Tras 449 días de espinosas
negociaciones, el comité de acreedores de Argentina aprobó el crédito de 4.200
millones de dólares estadounidenses esperado por este país. El primer tramo del
crédito se desembolsará a mediados de agosto, y el segundo, el 11 de
septiembre. Las nuevas medidas económicas del Gobierno de Raúl Alfonsín han
sido decisivas para la concesión crediticia. Parece inminente la llegada a
Buenos Aires de una misión del Fondo Monetario Internacional (FMI) -encabezada
por el catalán Joaquín Ferrán, habitual veedor del FMI para Argentina- para
verificar sobre el terreno el ajuste económico gubernamental.
A poco más de una semana de
la aplicación de las primeras medidas deeconomía de guerra ha variado por completo la fisonomía
financiera y comercial de Argentina. Dos hechos aparecen como insólitos: la
cotización de la nueva moneda del país -el austral- en la Bolsa de Londres y la
caída del dólar estadounidense negro
o paralelo por debajo de su
cotización oficial; en efecto, el dólar negro cerró la pasada semana a dos centavos
negros de su valor oficial,
fijado en 80 centavos por austral.Se estima que los precios al consumo subieron
entre el 14 y el 21 de este mes un 2,7%, porcentaje altamente aceptable y
previsto ante las filtraciones informativas sobre una posible congelación de
precios. El control gubernamental, según anunció el propio Gobierno, descansa
esencialmente sobre las denuncias de particulares y está surtiendo efecto.
Control de precios
Listas sectorizadas con los
precios máximos de los artículos son difundidas gratuitamente por la Secretaría
de Comercio, y por los canales de televisión se divulgan continuamente los
números telefónicos que atienden las denuncias por infracciones. Entre 150 y
200 comercios en el gran Buenos Aires ya han sido clausurados por la Policía
Federal al no respetar la congelación. Los precios mayoristas serán controlados
por el Gobierno tras negociaciones empresa por empresa. Por el momento, los
reajustes de precios concedidos a las empresas el pasado 12 de junio -antes del
anuncio oficial del ajuste económico- han sido derogados con carácter
retroactivo.Por todos los medios de información al alcance del Estado se insta
a la población a defender la fortaleza del recién nacido austral y a evitar el
redondeo de las operaciones comerciales. Dado que hasta el cambio del signo
monetario podían llegar a desdeñarse márgenes de hasta 500 pesos y que pocos
recogían del suelo un billete de 100 pesos, la ausencia de moneda fraccionaria
está originando problemas insolubles. Se espera que en un mes estén ya en
circulación los australes y sus monedas de diez, uno y medio centavo.
Empresas industriales y
comerciales necesitadas de dar salida a sus stocks acumulados por la retracción
del consumo saludan en los medios de comunicación la congelación de los precios
y anuncian, como colaboración a la recuperación del país, rebajas de hasta un
20% en sus productos.
La oposición al Gobierno no
ha formulado ninguna crítica global y frontal al plan antiinflacionario,
limitándose los partidos políticos a expresar suaves dudas sobre su viabilidad
y los sindicatos peronistas a denunciar que el reordenamiento de la economía
pretende hacerse sobre mayores sacrificios de la clase trabajadora.
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