ilegal. Y ello conlleva mucha
fe porque en la autonomía catalana no se cumplen las sentencias del Tribunal
Superior de Cataluña, del Tribunal Supremo o del Constitucional. Si así son las cosas no habrá consulta como ya se
teme Oriol Junqueras el incendiario de esta situación. Los amores entre la
derecha (CiU) y la extrema izquierda (ERC) acaban siendo efímeros. Las
elecciones anticipadas son legales, aunque sean plebiscitarias, y ello creará
otro paisaje político aunque lo dominen los separatistas. Pero finiquitará esta
charca de ranas en la que estamos empantanados, y entonces, sí, que habrá que
hacer política. Hasta ahora el Gobierno ha cocinado muy bien este soufflé
permitiendo que los enésimos secesionistas se cuezan solos. Es Rajoy quien está
marcando el tiempo, no Mas.
15/9/14
LA ALCALDESA DE MADRID (15-9-2014)
Cuando dentro de nueve meses Madrid tenga otro regidor no se
escribirá de Ana Botella a la que la izquierda ha despedido en su paso al
costado con alguna vileza. Ya la recibieron con el insólito reproche de haber
accedido a la alcaldía corriendo el escalafón como si fuera una truculencia
electoral y no el mismo camino de Griñán o Susana Díaz para la mayor enjundia
de la Junta de Andalucía. Se nos ha olvidado la máxima evangélica de la paja en
ojo ajeno cuando tenemos el nuestro atravesado por una viga y hemos optado por
el más hipócrita y falsario sectarismo como libro de estilo de cualquier
oposición. “Ad nausean” han recordado a la alcaldesa su ausencia de horas la
noche del “Madrid Arena” volando al Algarve para una reunión familiar, como si
careciera de sentimientos. La Alcaldía había tomado las riendas de aquel suceso
trágico y la presencia física de Ana Botella resultaba innecesaria. No se
ausentó para darse una fiesta sino para ver unos momentos a unos hijos
instalados en el extranjero de los que llevaba tiempo alejada, regresando de
inmediato con el móvil echando humo. De haber sido su asesor la hubiera atado a
la Cibeles, pero, seria y rigurosa, entiende mal el chisporroteo de las
relaciones públicas y participa del lema del viejo Estado Mayor alemán: “Ser
antes que parecer”. Se ha usado contra
ella el azar de la foresta madrileña como si a dos millones de árboles se les
pudiera hacer una ecografía por ver si están podridos, desdeñando la mala
suerte de que caiga una rama justo cuando pasa un cristiano. Hasta su
matrimonio con Aznar se ha utilizado como ariete sin escándalo de las
feministas de guardia. Abogada e inspectora de Hacienda ha cumplido la hazaña
de poner en orden la deuda de Madrid rebajándola en miles de millones sin
recortes sociales que hayan sentido los madrileños. Es una excelente alcaldesa,
sin asesores de comunicación.
13/9/14
EUROPA Y EURASIA (13-9-2014)
El Presidente de la Federación Rusa, Vladimir Putin, no es un
personaje grato por mucho que gaste en mercadotecnia, como no puede serlo quien
fuera oficial del KGB en Alemania oriental bajo el sovietismo. Pero es
razonable suponer que en lo último que está pensando es en una guerra abierta
en Ucrania o en la simple ocupación militar del Este del país. El precedente
del golpe de mano en Crimea es engañoso; la península es rusa desde Catalina la
Grande y en una noche de mucho vodka Jruschov se la regaló a los ucranios en calidad
de autonomía. Dentro de las fronteras de la URSS tanto daba ocho que ochenta.
El derribo del avión malasio, en el que murió la primera línea en la
investigación del SIDA, parece obra de un Ejército de Pancho Villa y no la
decisión política y militar de una de las partes en conflicto. Ucrania es la
matriz de Rusia, y el Rus de Kiev data de 1.200. La primera división fue entre
bielorusos y ucranios. Rusia abarca el 40% de Europa, y la Eurasia que concibe
Putin no contempla la anexión de Ucrania sino su integración en una unidad
aduanera con Bielorusia y Kazajastán, temiendo que Kiev sea abducida por la
Unión Europea y la OTAN. Este conflicto
no puede resultar más absurdo porque ni Bruselas ni Moscú quieren cargar
con un país dividido y una economía destruida y corrompida hasta el tuétano.
Desapareció la Unión Soviética, el socialismo real, el Pacto de Varsovia y el
COMECON, pero la Alianza Atlántica y la Unión Europea han avanzado sobre el
Este con gran desparpajo, y el nacionalista Putin y sus ideológos de Eurasia
están lógicamente inquietos. Las sanciones son un tiro en el pie que nos damos
y la solución a la crisis de juguete está sobre la mesa en forma de una
autonomía al Este de una Ucrania fuera de la UE y la OTAN. No hay bloques, y
Rusia es Europa.
2/4/14
ARGENTINA, UN PAÍS DE NOVELA (2-2-2014)
“¿Y cuándo comenzó a joderse el país?”. Exactamente en el mes de
septiembre de 1.930 cuando el general José Félix Uriburu dio un golpe de Estado
contra el Presidente democrático Hipólito
Irigoyen. “El peludo”, por su aspecto entonces tenido por desaliñado,
había sido electo como líder de la Unión Cívica Radical (UCR), reformistas,
krausistas, y no teniendo pesos ni propiedades, dejó la Casa Rosada camino del
domicilio de su hija donde vivió hasta su muerte, en la austeridad higienista
que le placía con su biblioteca como único patrimonio. Dos años después su
verdugo militar fallecía en París del cáncer de estómago que había ido a
tratarse, dejando en herencia la primera asonada argentina, vicio político que
perduró hasta 1.983 en que Raúl Ricardo Alfonsín, también jefe de la UCR, ganó
a los peronistas en elecciones plenas y libres por el 52% de los votos. La
machada militarista de Uriburu no solo carecía de precedentes sino de justificación.
Acabados 60 años de guerras civiles entre federales y unitarios, Domingo
Faustino Sarmiento (básicamente un maestro de escuela) mezcló cal con la sangre
de los mataderos porteños pintando la Casa del Gobierno con la precipitación
rosada del rojo federal y el blanco unitario. Bajo el lema de “las ideas no se
matan” sembró el país de escuelas con niños en batitas azules unificadoras que
ante de entrar a clase izaban la bandera argentina y cantaban el himno
nacional. Lo único serio que perturbó la nación fue la matanza de anarquistas,
la mayoría españoles, en la Patagonia. Alzados en armas contra los estancieros
ingleses en obrajes de semi esclavitud el Ejército les fusiló
indiscriminadamente, pecando Irigoyen por mala información u órdenes imprecisas.
Entonces las comunicaciones con la Patagonia eran aleatorias. Pero Uriburu no
precisaba pretextos. Había viajado por Europa como comisionado de estudios y
trajo a Argentina el fascismo mussoliniano, que llegó para quedarse. Años
después, el general Perón, que había servido en Roma como agregado militar ante
el Duce, reestableció el corporativismo nacionalista en un movimiento
Justicialista que sigue gobernando el país. Una Pampa Húmeda con metro y medio
de humus donde escupes y crece un ombú, dos y tres cosechas al año de trigo,
maíz, soja para alimentación vacuna o biomasa, ingenios azucareros en Tucumán
que producen alcoholnafta, buen sucedáneo de la gasolina, yacimientos
explotados y por detectar de petróleo y gas, en mar y tierra firme, 80 millones
de cabezas de ganado, y todo para cuarenta millones de habitantes perdidos en
una inmensidad continental, antaño bastante cultos y que pese a la degradación
nacional conservan cierto vigor
intelectual que les ha dado cinco premios Nobel. Ni aberrantes teorías racistas
justificarían la decadencia: los indios y los negros fueron exterminados por
los criollos, y la actual emigración boliviana y paraguaya es una gota en
la masa de italianos, españoles y judíos
centroeuropeos.
El declive argentino es político y se llama peronismo. El general
Juan Domingo Perón, era antimarxista,
antigringo, nacionalista y un fascista consciente de que Mussolini había
acabado colgado de una gasolinera de Milán. Pero sobre todo era, como su tercera
mujer, Eva Duarte, un rencoroso social por ser hijo de soltera y haber sufrido
los desdenes de las estrechas clases altas de su país. Evita, además, era una
acreditada asaltacamas castrense en busca de un general que la protegiera y la encumbrara. El dio
derechos legales a masas desposeídas de descamisados, y ella el voto a las
mujeres, aportando al “Gran Macho” (presuroso y menorero) un populismo
inconfundible de analfabeta funcional. Perón no creó un partido overo de corte
occidental sino un Movimiento en el que
con el tiempo cupo todo: desde la extrema izquierda montonera y terrorista a la
ultraderechista y asesina Alianza Anticomunista Argentina o Triple A. La UCR quedó como partido
secundario, los anarquistas desaparecieron entre la legislación social y la
policía, los comunistas quedaron como club intelectual (“Vuelan bajo”, decía de
ellos el general), una socialdemocracia que se hubiera podido desarrollar fue
abortada por el peronismo, y las derechas, incluidas las democráticas, se
dedicaron a golpetear las puertas de los cuarteles, que consiguieron abrir
durante todo el siglo XX. Quizá porque Perón nunca sopesó su ausencia el
caótico sistema se mantiene. La bienintencionada y nacional UCR ha pasado a
partido residual mientras ha florecido una metástasis de partiditos (muchos,
provinciales) cuyas asambleas pueden celebrarse en un colectivo, o autobús. El
peronismo sigue siendo un elefante descuartizado y recompuesto con el pegamento
del más burdo clientelismo. Los chanchullos de la Junta de Andalucía y su UGT
nos escandalizan, pero yo he visto al Secretario General de la CGT, repartir
fajos de pesos que extraía de un cajón sin reparar siquiera en el periodista de
visita. Estoy convencido de que le pido, me da, y sin recibos de por medio. El
mismo método para encontrar un empleo o al menos una changa (chapuza). Nada
extraño cuando la idealizada Evita regalaba dentaduras usadas. Los sindicatos
peronistas pagan a sus manifestantes, y un poco más a los “piqueteros” que
cortan las rutas, o a los sicarios que escrachan la Prensa opositora. De las 26 provincias solo una está gobernada
por un moderado socialista, la Capital Federal por el derechista Macri, y el
resto por microformaciones locales o peronistas aliados con ellas. La masa
crítica peronista se encuentra tan dividida que Ernesto Kirchner fue elegido
presidente por solo el 24% de los votos, pero los justicialistas (que tienen un
concepto patrimonial de la democracia y el poder) siempre cierran filas en
torno al caudillo emergente con la otra cara del clientelismo: la corrupción
como forma de Gobierno.
La corrupción es inherente al ser humano, y la nuestra nos molesta,
pero la coima, el soborno, el tener que pagar para obtener aquello a lo que
tienes derecho, en Argentina es una Institución ante la que la Sala del Crímen
hace décadas arrojó la toga. No se han librado ni las Madres de Plaza de Mayo
animadas por el Kirchnerísmo a estafar a los pobres vendiendo el humo de unas
viviendas sociales que no se construyeron. Manda hoy “ la Cámpora “ un
ectoplasma de los montoneros que cayeron frente a la dictadura militar.
Kirchner, marido, ejercía algún control sobre la cleptocracia, pero la viuda
está secuestrada por los camporistas que capitanea su hijo Máximo, solo
capacitado para contar las monedas de la familia. No sé si Broufau llegó a entender
que a la banda peronista tanto le daba la valoración de REPSOL como el actual
índice de inflación que cifran sin pudor en el 4% oficial cuando realmente está alrededor del 35%. Sostienen al peso artificialmente
secuestrando la posesión de divisas y el único cambio real es el de los
arbolitos, señores impávidos en las aceras comprando de tapadillo dólares
estadounidenses y euros. Dentro de dos años el peronismo volverá a gobernar y
todo continuará igual aunque con otros matices. El tango fue un baile de
hombres en los arrabales portuarios, por falta de mujeres, y hay que aferrar a
la pareja con toda la musculatura. Si lo bailas suelto, te caes. En Argentina,
fuera del sentimentalismo, la necrofilia y la corrupción, no hay vida.
23/3/14
LAS CARACTERÍSTICAS DEL CARÁCTER (23-3-2014)
Felipe González recibió en Moncloa a Joaquín Leguina para tratar de
un nuevo impuesto a la Comunidad de Madrid. Como solía le hizo pasear entre los
pinos y el jardín de los bonsáis, y, parándole, le espetó: ”Joaquín, ¿tu
follas?”. El primer dirigente madrileño salió rápidamente de su estupefacción contestando
inteligentemente:” Presidente, se me ha olvidado hasta la postura”. ¿En que
estaría pensando Felipe?. El carácter es subyacente, pero emergente como un
submarino. No es característico de Rajoy preguntár por una ilustración del
“Kamasutra” al ministro del Interior, Fernández Díaz. González tenía carácter
poliédrico, y bajo su aparente suavidad (que solo era buena educación) sufría
arrebatos de abroncador. En un desayuno en la Embajada española en Uruguay
desdeñó por infantil a Julio Feo, el jefe de su gabinete, que no entendía un
chiste local, y a renglón seguido puso a parir panteras a Eduardo Sotillos, su
Secretario de Estado de Comunicación, instándole a aprender algo en el Cono
Sur. En público y a las voces. En mi timidez creí alguna vez que me sacaba del
despacho pero siempre fue generoso y cordial, igual que el tronante Alfonso
Guerra. En su entrevista con Gloria Lomana hay quien reprocha a Rajoy
ambigüedad y divagación, pero no se recuerdan palabras tan contundentes sobre
la secesión en España ni tan prudentes sobre la recuperación económica, con lo
fácil que le hubiera sido armar un castillo de fuegos de artificio. Mariano
Rajoy siempre ha sido así, y su aparente imperturbabilidad aporta confianza.
Zapatero, sin embargo, era impasible, y en el barrio húmedo de León un chalán
le arrojó una cerveza por encima y no movió las facciones ni las cejas
circunflejas goteantes. El carácter es la energía sorda y constante de la
voluntad, pero sobre todo silente y poco vocinglera. Parecemos las ranas
pidiendo rey, quejosas de que Dios las tirara un tablón a la charca y aterradas
cuando las envió un dragón. Carácter el de Teodoro Roosevelt: “Habla bajito y
lleva un buen garrote”.
3/3/14
BANALIZAR EL TALENTO DE ORSON WELLES (3-3-2014)
Dos desdichas acompañaron a
Orson Welles: su cociente intelectual y su cultura. Hasta su matrimonio con
Margarita Carmen Cansinos (Rita Hayworth), sobrina del poliglota y polígrafo judío
español Rafael Cansinos Assens, traductor íntegro y literal del Corán, del
árabe al español, fracasó por el abismo mental que se daba en la pareja. La amó
porque “…es el ser más desgraciado que he conocido en mi vida”. Violada por su
padre, sus aparatosos maridos no evitaron la dipsomanía ni frenaron el Alzheimer.
Orson tenía interiorizado Shakespeare, y
pretendía interpretarlo, representarlo y filmarlo, lo que aterraba a
productores analfabetos. No era un extravagante sino un genio, y por ello el
sistema de Estudios le condenó al ostracismo pese a haber escrito, dirigido e
interpretado “Ciudadano Kane”, a los 24 años, quizá la mejor película de la
filmografía. Tuvo que ir y venir de Estados Unidos a Europa buscando lo que
llamaba “trabajos alimenticios” (llegó a publicitar un brandy español) que le
permitían rodar a bajo precio entre nosotros (“Campanadas a medianoche”) y
apasionarse por los toros y España. Previendo su muerte pidió que sus cenizas
descansaran en la finca rondeña de su amigo Antonio Ordoñez, y creo recordar
que Alfonso Ussía relató la ceremonia de rondar su descanso. No triunfo por
casualidad o efectísmo: “Sed de mal”, es un hito del cine negro con una
apertura secuencial que nadie ha sabido repetir. Su adaptación, dirección e
interpretación de “La guerra de los mundos”, de H.G. Welles, para la CBS, le
dio inmerecida fama de oportunista porque antes de abrir la emisión se advirtió
explícitamente a los oyentes que era una dramatización de la conocida obra del
británico. No hubo engaño alguno: pero miles de escuchas no oyeron el exordio y
cuando ardió el pánico se cortó la emisión para repetir la advertencia de que
estaban emitiendo un radioteatro y no un
informativo. Falsificar a Welles es patético. Eludir su honestidad intelectual
resulta infame.
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