31/8/85

La huelga general en Argentina se limitó al cinturón industrial de Buenos Aires (31-8-1985)

La huelga general convocada para el jueves por la Confederación General del Trabajo (CGT) argentina puede considerarse como un fracaso, ya que se limitó al cinturón industrial de Buenos Aires; no así la concentración cegetista celebrada el mismo día en el centro porteño, que reunió a más de un centenar de miles de personas.

La huelga general se circunscribió prácticamente al cinturón industrial del Gran Buenos Aires, en el que paró el 70% de los grandes centros fabriles; en la capital federal, el absentismo laboral no superó el 16% de la población activa. Los transportes de superficie -no convocados a la huelga- funcionaron con su habitual regularidad, y la huelga fue mayoritariamente ignorada por el comercio, los docentes y los trabajadores públicos.En el interior del país, el paro sólo tuvo una incidencia importante en Santa Fe y Rosario -sobre 22 provincias-, y el Gobierno provincial de Entrerríos declaró la huelga ilegal. Sólo se registraron incidentes en Tucumán, donde un autobús fue tiroteado desde la sede del sindicato de plásticos, resultando herido su conductor. La policía provincial cercó el edificio y detuvo a sus ocupantes, entre ellos a varios dirigentes peronistas y cegetistas y a un senador justicialista de la provincia.

La capital federal, excepción hecha del puerto, cuyos accesos quedaron cerrados por la prefectura naval, vivió una jornada absolutamente normal: se distribuyó el correo, funcionaron los teléfonos por operadores, la radio y la televisión mantuvieron sus programas grabados y en directo, se elaboraron sin problemas los diarios, funcionaron el subte -el metro-, los taxis, los autobuses y los trenes, abrieron las puertas los restaurantes y las infinitas confiterías -cafeterías- de la gran ciudad, los bancos atendieron a sus clientes y los eternos trámites burocráticos no detuvieron su cansino peregrinar por los despachos de la Administración.

No fue así a las tres de la tarde, cuando columnas de autobuses y camiones procedentes del paralizado cinturón industrial y del interior de la provincia bonaerense convergieron sobre el centro de la capital concentrándose en la avenida Nueve de Julio, al pie del gran obelisco que simboliza a la ciudad, para escuchar a los cosecretarios de la CGT, Saúl Ubaldini y Osvaldo Borda. Los organizadores del acto cifraron la concurrencia en 350.000 personas; la agencia Diarios y Noticias la estimó por cuadriculación en 120.000, y la agencia Noticias Argentinas elevó la última cifra hasta 150.000.

Discurso de Ubaldini

Saúl Ubaldini, interrumpido constantemente por los cánticos sincopados de "¡gorilón, gorilón, / gorilón, gorilón, / salí de la Rosada, que es la casa de Perón!", "iolelé, olalá, / si el Fondo quiere plata, que se ponga a laburar!", o "¡el que no salte es un radical!" -y hasta Ubaldini, en la tribuna y frente al micrófono, se puso a dar saltos-, pronunció un discurso efectista, animador de la multitud que le escuchaba, dialogando chistosamente con ella, con continuas referencias al helicóptero de la Policía Federal que sobrevolaba la concentración -"debe de ser el ministro del Interior, que es corto de vista"-, y fuertemente crítico con "la usura internacional" y el Fondo Monetario.Resaltó el crecimiento del número de desempleados, la caída del salario real, la desigualdad en la atención a las provincias, y afirmó que las exigencias de la CGT eran desoídas por el Gobierno; "les vamos a enviar el próximo memorándum", gritó, "en inglés, a ver si así lo entienden". Ya definitivamente entregado al coro de manifestantes, aludió al Plan Alimentario Nacional (PAN) -distribución gratuita de alimentos organizada por el Gobierno y entregados a las amas de casa en situación precaria- en los siguientes términos: "No queremos la limosna del Gobierno radical; que se metan en el culo todas las cajas del PAN".

30/8/85

Escasa incidencia inicial de la huelga general convocada por la CGT argentina (30-8-1985)

Hasta última hora de la tarde del jueves la respuesta a la orden de huelga general decretada por la Confederación General del Trabajo argentina (CGT) era escasa y confusa.Las radios y estaciones de televisión emiten normalmente, y en las redacciones de los diarios se discute en medio de fuertes enfrentamientos el acatamiento de la huelga; el servicio telefónico nacional e internacional por operadores trabaja como de costumbre -caóticamente, pero trabaja-, y el comercio ha abierto sus puertas.

Las primeras impresiones sugieren que hasta un 60% del profesorado ha concurrido a sus aulas, pese a la adscripción a la huelga de sus gremios, aunque muchos padres no enviaron a sus hijos a los colegios en el entendimiento de que los maestros no concurrirían a las clases.

El transporte de superficie funciona con toda normalidad por dos razones, una principal y otra secundaria. La principal reside en que este transporte es privado con un elevado número de autopatronos que sólo secundan las huelgas en casos realmente extremos y sentidos, y éste no lo es. La razón secundaria estriba en que la Central General del Trabajo ordenó a los trabajadores de automotores trabajar para poder trasladar y devolver a sus hogares a los concentrados en el microcentro urbano porteño para escuchar a los cosecretarios generales de la central sindical, Ubaldini y Borda.

Con esta medida, la Central General de Trabajo garantiza la asistencia a su concentración de las tres de la tarde y escamotea la comprobada realidad de que los transportistas no secundan sus huelgas. Respecto al transporte aéreo, Aerolíneas Argentinas se ha visto obligada a retrasar vuelos nacionales e internacionales ante la huelga de sólo uno de los seis gremios que integran la empresa.

Libertades sindicales

El ministro de Trabajo argentino ha declarado que la huelga -la tercera organizada por la Central General del Trabajo en 20 meses de gobierno democrático- será aceptada como legal y que el Gobierno defenderá a ultranza las libertades sindicales. No obstante, ha recordado que a todos los funcionarios públicos que secunden el paro les será descontada su jornada laboral.

La Central General del Trabajo, insegura sobre los resultados de su nueva prueba de fuerza y contestada desde muchos sectores del propio peronismo, estableció un extraño marco huelguístico, entre las once de la mañana y las once de la noche, dentro del cual cada gremio podía escoger el horario de su demostración huelguística: los más extremistas aspiran a parar las 12 horas, y los menos convencidos han organizado paros demostrativos de una hora por turno de trabajo.

En la concentración vespertina, los cosecretarios de la CGT, Ubaldini y Borda, insistirán en que la recuperación económica argentina pasa por una moratoria unilateral de pagos de intereses y capital de la deuda externa, en la creciente desocupación y en la caída del salario real. La concentración, sin lugar a ningún género de dudas, es el comienzo de la campaña peronista para las elecciones legislativas parciales del 3 de noviembre.

29/8/85

Escasas expectativas de éxito de la huelga convocada para hoy en Argentina por la central sindical peronista (29-8-1985)

La Confederación General del Trabajo (CGT) fuerza hoy su tercera huelga general contra la política económica del Gobierno de Raúl Alfonsín. La CGT ha ido perdiendo fuerza en sus convocatorias anteriores, y se espera -incluso desde sectores significativos del peronismo- que la huelga general de hoy alcance a menos del 50% de la población asalariada.Así también debe temerlo la dirección de la CGT, por cuanto la huelga general ha sido devaluada a media jornada, e incluso en algunos sectores industriales a paros de una hora por cada turno. Desde diferentes frentes políticos se considera esta huelga como un error y como una pataleta personal de Saúl Ubaldini, el menos desprestigiado de los cuatro cosecretarios de la CGT unificada.

Un error, por cuanto es masiva la aceptación popular del plan antiinflacionista del Gobierno, del congelamiento de precios y salarios y de todos los sacrificios que conlleva estrangular la hiperinflación. Los numerosos despidos que se están produciendo en las empresas son achacados popularmente antes a la insolidaridad de la gran patronal que a la complacencia del Gobierno.

Una pataleta personal, por cuanto, en el cuadro de la descomposición peronista, Ubaldini estaba perdiendo protagonismo a manos de Lorenzo Miguel, capo de los sindicatos de obediencia justicialista, quien ha comenzado un firme acercamiento político hacia Raúl Alfonsín.

Varios sindicatos cegetistas han roto la disciplina de grupo, anunciando públicamente que no secundarán la huelga, y hasta las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo -en malísimas relaciones con el Gobierno- la han repudiado, condenando además a la mafia burocrática que controla los gremíos y que no supo hacer huelgas generales contra la dictadura militar que gobernaba el país hace 20 meses.
Obregón Cano, condenado

Por otra parte, se ha producido el primer contrabalanceo de las futuras sentencias a las tres primeras Juntas Militares argentinas: un juez federal acaba de condenar a 10 años de prisión a Ricardo Obregón Cano por asociación ilíciIta como jefe del Movimiento Montoneros.

Obregón Cano, odontólogo de 66 años, casado y con cuatro hijos, perteneciente a la izquierda peronista, fue elegido gobernador de Córdoba -la segunda provincia del país- en las elecciones generales de 1973, que dieron el triunfo al peronismo bajo la efímera presidencia del doctor Héctor Cámpora como delegado del general. Un año después, y ante la sublevación de la policía cordobesa, que exigía su destitución, el propio Domingo Perón, ya presidente, intervenía federalmente la provincia. En agosto de 1974, Obregón Cano se autoexilió en México deviniendo en el jefe ideológico de los montoneros, mientras Mario Eduardo Firmenich, en el interior, se ocupaba de la dirección militar.

Obregón Cano regresó al país el pasado año, siendo encarcelado de inmediato. Virmenich fue extraditado por Brasil y espera en prisión su condena, que será, sin lugar a dudas, aún más dura que la de Obregón. Al margen de la bondad o desacierto de esta primera sentencia contra la izquierda subversiva, es cierto que facilitará los próximos fallos judic iales contra la otra subversión: el terrorismo de Estado militar.

27/8/85

Se desvanece la oleada de ovni registrada la semana pasada en el Cono Sur americano (27-8-1985)

La oleada de avistamientos de objetos voladores no identificados (OVNI) registrada en Argentina y Chile declinó la pasada semana en sus hasta ahora últimos coletazos. En las Cataratas del Iguazú, en la raya fronteriza entre Brasil, Argentina y Paraguay, un ovni ovoidal dotado de tres patas pudo ser contemplado por cientos de personas y detectado por el control de tráfico aéreo brasileño de Foz de Igúazú.El platívolo recorrió durante horas el Estado brasileño de Paraná y la provincia argentina de Entre Ríos.

En Santiago de Chile se. produjeron fenómenos auditivos de gran intensidad, atribuibles, como hipótesis, por astrónomos de la universidad de Chile a objetos voladores no identificados; la Dirección Meteorológica precisó que los tres grandes estampidos no eran fruto de ningun fenómeno atmosférico, la policía negó que se hubieran producido explosiones en tierra, el Ejécito desmintió que fueran ocasionados por prácticas artilleras y la Fuerza Aérea aseguró no tener ningún aparato de reacción ultrasónico en vuelo cuando se escucharon las explosiones.

Búsqueda del meteorito

Por lo demás, continúa la búsqueda -en los cerros Calchaquíes, de las provincias norteñas argentinas de Tucumán y Salta- del meteoro caído en la zona el pasado 18 de agosto. Los reconocimientos aéreos han resultado infructuosos por lo revuelto y arriscado del terreno, con valles cubiertos de niebla espesa.

Puede tardarse semanas o meses en explorar a lomos de mula la ,vasta zona donde pudo haber caído el meteoro.

Baste describir que en estos desolados territorios desapareció una de las más desdichadas e ignotas guerrillas latinoamericanas de los años sesenta. Jorge Ricardo Masetti, periodista argentino, uno de los fundadores de Prensa Latina, organizó un foco guerrillero en Salta bajo el apelativo de Comandante Segundo: el Comandante Primero sería el propio Che. Masetti y sus 30 hombres, tras algunos combates inciertos con el Ejército argentino, se internaron en estas montañas deshabitadas y no volvieron a aparecer jamás.

Autoridades aéreas y meteorológicas descartan que pudiera tratarse de un accidente de aviación o de un fenómeno óptico o meteorológico y las policías salteña y tucumana han recabado suficientes testimonios coherentes y distantes, como para apreciar su veracidad, sobre la caída de un objeto celeste. Dos expertos estadounidenses de la NASA han llegado a San Miguel de Tucumán para recabar información.

Habitantes del poblado tucumano de Hulinchy han relatado que lo primero anormal que pudieron detectar fue la reacción de los animales domésticos. Las gallinas, despavoridas, intentaron alzar su imposible vuelo hacia los árboles, y los perros comenzaron a llorar.

Momentos después, cayó lentamente una bola de fuego que sacudió las entrañas de la tierra en dos provincias y en 150 kilómetros a la redonda.

Devuelta a su abuela la hija de una desaparecida adoptada por un jefe de la Triple A argentina (27-8-1985)

La Policía Federal argentina detuvo en la madrugada del sábado a Eduardo Ruffo, el hombre más buscado del país, a su esposa y a otras cinco personas que le acompañaban en una quinta en las afueras de Buenos Aires. Se les acusó, entre otros hechos criminales, de haber inscrito como su hija a una niña cuya madre está desaparecida, y que ha sido devuelta a su abuela, una argentina nacionalizada española. Ruffo está considerado como el lugarteniente de Aníbal Gordon, ya detenido, al frente de la Alianza Anticomunista Argentina (Triple A).

A Ruffo se le relaciona con Raúl Guglielminetti (detenido en España bajo petición argentina de extradición) y con el general Otto Paladino (también detenido), ex director de la Secretaría de Informaciones del Estado (SIDE) bajo la dictadura militar. Todos ellos habían organizado la Triple A, responsable de un número indeterminado de asesinatos y violaciones de los derechos humanos desde 1973. Durante los dos últimos años, tanto a Ruffo como a Guglielminetti se les responsabiliza de varios asesinatos y secuestros.La importancia de esta detención reside en que la Triple A ha que dado descabezada y en que termina de probar la anunciada decisión del Ministerio del, Interior argentino de perseguir, sin, desmayo a sus integrantes.

Otro aspecto de la detención, de Ruffo y su banda ha conmocionado hondamente a los argentinos: el hallazgo de uno de los 182 niños desaparecidos durante la guerra sucia contra la subversión.

El 2 de abril de 1976, Graciela Rutilo Artés, de 19 años, nacida en Perú , hija de un argentino de origen español, fue soecuestrada en Oruro (Bolivia) junto a su marido y su hija Carla Gracia, de nueve meses. La policía del entonces dictador boliviano, Hugo Bánzer, entregó el matrimonio a sus colegas argentinos, teniéndose la certeza de que el marido fue asesinado en el momento de la entrega fronteriza. Carla quedó asilada en el orfelinato Villa Fátima, de La Paz.

El 25 de agosto de 1976, la niña desaparece del orfelinato boliviano, para reaparecer a los pocos días en el chupadero Automóviles Orletti, en la capital federal argentina, donde el general Paladino, Gordon y Ruffo ocultaban a los ,desaparecidos en nombre de la Triple A y donde era torturada la madre de la niña, aquélla dada ya por desaparecida y muerta.

Compromiso de Alfonsín

En 1977, Ruffo, cuya esposa es estéril, adopta legalmente a Carla bajo el nombre de Gina Amanda Ruffo Cordero. Matilde Artés, la abuela materna, se exilió en España, nacionalizándose, y devino en la heroína de esta sórdida historia: peleó ante las autoridades españolas y ante los organismos internacionales, habló con el Rey de España y con el presidente Raúl Alfonsín cuando éste visitó Madrid: "Tengo una nieta que también se llama Carla", le dijo, "y le juro, señora, que buscaré a su nieta como si fuera la mía".

Hace un año, la abuela regresó a la Argentina con su más preciada posesión: una huella de la planta del pie de su nieta tomada al nacer. Las Abuelas de Plaza de Mayo admiten tener noticias desde entonces de que Carla se encontraba en manos de uno de los presuntos asesinos de sus padres.

El juez federal Fernando Archimbal, ante las secuencias fotográficas, pruebas testimoniales, huellas de los pies y hasta ante el innegable parecido físico entre la nieta y la abuela, ordenó restituir su identidad a Carla y entregarla a la madre de su madre. El juez, llorando, instruyó brevemente a la niña -ya cerca de los 10 años- sobre su situación y la hizo fundirse en un abrazo con su abuela.

José Luis Messía, embajador de España, dispuso habitaciones en nuestra representación diplomática, a petición de Matilde Artés, quien, sin medios de vivienda propios en Buenos Aires, necesitaba un lugar de privacidad para ella y su nieta en los primeros y difíciles días del reencuentro.

La Prensa ha respetado las instrucciones del juez, de las Abuelas de Plaza de Mayo y de los psiquiatras y ha dejado en paz a una niña de 10 años a la que se debe explicar suavemente que su padre fue, presumiblemente, el secuestrador, torturador y asesino de sus padres.

25/8/85

Los peronistas forman, a la desesperada, un frente nacional (25-8-1985)

El movimiento justicialista constituyó en la noche del viernes un Frente Justicialista de Liberación (Frejuli), remedo del que llevó al poder al general Perón en las penúltimas elecciones democráticas de 1973. El frentismo tiene dos objetivos: paralizar una iniciativa análoga de Antonio Caffiero, enfrentado al secretario general peronista, Herminio Iglesias, e intentar detener patéticamente la caída en picado de las expectativas electorales del justicialismo.

El peronismo ha formado, un frente con todos los esqueletos políticos de la nación: el Movimiento de Integración y Desarrollo (MID), del ex presidente Arturo Frondizzi; el Frente de Izquierda Popular, el Socialismo Auténtico, la Confederación Socialista, el Partido Conservador Popular, la Unión Popular, la Unión Cívica Principista, el Movimiento Nacionalista Constitucional, el Partido de la Independencia, el Partido Laborista la Confederación Republicana y el Frente Nacional Revolucionario, todos ellos, menos el MID, partidos extraparlamentarios.Para un ciudadano argentino ilustrado y preocupado por los problemas políticos de su nación resultaría trabajoso siquiera identificar ideológicamente a la mayoría de la sopa de siglas que integra el nuevo Frejuli. La ausencia en el acto de constitución del frente de Lorenzo Miguel, vicepresidente del peronismo y líder de las 62 organizaciones -el núcleo sindical partidario- resultó estruendosa. Lorenzo Miguel, ahora en buenas relaciones con el presidente Raúl Alfonsín y enfrentado al principal secretario de la Confederación General del Trabajo (CGT), Saúl Ubaldini, y a su huelga general personal del próximo día 29, carece de fe en este conciliábulo de fantasmas.

La ausencia del Partido Intransigente de Óscar Alende -el tercer- partido del país- y la del Partido Comunista en el nuevo Frejuli revela la inanidad de éste. Todos los sondeos de opinión -reservados- coinciden en que en las elecciones legislativas parciales de noviembre la Unión Cívica Radical de Alfonsín aumentará sus escaños ligeramente, con posibilidades de lograr la mayoría en el Senado.

24/8/85

Rehabilitación total de los militares argentinos depurados por la dictadura (24-8-1985)

Tras recibir la sanción de la Cámara de Diputados, el Senado argentino ha ratificado la restitución de sus derechos a los jefes y oficiales pasados arbitrariamente a retiro por la dictadura militar. Sólo fueron 33, conocidos por los 33 orientales en alusión al mismo número de militares argentinos que cruzaron el río de La Plata para defender la entonces provincia oriental del Uruguay de la invasión anexionista brasileña.

Los 33, todos del Ejército de Tierra, pasaron a retiro obligatorio entre 1976 y 1982 por las Juntas de Calificación de Oficiales como "ineptos para las funciones de su grado", dado que "su permanencia en la Fuerza ( ... ) perjudica la cohesión espiritual de los cuadros por no encontrarse adecuadamente compenetrados con la filosofía y el sentir institucional del Ejército".Ninguno de ellos, en efecto, pudo llegar a compenetrarse con la filosofía militar del proceso de reorganización nacional, basada en la guerra sucia contra la subversión y la desaparición de los ciudadanos.

Según el proyecto de ley gubernamental ya aprobado por las dos Cámaras, los oficiales serán reincorporados al Ejército con los grados que alcanzó su promoción a 1 de enero del presente año, y les serán abonados los salarios que hubieran percibido estando en servicio activo.

La aprobación del proyecto se ha abierto paso en las dos Cámaras sin dificultad y en el entendimiento generalizado de que era un acto de estricta justicia. El juicio contra las cúpulas militares de la dictadura y la tensión castrense por los recortes presupuestarios y su inevitable mala imagen pública parecían aconsejarla postergación de este desagravio pana tiempos mejores. Ni el Gobierno ni el Parlamento lo han considerado así.

La comparación con el caso de los jefes y oficiales españoles de la Unión Militar Democrática detenidos, juzgados y separados de las Fuerzas Armadas por haber defendido intelectualmente la tesis de la necesidad de democratizar España, es inevitable.

Un Gobierno socialista español, con una democracia aceptada, no ha sabido encontrar oportunidad para reparar aquella injusticia en tanto un Gobierno de centro-derecha, como el del presidente Raúl Alfonsín, en medio de las tormentas de una democracia inestable y asaeteada de gravísimos problemas, ha encontrado un hueco en sus quehaceres para devolver el honor militar a aquellos pocos que no lo perdieron.

Ley de Defensa

En el mismo ámbito, y con la misma filosofía gubernamental, el Congreso aprobó en la madrugada del miércoles el proyecto de ley de Defensa que deroga la ley 16.970 dictada por el Gobierno de Juan Carlos Onganía y que asumía la doctrina de la seguridad nacional,inspirada por EE UU y basada en la supuesta necesidad de que los Ejércitos latinoamericanos asumieran una línea de combate contra el frente interior de la subversión marxista.El proyecto de ley, ya con media sanción -falta todavía la aprobación del Senado-, establece un mayor control de poder civil constitucional sobre las Fuerzas Armadas, crea una Central Nacional de Inteligencia a la que se prohíbe explícitamente tener como hipótesis de trabajo la actividad política interna y declara que "la defensa nacional es la integración y acción coordinada de todas las fuerzas morales y materiales de la nación para enfrentar las agresiones de origen externo".