15/4/85

Máxima expectación en Buenos Aires ante la visita oficial que hoy inician los Reyes de España (15-4-1985)

Los argentinos han recibido extrañados las imágenes del Rey de España, con barba de varios días, saludando a este país, que visita oficialmente, junto con la Reina, desde hoy por segunda vez. Los cuatro canales de la televisión porteña emiten prolongados programas informativos sobre la transición política española y la peripecia personal de don Juan Carlos, que, junto con doña Sofía, llegó anoche a Buenos Aires a las 22.40 (hora peninsular española). Nada más llegar al aeropuerto, los Reyes se trasladaron a un avión presidencia¡. El presidente argentino, Raúl Alfonsín, y su esposa, María Lorenza Berreneche, recibieron a los Reyes en el llamado Aeroparque, aeropuerto situado a orillas del río de la Plata, que atraviesa la capital argentina.

Los Reyes llegan en esta su segunda visita a la Argentina en un momento álgido para la vida del país: cuando esta joven democracia prácticamente se encuentra sin aliento, asfixiada por diversos estrangulamientos económicos y al borde del comienzo del juicio a las tres primeras juntas militares de la dictadura por privación ilegítima de la libertad, asesinato, aplicación de tormentos y robo a los ciudadanos.Tras la visita de los Reyes, el presidente Alfonsín se dirigirá al país en lo que se espera sea un retrato de la situación real argentina, devastada por una inflación anual del 800%, condicionada por una deuda exterior de 50.000 millones de dólares y enfangada en una metodología económica basada en el dólar negro y en la especulación financiera.

En declaraciones a The Washington Post, el presidente Alfonsín acaba de reconocer que los momentos más duros están por llegar y que se avecina un período de mayor austeridad y pobreza. Tras las elecciones de 1983, que dieron el triunfo al radicalismo, los asesores de Alfonsín desaconsejaron utilizar el plus de entusiasmo y confianza popular por la democracia recuperada, y el nuevo rumbo histórico que significaba la derrota electoral del peronismo, para enderezar el país mediante una "economía de guerra", en el, temor de que la población, desmoralizada por los horrores de la dictadura y la pérdida de la Guerra de las Malvinas, no podía ser inmediatamente recipiendaria de nuevos sufrimientos.

Ahora la situación ha tocado fondo y un ministro de Trabajo y otro de Economía han sido devorados en un año mientras las medidas económicas adoptadas por el Gobierno quedan inmediatamente canibalizadas y pierden su impulso inicial: reforma financiera, apertura de las reservas petroleras a la prospección internacional, control fiscal y del mercado paralelo del dólar.

Sus allegados hablan ya de cierto y preocupante desfondamiento moral del presidente Alfonsín, enfrentado a problemas sin solución a corto plazo. Desde las tiendas del involucionismo y la desestabilización democrática, se afirma abiertamente que Argentina "va dos capítulos por detrás de Bolivia" en un mismo teleteatro que retrataría la destrucción del Estado.

Autoinmolación peronista

La autoinmolación del peronismo -prácticamente la única oposición parlamentaria y, aunque en minoría, la primera fuerza política organizada del país-, sin jefatura, dividido en dos congresos, peligrosamente escorado sobre su costado fascista, resta fuerza a la vida parlamentaria y retrasa la consolidación y la credibilidad de las instituciones de la democracia: los diputados y senadores ya se han distinguido por su absentismo parlamentario y se retrasa la aprobación de las leyes por falta de quorum.

Los Reyes de España arriban, además, al país en -vísperas del juicio a las tres primeras juntas militares en el que por primera vez en la historia, tres ex presidentes consecutivos de la nación comparecerán ante la justicia para responder de sus crímenes. El juicio por el 23-17 no fue nada ante lo que se avecina en Buenos Aires y en una situación institucional mucho más delicada que la de España en 1982.

El juicio, ante una corte civil pero con el fuero militar, se iniciará el 22 de este mes, tres días después de la marcha de los Reyes; una delicadeza del Gobierno argentino -el comienzo de la vista estaba previsto para el pasado 15- ante la preocupación de Madrid de que el proceso coincidiera con la visita real. Los tres o cuatro meses que durará previsiblemente el juicio sumarán al país en un pantano de acusaciones políticas, de cuestionamiento de la democracia y -se teme fundamentalmente- de provocaciones terroristas desde la extrema derecha.

En este contexto, la visita de los Reyes de España aporta a Argentina, principalmente, una saludable sensación de normalidad institucional, a más de la solidaridad del pueblo español, para con la dificil recuperación democrática argentina. Máxime cuando el reciente viaje oficial del presidente italiano Sandro Pertini quedó frustrado por su interrupción brusca a causa de la muerte de Chernenko.

Los Reyes, además de cumplir con los actos protocolarios en Buenos Aires, visitarán la ciudad de Rosario, al norte de la capital federal, donde vive una fuerte comunidad española y -ya privadamente- las cataratas del Iguazú, en el triángulo fronterizo de Argentina, Paraguay y Brasil.

23 españoles desaparecidos

Cabría destacar la audiencia que los Reyes concederán en Buenos Aires a los familiares de los 23 españoles desaparecidos bajo la dictadura militar. Será la continuación de las gestiones que ya hicieron en su viaje de 1978 y tras el cual se logró hasta la aparición de algunos desaparecidos. Al contrario de otros gobiernos europeos como los de Suecia, Francia e Italia, el español jamás se interesó por los españoles o hijos de españoles que desaparecían en los túneles de la locura militar argentina.

Tras las elecciones democráticas argentinas de 1983 -gloriosamente-, nuestra embajada en Buenos Aires presentó recurso de hábeas corpus por los desaparecidos. Antes y después solo puede contabilizarse la atención y el interés del Palacio de la Zarzuela. Por lo demás, quedan las anécdotas de que los Reyes traerán a Buenos Aires una estatua de Carlos III que aliviará el mal sabor de boca que dejó la estatua del Quijote -traída por la Reina en 1981 con motivo del IV centenario de esta capital- y que instalada en una de las intersecciones de la gran arteria de la ciudad, horripila a los viandantes con su hosco modernismo.

Y los porteños paquetos -elegantes, finos, adinerados- temen con espanto la repetición del robo que en el viaje de 1978 sufrió doña Sofía: en una de las recepciones, le hurtaron su capa, y tuvo que recuperarla la policía.

3/4/85

Alfonsín y los militares presiden el funeral por los caídos en la guerra de las Malvinas (3-4-1985)

El paro de los maestros o las fuertes subidas de los tipos de interés preocupan más al porteño medio que el tercer aniversario de la recuperación temporal de las islas Malvinas. No obstante, el presidente Raúl Alfonsín y la renovada cúpula militar presidieron una misa en una de las iglesias castrenses de Buenos Aires por los muertos en aquella guerra: unos 1.200 por parte argentina.Las agrupaciones de ex combatientes, apoyadas por las juventudes de los partidos y bajo los lemas: "Volveremos a las Malvinas de la mano de América Latina" y "Fuera los ingleses de Malvinas, fuera el FMI de la Argentina", convocaron una manifestación; finalmente, la extrema derecha peronista, liderada por Herminio Iglesias, organizó un mitin en el miniestadio del Club Atlético Atlanta.

Al contrario que en celebraciones anteriores, los militares argentinos se han permitido alguna mínima reivindicación de su papel. El brigadier retirado Alberto Simari, ex comandante de instrucción de la Fuerza Aérea durante el conflicto, cuestionó que el presidente Alfonsín rindiera homenaje sólo a los muertos, "olvidando a quienes no perdieron la vida pero tuvieron las mismas actitudes que los fallecidos". Sin embargo, fue la Fuerza Aérea la primera crítica con el comportamiento castrense en el conflicto, negándose a otorgar condecoraciones.

Por su parte, el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas -máximo tribunal militar- tomó declaración el mismo día del aniversario al general Óscar Jofrey, ex comandante de la Décima Brigada de Infantería en el archipiélago austral, y en medios de la judicatura militar se tiene como muy probable la prisión preventiva rigurosa contra el general Benjamín Menéndez, gobernador argentino de las islas y firmante de la rendición ante los ingleses.

El hecho de que la Junta Militar que ordenó la aventura (teniente general Galtieri, almirante Anaya y brigadier Lami Dozo) permanezca en prisión preventiva es un dato más de que los militares tienen intención de juzgarse con tanta dureza por aquel trágico episodio como dulzura esperan de la Corte Civil en el procesamiento de los uniformados por la guerra sucia contra la subversión.

29/3/85

Un ex jefe militar argentino califica los juicios a las juntas como "un Nuremberg al revés" (29-12-1985)

El teniente general retirado Jorge Harguindeguy, ex jefe del Estado Mayor del Ejército de Tierra argentino, dos veces ascendido por el Gobierno democrático, afirmó públicamente que los juicios a las juntas militares son "un Nuremberg al revés" y que, "inexorablemente, el presidente Raúl Alfonsín deberá intervenir para dar por concluidos los juicios que se les instruyen (a las juntas) por violar los derechos humanos".El ex jefe militar declaró estar disconforme con la metodología jurídica empleada en los juicios y, en particular, con la reforma del Código de Justicia Militar, que hace apelables sus sentencias ante la jurisdicción ordinaria y que ha permitido, por omisión del alto tribunal castrense, que sea la justicia civil la encargada del proceso a las tres juntas militares.

Pero el fondo de su argumentación -el "Nuremberg al revés"- retrata el estado de ánimo de los jefes militares ante el juzgamiento de sus camaradas de armas; no entienden cómo se les puede juzgar precisamente por la única guerra que no han perdido y en la que demostraron una macabra eficacia: la guerra sucia contra la subversión. Respecto a las declaraciones del general Harguindeguy, el secretario argentino de Defensa, José Horacio Jaunarena, informó que su departamento estudia la posible aplicación de sanciones disciplinarias o penales al ex jefe del Estado Mayor del Ejército.

Por otra parte, ha trascendido que la Cámara Federal de Apelaciones en lo penal y correccional, encargada del procesamiento de las juntas militares, está estudiando la posibilidad de aplazar el comienzo del juicio -previsto provisionalmente para el 15 de abril- para no hacerlo coincidir con la visita de los reyes de España a Argentina, que comenzaría un día antes. El aplazamiento ha sido insistentemente solicitado por el Gobierno español.

26/3/85

El Fondo Monetario Internacional estudia en Argentina un nuevo plan contra la inflación (26-3-1985)

Una misión del Fondo Monetario Internacional (FMI) encabezada por el catalán Joaquín Ferrán llegó ayer a Buenos Aires para estudiar el nuevo plan económico argentino de lucha contra la inflación. Anteriormente, el FMI había decidido congelar el desembolso de los tramos crediticios correspondientes a febrero y mayo (unos 600 millones de dólares), dado el incumplimiento argentino con las metas acordadas con el alto organismo monetario. Sin embargo, el propio FMI pidió al conjunto de bancos acreedores de Argentina la continuación de sus negociaciones con Buenos Aires sobre un paquete crediticio de 4.200 millones de dólares.

Buenos Aires

Hasta tanto -primeros de junio- Argentina no vuelva a recibir dinero fresco del FMI, hará frente a sus compromisos internacionales mediante un crédito puente de 500 millones de dólares proporcionado por el Tesoro estadounidense.Esta congelación de crédito del FMI a la Argentina no es más que otro episodio de la patética guerra antiinflacionaria librada por el Gobierno radical del presidente Alfonsín, y de sus consecuencias sobre la política interna del país.

Bernando Grispun, primer ministro de Economía de la Argentina democrática, adscrito al ala izquierda del radicalismo, carecía de fe en las posibilidades del país para detener la catarata inflacionaria, y practicó una política de obstrucción y enfrentamientos con los veedores del Fondo Monetario.

Su sustituto, Sourrouille, un técnico no afiliado a ningún partido, es tan pesimista como su antecesor pero comprende la necesidad de colaborar sinceramente con el FMI.

Con una inflación anual estimada actualmente en el 800% por ciento, el FMI se ha limitado a ejercer una pequeña presión psicológica sobre las autoridades económicas porteñas.

Las especulaciones alarmistas que apuntaban hacia una hipotética ruptura entre el Fondo y la República Argentina carecían de sentido por dos razones: el FMI no iba a tomar una medida tan drástica precisamente estando el presidente Alfonsín en visita oficial en Estados Unidos y, en cualquier caso, el Fondo es el primer interesado en que Argentina no rompa el actual esquema negociador, arrastrando con su ejemplo a otros grandes deudores latinoamericanos.

El Ministerio de Economía argentino está haciendo serios esfuerzos para presentar el FMI un plan económico que rebaje la inflación este año a un 300%. Presumiblemente es una meta puramente utópica; para el mes de abril, y dentro del esquema de lucha a corto plazo, se ha establecido una hipótesis inflacionaria del 18%, dejando flotar por encima de ella los combustibles, las tasas de interés y el tipo de cambio.

Alto coste social

La reducción del gasto público y el achicamiento del sector público exigidos por el Fondo Monetario Internacional para disminuir la inflación supondrían un alto coste social al que se resiste firmemente el Gobierno radical; pero éste ha dado una nueva prueba de buena voluntad abriendo sus reservas petroleras a las compañías internacionales extractoras como medio de financiar el pago de la deuda externa y de obtener dinero para el empleo público y los programas sociales.El presidente Raúl Alfonsín arrastra con esta medida, anunciada en su visita a Estados Unidos, severas críticas del peronismo y de su propio partido, ya que una de las constantes del nacionalismo argentino ha sido la exagerada protección de su autarquía petrolera.

Enrique Iglesias (26-3-1985)

La juez Claudine Lechanu-Forkel, de la fiscalía parisiense ha emitido una orden internacional de captura contra el teniente de navío argentino Alfredo Astiz, de 34 años, por su presunta responsabilidad en la desaparición en 1977 de las monjas francesas Alice Domon y Leonie Duquet.
El pasado fin de semana aún no se había recibido en Buenos Aires la orden de detención' francesa que, en cualquier caso, no surtiría efectos en Argentina al haberse, cometido aquí el delito. El teniente Astiz sí podría ser detenido por la Interpol en cualquier otro país al que se desplazara.

El teniente de navío Alfredo Astiz se encuentra actualmente embarcado en el portaviones 25 de Mayo, tras haber permanecido detenido por orden de la justicia civil argentina entre el 8 de diciembre y el 5 de marzo pasados por su supuesta responsabilidad en la desaparición de la adolescente sueca Dagmar Hagelin, también en 1977.

El padre de Hagelin y el Gobierno sueco presionaron a la justicia argentina hasta lograr el procesamiento de Astiz, cuya causa fue objeto de sobreimiento por el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas tras reclamar la Armada el fuero militar para el acusado.

Ahora la presión francesa a cuenta del paradero de las monjas Domon y Duquet (secuestradas y seguramente asesinadas por su apoyo a las Madres de Plaza de Mayo) reanuda el problema político que gira en torno a la figura del teniente Astiz, rendidor ante los británicos de las Georgias del Sur durante la guerra de las Malvinas.

Las Fuerzas Armadas argentinas han aceptado tácitamente que sean juzgados sus altos mandos responsables de los excesos durante la represión indiscriminada del terrorismo, pero no admitirán que la aclaración de culpabilidades descienda pormenorizadamente a la gran masa de oficiales y suboficiales que mancharon sus manos con el trabajo sucio.

Así, la primera detención de Astiz, en diciembre del año pasado, motivó una crisis profunda entre la Marina y el Gobierno de la que salió momentáneamente victoriosa la primera. Si Astiz es condenado por sus crímenes -aducirían los militares- quedará abierto el camino para sentar en el banquillo al 60% de los uniformados de las tres armas. No obstante, la publicidad y resonancia internacional del caso Astiz impedirá el sobreseimiento definitivo de las causas abiertas contra ese oficial. Es además un símbolo de la represión militar argentina por su papel desempeñado en la Escuela de Mecánica de la Armada, su infiltración entre las Madres de Plaza de Mayo, sus tareas de inteligencia entre exiliados en la embajada argentina en París y su cobardía posterior en la guerra de las Malvina

Enrique Iglesias nació hace 55 años en Arancedo, en las cercanías de Navia (Asturias); sus padres, campesinos humildes, emigraron a Uruguay cuando él contaba cuatro años. Un pequeño almacén de comercio fue el modesto El Dorado de aquellos emigrantes. Aún vive la madre, a la que el canciller se encuentra muy unido, y otro hermano, ya nacido en la República Oriental.

MontevideoDel nuevo canciller se cuenta en Montevideo una anécdota apócrifa pero que retrata la ausencia de chovinismo del pueblo oriental: que Enrique Iglesias decidió nacionalizarse uruguayo al darse cuenta, un punto avergonzado, de que estaba firmando los billetes del Banco Central con el pasaporte español en el bolsillo. "No fueron así las cosas; cuando fui nombrado presidente del Banco Central en 1967 ya tenía mi documentación uruguaya. Por supuesto que puedo tener los dos pasaportes, igual que podría tenerlos usted, pero yo me nacionalicé en cuanto pude por razones de edad. Lo que sí es cierto es que mi condición de hijo de españoles y nacido en España es muy notoria para la opinión pública y jamás en este país se me planteó el más pequeño problema o recelo por ello, aun cuando firmara los billetes de banco, y espero que a partir de ahora como ministro de Relaciones Exteriores. Somos un país de emigrantes que entiende bien estas cosas".Sus simpatías por su primera patria también son conocidas, y el día de la toma de posesión de Sanguinetti como presidente constitucional, una jornada infernalmente ajetreada, le pidió permiso para acompañar a Felipe González al Hogar Español de Ancianos de Montevideo, en cuyos terrenos el presidente del Gobierno español recibió a la colonia. Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Iberoamericana en 1982, el canciller uruguayo mantiene relaciones personales con el Rey de España, con el que le une: "una amistad muy cálida y frecuentada, una relación muy linda de gran cariño y respeto por mi parte". También es amigo de Felipe González, a quien conoció en Santigo de Chile. Está perfectamente informado sobre la política española y sus dirigentes, y como secretario ejecutivo de la CEPAL (Comisión Económica Para América Latina), con rango de secretario general adjunto de las Naciones Unidas, puso todo su empeño en la incorporación de España al organismo.

Estudió Economía y Administración en la universidad montevideana, mientras trabajaba en la banca privada. En 1961 fue nombrado director técnico de la Oficina Nacional de Planeamiento uruguaya y elaboró el primer plan de desarrollo del país, antes de acceder a la presidencia del Banco Central de la República. Después realizó una excelente carrera como funcionario internacional de las Naciones Unidas, que le llevó a la secretaría ejecutiva de la CEPAL, presidencia del foro del Tercer Mundo, secretaría general de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Fuentes de Energía Nuevas y Renovables y la asesoría especial sobre esta materia del actual secretario de las Naciones Unidas. Hombre muy brillante y aún joven, se le tiene por secreto aspirante en el futuro a la secretaría general de las Naciones Unidas, para lo que la cancillería uruguaya le permitiría ensanchar sus contactos internacionales.

Admira a Wilson Ferreira (líder de los derrotados blancos), ha votado por su partido y lo confiesa; pero también mantiene una estrecha amistad con el presidente Sanguinetti, que le ha permitido ser designado canciller por el Gobierno con el aplauso de la primera mayoría de la oposición. "No encontrará usted en toda América Latina otro político como Sanguinetti, tan parecido en sus ideas y hasta talante personal a Felipe González."

A las ocho de la mañana, este hombre, soltero y vivaz, entra en el minúsculo y bellísimo palacio del Ministerio de Relaciones Exteriores uruguayo arrastrando un maletón de documentos, solo, sin escolta, muy lejos de la parafernalia de seguridad y protocolo de la dictadura que acaba de retirarse.

25/3/85

Orden internacional de captura contra el teniente de navío argentino Astiz (25-3-1985)

La juez Claudine Lechanu-Forkel, de la fiscalía parisiense ha emitido una orden internacional de captura contra el teniente de navío argentino Alfredo Astiz, de 34 años, por su presunta responsabilidad en la desaparición en 1977 de las monjas francesas Alice Domon y Leonie Duquet.

El pasado fin de semana aún no se había recibido en Buenos Aires la orden de detención' francesa que, en cualquier caso, no surtiría efectos en Argentina al haberse, cometido aquí el delito. El teniente Astiz sí podría ser detenido por la Interpol en cualquier otro país al que se desplazara.

El teniente de navío Alfredo Astiz se encuentra actualmente embarcado en el portaviones 25 de Mayo, tras haber permanecido detenido por orden de la justicia civil argentina entre el 8 de diciembre y el 5 de marzo pasados por su supuesta responsabilidad en la desaparición de la adolescente sueca Dagmar Hagelin, también en 1977.

El padre de Hagelin y el Gobierno sueco presionaron a la justicia argentina hasta lograr el procesamiento de Astiz, cuya causa fue objeto de sobreimiento por el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas tras reclamar la Armada el fuero militar para el acusado.

Ahora la presión francesa a cuenta del paradero de las monjas Domon y Duquet (secuestradas y seguramente asesinadas por su apoyo a las Madres de Plaza de Mayo) reanuda el problema político que gira en torno a la figura del teniente Astiz, rendidor ante los británicos de las Georgias del Sur durante la guerra de las Malvinas.

Las Fuerzas Armadas argentinas han aceptado tácitamente que sean juzgados sus altos mandos responsables de los excesos durante la represión indiscriminada del terrorismo, pero no admitirán que la aclaración de culpabilidades descienda pormenorizadamente a la gran masa de oficiales y suboficiales que mancharon sus manos con el trabajo sucio.

Así, la primera detención de Astiz, en diciembre del año pasado, motivó una crisis profunda entre la Marina y el Gobierno de la que salió momentáneamente victoriosa la primera. Si Astiz es condenado por sus crímenes -aducirían los militares- quedará abierto el camino para sentar en el banquillo al 60% de los uniformados de las tres armas. No obstante, la publicidad y resonancia internacional del caso Astiz impedirá el sobreseimiento definitivo de las causas abiertas contra ese oficial. Es además un símbolo de la represión militar argentina por su papel desempeñado en la Escuela de Mecánica de la Armada, su infiltración entre las Madres de Plaza de Mayo, sus tareas de inteligencia entre exiliados en la embajada argentina en París y su cobardía posterior en la guerra de las Malvina

23/3/85

30.000 argentinos piden que no se amnistíe a los responsables de las 'desapariciones' (23-3-1985)

Al menos 30.000 personas, en su mayoría jóvenes, se manifestaron el jueves en Buenos Aires, entre el Congreso y la plaza de Mayo, en apoyo de las madres de Mayo y con el lema Dales una mano a los desaparecidos. De espaldas a la Casa Rosada, antes de dar por concluida la marcha, la presidenta de las madres, Hebe de Bonafini, pronunció un discurso rechazando una posible amnistía para el grueso de los culpables de violación de los derechos humanos en Argentina.

"No queremos paredón,para los responsables de la suerte de nuestros hijos, queremos 30 años de cárcel", dijo Hebe Bonafini.Durante meses, Madres y Abuelas de Plaza de Mayo y las organizaciones de derechos humanos que las secundan recogieron en el país y en el exterior siluetas de manos identificadas documentalmente, corno gesto de solidaridad, con los desaparecidos. Una de las personas que accedió a ofrecer su mano fue el presidente italiano, Sandro Pertini, en su reciente Visita oficial a Buenos Aires. Pertini, además, en sus primeras declaraciones en suelo argentino, aludió favorable y enérgicamente al coraje de las madres de plaza de Mayo.

Cerca de un millón de afiches con manos silueteadas y firmadas fueron colgadas como guirnaldas por toda la española avenida de Mayo, de farola en farola, uniendo el palacio del Congreso con la plaza de Mayo y la Casa Rosada. Esta manifestación ha sido la última prueba de fuerza de las madres antes del comienzo del juicio a las tres primeras juntas militares y de la presumible amnistía que posteriormente aliviará al Gobierno argentino de tener que juzgar por genocidio a la mayoría de la oficialidad de sus fuerzas armadas.

De los grandes partidos (peronista y radical), sólo se sumaron a la marcha las Juventudes Unificadas, del primero. A medida que avanza el proceso democrático y se profundiza la crisis económica, las madres se ven aisladas políticamente, tan sólo con el apoyo de los más jóvenes y de la izquierda extraparlamentaria.

Cuando se las pregunta si no sería mejor para todos su perdón como prenda de la reconciliación entre los argentinos, replican que sí, que ellas están deseosas de perdonar a quienes hicieron desaparecer a sus hijos y nietos, tal como el Papa perdonó a quien le intentó. asesinar: visitándole en la cárcel donde cumple cadena perpetua y otorgándole su perdón.