16/2/13

ENTRE CEUTA Y LAMPEDUSA (16-2-2013)

Hace pocas décadas fue famosa la fotografía, realzada por los trazos del gran Mingote, de un Guardia Civil cargando sobre sus hombros a un anciano vasco, rescatándolo de su caserío anegado por inundaciones en Guipúzcoa. Hoy la hipocresía, esposa de la ignorancia y amante del oportunismo, pretende hacernos suponer que en el Colegio de Guardias Jóvenes se les adiestra para disparar a cinco metros un pelotazo en la cara a un negro desharrapado que emerge del mar tras haber cruzado a pie el Sahel. Y, además, ni la física cuántica explica como una dura pelota de dispersión puede romper un flotador de goma. La balanza del Cuerpo está más inclinada hacia la prevención, la ayuda humanitaria y el rescate, que hacia la represión indiscriminada y bárbara que nos quieren presentar. La GC se encierra en laboratorios informáticos para desarmar redes pedófilas internacionales, realiza escaladas inverosímiles y nocturnas en este arisco invierno para salvar montañeros o rescatar sus cadáveres, busca a los desaparecidos buceando en aguas cenagosas o yugula con gran riesgo el narcotráfico de las lanzaderas, descontando, por sabido, su papel histórico en el contraterrorismo. Los Guardias Civiles imponen multas pero no son noticia cuando realizan un boca a boca o un masaje cardíaco a los que se van de la vida en una cuneta. Hace mucho tiempo que lo que menos usa la Benemérita es el arma larga, y el grueso de sus trabajos es más propio de la Cruz Roja o de esas ONG que ahora la debelan (todas gubernamentales) cuyo mayor éxito reside en conseguir empleo innecesario a sus afiliados. A la nómina por el progresismo, mientras un número del Cuerpo del Duque de Ahumada ha de cuidar no hacerse un siete en el pantalón porque los repuestos (como la gasolina) tardan en llegar. El inabarcable drama africano de miseria estructural, guerras tribales y Estados fracasados lo resumen los fariseos en el desbordamiento de una dotación de la GC en Ceuta por 400 desesperados subsahelianos o subsaharianos que han permanecido años contemplando por televisión una Europa virtual y engañosa y se dan a un éxodo de miles de kilómetros a pie sin otra impedimenta que la amargura de una vida sin sentido. 

En Ceuta no se ha disparado un tiro ni en defensa propia, mientras según diversos cálculos entre el Estrecho y Melilla diez mil desheredados africanos permanecen agazapados prestos a saltar las verjas ante la pasividad de la policía marroquí a la que habrá que sobornar aún más, regalarla medios o financiar su aumento de efectivos. Porque los emigrantes de las uvas de la ira no llegan de Alfa Centauro sino de nuestros queridos vecinos del sur. Hasta las desagradables “concertinas” son objeto de demagogia: son universales, no cercenan o destripan, son solo disuasorias, como los cristales que antes se insertaban en los cantos de las bardas, y no están prohibidas por ninguna convección internacional. Los lamentables sucesos de Ceuta son un pequeño recuerdo de lo ocurrido en Lampedusa, donde el gatopardísmo es sinónimo de cinísmo. Aunque fueron desbordados por errores, los italianos no pidieron estrechas cuentas a los Carabineros y la Guardia Costera, sino a la Unión Europea que les había dejado a su albur ante la invasión de libios, sirios y tunecinos que saturaron la isla hasta el punto que se derramó el cementerio y fue preciso exhumar cadáveres para darles tierra en la Península. Ahora una comisaria de la UE amenaza a España con sanciones porque en Bruselas siguen sin mirar el mapa y entender que la frontera sur europea pasa por Ceuta, Melilla y Lampedusa. Ni una ayuda, ni un consejo, ni una dotación, ni un visado para los que logran pasar. Pero si el tsunami negro desembarcara en Marsella habrían movilizado al Ejército. Las Naciones Unidas y su ristra de agencias especializadas sobre el hambre, la educación, la mujer, los refugiados, consumen presupuestos ingentes que al menos sirven para colocar por todo lo alto a Bibiana Aído, experta en desacuerdos nacionales, pero que no contemplan el polvorín africano doblado con el de nuestro Oriente Próximo. Las hogueras africanas serán apagadas en origen, o no lo serán. Como en Lampedusa, el caos móvil de la negritud no se resolverá haciendo populismo barato y subnormal sobre los Carabineros o la Guardia Civil.

30/1/12

LA VICEPRESIDENTA RESUSCITA A MONTESQUIEU (30-1-2012)

En la primera mayoría absoluta socialista el Vicepresidente Alfonso Guerra dio cruel muerte a Montesquieu. La separación de poderes Legislativo-Ejecutivo-Judicial establecida por el barón de Secondat es una piedra sillar de la democracia como el sufragio universal individual y secreto, o el “Habeas Corpus” o la inviolabilidad del domicilio. Eso de que el Legislativo, del que emana el Ejecutivo, interfiera al Poder Judicial es una mandanga latina de la que no se han contaminado los anglosajones, siempre más serios. No solo el PSOE sino toda la clase política compró la burra de Guerra, y es un alivio que doña Soraya nos anuncie que hay freno y marcha atrás. El Consejo General del Poder Judicial apareció un día en el Boletín Oficial del Estado como “Conejo General del Joder Judicial”. Era una errata malintencionada. Habrá que poner el “tipex” sobre la Constitución porque el trabajo del agónico CGPJ puede llevarlo una dirección general de Justicia con diez funcionarios, y no sería más dependiente del Gobierno. Pero bien está devolverlo a sus orígenes y que los jueces elijan a los suyos. Para el Tribunal Constitucional la Vicepresidenta anuncia cambios interesantes pero no sustanciales: que los magistrados cesen con su jubilación. Algún día el TC será suprimido porque se ha convertido en un tribunal de casación del Supremo. Este abrirá una Sala de lo constitucional y recuperará su nombre: Supremo, última instancia. La Constitución de los Estados Unidos  es la decana de las escritas por lo mucho que ha sido enmendada. Pero corregir la nuestra de 1978 exige consenso entre los partidos y otro clima socioeconómico. Vamos para largo. 

29/1/12

EL BOMBERO JAPONÉS (29-1-2012)

El responsable de la fuerza de bombardeo estratégico de la USAF en el teatro de operaciones del Pacifico, general Curtis le May, por mal nombre “Pantalones de acero”, ignorante del “Proyecto Manhattan” y la posibilidad de armamento nuclear, planeó e inició la destrucción de Tokio, megalópolis de millones de habitantes. La capital japonesa era madera y papel pintado y pronto la ciudad ardió por barrios provocando más víctimas que las sufridas luego por Hiroshima y Nagasaki. Los bomberos japoneses buscaban un cruce de calles como cortafuegos y en la esquina situaban uno con una gran banderola roja: el fuego no podía pasar de él o toda la brigada se consumía en pavesas como kamikazes, como viento divino. Un método de extinción suicidamente voluntarista. El Presidente Rajoy, y lo escribo admirativamente, recuerda al bombero abanderado japonés respondiendo al Fondo Monetario Internacional que cumpliremos nuestros compromisos contraídos con Bruselas y tangencialmente con Angela Merkel de reducir drásticamente el déficit (parar el incendio) para el 2013. Ahora la oposición socialista le da la razón a Christine Lagarde que teme que los recortes europeos retrasen la recuperación económica. Puede ser, o no. La economía es como la meteorología. Los socialistas en el poder siempre nos han dicho que el FMI es un oráculo muy débil. Rodrigo Rato se fue a medio mandato, no se sabe si espantado. Strauss-Khan cayó en un vodevil sexual. La propia Lagarde, primera mujer ministra de finanzas del G-8 (Francia) y pionera en su actual cargo, está enredada en procesos legales económicos en los Tribunales de Paris. El FMI parece tocado por la mala suerte y sus pronósticos tomados a beneficio de inventario. Las diferencias de matiz entre Guindos y Montoro están siendo selladas por Soraya Sáenz de Santamaría y el Presidente, en Lisboa, se ha amarrado a su bandera de bombero japonés. Nada que ver con la sopa juliana que organizaron sucesivamente Pedro Solbes y Elena Salgado. Quizá Angela Merkel esté equivocada pero al menos tiene un criterio y Mariano Rajoy se suma a él en busca de la confianza perdida. Durante esta legislatura lloverán piedras pero al menos comprobaremos si es cierta la vieja tesis de la Economía de que para crecer lo primero que hay que hacer es empequeñecerse. 

27/1/12

CAMPEONES DE CORRUPCIÓN (27-1-2012)

En la predemocracia de Carlos Arias Navarro y la constituyente de 1978 hasta nuestros días no se han dado casos de corrupción políticas más terribles y abyectos que los protagonizados por el partido socialista. En cuanto adquirieron el gobierno del Estado la cúpula del PSOE se entregó a la dulce tarea de asesinar cruelmente a presuntos etarras y gentes que pasaban por allí. José Luis García Goena, prófugo del servicio militar, se desangró con las piernas cercenadas por una lapa bajo su coche. A dos alevines etarras sin la menor importancia como Lasa y Zabala les arrancaron las uñas torturándoles durante días por los apósitos de cura que presentaban sus cadáveres, les trasladaron a Levante  donde cavaron sus fosas, les negaron la confesión que pedían, les despenaron con tiros en la nuca y los sepultaron en cal viva. El buen Juez Javier Gómez de Liaño, otra víctima de Baltasar Garzón, sabe los detalles de este caso. Con fondos públicos de todos los españoles encumbrados socialistas financiaron a los sicariatos portugués y francés  para esta particular matanza de hombres que no habían asesinado a nadie y se repartieron para su disfrute personal los fondos de reptiles del Ministerio del Interior. Antes, desde los despachos de Ferraz, tendieron una red de extorsión a empresas privadas y públicas para sufragar el innecesario referéndum sobre la OTAN. Eran urdangarines “avant la lettre” sin prosopopeya ducal. Los socialistas no quieren hablar de estas cosas (la corrupción de la sangre y el dinero) aduciendo que son cosa juzgada. Muy mal juzgada. Y para tapar sus crímenes de Estado dieron en una disparatada carrera sobre las corrupciones del Partido Popular que nunca ha matado a nadie ni desfondado el Erario para adquirir fincas, hasta llegar al disparate de los tres trajes de Federico Camps. Campeones de una corrupción de cine “gore” insisten en su empeño, y si Camps es inocente no el PP valenciano. Los verdugos llaman ladrones a los demás y sacan pecho. ¿Por qué no se callan?

24/1/12

EL SALARIO DEL MIEDO (24-1-2012)

El clásico cinematográfico “El salario del miedo” escrita y dirigida por Henry-Georges Clouzot sobre la novela homónima de Georges Arnaud, protagonizada por Yves Montand narra la letal peripecia de camioneros transportando nitroglicerina hacia un pozo petrolífero en llamas. El ácido nítrico sobre la glicerina constituye un explosivo que al estallar suprime el oxigeno y apaga cualquier fuego por poderoso que sea, con el inconveniente de que es más inestable que el carácter de Venizelos, ministro de Hacienda griego, y al menor movimiento arrasa su alrededor. Quienes lo llevaban en camiones por carreteras de ripio cobraban salarios exorbitantes que muy pocos llegaban a recibir porque sus cuerpos (y sus camiones) jamás aparecían. Luego Alfred Nobel inventó la dinamita dándole densidad con arenilla al pavoroso  mejunje haciéndolo manejable como un juguete. En la antigüedad se remuneraba el trabajo con sal y de ahí la palabra. Hoy hay salarios de miedo en instituciones privadas o mediopensionistas y jubilaciones de espanto para personajes que han hundido una Caja de Ahorros. No es bueno ni malo sino obsceno cobrar cinco millones de euros al año para pedir desde el cargo subsidios públicos o darse un jubileo de quince millones tras haber sido incompetente tratando con nitroglicerina fondos provenientes del erario. Siempre decimos que la empresa privada puede pagar con su dinero como quiera. Pus no. De momento un Gobierno conservador se propone trasparentar los sueldos públicos, que tampoco son el corazón de la manzana, y debería ponerles techo. Pero solo rozar al Estado con tu trabajo debería prohibir o drenar fiscalmente la legión del millón de euros de los inmorales. Con esta plaga de langosta encima el que pretenda más que conduzca un camión de nitroglicerina. 

23/1/12

LOS CONGRESILLOS DEL PARTIDILLO (23-1-2012)

Tras tantos esfuerzos porque la llamemos Carma Chacón la renovada María del Carmen” La de Ronda” , destapadas sus raíces andaluzas, enfundada en la bata de cola y aireando los brazos por sevillanas, va y dice: “Los españoles tienen puestos los ojos en nosotros “: Va a ser que no, María del Carmen de Barroso.  Los españoles están sobrados de asuntos terroríficos como para detenerse en la ensaladilla personalista que se sirve en los congresillos socialistas. Estas son las primeras elecciones primarias que organiza el PSOE desde la clandestinidad  predemocrática de Suresnes que aupó a Felipe  por  la defección de Nicolás Redondo, y siempre presumieron de ellas cuando en todas las ocasiones las abortaron en la acertada sospecha de Alfonso Guerra de que esos comicios previos los carga el diablo. De estos dos en la carretera secundaria hacia la nada intelectual se podrá decir que Rubalcaba representa el espíritu de Atapuerca, pero la doña no ha nacido ayer aunque se hubiera sentado silente en los Consejos de Ministros de Zapatero. Asegura María del Carmen que Garzón es juzgado por  perseguir la corrupción. Que la ilustre Felipe González a quién el juez mártir persiguió sañudamente con una X. Estos saltan del crucero con más rapidez que el capitán del  “ Costa Concordia “ y no tienen otro afán  que el de tender una manta de olvido para recuperar el poder perdido en las redes del Estado. Al menos Rubalcaba ha olvidado de momento la revolución pendiente ( no se sabe si la falangista o la de empobrecer a los ricos ) pero la lozana andaluza lleva de tanque de pensamiento a los novísimos José Borrell y Cristina Narbona más estatistas que un plan quinquenal soviético. Entrados en una tormenta perfecta, financiera, institucional, moral, lo que miramos los españoles con temor es la marcha de la primera oposición, con la que habrá mucho que negociar, hacia un partidillo desguazado en ininteresantes reyertas tabernarias.

22/1/12

MARÍA CALLAS EN BANQUILLO (22-1-2012)

Nos ponían juntos en los ágapes y me iba confundiendo. En una cena de Luis del Olmo a famosos y periodistas me aconsejó comer poco y beber solo “Coca-Cola”. Quería mantenerse por debajo de su peso. “Es que la televisión te engorda mucho”. A la Audiencia Nacional no accedía por el garaje en el coche de respeto, que es lo seguro, discreto y cómodo, sino que dos veces al día subía y bajaba las escaleras de la puerta principal frente al reten de las televisoras. Viniera o no a cuento la figura del juez Baltasar Garzón acababa colándose en los telediarios. En un almuerzo con la Reina, en una mesa redonda de ocho en la que no la dirigió la palabra, Garzón me ilustró sobre los inconvenientes sociales del tabaco hasta que doña Sofía, terminado su pescado, prendió un blanco extralargo que daba humo azulado, haciéndonos la caridad del permiso a los tabaquistas. Yo vivía cerca de la Audiencia e, invitados o no, Garzón caía por casa con otros magistrados y la doctora aparejaba comistrajos mientras conspirábamos contra los inmorales y él criticaba al Rey. Contra Pinochet o Videla vivíamos mejor; enfrentarnos al narcotráfico o ETA era una medalla. Le regalé al juez un “poster” abertzale con su cara y la mía dentro de una diana. Mirábamos las “mani puliti” de los italianos y el martirio del juez Falcone, esfuerzos terminados en el primer ministro Monti y la zarrapastrosa zozobra del “Costa Concordia”. Cuando Garzón escarbaba en los GAL y la corrupción socialista del dinero y la sangre (“Gurtel” es un juego de niños pijos) vendió su virginidad a Felipe González y al ser traicionado crucificó a aquel   en una X, Felipe comentó: “Se va a enterar este de lo que es hacer política”. Defenestró sus ambiciones Juan Alberto Belloch, el cochero de Drácula por su faz inquietante, biministro de Interior y Justicia y hoy regidor de Zaragoza. También juez, otro que tal, me citó a almorzar en un raro palacete madrileño. “Garzón no es juez; es un policía, y por ello no se entiende lo que instruye. Se dedica al toma y daca, al intercambio de cromos. Si tú me dices lo que me conviene yo te saco de imputado y te dejo de testigo. Si me cuentas determinadas cosas yo meto tu sumario en un cajón hasta que se enfríe el infierno. No indaga la verdad y arma los sumarios casando piezas que nada tienen que ver entre sí. Los buenos abogados le conocen y echan abajo sus ilegibles trabajos de instrucción”.

Cuando Garzón sacrificó a su amigo y colega, el juez Gómez de Liaño, en el altar de Jesús Polanco, las amistades naufragaron, y cuando pidió el acta de defunción de Franco se hizo necesario siluetear a la María Callas de la Audiencia Nacional. A la Callas también la falla la voz, ingería asquerosamente tenias para adelgazar mientras comían en sus intestinos, y perdió la protección de Onassis como Garzón la de Moncloa. Es ególatra y de ambiciones desmedidas. Como Moreno Ocampo, el argentino mersa y chanta (no fiable en lunfardo), quiso la fiscalía de la Corte Penal Internacional y, palurdamente, la perdió por falta de inglés. Negoció su biografía con Pilar Urbano y constatamos que el juez superestar también era un vulgar pesetero. No le interesa la ciencia jurídica que no tiene sino la popularidad, el efectismo del cucañista. Los Derechos Humanos solo los atiende para crear una red internacional clientelar en la que asesora al Gobierno colombiano, a la OEA, a la Corte de Roma o al Tribunal de la Haya, con financiación y apoyo socialista. Superman, Batman, Spiderman, el Capitán América y El Guerrero del Antifaz. Pero, sobre todo, el que depone ronco en el banquillo del Supremo es María Callas. La izquierda sin causa ni atributos resulta patética jaleando a este astuto gañan con puñetas.