Hace tiempo escribí que diputados y senadores hacían la
Carrera de San Jerónimo. Probablemente afilé poco la ironía y parlamentarios
socialistas teniéndose tildados de colipoterras instaron a las Cortes acciones
penales contra este escribidor. El sentido común de Félix Pons me alivió del
engorro, que no de otra cosa mayor.Las habilitaciones de los padres y madres de
la patria, que para nada son estajanovistas, se replantean cada poco tiempo
como un Guadiana que desnace y se rehace. Remunerarse mejor lo hacen por
unanimidad, y no hacen falta fotos amistosas de Zapatero y Rajoy camino del
sofá. En esto de aumentarse la nómina o blindarse con gabelas y gollerías están
siempre de acuerdo aunque se deshilache la España a la que han de servir. Viva
yo y perezca la Nación. El argumentario siempre es el mismo: que nuestros
sacrificados representantes ganan menos que sus semejantes europeos. También en
el metal tenemos peores sueldos que en Alemania, o el andamio tiene aquí mayor
siniestralidad que en Suecia. Hay comparaciones que ofenden. A bastantes
Señorías la legislación comunitaria se les da una higa con tal de capturar
Endesa y sólo se inclinan ante la bandera azul estrellada cuando se trata de
sus propias remuneraciones. Sólo entonces les emociona el Himno de la alegría. La
alegría de la alforja. Dice el senador Barquero (PP) que se pretende evitar el
desamparo de algunos parlamentarios cuando dejan de serlo. Le voy a pedir a
Rajoy un acta de diputado para el 2008 (o antes), que para eso son las listas
cerradas y bloqueadas y al ciudadano parece que le da lo mismo ocho que 80. Lo
que yo quiero es dormitar unos años en una bancada votando lo que me manden y
retirarme con la pensión más alta del Estado. Los medios no dan vuelo a estas
noticias sobre el egoísmo del ser humano, empezando por los servidores
públicos. ¡Claro que es el chocolate del loro!, pero también es un solemne acto
de insolidaridad y de prepotencia porque se dan a sí mismos lo que nadie les
controla. Es la tarifa que se autoimponen las rabizas, aunque no hagan la
carrera en la Carrera de San Jerónimo.
30/3/06
25/3/06
Sin información habrá gatuperio (25-3-2006)
Por el momento quien ha hablado, bastante claro, es
ETA; a rebufo de su truculento mensaje bulle un hervor de declaraciones
contradictorias. Y eso que llevan ganado, porque la banda siempre ha sido más
creíble que el conjunto de nuestra clase política. La vice, Fernández de la
Vega, quedó segunda en un concurso de personas desagradables…, por inhóspita.
Nos ilustra sobre la inexistencia, nunca jamás, de contactos entre el Gobierno
y los etarras y remata con «¿Está claro?», que denota el desprecio por la
inteligencia de la ciudadanía. La cuota destila prepotencia. Contactos en
Suiza, Noruega y París, a cargo de los servicios de Inteligencia, funcionarios
del PSOE o correveidiles como el boxeador Maskey, del Sinn Fein, o el cura
Reid, que estima que ETA también debe salir ganando. No me extraña que le hayan
otorgado el premio Sabino Arana. Sólo falta en este merengue el también cura y
Nobel de la Paz, Pérez Esquivel, el argentino que descuidó a sus 30.000
desaparecidos para ser comprensivo con los de los 1.000 asesinatos. Algún día
sabremos que si el PSE habla con Usabiaga lo está haciendo con la cúpula
etarra, y no serán necesarios estos mentís de polichinela. Zapatero pedirá
permiso al Congreso para negociar, con lo que se blinda; y se abraza a Rajoy
para acorazarse. En caso de fracaso ZP repartirá las responsabilidades que sólo
deben ser suyas.Al menos se espera que informe periódicamente al Parlamento que
le ha dado carta blanca pero no patente de corso. Pedir que las negociaciones
se hagan con luz, taquígrafos y palco de Prensa es una utopía platoniana, pero
ya no sirve el hermetismo de titanio de Argel y Ginebra. No somos
presidencialistas y el visado del Congreso ha de ser de ida y vuelta, aunque las
explicaciones se den en la comisión de Secretos Oficiales. Confío más en la
agilidad periodística para tenernos informados, con el viento en las velas de
que los etarras tienen menos remilgos para hablar que el Gobierno y su galaxia.
Por ahora todo es guirigay y no se ponen de acuerdo ni Rubalcaba y Artur Mas
sobre la nación catalana como detonante del comunicado de la capucha. El fuego
cruzado de las palabras y las exégesis resultará atronador. Si ha resultado de
nosocomio la discusión del Estatut, con tanto seny en Barcelona y tanta
tragadera en Madrid, imagínense ustedes las dos legislaturas aventuradas por ZP
para concertar algo con los que guardan en la trastienda los explosivos y las
pistolas.ETA siempre llevará la iniciativa y la hoja de ruta. Decía Borges que
nunca había encontrado un nacionalismo racional. En la feria de ganado humano
de Miss y Mister nación catalana, ¿han de hablar catalán los aspirantes?
Delirio.
23/3/06
La tregua de nunca acabar (23-3-2006)
Estas cosas suenan como a déjà vu, a recocido ya
degustado, a asunto vivido y frustrado. La lógica del PSOE de Zapatero y sus
asistencias parlamentarias (el voto socialista es más respetable, aunque se
equivoque) impele a considerar partidarios de «cuanto peor, mejor» a todos los
que no cifran sus esperanzas en treguas permanentes y volátiles de ETA. Ya
somos mayores para tanta tregua. Cuando elijan ciudad para el bla-bla-bla,
¿soltarán a Belén Peñalva para que aparezca otra vez en un camarote de los
hermanos Marx? Si los archivos secretos no ilustran a Zapatero, Belén, la novia
de Antxón el entomólogo, podría avivarle el seso relatando las conversaciones
de Argel o Ginebra. Felipe González, durante la tenida en la capital argelina,
odiaba más a los periodistas que a los etarras, y es que era de broma saber que
la banda exigía la presencia del Rey o en su defecto del Jefe del Estado Mayor
del Ejército, dado que España era una dictadura militar. Aquel diálogo de
besugos dio hasta para que Rafael Vera intentara retomarlo a espaldas de su
ministro Asunción, para hacerse imprescindible y blindarse ante los jueces.
Argel dio como fruto la destitución de Pedro J. Ramírez como director de Diario
16. Vivir para ver. Cuando anunció las conversaciones de Ginebra, Aznar
compareció exultante hasta cometer el lapsus linguae (o la excesiva cortesía)
de llamar a ETA «movimiento de liberación nacional vasco». Zarzalejos o el
brujo del PP, Pedro Arriola, podrán dar fe de lo que da de sí una negociación
con estos caballeros. Zapatero no puede (aunque quisiera) ofrecer la autodeterminación
o la territorialidad sobre Navarra y las Encartaciones de Cantabria. A lo más
que puede llegar es el cambalache de un estatuto de la nación vasca siguiendo
los pasos perdidos del catalán. Así que, o ETA ha rebajado mucho sus
pretensiones o el optimismo histórico del presidente es más delirante que
voluntarista. Jon Juaristi no es el ensayista favorito de La Moncloa porque,
conociéndola, sabe que ETA no contempla su fin y seguiría imponiéndose
violentamente aun en el seno de una república vasca, porque no van a acumular
tantos años de muerte para que siga gobernando la carcundia del PNV.ETA sabe lo
que hace. Con un mero comunicado, sin contrapartida alguna, dejándolo todo a la
fe en su buena disposición, ha desactivado todos los mecanismos policiales y
judiciales que la pudieran trabar. Alto el fuego de ETA, alto el fuego del
Estado. Los voceros gubernamentales insistían en que sólo se negociaría con
quien abandonara la violencia y aceptara la democracia. ¿Y? Lo peor de las
treguas es que siempre acaban con otro asesinato.
4/3/06
El color del dinero (4-3-2006)
El nacionalismo del Gobierno acerca de la OPA de E.ON
sobre Endesa es cuco. Zapatero tendrá otras virtudes, pero no es precisamente
un patriota español. Dicen que le sentó como un rejón enterarse por Angela
Merkel del movimiento del alfil alemán, pero antes existía la convicción moral
y las infidencias en los pasillos del Congreso de que Endesa era la doncella
que se iba a entregar al insaciable ogro catalanista. Endesa es medio Estatuto,
se llegó a oír. El patriotismo empresarial es un discurso para lerdos.Sector
estratégico, dicen los Pelayos; por su volumen de ventas y sus patentes, también
lo serían Chupa-Chups y la fregona con palo, que tienen invadida a China.
Acusan al PP de preferir una empresa alemana a otra española. ¡Qué más dará! No
fabricamos un solo coche nacional y no peligra nuestra economía por ello; ni
nuestro ego, pese a que antaño fuimos productores de grandes modelos.
El Santander ha comprado el Banco de Escocia y Blair no ha movido una ceja. Lo nuestro se parece más a la enredosa pataleta italiana, digna de un marido engañado, porque el BBVA quiere la Banca dil Lavoro. El poderoso caballero Don Dinero no tiene color y nunca está sucio ni tiene nacionalidad: muta, corre y se despliega sin pasaporte y en todas partes es bienvenido. Si los accionistas de Endesa quieren vender por alto a E.ON, ¿quién les va a desairar dentro de la UE de la libre circulación de bienes y capitales? Francia blinda empresas por chovinismo, pero ésa no es nuestra tónica. Volkswagen ha salvado a Seat, que ya sólo es un logotipo comercial. No hablemos de nuestra penetración financiera y empresarial en Iberoamérica aprovechando la desafección de capitales estadounidenses. Por escribir sólo de las menudencias hemos comprado hasta periódicos en Bolivia y radios en Colombia. Lo que se le pide a E.ON es buen precio, excelente servicio y mejores tarifas. Lo que haya pactado Zapatero con sus socios o con sus amistades catalanas sólo interesa a su maltrecha credibilidad.
En este piélago de patrióticos jipíos mentirosos sólo faltaba el bachiller Montilla, que no se sabe si trabaja para el PSOE o el PSC, haciendo juegos de manos con el BOE, que tiene erratas, y algunas divertidísimas, pero que no suele equivocar párrafos enteros. Un aficionado a la industria, la energía y el turismo ha enmendado al Consejo de Ministros en lo que podría ser una falsedad en documento público. Ya estamos otra vez en la casa socialista de los líos: abrirle zanjas antitanque a E.ON aunque sea violentando la ley y los modelos. Para más de lo mismo prefiero a Felipe.
27/2/06
Bajada de pantalones, subida de falda (27-2-2006)
¿Quién le habrá inspirado al comunista Llamazares la
necesidad de que el Congreso muñera una declaración institucional sobre el
23-F, aquel carnaval adelantado hace 25 años? El texto leído con desgana por
Marín es ahistórico y confundirá a quienes lo consulten en el futuro. ERC y
otras minorías radicales han jibarizado el papel del Rey en aquellos sucesos
alzaprimando hasta los ayuntamientos como si se hubiera dado otro alcalde de
Móstoles. Para el PP esto es una bajada de pantalones del PSOE ante los
grupúsculos que le apoyan; también una subida de falda del PP que votó una
declaración que se apresuró a descalificar. Ceremonia arrabaliana de la
confusión.
El Congreso sólo acierta incluyendo a los medios de comunicación entre los
factores antigolpe. RTVE fue tomada por los carristas, una cámara de TV y un
micrófono dieron noticia de lo que pasaba en el Hemiciclo, los periodistas
estuvieron en sus redacciones esperando lo peor y hasta lanzaron ediciones
especiales, José María García, subido a un camión, retransmitía la asonada, y
la noche fue de los transistores, cordón umbilical de una sociedad descabezada.
Los partidos políticos, secuestrados sus jefes de filas, quedaron catatónicos.
Los sindicatos cerraron sus sedes, dando orden de sálvese quien pueda. Y los
municipios, ya digo. Garaicoetxea, a la sazón lehendakari desapareció por 24
horas.Se cruzó de noche el Bidasoa a remo y en Perpiñán hubo overbooking de
plazas hoteleras para políticos en fuga. El miedo no es vergonzoso; nadie
controla su adrenalina. Lo vergonzante es pretender aparecer como héroes en
este papel congresual. No es una declaración institucional: es un lavamanos.
Lo ridículo es minimizar al Rey, a quien ni se cita. No se puede confirmar pero parece que Don Juan Carlos dijo que le tendrían que fusilar porque ni pensaba violar la Constitución ni irse de España. De no ser por el Rey, apantallado impagablemente por Sabino Fernández Campo, hoy sí que estaríamos elaborando una segunda Transición y no empantanados alegremente entre Estatutos y OPA, y Carod-Rovira habría abierto una librería en París para lectores en catalán. La Corona no es apelación suficiente. El Rey sabía por su cuñado Constantino de los peligros de aceptar un cuartelazo, y domeñó a bastantes capitanes generales con ganas de sumarse al golpe. Y otro mérito le toca al hoy desleído Adolfo Suárez sacando al general Armada de la Casa del Rey y mandándole a una división pirenaica. El desafecto mutuo Suárez-Armada fue feliz, y es una hipótesis bochornosa la de este último instalado en La Zarzuela poniendo mano en los teléfonos de la red territorial de mando.
23/2/06
Veinticinco años entre las nubes (23-2-2006)
En el Río de la Plata, donde había ido a dar
conferencias, Gutiérrez Mellado me tomó del brazo mientras paseábamos: «El
Elefante Blanco era el teniente general Santiago y Díaz de Mendívil. Estaba en
su casa acompañado del capitán de navío Camilo Menéndez, escuchando la
retransmisión del Congreso, y cuando oyó los tiros se desentendió de su
compromiso». Menéndez se sumó al golpe (el componente naval) y lo de Díaz de
Mendívil era un rumor recurrente en Campamento, donde se juzgó a los
insurgentes (¿de qué color es el Elefante Blanco de Santiago?). Podría ser a la
egipcia con un Santiago de gran envergadura y cabellos blancos, último ministro
del Ejército designado por Franco, en el papel de Naguib, y un general Armada
con las hechuras resolutivas de Nasser. No sólo dejó constancia de lo que
deslizó en mi oído un hombre tan poco dado a la infamia o las hablillas como
Gutiérrez Mellado.
Un cuarto de siglo después aquella asonada continúa entre nubes algodonosas. Desde el sumario hasta el último libro publicado todo es una bruma patética, incoherente o chusca. Se ha investigado más sobre el 11-M (desde este periódico, por ejemplo) que sobre el 23-F, aunque suponga que el paso del tiempo desabrocha los secretos. A veces he soñado con la reunión de conjurados en el piso de la madrileña calle de General Cabrera, pero veo los cuerpos mientras las caras están veladas. Nos queda la certeza moral y lógica de que los conspiradores fueron bastante más que los 17 juzgados, y que la trama civil no se circunscribía sólo al sindicalista Juan García Carrés, que presumía de poder movilizar a los serenos y abarcaba a algunos que fueron figuras institucionales.Unos han fallecido en silencio y sólo sus deudos saben si dejaron memorias que no se han publicado. Otros han escrito libros autoexculpatorios e inanes. El libro póstumo del coronel San Martín es desolador porque no revela nada que no pudiera haber escrito en vida y, además, se malpara a sí mismo. El antiguo CESID es el primer beneficiario corporativo de tanto silencio, tanta laguna, porque participó de hoy y coz en la cuartelada, no sólo de la mano del comandante Cortina, chivo expiatorio de la retorcida tesis de que el Centro se infiltró en el golpe para barrenarlo desde dentro.Sólo queda la vana esperanza para la Historia de que Armada deje a su muerte algunos papeles o que Tejero acabe de contar quiénes componían el resto del elenco, supuestos ambos imposibles. La rememoración de tan infausto día deja el ánimo melancólico porque brilla la ligera improvisación y hasta la mentira mientras permanece apagada la verdad.
16/2/06
‘Road to Guantánamo’ (16-2-2006)
Es el título del director británico Winterbottom,
polifacético y provocador, sobre cuatro jóvenes ingleses y musulmanes que en
Pakistán cruzan la frontera afgana para ver la guerra y, presos por los
estadounidenses, son mandados a Guantánamo, donde permanecieron años hasta ser
liberados por inocentes. La película ha emocionado al Festival de Berlín. EEUU
no sólo tiene cárceles secretas (como Marruecos, sin ir más lejos) sino la
pública de Guantánamo, que se está ampliando, de la que hay filmaciones y que
alberga en un limbo jurídico a presuntos talibán y otros muslimes. Enfundados
en un mono butano, aherrojados, con gafas de soldador, les trasladan en
carretillas para que pierdan la mayor capacidad sensorial posible. No se puede
saber si ha habido ejecuciones pero se conoce la tortura sistemática.
La tortura es la pornografía de la violencia. Es innecesaria salvo para tipos con alguna degeneración mental. Gilles de Rais, la imaginación del marqués de Sade o Vlad Dracul IV el Empalador, señor de Valaquia, dejaron al Santo Oficio en una fábrica de cosquillas. Durante la II Guerra Mundial un oficial británico contactó con la guerrilla croata que hacía el paripé de combatir a los nazis mientras asesinaba serbios. En la cena el inglés vio una cesta de almejas bajo la mesa. Los anfitriones rieron: eran ojos humanos. Basta la amenaza de los sayones de arrancarte las gónadas con las manos o hincarte un clavo ardiente en un ojo; basta un dentista sin anestesia o la picana eléctrica para que un detenido se confiese hasta el absurdo y la autoinculpación. Nadie resiste el tormento y Cristo (nada de blasfemias, por favor) se hubiera hurtado de la cruz de no ser por su naturaleza humana y la sentencia. «¡A la fuerza ahorcan!», dijo aquél. Hoy basta el lento pero eficaz sistema de no dejar dormir al supliciado hasta que hable mecánicamente. La tortura deshumaniza al paciente pero envilece a los verdugos. Aquel dicho secular de que la profesión de soldado era la de hombres honrados no es aplicable a los militares de EEUU.
La hipocresía internacional es la verja de Guantánamo; Occidente mira hacia otro lado y los muslimes arrasan embajadas por una iconografía de Mahoma, pero no por Guantánamo, pozo de ignominia. ¿Con qué créditos vamos a censurar las prisiones de Castro? En la Escuela de Mecánica de la Armada argentina acoplaron la picana a una cucharilla metálica para introducírsela por el útero a una embarazada y darle descargas al feto. La martirizada ya lo había contado todo. Lo hicieron por retorcimiento psiquiátrico y por placer. De saber su destino José Martí no hubiera escrito la hermosa Guantanamera.
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